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Vivir en un barrio: Cosas buenas y otras historias

cosas buenas de vivir en un barrio

Historias de barrio

Vivir en un barrio mola. Yo siempre he sido una chica de barrio. Sí, de esos barrios con vida que huelen a guisos y a lavadoras recién tendidas en los que es difícil no conocer al vecino de arriba y al de abajo y al de más allá. Al panadero, al de la tienda de chuches. Un barrio de esos que hablan y que sueñan. Sin embargo, la vida me ha llevado a cambiar de casa en repetidas ocasiones, más de las que hubiera querido, y muchas veces he terminado aterrizando en barrios nuevos o en urbanizaciones muy tranquilas pero tremendamente aburridas, con perdón. Y, al final, donde siempre me he sentido realmente cómoda es en aquellas casas que se asentaban en barrios con solera, repletos de pequeños comercios y con movimiento. Con mucho movimiento.

Cuando nos planteamos mudarnos, cosa que creo que llevábamos barruntando desde el primer día que caímos en el “barrio triste”, teníamos claro donde queríamos vivir: en un barrio asentado o en un pueblo pequeño. No nos gustan las zonas nuevas sin alma en las que la gente se monta en el coche para ir al centro comercial y no sale para nada de la urbanización. Barrios en los que el único atisbo de vida y sociedad se encuentra en los ascensores, el invento que todos compartimos para subir y bajar de casa al garaje, del piso al coche. Durante años hemos vivido en un barrio desértico plagado de parques sin niños (pese a ser una de las zonas más jóvenes y con más niños de la ciudad) y sin comercios más allá de un Opencor, un chino y una panadería. Un barrio con gente que se oculta tras la comodidad de una piscina comunitaria y un piso de 80 metros cuadrados con tele de plasma y DVD a tiro de piedra del Ikea.

Soledad. Esa es la palabra que define para mí a esos barrios del extrarradio. Nuevos, muy nuevos, que nacieron para que los jóvenes de los pueblos y ciudades tuvieran su descendencia. La burbuja inmobiliaria se encargó de fabricarlos rápidamente y atraer inquilinos con pisos de VPO, VPP que tuvieran piscina, zonas ajardinadas y un local para reuniones y cumpleaños. Pero se olvidaron de darles vida y se quedaron muertos. Como un zombie de The Walking Dead. Y realmente tampoco es necesario llegar a un barrio burbuja, hay cientos de urbanizaciones igual de tristes que estos barrios y cuyos edificios ya tienen más de dos décadas a sus espaldas.

vivir en un barrio

Cosas buenas de vivir en un barrio

Desde que nos hemos mudado no paramos de decir lo bien que nos sentimos en el barrio nuevo (y en la casa nueva, tan acogedora y bonita que apetece estar en ella). A diario vemos gente, gente mayor, gente con niños, abuelos, y eso, al menos a nosotros, nos hace sentir menos “solos”, más acompañados. Al final somos seres sociales, necesitamos el contacto, la conversación espontánea, conocer a quien nos atiende tras el mostrador de una tienda. ¿Cosas buenas de vivir en un barrio? Para nosotros, muchas:

– Pequeño comercio. Nos gusta comprar en las tiendas pequeñas: en la frutería, en la pollería, en la panadería. Esto aquí y eso allá. Poco Mercadona o Alcampo, salvo para lo que no quede más remedio. Tiendas en las que sabes lo que estás comprando y que nada tienen que envidiar a las grandes superficies. Tiendas de barrio. Alrededor de nuestra casa tenemos de todo, incluidos un par de mercados con todo tipo de productos, y eso nos facilita mucho las cosas. Entras y te saludan, te informan, te atienden. Te conocen. Te tratan con cariño pero, sobre todo, te dan confianza. Es una de las señas de vivir en un barrio.

