7

20 cosas que no puedo hacer en verano por la urticaria a frigore #DaleLaVueltaALaUrticaria

 

Padecer urticaria a frigore limita la vida de quien la padece a lo largo de todo el año. También en verano. Os cuento qué cosas no puedo hacer en verano, pese al calor y las ganas de cosas fresquitas.

 

El verano cuando padeces urticaria a frigore

Como contaba en este post, desde hace cerca de veinte años sufro urticaria a frigore o alergia al frío, una urticaria física que se produce por entrar en contacto con el frío. Aunque pueda parecer evidente que basta con evitar el frío en invierno saliendo muy abrigado a la calle, dependiendo de la gravedad y de los síntomas puede haber un sinfín de cosas que no se puedan hacer como, por ejemplo, consumir alimentos o bebidas de la nevera o darse un chapuzón en la piscina por lo que, al menos para mí, es algo que me limita bastante la vida no solo en invierno sino a lo largo de todo el año.

He tenido temporadas en las que el tema me daba más “igual” e intentaba no darle importancia, pese a las limitaciones, pero ha habido rachas peores en las que lo he vivido con más ansiedad, con más miedo (creo que especialmente desde que soy madre, y tengo un miedo atroz a que me pase algo). La incomprensión del entorno tampoco ayuda demasiado y quizás sea esa la parte que en general llevo peor siempre. Comentarios como “si no está frío”, “cómo te vas a tomar eso calentorro” o “por un poco no pasa nada” me acompañan cada verano como si se tratara de algún tipo de mantra.

 

 

20 cosas que no puedo hacer en verano

1. Bañarme y jugar con los niños en una piscina, a no ser que no esté el agua fría y siempre que haga calor al salir. El concepto de “agua fría” es relativo en función de cada persona pero en mi caso el agua debe estar “caldo” o de lo contrario me salen habones, me quema y me pica la zona expuesta al agua. Si hace aire al salir, aunque el agua esté caliente, también tengo reacción.

2. Bañarme y jugar con los niños en un río, lago o pantano (suelen estar congelados). Lo mismo que lo anterior con el miedo que además me produce el tema de caer y sufrir una reacción grave como un desmayo dentro del agua o algo similar, que es lo que ocurre cuando se expone una gran parte del cuerpo al frío.

3. Bañarme y jugar con los niños en el agua del mar si está fría. Creo que esto es lo que peor llevo. Las piscina y los pantanos, ríos o lagos parecen más fáciles de evitar pero la playa con un padre valenciano es más complicado en determinados momentos. Me duelen los “báñate conmigo mamá” sin posibilidad de ser correspondidos.

4. Pasear por la orilla de la playa en días de viento. Recuerdo que cuando éramos “novios”, a Adrián y a mí nos encantaban las caminatas interminables por la orilla del mar hablando y haciendo planes. Si hacía brisa o lo hacíamos cerca de las olas siempre acababa con las piernas enrojecidas, con picores tremendos durante un buen rato.

5. Sentarme en la orilla del mar a hacer castillos de arena durante mucho tiempo. Y si el agua está fría, más de lo mismo de todo lo anterior porque los habones por la urticaria a frigore son considerables.

 

 

6. Sentarme en el borde de la piscina y meter las piernas en el agua si está fría. ¿Quién no hace esto en algún momento? En mi caso si el agua está fría se me ponen las piernas rojas, con habones. Pica y duele y la sensación es poco agradable.

7.  Hacer cualquier deporte acuático: surf, submarinismo, snorkeling… Si el agua está fría, imposible para mí.

8. Alquilar una barca de pedales y tirarme al agua en medio del mar o de un lago. Puede parecer una chorrada pero seguro que más de uno lo ha hecho con los peques este verano y no me negaréis que mola.

9. Ir a un parque acuático. Más de lo mismo: piscinas solo calentorras.

10. Entrar en sitios con el aire acondicionado fuerte. Esto es lo que más rabia me da del verano. Por suerte apenas entro a tiendas y ya no trabajo en una oficina (recuerdo mi época en Grupo Zeta con el aire puesto nivel pingüinos de Faunia y el dolor de manos que aquello me producía ante la incomprensión de mi alrededor). Eso sí, en casa utilizamos muchísimo el transporte público y en verano hay veces en las que el metro o el bus parecen cámaras frigoríficas.

