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5 cosas que no me gustan de la escuela infantil

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La escuela infantil: 5 cosas que no me gustan

Allá por el mes de febrero las circunstancias laborales y personales nos empujaban a llevar a Mara a la escuela infantil. Esto, unido a la necesidad de la peque de más horas de juego entre iguales y que nosotros no podíamos ofrecerle, acabaron de convencernos de que teníamos que dar el paso y a sus 28 meses la apuntamos. No era la opción ideal, eso ya lo sabíamos, pero compensaban muchas otras cosas: son muy cariñosas con los niños, está cerca de casa y de la oficina de Adrián y fomentan mucho su autonomía. Ahora que está aquí el verano, y que toca hacer malabares con las vacaciones y el trabajo acumulado, me he puesto a hacer balance de lo que menos nos ha gustado de nuestra escuela infantil porque, lamentablemente, han sido más de las que pensábamos.

Estas son las 5 cosas que no me gustan de la escuela infantil:

– La alimentación. Un fail total. Si bien los menús semanales dejan bastante que desear (mucho frito y carne, procesados, galletas…) las meriendas son para echar a correr, especialmente las supuestas meriendas “festivas” que de vez en cuando organizan para compartir con los padres en fechas señaladas (San Isidro, Día de la Madre, etc.) y que constan de refrescos (¡refrescos!) y zumos de brick, galletas y magdalenas industriales, cosas tipo Kinder Bueno o chocolate blanco con lacasitos, patatas fritas, gusanitos naranajas, y un sinfín de cosas similares. Estamos hablando de niños de dos años, por lo que esto a parte de irresponsable me parece absolutamente dramático, más tratándose de una escuela infantil que debe velar por la salud y el aprendizaje de hábitos saludables. Sobra decir que el tema de la alimentación nos preocupa bastante e intentamos que lo que tenga a su alcance en casa sea saludable y rico: nunca tenemos chuches, precocinados, productos industriales tipo bollería… Casi todo lo que hay a su alcance, y lo que nos ve a comer a diario, está hecho por nosotros con mucho amor o son alimentos frescos, sanos. Por poner un ejemplo, en casa Mara merienda fruta, barritas de avena y manzana, almendras laminadas, tortitas de maíz o de arroz, etc. Pero en la escuela les dan un zumo de bote y un sandwich de embutido o crema de cacao cada día. Así que, viendo lo visto, salimos antes de que llegue la merienda a buscarla.

– El respeto de los ritmos. Si bien ésta era una de las cosas que pensábamos que cumplían, y uno de los motivos por los que nos decantamos por nuestra escuela infantil, nuestra sorpresa ha sido descubrir que nada más lejos de la realidad. Llegó un momento en el que comenzaron a insistir con el tema del pañal: “cómo lo lleváis en casa”, “tenéis que poner a Mara en casa cada hora en el orinal”, “aquí hace pis y caca”, etc. Nos negamos a todo esto porque realmente no la veíamos preparada y les explicamos que nosotros no queríamos forzar que Mara dejara el pañal sino esperar a que realmente fuera ella quien decidiera dejarlo. Debemos ser los únicos padres que no estamos agobiados por la famosa operación pañal y poco más que se echan las manos a la cabeza cada vez que les decimos esto. No creemos que los niños “aprendan” a dejar el pañal sino que llega un momento en el que ellos solitos, y sin intervención ninguna de los adultos, controlan sus esfínteres y están preparados para dejarlo. ¿Por qué tenemos siempre tanta prisa en que crezcan?

– Las fichas. De esto no teníamos ni idea hasta que nos vimos inmersos en ellas. Cuando fuimos a ver la escuela y a informarnos en ningún momento nos comentaron que los peques hiciera fichas (y esto era algo que, además, no queríamos de antemano). Dábamos por hecho que Mara iba a jugar, a cantar, a bailar… No que en medio de todo ello las fichas también estaban incluidas. No entiendo que a un niño de dos años se le ponga a aprender a hacer círculos, cuando hay otras formas más divertidas de aprender lo que es un círculo.