– Existes. Sí, existes para las personas que te encuentras en la calle, en el mercado y en el médico. Te ayudan, se ofrecen a ayudarte si te ven perdida y, lo mejor, ¡les gustan los niños! Sí, porque nuestro barrio tiene un nutrido número de personas mayores. Es un barrio antiguo, envejecido, en el que la gente te da los buenos días y se ofrecen a echarte una mano si te ven desorientada: “¿Para qué estáis esperando? Ah no, aquí no es, tenéis que ir allí. ¡Qué niña tan mona! Cuchi, cuchi…”. Un barrio en el que se te cae al suelo algo mientras caminas con la niña en brazos y vienen corriendo a echarte un cable: “¡No te agaches, mujer! Yo te lo cojo”. Y encima te sonríen. ¡Os sonríen!

– Relaciones entre personas. Llevamos poco tiempo aquí pero tengo la sensación de que las relaciones entre las personas son muy distintas. Se conocen, se tratan, se preocupan por las cosas que tienen que ver con su barrio, con su casa, con su entorno. Eso se nota en el bus que te lleva a Goya y en la escalera cuando te cruzas con el vecino de abajo y le hace monerías a tu hija. Sí, a esa niña de dos años que duerme aún regulín, regulán. Hemos pasado de unos vecinos jóvenes e intolerantes que nos dejaban notitas porque Mara lloraba de noche a unos señores mayores que cuando les decimos que esperamos no estar trastocándoles mucho el sueño, nos sonríen sinceramente y nos contestan que tener a una niña arriba “les da vida”.

– Caminas. Cuando tienes todo lo que puedas necesitar a mano caminas más y apenas coges el coche. Podemos ir al cole de Mara, a comprar, al banco o a la peluquería andando. Vivir en barrios con más servicios y establecimientos comerciales te ayuda infinito a tener una vida menos sedentaria y a hacer más trayectos a pie.

– Transportes. Bus y metro en la puerta de casa con conexión a otros barrios y al centro. Eso es calidad de vida. Poderte plantar en cuestión de minutos en el centro de Madrid sin necesidad de hacer una excursión de dos horas y media no tiene precio. Si bien antes teníamos un metro que daba al vuelta al mundo antes de llegar a poner una rueda en el área metropolitana, vivir en un barrio más céntrico ha reducido tanto las distancias que a Mara no le da tiempo a decir ni un “¡Ay!”.

– Parques con niños. Es un barrio envejecido pero con muchas familias jóvenes. Se ve en los parques, siempre repletos de niños. Y a primera hora de la mañana, cuando cientos de peques pasean de la mano de sus padres y abuelos con la mochila en la espalda, camino del cole. Recuerdo que tras el firmar el contrato, 15 días antes de venirnos a vivir, decidimos ir a merendar por el barrio y dar un paseo. En un parque, un hombre con su peque de la edad de Mara nos dijo que habíamos escogido un barrio perfecto para criar a nuestra hija. Hoy, casi dos meses después de aquello, puedo decir sin miedo a equivocarme que no se equivocaba, que ahora vivimos en un barrio que nos invita a pensar en el futuro. En el nuestro y en el de Mara.

¿Y vosotros? ¿Preferís vivir en un barrio asentado o sois más de zona nueva?

