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Círculos de familias, ¿buscando una tribu?

circulos de familias en madrid

 

Los círculos de familias surgen en el año 2013 para cubrir esa necesidad de tribu que tiene el ser humano y que, dada la situación de la sociedad en la actualidad, brilla por su ausencia. Buscan ante todo ser un apoyo en la crianza de los hijos, resolver las dudas que todos los padres y madres tenemos con respecto a los hijos y, sobre todo, aprender unos de otros. No se trata de una “escuela de padres” sino de un grupo de familias que, acompañados por la psicóloga infantil especializada en prevención Laura Perales, puedan encontrar un lugar de reunión, y de unión. Y digo “acompañados” porque ella también aprende con las familias. No son clases magistrales sino un lugar donde compartir inquietudes, saberes y desahogos porque es imposible negar que hoy criamos más solos que nunca.

¿Qué son los círculos de familias?

Laura Perales, la iniciadora de este proyecto, nos cuenta que los primeros círculos de familias surgen en el año 2013 en varios puntos de Madrid. “Antes de que comenzasen, realizaba talleres sueltos, pero veía que esto era insuficiente. Las familias necesitaban tribu. Todos los temas están enlazados y no pueden verse por separado si se quiere entender la globalidad. Así que comienzo con los círculos, que en este momento son siete en Madrid, más luego los de Toledo, Vitoria, Cartagena y Lugo. Hay círculos donde las madres han comenzado embarazadas y hemos visto crecer a los niños, sabemos el tiempo que llevamos por su edad.”

Hay iniciativas similares a la de Laura Perales en otros puntos de España, como los de Donyets (Comunidad valenciana), Hazi Hezi (Donostia) o Yolanda González (Alicante), pero no iguales, ya que como bien explica la psicóloga “cada uno da su toque a lo que hace y nunca puede ser exactamente igual, al igual que cada círculo es diferente por la gente que acude al mismo”. Sin embargo, diferentes o iguales, lo importante es que se muevan iniciativas que ayuden a que las familias a sentirse menos solas, y más comprendidas.

En general, solemos oír hablar de las famosas escuelas de padres, escuelas en las que dan clases y hay una jerarquía. El círculo no es eso. Hablamos de círculos de familias y no de escuelas de padres porque a los círculos acuden familias, no sólo “padres” sino madres, abuelas, abuelos, tías, tíos y, desde luego, niños. Un toque que puede parecer nimio pero que tiene gran importancia porque como dice su fundadora hablamos de “familias” y no sólo de padres. “Se llama círculo porque es la forma en la que nos sentamos para intercambiar preocupaciones, consejos, vivencias, y porque todos somos igual de válidos en el mismo. No es una “escuela”, porque no son clases magistrales sino que todos aprendemos de todos. Pese a que en un principio yo aporto mucha información, y lo sigo haciendo siempre, el objetivo es que poco a poco las familias vayan integrando el conocimiento y sean ellas mismas las que tengan las soluciones a mano”, apunta Laura.

“Las ganas de conocer y las soluciones deben partir de uno mismo, no de una figura de autoridad. Tenemos que salir del bucle de las relaciones de poder”.

Los círculos de familias ofrecen esa tribu, esa red de apoyo, que tanto necesitamos en la sociedad en la que vivimos. Para la psicóloga infantil especializada en prevención “un círculo proporciona el sostén de otras familias, el acceso a la realidad de las mismas (no el aparentar del habitualmente falso “mi niño duerme toda la noche”, que es lo que solemos encontrarnos por ahí, y que nos hace sentirnos culpables pensando que algo hacemos mal), y un grupo con el que criar a nuestros hijos, acompañando la crianza de los mismos según crecen y permitiendo que se aproximen lo más posible a la salud”. En definitiva, su objetivo es ofrecer conocimiento, pero que sea profundamente “integrado por las familias desde la comprensión y sobre todo de un modo vivencial”.

Nuestra experiencia

Si uno va a un círculo de familias esperando encontrar un curso exhaustivo sobre “crianza perfecta”, éste no es su sitio. Los círculos de familias, como ha explicado Laura, tratan de ayudar a las familias a buscar soluciones a los problemas que se les presentan en la crianza, servir de apoyo y de tribu pero no dan soluciones mágicas.

Si bien los blogs nos han servido para unirnos presencial o virtualmente con padres y madres con las mismas preocupaciones o inquietudes que nosotros, el círculo ha sido eso mismo pero a gran escala. Supongo que todos buscamos sentirnos parte de algo, y los círculos te acercan a cubrir esa necesidad. Nosotros comenzamos en uno cerca de nuestra antigua casa pero con la mudanza nos hemos visto obligados a cambiar a otro. El mecanismo es muy sencillo: los padres y madres acuden con sus hijos al lugar de reunión (aunque son bienvenidos todo tipo de familiares a los círculos, mayoritariamente encontramos mamás con bebés) y, sentados en círculo, debaten o exponen temas de interés mientras los peques juegan entre ellos. Laura Perales también aporta información, responde dudas y opina pero siempre intenta conducir al círculo hacia el diálogo de forma que la conversación se enriquezca de experiencias personales. Suelen celebrarse una vez al mes y tienen una duración de unas tres horas, aproximadamente.

