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“La leche de vaca no es imprescindible pero tampoco es un veneno”

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“La leche de vaca no es imprescindible pero tampoco es un veneno.” Lo explicaba Julio Basulto en una fantástica entrevista en La Ser. Distintas voces suenan en torno al tema del consumo de leche de vaca, desde quienes la eliminan por completo de su dieta por asociarla a enfermedades como el cáncer hasta quienes ven en este alimento una fuente de salud, y de calcio, vital. En medio de este debate, intolerantes a la lactosa o a la proteína de leche de vaca, alérgicos o, simplemente, personas  a las que no les gusta el sabor de la leche.

No hay alimentos imprescindibles

Hay alimentos que no gustan y no hay por qué tomarlos porque ningún alimento es imprescindible.  “Los alimentos son como los futbolistas: todos importantes, ninguno imprescindible” que diría el pediatra Carlos González. Azahara Rupérez, Bioquímica y doctora en Nutrición y Tecnología de los Alimentos y autora del blog NutriNenes, nos explica que es cierto que a menudo nos venden la leche como un alimento esencial. “La industria está ahí para sacar beneficios, y el argumento del calcio de los lácteos es muy poderoso”. Tan poderoso que “muchos padres, en aras de dar lo mejor a sus hijos, dan yogures o postres lácteos pensando en el calcio sin darse cuenta de que realmente están ofreciendo a los niños productos con demasiado azúcar, algo que es más perjudicial que beneficioso. Es cierto que los lácteos (sin azúcar en exceso) son el mejor grupo de alimentos para aportar este mineral”.

Por tanto, ¿qué pasa si a un niño o a un adulto no les gusta la leche de vaca? Azahara responde que “Nada. Salvo en los bebés menores de 1 año, en los que la leche materna es su alimento principal (y el único hasta los 6 meses), la leche ni es indispensable para una dieta saludable ni es necesario tomarla durante el resto de la vida ya que se puede cumplir con los requerimientos nutricionales sin ella, incluyendo el calcio. Si no nos gusta, no la tomamos. Se trata de un alimento más, sus nutrientes no son insustituibles”. Como apunta Azahara, “los lácteos tienen un papel importante en la alimentación de nuestra sociedad porque son productos tradicionalmente muy consumidos, pero eso no implica que sean vitales. Aunque una nutrición adecuada (que incluya un aporte de calcio suficiente) es importante para la salud ósea, la actividad física (ideal si es al aire libre) lo es mucho más. Además, se requiere un buen estatus de vitamina D, que será procedente de la dieta o de suplementos en bebés y niños pequeños, y de la exposición solar”.

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La preocupación de muchos padres aparece a partir del año en niños que ya no toman leche materna. “Si no toma leche materna, a partir de los 12 meses, un bebé puede tomar leche de vaca entera en casi todos los casos (salvo alergias o casos especiales), siendo recomendable que tome unas 2 raciones al día y que lo haga en vaso. No obstante, si no quiere o no le gusta la leche de vaca, no podremos obligarle a tomarla. De hecho, no será vital que la tome siempre que lleve una dieta adecuada que incluya frutas, verduras, legumbres, carne, pescado y huevos. También es muy posible que no quiera leche pero le gusten los yogures naturales (que son además de fácil digestión), o el queso fresco (este mejor sin sal)”.

En cualquier caso, Azahara explica que “el niño conoce su apetito y sus necesidades mejor que nadie” por lo que nuestro papel será el de seguir ofreciéndole alimentos adecuados para que los coma si quiere, incluyendo los lácteos, sobre todo si no toma leche materna. Y nos recuerda que “hay que tener en cuenta que los niños pequeños pasan por etapas en las que rechazan alimentos sin más explicación, para luego volver a comerlos tiempo después”.

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Bebidas vegetales

¿Y las leches vegetales? ¿Son una alternativa para quienes no pueden o no quieren tomar leche de vaca? La autora de NutriNenes nos aclara que las bebidas vegetales de soja, avena, arroz, etc., son un alimento muy diferente a la leche de vaca. “​Las bebidas vegetales son una alternativa para la preparación de comidas que necesiten leche o algún líquido semejante​. Además, también se pueden tomar para sustituir a la leche​, pero en un sentido más bien ​de “hábitos” o “costumbres”, como tomar un vaso de leche antes de dormir, o ​en el desayuno.​ Pero debe quedarnos claro que no es igual que tomar leche, es sencillamente otro alimento.”