– El uniforme. Esto me horrorizaba, no sé si por el recuerdo de haber pasado toda la vida (hasta los 14 años) con un uniforme gris y aburrido o porque no puedo soportar los uniformes en general sin más. Pero el caso es que no me gusta que Mara vaya con un uniforme por muy cómodo que sea no pensar en qué ponerle cada mañana. A mi no me compensa. Creo que cada niño es diferente, único, y ponerle un uniforme viene a ser algo así como “igualarlos”. No sabría explicarlo.

– Los premios. Lo peor de todo ha sido sin duda el sistemático refuerzo positivo que mantienen con los peques. Por el estilo de la escuela no pensábamos que tendrían tan asimilado el tema pero lo explotan de manera exagerada con caritas sonrientes, aplausos y hurras a la mínima que hacen bien o, incluso, galletas (¡cómo perritos!). Mi sensación es la de que estuvieran adiestrando niños y no puedo evitarlo, no me gusta. De hecho, ahora cada vez que Mara termina de comer, espera un “¡Viva, te lo has comido!”, busca nuestra aprobación y aplauso en cosas que son habituales. Creo que al final esto llevado tan al extremo es negativo porque parece que se ha hecho adicta a los premios, cosa que hasta ahora era desconocido para ella.

escuela infantil

¿Qué cosas no os gustan a vosotros de la escuela infantil? ¿Qué cambiaríais?

Diana Oliver

Diana Oliver

45 Comments

  1. Son muchas cuestiones que asustan.
    Nosotros también hemos alternado entre guardería y casa. Pero todo el tiempo posible estamos con Alana.
    El uniforme, el libro, la oración, la disciplina… son cuestiones que no nos dejan tranquilos, pero que intentamos remediar en el tiempo en casa.

    Aunque hay que ver también el tema de autonomía, habilidades sociales, defensas, inmunidad…. entre otras.

    Por el momento, estamos buscando una escuela alternativa o la posibilidad de escuela en casa para el paso a básica primaria (Colombia a los 6 años).

  2. Hola Diana:
    Nosotros por ahora no nos planteamos dejar a nuestra peque (quince meses) en la guardería. Como mi pareja quedó en situación de desempleo durante el embarazo hemos decidido que mientras podamos permitirnos económicamente preferimos que Paula esté en casa con sus padres. Por tanto no puedo hablar sobre ningún centro en especial. Pero sí me preocupa que todas las opiniones que leo coinciden en mayor o menor medida con este post. Y me preocupa tener que resignarme a la idea de que acabaremos llevando a Paula tarde o temprano a un centro escolar que no va a cubrir nuestras espectativas (a no ser que en tres años la situación educativa dé un cambio de 180º).

    • ¡Hola Jordi! Bueno, como diría una buena amiga: “Es peor pensarlo que pasarlo”. De momento ya le habéis hecho el enorme regalo de 15 meses en casa con sus papás 🙂 Lo que venga después, ya se verá… Pero no vale la pena angustiarse antes de tiempo, y te lo digo por experiencia propia 🙂 Un beso grande, y mucho ánimo.

  3. Sobre lo de no respetar los ritmos, la alimentación y premiar, estoy de acuerdo contigo. Pero vaya, que como no sea una escuela con método alternativo, es difícil que sea diferente. Mucha paciencia y desde casa a enfocar la infancia y el aprendizaje a nuestro modo ! 😉

    • Sí, es complicado, la verdad. Por suerte, esta etapa terminó 🙂 Ahora, a ver qué nos depara el colegio… Veremos.

