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El padrazo

Llevaba tiempo con este post en la cabeza, pero nunca acababa de darle forma. Leer el titular de un reportaje sobre los “nuevos” padres en una conocida revista de maternidad ha encendido todas mis alarmas porque creo que hablar de “padrazos” no normaliza la paternidad. Al contrario, le hace un flaco favor.

El contexto

Recuerdo perfectamente la primera semana tras el nacimiento de Mara. Fue una mezcla entre desorientación, miedo, agotamiento y alegría aderezada con una potente carga hormonal y con unas cuantas visitas que llegaban demasiado pronto. Durante esa semana asistí a una conversación en mi casa que seguramente años antes me hubiera parecido de lo más normal, pero que en aquel momento no solo me hizo sentir profundamente triste sino que ha dejado una huella importante años después.

– Adrián va a ser todo un padrazo.
– Sí, sí que lo va a ser.
– Se le ve que va a ser un buen padre.

Vaya por delante que la cuestión no es que yo espere que a mí se me ponga semejante etiqueta pero, ¿y la madre? ¿Qué se dijo de la madre allí presente? Pues absolutamente nada, salvo una frase que no olvidaré nunca y que, aunque no iba referida a mí, hizo que me hirviera la sangre durante semanas, meses: “No se es mejor madre por dar el pecho” (Como si una madre diera el pecho para colgarse medallas).

Algo hizo clic en mí aquel día. Me decía que el problema no estaba en ensalzar al “padrazo” sino en que necesitamos que los demás nos digan lo bien que lo hacemos (supongo que como fruto de la educación de una generación basada en premios y castigos). Pero a medida que va pasando el tiempo y surgen más oportunidades para soltar la famosa frase, me doy cuenta de que en realidad es un problema importante de esta sociedad en la que vivimos: machista, poco empática, que valora poco los cuidados e, incluso, cruel. Sí, cruel. No creo que haya nada más feo que ir a casa de una recién parida y no alentarla en esta nueva aventura ante la que quizás esté más perdida y asustada de lo que vaya a estarlo nunca en su vida.

La suerte

Durante más de tres años, y para dar más consistencia a mi teoría del mal que hace ensalzar la figura del “padrazo”, nadie se puede hacer una idea de la cantidad de veces que me han dicho o escrito la “suerte” que tengo por tener a mi lado a un “padrazo” como Adrián. De hecho, incluso en textos preciosos que él me ha dedicado a mí en su blog, el comentario siempre ha sido que soy muy afortunada. Y lo soy. Lo somos. Pero es absolutamente sorprendente que desde que soy madre sienta esta presión enorme porque “lo que hago, es lo que tengo que hacer” y que mi compañero de aventuras lo tenga mucho más fácil.

Puede que no es que yo haya tenido “suerte” por contar con un compañero inigualable a mi lado, sino que el problema lo tiene quien no cuenta con esa pareja implicada a su lado, ya que lo tiene mucho más difícil porque no solo tiene que lidiar con una sociedad que carece de la capacidad de identificarse con sus sentimientos, sino también en el día a día con ese compañero que no rema a su lado, mano a mano, en la crianza. Como dice Adrián, el problema no es que se visibilice ese nuevo modelo de padre más implicado, sino que de ese modelo, que debería ser lo normal, se haga un elogio, un motivo de alabanza continuo y muchas veces exagerado.

Normalizar la figura del padre

Esto que cuento solo es un pequeño ejemplo, la realidad va mucho más allá. La imagen social del padre ha cambiado mucho a lo largo del tiempo pero me da la sensación de que no va tan a la par como la de la madre, a la que parece normal exigir que cuide, produzca y se queje cuanto menos, mejor.

La responsabilidad familiar es de dos y creo que eso es lo que deberíamos tener presente realmente; lo que normaliza de verdad la figura del padre no es ensalzar y magnificar que ellos asuman su parte sino hacer visible el valor del trabajo en equipo, de la implicación y del compromiso. Normalizar que ellos puedan entrar en la esfera de los cuidados para hacer equipo, sin avasallamiento.

Construir una figura como la del “padrazo” nos perjudica al final a todos. A nosotras, porque nos hace sentir inseguras, agotadas y muy presionadas socialmente. A ellos, porque parece que les tratamos de “inútiles” que no saben ni cambiar un pañal y si lo hacen… ¡Aleluya! Y, por último, también perjudica a nuestros hijos porque perpetuamos el esquema injusto en el que nos encontramos.

¿Qué opináis vosotros de la figura del “padrazo”?

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    26 comentarios

    1. A mí me dicen “Qué suerte tienes que tu marido…lo que sea” y les suelto: vayá, lo siento ¿qué le pasa al tuyo?(y si lo conozco)¿tullido o inútil?
      No intento convencer a nadie pero vaciles los justos. Embarazada ya ni te cuento😂😂😂😂

    2. Cuanta razón, lamentablemente mis padres también piensan un poco a la antigua y no los puedo cambiar, pero da mucha impotencia escuchar cosas como la que me ha pasado hoy mismo, que llego de trabajar y hablando con mi madre le comento que tengo que salir un momento, y me dice mi madre pero como te vas a ir que no le vas a dar de cenar a tu hijo antes?? Y le digo que se queda con su padre que el ya le dara de cenar, y me dice hay pobre que acaba de llegar de trabajar… Bueno en fin que nosotras ya podemos trabajar y hacer de todo que nadie se preocupa tanto,porque si lo hacemos nosotras es lo normal…

    3. Totalmente de acuerdo. En cierto modo me da la sensación de que el mensaje está adelantando en este caso a la realidad. El mensaje se está centrando en celebrar exageradamente como la nueva moda eso que llaman «un nuevo modelo de paternidad», como si hubiera algo de extraordinario en que un padre se ocupe de sus hijos. Mientras tanto, la realidad sigue hablando de mucha desigualdad en el reparto de tareas. Es cierto que algo va cambiando, pero aún queda mucho camino por recorrer.

      Estos días con motivo del Día del Padre tenemos muchos ejemplos, pero ya ha ido habiendo algunos anteriormente. Los fabricantes aprovechan la nueva figura del padre implicado para lanzar mensajes simpáticos o tiernos destacando que los pañales también son cosas de padres, o que un papá también puede peinar a sus hijos. ¿Pero alguien se imagina anuncios así con una madre como protagonista? Nadie ve ninguna necesidad de destacar que una madre cambie pañales o le haga una trenza de Frozen a su hija, ¡porque ya lleváis haciéndolo toda la vida! Recrearse en el padre como si fuera el no va más, acaba resultando ridículo y hasta contraproducente.

      • Totalmente de acuerdo contigo… Vas a flipar con la campaña de una conocida muñeca que también va por ahí. Este finde os contamos nuestras sensaciones con ese tema. Tremendo.

    4. Que buen post! Estaba deseando encontrar esto escrito, este pensamiento que comparto absolutamente. Tengo a mi hijo de 9 meses, estoy sola con él desde mi embarazo. Tuve que recurrir a un tribunal se familia para regular la pensión alimenticia y las visitas, porque el padre a pesar de reconocerlo no se hacía parte de su responsabilidad. Su caso es machismo extremo tiene el pensamiento que y la certeza que casi que me está haciendo un favor con cumplir con lo ordenado en el tribunal. Es agotador tener que luchar contra esto, y la culpa como tú bien dices es responsabilidad de esta sociedad que mientras para una madre su rol es un deber y obligación, para un padre una “ayuda” o un “favor”. Gracias por plasmar en este post este sentimiento que tenía atragantado en la garganta y que en un minuto casi me lo creí, de pura inseguridad. Saludos y gracias!

      • Gracias por tus palabras y por animarte a comentar, Giselle. Lamento mucho tu situación 🙁 Si ya es difícil criar un hijo, no contar con la otra “pata” debe ser el remate total. Muchísimo ánimo y espero que todo te vaya genial. Un abrazo.

    5. Yo también tengo un “padrazo” a mi lado para criar juntos a nuestros peques. Y es estupendo tenerlo. Y es una pena que la versión oficial es que “tengo suerte”.

    6. Que razón tienes!
      Cuando tuve que empezar a trabajar, se ocupo de T su padre. Las 5 horas por la mañana que yo no estaba. El resto del día y la noche me quedaba yo sola. Pero sin embargo el gran valorado era el padre por su gran dedicación, y yo era solo una afortunada.
      Cuando escuchaba frases de esas en esos momentos, parece que no podía quejarme de estar cansada por dormir poco e ir a trabajar.

      • Qué rabia María 🙁 La verdad es que eso suele ser lo “habitual”, lamentablemente. Un abrazo, y gracias por comentar.

    7. A mi en particular lo de la figura del padrazo o el hombre de la casa son etiquetas que me dan mucha rabia. Tener un hijo o hacer tareas de la casa son responsabilidad por igual de ambos, no debería ser ninguna sorpresa para nadie que el papá o el hombre se responsabilice también de estas facetas.
      Soy consciente que a corto y medio plazo va a ser difícil de cambiar esta mentalidad, pero espero que dentro de muchos años al final cambie.

      Un saludito
      Pilar

    8. Gracias por tus palabras… me he sentido identificada contigo y quiero añadir que me cayó como una losa cuando me dijeron: “Qué suerte tienes que te cocina tu marido”. Y pensé en mi madre… nunca oí a nadie decirle a mi padre:” Qué suerte tienes que te cocina tu mujer”. Se ha dado por hecho durante tanto tiempo…y podríamos seguir con el tema largo y tendido.

      • Totalmente, Bea, el tema da para mucho. Muchas gracias a ti por comentar, y más aún por identificarte conmigo. Un abrazo.

    9. Madre mía cuanta razón. Yo viví con mi marido eso mismo que dices. Que buen padrazo! Va a ser un padrazo! Pero la cosa no quedó ahí….imagínate tener una depresión post parto y tener que escuchar las mismas frases lapidarias, y otras peores como qué que suerte tenía que me bañaba todos los días al peque. Mi marido cuando oyó eso, contestó cabreado que él no me lo bañába, que bañaba a su hijo porque era su hijo y porque le gustaba…..en fin. Unos teniéndose que justificar por hacer las cosas porque las sienten y nosotras teniéndonos que justificar por la vidorra padre que nos pegamos a costa de los padrazos….Mimarido siempre ha dicho que él es padre, simplemte eso, y que ojalá tuviera el secreto para ser un buen padre. Lo que sabe que no quiere ser seguro es un mal padre,

      • Realmente lo terrible de todo esto es que lo “raro” o fuera de lo común es un padre implicado. Aunque creo que cada vez menos. Seguro que en una o dos generaciones las cosas han mejorado tanto que ni nos lo creemos… Ojalá.

    10. Muy de acuerdo con todo, aunque no puedo evitar darme cuenta de que vivimos una contradicción: debería ser normal, pero no lo es, así que no puedo evitar sentirme afortunada viendo el percal que hay por ahí (y sobre todo pensando qué habría sido de mí si no hubiera tomado en el pasado las decisiones que me llevaron a Pedro).

      • Pues sí, toda la razón Paula. Completamente. Eso también lo pienso yo muchas veces… Maktub, ya sabes 🙂 Besazo.

    11. Esta ha sido una de mis guerras desde que fui madre. La familia del padre de mis hijos es machista, las mujeres ven normal encargarse del cuidado de los niños en exclusiva y servir, por así decirlo, a los hombres que son los que trabajan mientras ellas “sólo” son amas de casa (nótese la ironía en el sólo). En fin, no he dejado de oírme aquello de “qué suerte tienes de que les dé el desayuno / se despierte pronto cuando ellos amanecen / les duche / haga la cena en casa…”. Y yo me he roto la cabeza por intentar hacerles entender que no es que yo tenga suerte, es que ellas tienen la mala suerte de permitir lo contrario. Porque, si ambos hemos decidido ser padres, si ambos trabajamos en jornada completa fuera de casa, si ambos vamos igual de cansados por la vida, ¿por qué debería ser la crianza un ‘problema’ mío y no una cuestión de ambos?

      • Ese es el problema, que se de por hecho, ¿no? Encargarse de los cuidados es una elección fantástica como cualquier otra, como trabajar recibiendo un salario fuera de casa. Y digo esto porque dentro de casa se trabaja mucho, mucho, pero sin salario. Y, efectivamente, la familia es una cuestión de ambos progenitores; pero en mi opinión, trabaje quien trabaje fuera o dentro, recibiendo salario o no. Mucho por hacer, desde luego. Un abrazo.

    12. Completamente de acuerdo con el post, muy buena tu reflexión. La verdad es que hace años sí que se oía lo de “es una madraza” pero parece que ahora lo que se lleva (y lo ha sustituido) es más bien “es que es un padrazo”. Y sí, fastidia mucho, porque si no colabora en la crianza, es lo normal, porque claro llega cansado de trabajar, es hombre… pero si tú como madre tienes un “fallo”, (simplemente por ejemplo llevar pañuelos en el bolso por si tu hijo tiene mocos) es que eres un desastre, “estas madres de ahora”… Así que sí, por favor, nada de padrazos, que los tiempos han cambiado y las criaturas son de los dos…

      • Totalmente de acuerdo, Laura. Tal cual lo cuentas lo he sentido yo también. Queda aún mucho por hace, mucho por cambiar. Pero tengo la esperanza de que en una o dos generaciones todo haya cambiado muchísimo. O eso espero. Beso enorme 🙂

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