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Kilómetro cero

 

El 22 de junio es nuestro aniversario. Nunca me acuerdo del año, como si hubieran pasado cien. Es lo que tiene perderse con los números, como cuando no me acuerdo de cuántos años tengo. O tienes. O tu año de nacimiento. Pero haciendo caso a las fotos y a nuestro cuaderno de viaje han pasado seis años desde aquel primer mensaje. Cuatro de nuestra boda (eso dice mi alianza).

Fue un 22 de junio como hoy cuando empezamos a sumar y a restar kilómetros. Nuestro kilómetro cero. De hecho, ahora que lo pienso, no sé por qué no nos tatuamos “kilómetro cero” en lugar de “maktub”. Supongo que es una (más) de esas cosas que hemos olvidado por impulso en un arrebato de alzhéimer juvenil. Como cuando descubrimos que sin saberlo nos habíamos casado el mismo día que empezamos a hablar.

En estos seis años hemos crecido tanto y tan rápido que siento que no me ha dado tiempo a saborearlos. Los he engullido como nos traga el día a día: de manera atropellada y sin masticar. No hay tiempo, no hay tiempo, no hay tiempo. Supongo que no es fácil rellenar 30 años de vacío. Cuánto te hiciste de rogar…

De aquel kilómetro cero salieron un paseo a caballo (tú en poni, y lo sabes), un ramo de margaritas, un viaje a Cádiz con las “piernas ardiendo en el salpicadero”, dos daiquiris (blues), una moto en Formentera, una pancarta de bienvenida, una boda sin etiquetas, el barrio de El Palo, un intento de bailarines, dos embarazos, dos partos, dos niños. El amor infinito. La felicidad efímera en las pequeñas cosas. Un proyecto común, una tienda de nostalgia y el caos.

Y quiero seguir sumando, y restando “pero a tu lado”, como en la canción de Los secretos. No me sueltes la mano. Te quiero a ti siempre.

(Y quiero que nos tatuemos “kilómetro cero”.)

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    6 comentarios

    1. Vanos a ver. Esta historia no hay por donde cogerla. No es verosímil, lo siento. ¿¿¿¿Adrián cerca de un animal salvaje, de un caballo??? Imposible 😂😂😂
      ¡Felicidades pareja! ¡Os quiero!

      • Jajajajaja… Un caballo no. ¡Un poni! Llegaron dos caballos y adivina a por cuál se tiró como un lobo mi compañero de viaje. Tengo documento gráfico que da fe de ello 🙂 Te queremos, guapa.

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