  4. Hola Diana. Muy bueno el post. Yo estoy hartita de que me digan que tengo que meter a mi hijo en la guardería. De hecho hace unas semanas, en uno de esos momentos en los que me sentía cansada (igual que en tu último post) porque últimamente me lo están repitiendo con más frecuencia, tuve que escribir un post en mi blog porque necesitaba desahogarme. Te dejo el link por si tienes tiempo y ganas (a mí lo segundo me sobra, pero lo primero cada día me escasea más… y eso que según algunos, como no estoy trabajando, “no estoy haciendo nada”… -se nota que no tienen hijos- )

    • Uf! Si no trabajar fuera de casa y cuidar de un hijo es “no hacer nada”… ¡Mátame camión! Yo creo que no he trabajado más en mi vida que estos últimos casi 3 años. ¡Qué horror! Un beso Paula y mucho ánimo, me paso por tu post. ¡Claro!

      • Explico: me han llegado a decir que “descanso” todo el día porque no estoy trabajando (cogí una excedencia en mi trabajo porque mi marido encontró trabajo en Alemania y tuve la suerte de que su sueldo me permitía poder coger la excedencia e irnos con él a Alemania). Total, que hay gente que se cree que yo estoy todo el día descansando…

        • Sin palabras 🙁 Es puro desconocimiento, está claro, pero qué dolor escucharlo. Mucho ánimo, Paula. Es el trabajo, sin duda, más duro y menos valorado del mundo.

  5. Pues después de leerte me doy cuenta la suerte que tenemos, las comidas son bastante equilibradas y el almuerzo lo llevan de casa. No hay uniforme, sólo la bata de pintar. Las fichas ahí si que hacen alguna pero bueno no lo veo del todo mal si es en modo juego.
    Lo del pañal nos ha pasado lo contrario, lo queríamos quitar y ahí nos dijeron de esperar, ella nos marcaría la pauta y así fue. Saludos

    • ¡Qué suerte, Magui!Las fichas también pienso que si es alguna, y a modo de juego, genial. En el fondo, ese es el tema menos rollete del cole de Mara. Lo que peor llevo es lo de las comidas/meriendas. Por suerte la semana pasada terminamos esta etapa y ya a esperar a septiembre 🙂 Un abrazo, y gracias por comentar.

  6. Vaya que mala suerte.
    La nuestra fue estupenda. Las comidas balanceadas y nada de guarrerías. Nada de fichas, si es cierto que la profesora seguía un programa, lo iba aplicando con canciones, juegos, cuentos, actividades divertidas que a mi niña le encantaban. Ni hablar de uniforme, sólo insistían que vaya con ropa cómoda para que pueda correr, jugar, dormir . Y con los ritmos fueron esperando a que ella estuviera lista sin ninguna prisa.
    He de decir que fue una escuela pública que no era nuestra primera elección pero tuvimos suerte de llegar allí por segunda intención.
    Tengo la sensación que este año la escuela, los amiguitos y sobretodo la profesora han dejado una huellita en mi niña muy positiva

    • Qué bien leer eso, Nancy 🙂 Por lo que os leo hay esperanza en encontrar una escuela infantil que merezca la pena.

  7. Madre de dios del amor hermoso, es la mayor tonteria que he leído hasta ahora, tengo que decirte que estoy de acuerdo contigo en que las comidas son lo peor, pero va a pasar en esa ESCUELA INFANTIL y en todas, luego que si fichas que si pañal… Señora la ha metido a una ESCUELA INFANTIL, no a una guarderia, yo veo genial que a la par que juegan aprendan también, y el tema del pañal creo que es un favor que nos hacen al ayudarnos a llevar ese tema, con dos años deberia controlar perfectamente esfinter, y es una preparación para cuando vayan al cole, luego que si los uniformes, he oido muchas veces a niñas y niños decir… Mira mi camiseta de hello kitty y tu no tienes… Que pasa con esa niña que sus padres no le pueden comprar una camiseta de dicha gata? Y los premios, quiza estoy loca pero lo veo como una motivación para los enanos! En fin sin mas que decir, toda la vida luchando para que a las escuelas infantiles les llamen asi y leer que existen madres que quieren guarderias…hola 2016!

    • La verdad es que estaba pensando cómo responderte a semejante comentario… Pero mejor no voy a hacerlo porque yo, a diferencia de ti, tengo educación. Un saludo y gracias por pasar por aquí.