Nuestra experiencia, en general, ha sido positiva  porque hemos aprendido mucho de otras vivencias y hemos absorbido mucha información sobre cosas que nos preocupaban, sin embargo, el círculo nos ha hecho más conscientes que nunca de las dificultades a las que te enfrentas criando en una sociedad marcada por tantos mitos con respecto a la crianza. Te das cuenta de la lucha de gigantes que supone criar un hijo en una sociedad en la que se suceden una y otra vez comentarios y acciones que van totalmente en contra de lo que tú sientes más adecuado, o incluso sabes que le perjudican.

“Malo, malo”, “esa niña es tonta” o “si no te portas bien no vas al parque” han reemplazado a aquellas primeras frases que nuestro entorno lanzaba cuando Mara era un bebé y que nos advertían de los peligros del porteo, del colecho y, por supuesto, de la lactancia materna, culpable de todos los males del mundo. ¿Lo malo? La capacidad imitadora de los niños, “preocupación” que ha ocupado el lugar de otras preocupaciones acerca de las rabietas o la falta de sueño. Sentir que hay más familias viviendo una situación similar, con las mismas inquietudes, miedos o quejas te hace sentir menos solo en esta sociedad que, lamentablemente, “no nos permite criar saludablemente”.

circulo de familias

Dónde puedo encontrar un círculo de familias

En este enlace puedes encontrar la relación de lugares en los que ya hay creado un círculo de familias. Y si no podéis acudir a uno de los presenciales o no se puede crear un grupo presencial, existe la opción de crear una virtual. En este enlace tenéis un vídeo en el que se explica muy bien en qué consisten, y en este otro enlace el reportaje que hicieron sobre el tema en Televisión Española.

¿Conocíais la existencia de los círculos de familias? ¿Os parece una iniciativa interesante?

 

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    12 comentarios

    1. Comprendo perfectamente por qué aparecen este tipo de iniciativas, pero no gracias. He vivido el tener una “tribu” desde la perspectiva de hija y he acabado hasta las narices rodeada de gente que “te aconseja” o “aconseja a tus padres” porque “te han visto creer y te quieren mucho”. No, y no, gracias.

      • Bueno, no a todo el mundo le tienen que gustar, eso desde luego. Gracias por comentar, Kletva.

    2. ¡Gran entrada! En ciudades tan anónimas como Madrid y màs para los que no tenemos familias, este tipo de encuentros con otras familias, q poco a poco se convierten en propia ¡no precio!; o)))

      • Pues nada Mamen! Si te animas, vente un día! 🙂 La verdad es que es genial poder compartir ratitos así.

    3. No tenía ni idea de que esto existía y la verdad es que me parece una idea estupenda. Todas echamos en falta, en mayor o menor medida, en algún momento esa tribu, verdad?

      • Yo creo que sí, Keka. Que nunca está de más hacer un poco de piña, aunque sea un ratito de vez en cuando 🙂

      • Aún estás a tiempo! Siempre viene bien compartir en directo, y nunca se deja de aprender 🙂 ¡Un beso!

    4. Ay, Diana. A ver si te van a echar la bronca en Madresfera por hacerme propaganda enlazándome. Pero gracias, jejeje 🙂

      Se nos olvidó preguntaros el otro día por el grupo, pero ya veo que os gustó la experiencia. A mí me daría reparo por lo vergonzoso que soy para hablar en público, pero supongo que todo es cuestión de empezar. En cualquier caso, reconforta muchísimo verte reflejado en las preocupaciones —y en las ilusiones— de otros papás. Compartir experiencias y opiniones parecidas como nos pasa con vosotros es genial, pero también encontrar visiones diferentes de problemas que inevitablemente enfrentamos todos en nuestro complicado día a día de padres en esta sociedad tan poco solidaria. Tiene bemoles que haya que «forzar» encuentros de este tipo organizándolos «ad hoc» porque hayamos perdido los lazos de esa tribu que tantos echamos de menos, eso sí.

      • Todo es cuestión de ponerse 🙂 Aunque, por mucho que diga Adrián, yo soy muuyyyyy vergonzosa y no te creas que para mi es fácil. En esto de la crianza hay tantas opiniones, ideas y formas de hacer como colores, pero siempre hay algo que aprender de los demás. Si además, encuentras gente con inquietudes similares… mejor que mejor.

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