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3 cuentos sobre abuelos en nuestra biblioteca familiar

 

Poco a poco, en casa estamos construyendo una biblioteca de cuentos de la que estamos enamorados. Iba a decir que no sé si los mayores más que los pequeños pero viendo el interés que tiene Mara por todos ellos, creo que es un amor compartido. Coincidiendo con que el 26 de julio se celebra el Día de los Abuelos en España, y para celebrarlo, recopilo tres cuentos sobre abuelos que nos han conquistado.

Cuentos sobre abuelos

Mi abuelo me enseñó a montar en bicicleta y a patinar sobre cuatro ruedas. Cargó mi mochila repleta de libros durante muchos años como si transportara un camión de mercancía peligrosa al colegio. Se enfadaba si intentaba llevarla yo. “Pesa mucho, no sé cómo os hacen llevar tantos libros”, me decía. Tampoco le importó nunca pegarse aquellos madrugones en verano para llevarme a las clases de natación. Cuando salía, él siempre me esperaba con su mejor sonrisa, como si acabáramos de vernos después de mucho tiempo, para que le contase todo lo que había aprendido a hacer durante aquella larga y corta hora. También despertó en mí el interés por querer arreglarlo todo y me contagió esa obsesión por el perfeccionismo que a tantas discusiones me ha llevado con Adrián. Si a día de hoy puedo decir con orgullo que sé hacer agujeros en la pared con un taladro sin armar demasiado destrozo es gracias a las largas tardes que pasé junto a él.

De mi abuela adquirí el amor por comer rico y por la cocina, también lo desastrosas que somos cocinando. Con ella jugué miles de partidas al parchís y a la oca, al veo veo y al escondite inglés sin escuchar una sola queja por meterla en ese bucle infinito. Me leía ‘20 mil leguas de viaje submarino‘ y ‘Las aventuras de Pinocho‘ hasta que me quedaba dormida pero siempre me despertaba si me soltaba la mano. “No te vayas abuela”, y me volvía a dormir.

Para muchos, creo que es imborrable la huella que han dejado en nosotros los abuelos por eso me parece imprescindible que haya cuentos que en cierto modo sean un homenaje a ellos; a esos abuelos presentes y pacientes con superpoderes que pueden hacer crecer piruletas en las macetas y tejer patucos capaces de quitar el frío hasta en la noche más fría del invierno. A todos ellos, aquí tres cuentos sobre abuelos que transmiten amor en cada página.

 

La maceta de mi abuelo

Es mi favorito. Y no porque lo haya escrito Adrián, que también, sino porque me parece una historia mágica. Su protagonista pasa las tardes en casa de sus abuelos y me resulta imposible no identificarme con ella. Pero es que, además, en casa de sus abuelos Mara sabe que pueden ocurrir cosas mágicas. Cosas que solo los abuelos son capaces de poder hacer.

Las ilustraciones de Fernando Martín son dulces y tiernas y encajan a la perfección con esta historia familiar que ha formado parte de la infancia de Adrián; y que, pese a que ha cambiado un poco con respecto a la original, es bastante similar a la que escuchó una y otra vez de boca de su abuelo materno.

 

Ha sido publicado por Editorial Minis, fundada por Gessamí Former, una editorial de cuentos hechos con mucho amor para manos pequeñitas. Junto a ‘La maceta de mi abuelo’ hay otros 15 títulos con la misma filosofía: historias sencillas, en formato pequeño para manos en miniatura y que, además, sean económicos.

 


Abuelos

Durante nuestras vacaciones de 2015 descubrimos ‘Abuelos’ en una pequeña librería de Trujillo (Cáceres). Raro es que veamos una librería y no entremos a ver qué se cuece, y esta vez encontramos un sinfín de títulos apetecibles de la mano de una dependienta apasionada de su trabajo.

Tal fue el éxito del cuento que durante mucho tiempo ha sido el favorito de Mara. Y no me extraña. Es un cuento entrañable del que podemos sacar infinidad de mensajes, al menos a mí me transmite muchas cosas: la belleza a lo largo del tiempo, el amor, el respeto y el acompañamiento de la pareja, la importancia de hacer equipo y de aceptar la vejez. Y, sobre todo, no querer ser quienes no somos.

 

Ahora que no me lee, diré que siempre que leo la historia pienso en nosotros, en Adrián y en mí envejeciendo juntos. Y nos veo así, como a esos abuelos que hacen todo juntos, que se cuidan y que se acompañan. Que siguen cogiéndose de la mano en sus paseos matutinos a por el pan después de tropecientos años juntos. Ojalá algún día Adrián pueda mirarme como el abuelo mira a la abuela en esta historia.

La editorial Kalandraka ha sido la encargada de hacer realidad la historia escrita por Chema Heras e ilustrada de manera exquisita por Rosa Osuna que recomendaría una y otra vez como cuento imprescindible en cualquier biblioteca. Tengamos la edad que tengamos.


 

Superabuelas con superpoderes

Ésta ha sido la incorporación más reciente a nuestra biblioteca particular. Más que un cuento sobre abuelos es un cuento sobre abuelas. Abuelas con superpoderes como, por ejemplo, hacer torrijas infinitas, tejer los patucos más potentes contra el frío o contar las historias más increíbles.

Yo no encuentro mayores poderes que los de las abuelas pero el final del cuento nos desvela cuál es el mayor de sus poderes. ¿Adivináis cuál es? Por supuesto, el amor.

Me encantan las ilustraciones de Cristina Quiles, de la que ya nos enamoramos con ‘La bruja pocha’, los colores que utiliza y los detalles que siempre cuela en alguna escena. Si la seguís en redes sociales ya conoceréis sus ilustraciones realistas acerca de muchos de los momentos que la maternidad nos regala, y con las que es imposible no identificarse.

Lo encontraréis publicado en la editorial infantil Amigos de papel.

 

 

¿Conocíais estos cuentos sobre abuelos? ¿Me recomendáis alguno más?

 

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    2 comentarios

    1. Gracias, bella. De verdad que me hace un montón de ilusión formar parte de tu biblioteca. Un abrazo enoooorme desde terriñas gallegas…

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