En cuanto a los niños, también las pueden tomar, a excepción de la bebida de arroz. “El año pasado, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) publicó un documento en el que recomienda que los bebés y niños no tomen bebidas de arroz por su contenido en arsénico, lo explicó Julio Basulto en este artículo“. El resto de bebidas vegetales se pueden tomar como cualquier otro alimento que toma la familia, pero “no hay que caer en la confusión de que les estamos dando leche”, a pesar de que ambos líquidos se parezcan en el color.

En el caso de optar por bebidas vegetales para darlas a los niños en sustitución a la leche de vaca, sería recomendable que estén enriquecidas en calcio, ya que sin lácteos es más difícil llegar a la ingesta recomendada de calcio a no ser que se tomen alimentos enriquecidos en este mineral, tal y como demostró este estudio. Además, desde la opinión de Azahara, “si las toman en una cantidad considerable (1 vaso por ejemplo) sería aún más recomendable que llevaran calcio ya que en un niño pequeño un volumen así de grande puede provocar que coma menos de otros alimentos potencialmente más nutritivos”. Y, por supuesto, mejor elegir las que no llevan azúcar añadido.

Si la persona que va a tomar bebidas vegetales es vegana, deberían estar enriquecidas con vitamina B12, que siempre va acompañada de calcio y vitamina D pero sin olvidar que “la biodisponibilidad del calcio en bebidas enriquecidas y en la leche de vaca es distinta, por lo que tampoco se puede asumir que asimilaremos la misma cantidad de calcio de una misma cantidad de los dos tipos de bebidas”.

Alimentos ricos en calcio

Los alimentos más ricos en calcio son por supuesto los lácteos (leche, yogur, queso…), pero no son los únicos que nos aportan este mineral. “También son buenas fuentes de calcio las sardinas en lata (enteras), las alubias blancas, las habas, los garbanzos, los higos secos, los berros, el brócoli, las acelgas, las espinacas, el puerro, el cardo, las almendras, el tofu, el alga wakame y las bebidas vegetales o zumos enriquecidos.” Alimentos muy variados que no hace falta que comamos todos todos los días ya que “una dieta suficientemente variada aportará el calcio necesario para nuestra salud ósea”. Y concluye: “De todas formas, no nos obsesionemos con nutrientes individuales como el calcio ya que, en general, los niños españoles no presentan un déficit grave de este mineral”.

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    17 comentarios

    1. ¡Qué gusto leer a gente sensata! Pero hacen mucha falta posts así porque hay gente muy perdida con este tema. Lo peor es que demonizamos la leche pero no las galletas, las salsas compradas, pizzas congeladas….
      Entiendo que los expertos estén hasta el gorro de oír burradas y pasen de alguna gente pero hay otra que está muy perdida y tienen interés por saber.
      Mil gracias a Azahara Rupérez por información tan clara y a ti, Diana, por el post.
      Un abrazo de una adicta a la leche…con ColaCao (me estoy quitando que traérmelo de España es un lio jajaja).

      • Totalmente de acuerdo contigo. A mi no me gusta el sabor de la leche, y no la tomo. Pero eso no quita que tome cosas que llevan leche. Como dices, se demoniza la leche pero no otras cosas como las galletas o los productos preparados, por ejemplo, que seguramente bastante más culpa tendrán 😉
        Ni veneno, ni milagro de salud.

    2. Muy interesante, Diana, me ha parecido un post muy clarificador sobre este asunto. Y es que yo soy amante de la leche, y si en su momento dejé de tomar colacao cada noche fue porque me pareció que me estaba engordando, pero desde que me quedé embarazada hasta que mi peque cumplió los dos años y pico (con su gran demanda tetil, jejeje…) retomé mi costumbre de colacao diario antes de dormir, porque no había riesgo de engordarme yo, con lo que chupaba el tío… Ahora sin embargo me frustra un poquito que él, con sus casi cuatro años, y ya casi destetado (pedirá una vez a la semana o menos), si no es por la leche que toma mañana y noche con la papilla de cereales no tomaría nada, y por el momento el queso no hay forma (lo ha probado pero le da como repelús…) y los yogures están fríos, dice (a mí tampoco me gustan, la verdad).