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    28 comentarios

    1. Hola, he llegado a este artículo por casualidad, pero después de leerlo me he visto reflejado. Vivo en lo que hace 10 años pensé que era el máxime para una familia, una urbanización con piscina, jardín, local, etc., en uno de los nuevos barrios de la ciudad. Según han pasado los años se han ido desmontando uno por uno todos los beneficios que le veía cuando compramos la casa. Pensé que era mejor para criar a mis dos hijos, pero estaba equivocado, la oferta extraescolar es muy limitada, dependen de que su madre o yo les podamos recoger, llevar, etc., Solo tienen relación con los niños de la urbanización y esto en verano. Sus amiguitos del cole aun viviendo en el mismo barrio están todos a unas distancias que hace imposible ir caminando, además como todos van a algún tipo de actividad, pero hay que ir con coche, perder un montón de tiempo en desplazamientos, etc., la vida de los críos de Lunes a Viernes se reduce a: Salen de casa en el ascensor al garaje, los dejas en el cole, los recoges con el coche y los llevas a una actividad, llegas a las 20:00h al garaje, subes en el ascensor a casa, baño, cena y a la cama. He terminado arto de la urbanización, piscina, ruidos, de gente joven que se piensa que por pagar X por un piso son millonarios, que en verano no se pueda salir de la urbanización hasta que anochece ya que no hay ni una sombra, solo avenidas inmensas llenas de coches. Ahora sufro más ruido de coches que cuando vivía en mi antiguo barrio. He tenido más problemas con mis mega-vecinos en 10 años que en 30 viviendo en barrios modestos. Estoy buscando cambiarme, no sé si tiraré a algún pueblo de la periferia pero que tenga vida o a mi antiguo barrio. Por favor, si eres de Madrid y no es indiscreción ¿Me podrías decir la zona de la que hablas?. Muchas gracias

      • Hola, Óscar. La verdad es que así es. Tal cual lo cuentas lo sentíamos nosotros. Y no nos gustaba nada. Nosotros siempre hemos vivido de alquiler y no hemos tenido problema para mudarnos pero es un trastoque importante empezar otra vez de cero. Te paso el barrio por mail, pero vamos que seguro que hay muchos más así. Un abrazo.

        • Muchas gracias. No sé como terminará mi historia, pero gracias a este post ayer nos dimos un paseo por nuestro antiguo barrio y la verdad es que sigue siendo un barrio fenomenal para vivir. Saludos.

    2. Nosotros nos mudaremos en abril y lo único bueno del Pueblucho Infernal es lo cómodo que resulta poder ir andando a todas partes, todos los servicios que tiene y no tener que coger nunca el coche. Hasta el punto de que vendí el mío en enero porque en 2 años sólo había hecho 80 kilómetros con él. Sin embargo es un pueblo muy grande, con esa despersonalización de las ciudades, por lo que vida de barrio tampoco hay.

      • ¡Ánimo con la mudanza! 🙂 La despersonalización de las ciudades me fascina y me horroriza a partes iguales jeje

    3. Me encanta tu post. Yo me crié en un barrio y cuando me fui a vivir con mi marido, entonces novio Jejeje q hace muuuchos años, nos fuimos al centro de Bcn… Para mi era horrible, la gente ni se saludaba, cada uno a lo suyo, las tiendas de barrio con precios abusivos para turistas… Aguantamos 7 años, pero al decidir montar una familia buscamos la tranquilidad que añoraba y la sensación de barrio, buscamos mucho ya que queríamos un pueblito, pero con todo, por pedir q no quede, pero lo encontramos!! Bien comunicado para poder ir a trabajar, pero pueblo de los q conoces a los vecinos, te saludan, con parques llenos de niños, con Alcampo pero también con un súper de barrio donde siempre tienen algún regalito para Emma, y donde los colegios son maravillosos y te insisten en el concepto de tribu!!! La mejor decisión q hemos tomado nunca. Algunos amigos no entienden que prefiramos un pueblo, en el q si quiero ir al cine he de coger el coche (si, pero con 5 minutos llego a un macrocine y barato) a la gran ciudad, pero nosotros somos de salir poco, muy hogareños, y valoro mas una zona donde hacer la vida de día que el ocio nocturno q ya me queda tan lejano (y eso q solo hace 3 años q dejamos de salir Jejeje)

      • Tenemos la misma percepción, Mónica 🙂 Nosotros en nuestro barrio antiguo nos sentíamos lejos de todo y en medio de calles desiertas. Nos gusta más salir a la calle y que haya gente, que el vecino te diga hola al menos y poder comprar la fruta y la verdura a un señor que te pregunte que qué tal estás y te venda realmente lo que sabe que sale bien. Cosas “tontas” pero que al menos a nosotros nos hacen todo un poco mejor. Como dices qué lejos queda ya la vida de novios, de salir, de entrar.. jejeje

    4. Yo soy muy de barrio. De hecho mi madre tenía una tienda de barrio y nosotros la ayudábamos. Je je, yo era la hija de la panadera!
      Buen post

      • Qué bonitos recuerdos tendrás de esa experiencia, Almu. Me encantan esas historias. Un beso.