  8. Misma experiencia y mismas sensaciones. Por suerte las profes son un encanto y muy cariñosas con ella, así que intento centrarme en lo positivo. También nosotras estamos en la operación pañal (Iria tiene 1 mes más que Mara) y, aunque me gustaría respetar su ritmo y que no me preocupara, por desgracia la sombra del “cole de mayores” acecha y miedito me da…

    • Me encanta lo de “centrarse en lo positivo” porque así es. Creo que al final no nos puede gustar algo al 100% y quedarnos con la parte más amable me parece la mejor forma de contrarrestar la cara fea o que menos nos gusta. Lo del “cole de mayores” es un rollete porque personalmente pienso que no todos los niños estarán preparados en el mismo momento para dejarlo 🙁 La verdad es que jamás pensé que todo esto fuera a ser tan complicado. Un abrazo.

  9. Me sorprende un montón lo de la comida y sobre todo lo de las meriendas… En la nuestra lo que no me mola nada es el tipo de pescado que les ponen, que entiendo que no les van a poner el lenguado de mi casa pero… En general hay mucho guisoteo así que estupendo. Y de galletas y zumos y eso nada. ADemás la merienda la llevamos de casa así que sin probelma. Por lo que he visto, refuerzo, el justo, que me parece bien, pero creo que nada obsesivo, al igual que con el tema del pañal. Pero, al leerte me avecha la sombra de la duda.
    Seguro que la próxima experiencia es mucho mejor.
    Un besazo

    • Qué suerte entonces 🙁 Por aquí la verdad es que la experiencia no es en general buena.

  10. Vaya, qué faena! Nosotros, sin embargo, estamos encantados con la escuela de nuestro pequeño. Es pública y la profesora un encanto. Mi niño la adora. Y no hacen fichas, no tienen premios, ni llevan uniforme. Las comidas son bastante decentes, aunque sí les dan más galletas de lo que me gustaría, pero verdad que la merienda no la hace allí. Y a los ritmos se adaptan fenomenal. De hecho, cuando hemos preguntado por quitar el pañal, nos han dicho que no tengamos prisa (no la teníamos, pero no sabíamos si era conveniente ir haciendo algo), que el niño ya lo pedirá, y que quedándole un año para ir al colegio, le demos margen.

    • ¡Qué suerte, Marta! La verdad es que encontrar una escuela infantil así es un lujo 🙂

  11. Jo, pues lo siento mucho. Sabes que estoy muy de acuerdo con vuestro tipo de crianza, y a mi me hubieran molestado las mismas cosas.
    No entiendo exactamente por qué hacen las cosas así, esa manera de alimentarles, de meterles prisa con el pañal… Hasta lo del uniforme no me convence (creo que por lo mismo que a ti!!)…
    En fin, que lo siento mucho y supongo que estaréis buscando otra, no??

    Un besote

    • Buenos, realmente estos dos meses de verano veremos cómo lo hago para trabajar con ella por aquí (la verdad es que el tema del precio tampoco acompaña en nuestra situación actual) y en septiembre ya pasamos al cole, en el que, por cierto, tenemos puestas muchas esperanzas de que sea un sitio mejor (todo apunta a que sí). Ya te iremos contando. Besazo enorme <3

  12. En esto hemos tenido mejor suerte. Elegimos una escuela pública y que se adaptaba perfectamente a lo que buscábamos. Nada de fichas,experimentación y manipulación… No uniforme( a mi tampoco me gustan jeje) ,respetaron siempre los ritmos de nuestra peque y lo de los premios no existía tal y como cuentas.eso si de las frituras no nos librábamos a pesar de que era cocina y no catering.a ver la nueva escuela este año.besos!!

  13. Pues yo solo quiero llorar porque esa es la escuela de Ojazos y, mucho me temo, que la mayoría. Un besazo, Di

    • Sí, muchas funcionan así y es complicado encontrar el sitio perfecto. ¡Qué difícil!