      Así que me tranquiliza bastante este post, y me quedo con que ellos conocen mejor que nadie sus necesidades (y por eso nunca le he obligado a mi hijo a comer, aunque algún otro niño se sorprenda por ello) y con que “una dieta suficientemente variada aportará el calcio necesario para nuestra salud ósea”, y creo que es nuestra responsabilidad como padres ofrecerles eso, una alimentación variada, e ir probando por si algún día de éstos les da por probar (valga la redundancia) cositas que hasta hoy se han negado…

      • ¡Gracias por tu comentario, Laura! A Mara tampoco le gusta la leche, ni los lácteos en general, supongo que de momento no le llaman la atención. Cierto es que aún sigue con su teta. Pero, como dices, la idea es ofrecer a los peques alimentos no superfluos y no obligar porque de nada sirve empeñarse en que coman algo que no les gusta o que no necesitan. Yo confío muchísimo en mi hija y, aunque a las abuelas les cueste entenderlo, si come 4 granos de arroz pues es que solo necesita 4 granos de arroz pero no por ello le voy a dar un paquete de galletas para que “coma algo”. Siempre me quedo con una frase muy buena de C.G. “Todavía no he visto a un niño matarse de hambre” 🙂

    3. Es que cuando se nos mete algo entre ceja y ceja ya no hay quien nos baje del burro. Yo estoy cada vez más cansada de tanto extremismo alimentario (y de todo tipo). Cada cierto tiempo surge una nueva moda para ensalzar o hundir un alimento concreto y así no hay quien se entere de qué es realmente bueno, qué no lo es y entre qué opciones deberíamos elegir.

      • Así es. Jamás entenderé las dietas que se ponen de moda: la paleo, la Dunkan, la de no tomar lácteos… Como dices, extremismo alimentario y falta de información contrastada.

    4. Como bien han dicho antes, post muy sensato. Y yo soy de las que moriría si me quitan mi leche con cola cao, pero no hay nada imprescindible como bien decís 🙂

    5. En mi caso, tampoco tomo leche de vaca y Rosquis toma leche materna y no ha tomado tampoco un vaso de leche de vaca, aunque come quesitos y yogurts. Así pues, pienso que ni hay que demonizar ni canonizar la leche de vaca, aunque los lácteos son importantes, hay muchos alimentos que llevan calcio también, como bien dices. Muy buen post! besitos!

      • ¡Muchas gracias! Mara también toma leche de mami 🙂 Por el momento la de vaca no le hace nada de gracia. Veremos con el tiempo si cambia de opinión.

    6. La sensatez hecha post. Muchas gracias por esta información tan fundada. Nosotros tomamos lácteos y el enano adora la leche y, como comenta Paula, estoy un poco harta de oír que vamos a morir todos. Digo yo que al que le guste y siente bien podrá tomarla. Es estupendo que expliquéis además que las fuentes de los nutrientes no están solo en un alimento. Creo que el relax m/paterno influye mucho en que los niños coman bien, en el sentido de variado, y en que quieran probar y no rechacen.

      • Sí, yo lo veo como tú dices: no obligar, no forzar. Al final, nosotros somos un espejo y el ejemplo es nuestro mejor recurso. Gracias infinitas por tu comentario.

    7. Estoy de acuerdo con Paula, gracias por este artículo que desnitrifica eso de que la leche es un veneno, es un alimento más como cualquier otro. A mí me gusta mucho la leche fría así, sola y a M también. fue como todo, al principio no le gustaba demasiado pero se la seguimos ofreciendo sin forzar y ahora es él el que la pide. Por supuesto jamás le he medido lo que toma así que no sé si es medio litro o dos (imagino que no llega a medio), como tampoco le peso su comida, él mismo se regula

      • Gracias, Cristina. Me alegro de que os haya gustado. Ha sido un lujazo contar con las declaraciones y con la información de Azahara.

    8. Pues me parece todo muy sensato… Nosotros tomamos bastantes lácteos y ya estaba un poco harta de escuchar el argumento ese de que la leche es un veneno, con razonamientos tan fantásticas como que somos el único animal que toma leche en la edad adulta… Pos vale. Y también somos el único animal que deconstruye una tortilla, que se prepara un bocata de chorizo y que se va a dar de comer a las palomas los domingos por la tarde. Gracias por un poco de luz.

      • ¡Muchas gracias, Paula! A mi el razonamiento de Azahara me parece de lo más coherente. Y, el planteamiento de Julio me parece igualmente fantástico: “Ni veneno ni imprescindible”.

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