    5. A mi me gusta mi barrio, tranquilo pero con vida, cerca del centro pero no masificado. Un barrio para vivir con niños, con muchos parques, con tiendas, con buen transporte.
      Oye me ha gustado esta oda a tu barrio que has escrito! 😀

      • Gracias, Marta!! La verdad es que estamos contentos con la decisión 🙂 Tu barrio por lo que veo es muy del estilo al nuestro, solo que con algo de distancia entre ambos jejeje… Un beso!

    6. Cuando buscamos casa, nos concentramos mucho en las fotos del interior, en esas que el manual de uso de Idealista te aconseja que sean perfectas, bien iluminadas y tomadas desde el ángulo más favorecedor. A lo mejor habría que empezar a adjuntar también al anuncio fotos del barrio porque, al fin y al cabo, elegir el barrio acertado ¡te da la vida! No digamos ya si además tienes suerte con los vecinos; ya os contaremos la historia del primer día que vimos a la vecina en nuestro anterior piso; vaya recibimiento le dio a Vanesa…

      Nuestro cambio fue parecido, ya os hemos contado, y para alguien como mamá y yo que venimos de un populoso barrio obrero de ciudad pequeña, ha sido genial poder volver a tener a mano todo eso que cuentas tan bien. Igual estoy loco (seguro), pero yo siempre he disfrutado muchísimo librar un día entre semana y dedicarlo a hacer recados y compras de menudeo en mi barrio de toda la vida de Burgos. Simplemente ver a la gente me hacía feliz.

      En fin, que nos alegramos muchísimo de que estéis tan contentos. Y también de teneros más cerca, jajaja.

      • No si cuando yo digo que nosotros llevamos vidas paralelas… No me equivoco nada de nada 🙂 La historia marujista de disfrutar de los recados es tal cual. A mi también me pasa lo mismo, me gusta ir aquí y allá haciendo esto y lo otro. El nombre del blog no podía ser otro, por supuesto jijiji… Y lo de Fotocasa tal cual. Nosotros vimos muchos pisos molones pero luego el bloque era tela marinera. Y mira que el nuestro es viejito pero no nos dio la misma sensación de vivir en el Bronx que si nos ha pasado con otros. Y eso para nosotros sí que era importante. Salir, ver gente, que te saluden, que tengas todo a mano, gente mayor… me encanta.

        PD. Nosotros también nos alegramos de estar más cerquita jejeje… De hecho mucho, mucho!

    7. Nosotros siempre habíamos vivido en Valencia ciudad y hace unos años nos mudamos a un pueblo que, pese a no estar lejos (10 minutos en coche, y está conectado por metro), es un cambio brutal en calidad de vida. Contacto más cercano con la gente, comercio local, rodeados de huerta, parques a mogollón, tranquilidad,… Yo no volvería a la ciudad ni loco, y menos a una urbanización de esas tan asépticas… 😉

      • Imposible haberlo dicho mejor: urbanización aséptica. ¡Esa es la palabra ideal! 🙂 Nuestro barrio era de esos tristes, sin alma, y el cambio ahora es como el que comentas: comercios pequeños, tranquilidad, parques… pero con vida. Y a diez minutos del centro. ¡Besazo!

      • Me encantan tus píldoras de psicología! Gracias!!
        Yo vivo en una ciudad pequeñita y la verdad… no cambio esto por nadaaaa del mundo!

    8. Nosotros vivimos en un barrio teóricamente asentado… En teoría como el que tu describes. Pero yo la verdad que lo veo encajando más en la descripción del que tenías antes. Supongo que depende mucho de la percepción de cada uno pero aunque este es un barrio antiguo con casas antiguas y mucha gente que lleva toda la vida viviendo aquí, cada vez hay menos tiendas y pocos servicios cerca por lo que nosotros cogemos el coche PARA TODO! y, sí, tenemos muchísimos parques, pero sólo tienen vida los días que hay cole así que fines de semana, festivos y todo el verano esto parece un barrio fantasma sin vida y sin niños.