 

 

11. Los cambios de temperatura bruscos. En verano, es fácil pasar del calor de la calle al frío de un aire acondicionado. También me ocurre que, depende de dónde, muchas noches baja la temperatura y me pilla con las chanclas y la camiseta de tirantes. Me gusta llevar una chaquetita “por si refresca”. #PalabraDeMadre

12. Tomar bebidas con hielo. Hace años y años que no tomo nada con hielo. Cuando digo nada es nada. Y la verdad es que esto no lo llevo mal porque de por sí no me gustan las cosas frías.

13. Tomar bebidas de la nevera o agua cuando sale demasiado fría del grifo. Siempre bebidas del tiempo.

14. Comer alimentos de la nevera sin haberlos sacado bastante rato antes. Al igual que en el caso de las bebidas el motivo es que el frío puede hincharme los labios y la garganta y seguramente conducirme directamente al hospital, por lo que prefiero evitar riesgos innecesarios.

15. Comer fruta fresquita; como, por ejemplo, melón y sandía (siempre del tiempo). Esto sí es un castigo absoluto.

 

 

16. Comer helados. Con los helados he tenido mis momentos, al igual que con las bebidas o la comida fría. En épocas de menos “terror” los he tomado pero eso sí, calentándolos tanto, tanto, que llegaban a derretirse (si no se los acababa tomando otro en mi lugar). Pese a calentarlos siempre sentía que se me dormía la boca y se me hinchaba la lengua así que al final sufría tanto estrés que prefería no arriesgarme. Esto me deprime bastante, para que os voy a engañar, porque me encantan.

17. Beber granizado y horchata. Lo mismo que lo anterior…

18. Tomar gazpacho frío. Si os dijera que tomo gazpacho del tiempo seguramente os sorprendería pero lo cierto es que el gazpacho está bueno de todas las maneras posibles. Sí, también del tiempo.

19. Puntualmente me gusta tomarme una cerveza sin alcohol. Efectivamente, sacada mucho tiempo antes de la nevera. De nuevo, del tiempo.

20. Sentarme sobre algo que esté frío (una silla de metal, el suelo frío, una piedra…). Esto que parece una chorrada enorme comparado con otras cosas es bastante molesto cuando, por ejemplo, te sientas en una terraza a primera o última hora del día, ha hecho fresco y las sillas son de metal. Pica, quema y duele así que esto de la urticaria a frigore tampoco casa bien con el ocio veraniego (por no hablar de lo aburrido que resulta ver la cara y escuchar al camarero cuando pides algo del tiempo).

 

 

 

 

¿Conocéis a alguien con urticaria a frigore? ¿Qué es lo que peor llevaríais del verano?

 

Webs de interés:

 

¿Compartes?
    Diana Oliver

    Diana Oliver

    7 comentarios

    1. Jo Diana, ahora entiendo tantas cosas. En el evento de Valencia alejada del agua, y nosotros venga a insistir. ¡Qué camino más complicado el tuyo! Y es que no nos damos cuenta ni somos conscientes de todo lo “frio”, y todo lo que debes evitar. Ójala la ciencia avance un día hasta lograr controlar tus receptores dérmicos y puedas darte ese anhelado baño con tus peques. UN abrazo enorme

    2. Ostras, no sabía que esta enfermedad existía… ¡vaya faena, Diana! Sobre todo en verano, como bien dices, que s cuando más apetece algo fresquito. En verano os tenéis que ir a vivir a Canarias, que allí tienen mejor temperatura que en la penísula 😉

      Mi hermano tiene casi lo contrario: alergia al sol (tendrá algún nombre científico, pero en mi casa siempre lo hemos llamado así). En cuanto el da el sol (aunque sea el de marzo que no pica ni calienta) le salen ronchas y se le empieza a hinchar la piel.

      • ¡Uf! Madre mía, vaya si lo siento por tu hermano. Veo que lo de la alergia al sol es otro rollete bastante habitual. Espero que tal y como vino, se vaya. Un beso, Nazareth.

    3. Madre mía vaya horror, no me habia parado a pensar todas las limitaciones que teneis los que padeceis esta alergia. Es más hasta leerte no sabía de su existencia.

      • Bueno, no quería ser muy dramática porque entiendo que hay cosas infinitamente peores 🙂 Pero es cierto que es un poco rollete 🙂 Un abrazo, Pilar.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *