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Bei de Tigriteando: “Criar como me nace, como me sale de las entrañas, es un acto de feminismo”

 

Pocos en la blogosfera no conocen a Bei M. Muñoz, experta en pedagogías alternativas (fundamentalmente Montessori) y autora de Tigriteando, un blog de temática infantil en el que no solo podemos conocer su forma de entender la crianza o la educación sino también descubrir multitud de manualidades, recetas, planes o actividades para hacer en familia. Dice que para ella criar “como le nace” es un acto de feminismo y que, aunque sigue recibiendo mensajes que la idealizan, no tiene problema en recordar una y otra vez que es “altamente imperfecta”. Y es que, pese a lo agotador que es nadar contracorriente, capear el temporal en redes sociales y los quebraderos de cabeza que tener un blog suele llevar asociados, haber logrado que otras madres y padres se hayan sentido menos solos, menos raros, para ella “solo puede tener un balance positivo”.

 

¿Qué supuso para vosotros convertiros en padres? ¿Tenías una idea muy distinta de lo que era esto antes de serlo?

Sí. Por un lado, siempre me ha gustado la educación pero no soportaba el control excesivo y la falta de libertad, así que supe que nunca iba a ser maestra y encaminé mi carrera hacia la formación de adultos y, por otro lado, pensaba que no había otra forma de hacer las cosas, que si no ejercías el autoritarismo no estabas educando. Sin embargo, ver trabajar a mi marido, que es docente en secundaria, me hizo reconciliarme con el sistema educativo, ver como cooperaba con ellos, como sacaba lo mejor que tenían esos chicos, algunos muy desmotivados, y como establecía relaciones horizontales buscando el largo plazo me inspiró. Cuando nació mi hija mayor supe que eso que hacía él con sus alumnos era totalmente posible hacerlo con nuestros hijos. Y así lo hicimos y lo estamos haciendo. Me he reconciliado tanto que el curso que viene voy a hacer el máster de profesorado, ahora sé que mi camino, lo que me hace sentir plena y no solo me divierte, está en esa dirección.

Dicen que la maternidad está idealizada y que hay cosas que no se cuentan. Yo te he leído sobre los días buenos pero también sobre los no tan buenos. ¿Crees que la blogosfera maternal pone ese punto de realidad que nos ha arrebatado el marketing infantil?

Lo cierto es que quiero pensar que sí, pero no estoy segura porque sigo recibiendo mensajes con un tono más o menos afable preguntándome si de verdad soy tan perfecta. Creo que realmente solo vemos lo que queremos ver, no hace mucho me dijeron que claro que sería fácil cocinar con las niñas en mi cocina enorme, y yo miraba esos seis metros de cocina minúscula y decía: “no puede ser”. En otra ocasión, durante un taller presencial de ‘Disciplina positiva’ me dijeron varias participantes: “Te hemos bajado del pedestal, ahora cuando digas que eres muy imperfecta, te creeremos”. Igual antes pensaban que era falsa modestia, pero no, soy altamente imperfecta y no tengo ningún problema en reconocerlo. Lo soy, me confundo mucho y cuando lo hago, pongo todo mi ser en repararlo, es la única forma de progresar. Las redes sociales son así, son útiles pero también nos hacen mucho daño, deberían ser un espacio para inspirarnos y al final acaban resultando un espacio donde nos machacamos a nosotros mismos en vez de conectar.

También creo que durante mucho tiempo han faltado relatos de mujeres. Relatos sencillos y cotidianos que contaran su día a día, sus maternidades… Ahora creo que eso está cambiando y cada vez hay más textos, incluso académicos.

Las mujeres hemos faltado en toda la historia, hemos sido total y absolutamente oprimidas y empezamos a salir de ahí. Sin embargo, creo que no estamos preparados para todos los testimonios, para escucharlos sin juicios, como aquel libro que sacaron sobre madres arrepentidas, hay que dar espacio para todas las voces en la maternidad, a todas, porque si no caemos directamente de nuevo en las garras del patriarcado.

Para mí, criar como me nace, como me sale de las entrañas es un acto de feminismo y puede que para otra mujer sea justo lo contrario, y es en el intercambio de nuestras voces donde aprendemos a respetarnos. No hace mucho publiqué un texto explicando que todas somos hermanas mitocondriales, que venimos de la misma madre “genética”, ¿cómo puedo yo luchar contra mi hermana? Estamos experimentando una revolución a todos los niveles y la única forma de llegar al objetivo primario es el amor, quizás sea más lento, quizás sea menos efectivo, pero es la mejor forma de modelar en nuestros hijos que conozco, ser valientes y a la vez amables, como Harry Potter.


Nadar a contracorriente

En la maternidad y en la paternidad, ¿falta honestidad para asumir nuestras decisiones?

Más que honestidad, creo que falta la capacidad de reconocer nuestros errores. En ‘Disciplina Positiva’ decimos que ante un error, lo Reconocemos, lo Reparamos y lo Resolvemos. “He cometido un error, lo siento, la próxima vez…”. Estamos entre la culpa y el “porque yo lo digo” y es normal que sea así, porque así es como hemos sido educados muchos y cuando nos enfadamos volvemos a tener tres años. En ‘Disciplina Positiva’ hacemos una dinámica que es emocionalmente dura, un juego de roles de padres-hijos donde hay un diálogo, cuando el padre dice “lo siento”, la emoción del hijo fluye y escuchar de un desconocido ese perdón le hace conectarse con todas sus vivencias. Nos da mucho miedo disculparnos porque creemos que perdemos el control, pero es justo lo contrario, al pedir perdón recuperamos el control que hemos perdido cuando estábamos actuando sin poder acceder a nuestro cerebro racional.

¿Habéis sentido que nadabais en contra de la corriente?

Sigo sintiendo que nado contracorriente, a todas horas y todo el tiempo, pero nadie dijo que fuera fácil. Hacemos lo que nos nace y cuando actúas desde el corazón, sabes que si te equivocas podrás repararlo. Creo que no debe haber nada más triste que equivocarte tomando una decisión que creías incorrecta desde el principio, un doble duelo. Hay una cita enmarcada en casa, supuestamente atribuida a Mark Twain, que creo que resume bien lo que quiero decir: “Dentro de 20 años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta amarras, navega lejos de puertos seguros, coge los vientos alisios. Explora. Sueña. Descubre.”

¿Nos cuestionamos más ahora que antes la manera de hacer las cosas con nuestros hijos?

Sí, creo que sí. Antes parece que solo era suficiente con mantener a los hijos y darles lo que nunca tuviste, solo tenías el ejemplo de tu núcleo cercano, del que aprendías, observabas, te cuestionabas y mejorabas. Ahora, con la llegada de la tecnología el mundo es global, tenemos un conocimiento mucho más amplio y, lógicamente, a más opciones, más te cuestionas. Ya no basta con mantener, queremos acompañar a nuestros hijos en su propio recorrido.

Hasta los seis años no te planteabas la escolarización. ¿Lo pone fácil el sistema para conseguirlo?

El sistema te lo pone difícil para la no escolarización desde las 16 semanas de nacimiento, por desgracia es la primera violencia estructural a la que son sometidos nuestros pequeños. Si hemos podido hacerlo ha sido a costa de mucho esfuerzo económico, muchas horas de sueño perdidas y mucha falta de tiempo en pareja. Aún así nos sentimos muy afortunados, unos verdaderos privilegiados. Ojalá hubiera una verdadera libertad educativa para seguir manteniéndolo más tiempo.


Enamorada del entorno Montessori

Con la llegada de tu primera hija comenzaste a interesarte por la pedagogía Montessori. ¿Cómo fue aquella primera toma de contacto?

Pues necesitaba que mi pequeña jugara de forma más autónoma porque tenía otro bebé al que atender y como siempre fue muy resuelta, empecé la casa por el tejado y compré muchas estanterías (justo el consejo inverso que doy a quienes me preguntan). Al final todos los caminos llevan a Roma y realmente el trabajo personal ya lo teníamos bastante integrado, así que realmente fue algo natural, nada forzado, no fue un cambio de paradigma sino más bien de asentar conceptos.

¿Qué fue lo que te enamoró del entorno Montessori y qué te convenció de que era así como querías criar a tus hijas?

Me enamora el respeto profundo que se tiene por los niños, por su autonomía, por sus procesos de aprendizaje, por su criterio, por sus necesidades; al tiempo que se sitúa en un contexto determinado, dando mucha estructura para quien lo necesite. Además, con las lecciones de gracia y cortesía se les muestra el respeto hacia los demás como un principio inquebrantable. Llegué a Montessori por mis hijas, pero me quedé por mí, porque me acerca a la madre que quiero ser, a una persona capaz de observar sin juicios, actuar desde la bondad y el respeto mutuo y esforzarme por ser mi mejor versión para poder ofrecérsela de ejemplo.

¿Qué destacarías de la pedagogía Montessori?

El enfoque Montessori es una pedagogía global que comprende cuatro planos de desarrollo y cada uno está marcado por unas características distintas. Lo que todos tienen en común es el respeto al niño, la libertad como forma de aprendizaje, la autonomía a distintos niveles según la edad y el profundo respeto por la tarea que lleva a cabo el niño. Montessori aporta emoción, libertad, vivencia, manipulación, cooperación, respeto, trabajo en equipo, compasión, humildad, curiosidad, equidad, significado, contribución, felicidad, en definitiva. Es un enfoque educativo basado en el niño y su desarrollo, al contrario que el actual enfoque adultocentrista basado en el contenido que imponen adultos que desconocen sus intereses y su desarrollo, que evalúan otros adultos y cuantifican otros adultos. En Montessori el guía, el adulto, está al servicio del niño, su función es ejercer de puente entre ambiente preparado y niño, su tarea es inmensa y a la vez muy humilde.

Sois firmes defensores de la escuela pública, ¿cómo combinar eso con una manera tan distinta de concebir la educación como es Montessori?

Más que defensora de la escuela pública yo me considero defensora del sector público a todos los niveles. Sin embargo, el sistema educativo debería promover la equidad y hoy por hoy ya no lo está haciendo, las evaluaciones externas y el bilingüismo nos llevan a la segregación, que es justo lo contrario de lo que yo considero que debe buscar el sistema educativo, sin contar con que no creo que la escolarización obligatoria universal sea lo mejor para todos los niños (para la gran mayoría de las familias, sí). Eso a gran escala, a pequeña escala, al menos en Madrid, la libertad de elección de centro no existe, es una pequeña lotería y es lógico y natural que los padres queramos elegir el colegio de nuestros hijos y busquemos alternativas, a costa de ahorros. El problema es el mismo que con el resto del sector público, el inmovilismo, la burocracia, la corrupción y el nepotismo, después de 12 años siendo funcionaria te garantizo que se de lo que hablo. Por otro lado, el sistema concertado que en teoría debería existir para ofrecer más opciones a los padres y liberar recursos en la escuela publica se ha convertido en un verdadero negocio, amparado y animado por la administración autonómica.


La autonomía en la infancia

En un post hace poco comentaba que para mí no es lo mismo tener independencia, puesto que creo que es falsa la concepción de independencia absoluta, que tener autonomía. La filosofía Montessori se centra mucho en ese concepto de autonomía. ¿Por qué un niño autónomo?

Estoy totalmente de acuerdo contigo, un niño independiente hace algo determinado por sí mismo, el niño autónomo además quiere hacerlo, ¿si pensamos en como nos gustaría que fuera nuestro hijo de mayor, lo preferimos autónomo o independiente?

¿Qué cosas podemos cambiar en casa para mejorar la autonomía de los niños?

En casa yo te diría que podemos hacer mucho y nada, podemos invertir en lavabos carísimos a su altura y no dejarles usarlos libremente y podemos poner un escalón de plástico y darles mucha autonomía, el cambio está en nuestra mirada, ¿es capaz tu hijo/a de servirse un vaso de agua? ¿qué pasa si se moja? ¿cómo repara las pequeñas salpicaduras? ¿y las grandes? Siempre digo que para empezar a practicar Montessori en casa solo hace falta una banqueta y un delantal pequeñito. Esa es toda la inversión que tenemos que hacer para empezar (a nivel material).

A nivel interno el proceso es más complejo, no todo el mundo está en el mismo lugar del proceso de cambio desde las relaciones jerárquicas a relaciones horizontales, no todos los padres son capaces de educar sin premios ni castigos (y es normal porque no podemos dar lo que no tenemos, no podemos ofrecer lo que desconocemos). Pero incluso en esas circunstancias, implementar Montessori en casa es beneficioso para toda la familia, los niños son más autónomos y más capaces cuando confiamos en ellos y si les involucramos en las tareas pasaremos tiempo especial juntos, con lo que el clima familiar será mucho más relajado y positivo.


La blogosfera maternal

Comenzaste el blog Tigriteando para recopilar las manualidades que hacías con tus hijas. Aquello se convirtió en un auténtico éxito sin mucho menos pretenderlo. Le han seguido charlas, colaboraciones, varios premios (Madresfera, 20Minutos, Bitácoras), Montessorizate! y hasta un curso en la Escuela Bitácoras. ¿Dirías que hay un mayor interés por esta forma de criar y educar?

Sí, creo que sí, por un lado creo que algunos padres que hemos empezado a criar de otra manera distinta a la que fuimos criados estamos inventándonos nuevas formas de hacerlo posible y, por otro lado, lo tradicional ya no funciona. En la época de mis abuelos, el pater famlias mandaba sobre toda la familia, al recuperar la mujer nuestro lugar (o casi), los niños también quieren liberarse de esa opresión y ese control, cuestionan los métodos antiguos de disciplina y empezamos a entender que solo es posible una educación basada en la cooperación y el respeto mutuo. Hace poco me escribió una lectora y me dijo: “antes de conocer tu blog no sabía que se podían hacer las cosas de otra manera, ahora todos en casa somos más felices, hay menos conflictos y estamos más conectados y unidos”, así que sí, creo que hay un mayor interés, porque es que además cuando soltamos control y cooperamos con los niños es más fácil convivir, así funciona.

¿Qué balance haces de todo el camino andado?

¡Qué pregunta tan difícil! He aprendido mucho, infinito. Igual no lo parece pero soy una persona muy sensible y he vivido situaciones en estos tres años de aventura bloguera que me han hecho replantearme muchas cosas. Sobre todo cuando vienen de gente que “vende” respeto y digo vende porque realmente no lo practica a la vista de sus acciones, gente más interesada en competir, vapulear, humillar que en cooperar y en difundir este regalo. Sin embargo, tengo que agradecerle el daño que han intentado hacerme, porque me ha hecho desarrollar el que para mí es uno de los sentimientos más poderosos, la compasión. También me ha hecho tomar decisiones como dejar de exponerme tanto y tener un blog más superficial y las verdaderas reflexiones dejarlas para los alumnos y futuros alumnos de mis cursos y talleres, sigo compartiendo pero a pequeña escala. Quizás es una pena, no lo sé, aún le estoy dando vueltas a ello, llegó un momento en el que sentí que tenía que dejar el blog, volver a mi vida, cómoda, fácil, de funcionaria feliz y contenta porque adoro mi trabajo, pero lo adoro, no me hace sentir plena. Encontré en el término medio esta fórmula, aunque espero que esté caminando hacia atrás para coger impulso.

¿Volverías a publicar aquella primera entrada que te condujo hasta aquí?

Sí, rotundo, aunque a veces diga “quién me mandaría a mí….” Creo que hemos sembrado el cambio, creo que he ayudado a muchas familias, creo que muchas madres (y padres) se han sentido menos solos, menos raros, creo firmemente que muchos niños se han beneficiado de mi trabajo y eso solo puede tener un balance positivo. Así que sí, volvería a hacerlo exactamente igual que lo hice en su día, desde el amor, las ganas de compartir y la humildad. Cuando María Montessori decía “Sembrad en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan; los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón”, creo que no solo se refería a los niños pequeños, también a los niños interiores que tenemos cada adulto dentro. Me siento parte de algo grande, siento que puedo contribuir y soy parte de este cambio de paradigma y eso es lo más bonito que puede pasarle a una persona. Así que gracias, gracias de corazón a todos los que lo habéis hecho posible.


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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    5 comentarios

    1. Me ha gustado mucho. Yo también soy “Fan” de Bei, Con sus luces y sus sombras. A mi me ha ayudado un montón y me ha dado muchas ideas para mejorar nuestro entorno y mi vida. Guardo algunos de sus artículos como lectura recurrente para momentos complicados. Igual no es perfecta, pero a mi me muestra también una opción que se parece mucho al tipo de madre que quiero ser. Y bueno, también la admiro como Blogger y me encantaría poder conseguir también mi hueco y aportar mi granito de arena. Tengo muchas ganas de ver como podría organizarme para participar en alguno de sus cursos de DP. Me encantaría presencial y así poderla conocerla, pero eso lo veo más difícil. Gracias a a las dos, a Bei por todo lo que hace, y a Marujismo por esta estupenda entrevista.

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