      No sé cuál sería nuestro ideal pero, en nuestro caso, este barrio no lo es.

      Me encanta que hayáis encontrado un sitio donde estéis felices. Eso es muy importante. Yo hecho mucho de menos la ciudad en la que vivía antes, creo que la vida allí era mejor, y sí que era un sitio donde saludabas a la gente por la calle y donde tenías de todo apenas a unos pasos de casa.

      Te mando un gran abrazo.

      • Ay eso era lo que yo llevaba fatal de vivir donde vivíamos: coger el coche para todo. No podía soportarlo 🙁 Es cierto que barrios como el nuestro creo que acabaran desapareciendo porque se mantienen vivos por la gente mayor que los habita y me da una pena terrible pensarlo.
        La verdad es que ahora estamos mucho más tranquilos y más en nuestro sitio que antes pero no deja de ser complicado en muchos aspectos… ¡Un beso, Eva!

    9. ¡Cuánto me alegro! Qué cierto todo lo que dices, vivan los barrios de toda la vida!. Nosotros teníamos claro también que queríamos un barrio con vida y que nos permitiera dejar el coche en el garaje para casi todo. Es calidad de vida. Y como dices, pasear con la niña y que la traten con ese cariño, es muy satisfactorio

      • Así es Silvia… La diferencia es abismal la verdad y eso repercute directamente en la calidad de vida. Si tú estás bien, todo es mejor siempre. 🙂

    10. Me alegro de que estéis tan bien. A mí me encantan los barrios de las grandes ciudades y los pueblos pequeños. Cuando vivíamos en Valencia encontramos el sitio perfecto, una urbanización con todo lo que supone de bueno (piscina, zonas comunes, cenas al aire libre en verano, centro comercial a dos minutos andando, etc.), pero pegadita a un barrio encantador como es Benimaclet.

      Ahora vivimos a las afueras de un pueblo que no me gusta. A un kilómetro de la playa andando, en una casa estupenda de cuatro plantas, con unas vistas a los huertos espectaculares, pero no se camina nada y hay que coger coche para todo.

      Nos mudaremos pronto al pueblo de al lado que tiene más encanto.

      • Lo de la playa a un kilómetro andando sueña estupendo y me da mucha envidia aunque entiendo que si el resto no compensa se hace complicado adaptarse y sentirse bien en un sitio que no te acaba de cuadrar. Si os mudáis ánimo con la mudanza jejeje… Porque son un invento terrible!
        Un beso enorme.

    11. ¡Qué guay! Me alegro mucho de que estéis tan felices con el cambio. Es que no hay color. A mí tampoco me gustan nada los barrios muertos. Supongo que, con el paso del tiempo, irán teniendo más vida pero anda que no da penita… Nuestro sueño es vivir en el casco antiguo, donde ya vivimos de solteros. Pero con niños, depende de donde, es muy incómodo, para empezar, por el tipo de suelo, empedrado, que es la muerte con una silla. En mi ciudad es una zona con vida y comercios y en pleno centro pero con sensación de pueblo total. Y algún guiri paseando. Je,je,je. Ahora vivimos muy céntricos también con la suerte de que estamos insertos en un barro tipico con todo tipo de comercios, pegados a los abuelos paternos y con espacio comunitario y piscina. Lo malo, que vivimos en medio metro cuadrado. No se puede tener todo. Je,je,je.

      • Totalmente de acuerdo! Al final o se tienen unas cosas u otras. Lo de tener a los abuelos cerca es una suerte porque nosotros en ese sentido no podemos sentir más solos, la verdad. Esta semana tenemos a Mara mala y no te haces una idea de lo que es sin ningún tipo de ayuda y Adrián con un horario de caca total. ¡Horror!

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