  14. Vaya, con la envidia que me daba a mí lo bien que pintaba vuestra escuela al principio, qué faena.

    Las dos primeras ya las hemos hablado muchas veces. Ya sabes que tampoco podemos con ellas. No entiendo cómo no es obligatorio que los menús estén controlados por un nutricionista, aunque lo peor es que a veces sí lo están… Me imagino que en muchos casos optarán por alimentos «fáciles», los clásicos fritos de menú infantil que aparentemente son garantía de que gustarán a todos los niños. Si no, no me explico por qué tantos menús de guardería incluyen frituras tan a menudo, por ejemplo. Lo de las meriendas creo que ya se ha convertido en mal endémico de nuestra sociedad; no hay más que ver el contenido de las papeleras de cualquier colegio para darse cuenta. Cada día hay menos papel de aluminio de bocata de casa y más envases de plástico industriales; que luego el bocata podía ser de embutido o chocolate, pero al menos denotaba cierto esfuerzo por prepararlo en casa. ¿Conseguiremos que nuestros hijos sigan almorzando fruta cuando lleguen al colegio? Miedo me da.

    Sobre las fichas, ayer nos entregaron precisamente a nosotros una carpeta con todas las que ha hecho Lara este año. Nunca he entendido su necesidad pero si, además, me paro a pensarlo, es que me parece tan criminal como a ti. Niños de un año sentados con orden mientras les guían el dedo alrededor de la forma de un círculo para que parezca que lo han pintado ellos solos… ¿En serio hace falta esto?

    De los premios no puedo hablar mucho, aunque creo que también es otro mal muy extendido. No sé quién va a encontrar satisfacción en hacer las cosas bien porque sí cuando desde antes de tener uso de razón te han adiestrado para que actúes siempre orientado a unos objetivos. ¿Será que estamos criándolos desde bebés para formar parte de un sistema productivo? La nuestra aún es pequeña para contarnos en casa esas cosas, pero supongo que no me extrañaría que pasara lo mismo que en vuestra escuela.

    Qué frustrante tiene que ser luchar contra las costumbres que traen adquiridas de fuera… Peor que cuando traen virus de la escuela, porque en general los males se pasan en unos días. Cuando tú llevas dos años tratando de educarla de una forma, y en el momento que pierdes el contacto con ella unas horas pierdes también el control sobre lo que aprende… No sé si tendremos que resignarnos y relativizarlo todo, o insistir en que la base que se llevan de casa sea suficiente para luchar de antemano contra todo eso, pero está claro que tarde o temprano nos pasará a todos en cuanto salgan de casa.

    • Leerte es siempre tan reparador… No dejo de pensar en esa burbuja de la que hablabas. Me viene a la cabeza todo el tiempo. Pero es que la necesito tanto… Necesito meterme ahí y no ver que en realidad hay personas a las que estas cosas les parecen estupendas y te atacan si no lo ves igual. No puedo entender que sea tan complicado tener un poco más de empatía hacia los niños, respetarles como personas que son: sus ritmos, sus fases, su todo. Y no es fácil (pero nada fácil) cuando esas personas ven tan normal, por ejemplo, que un niño de dos años coma determinadas cosas (luego nos sorprenderemos de que la generación de nuestros hijos viva aún menos que sus propios padres fruto de un estilo de vida… en fin) o cuando ven normal castigarles o, incluso, pegarles. No sé. Es complicado todo. No sé si como dices es mejor resignarse o relativizarlo o entrar en la rueda de la productividad y el autoritarismo.

  15. Ay, mira que lo siento. Mi motivo principal para no llevar a mi bichilla a la guardería es mi desconfianza de primeriza que cree que nadie en el mundo cuidará de mi mochuela como yo (y eso que soy bastante desastrosa y de madre perfecta no tengo nada). Pero en estos temas no me hubiera llevado mucha sorpresa. Mi madre era la encargada de las meriendas de una guardería durante 4 años y lo de los zumos de tetra brick y las magdalenas era lo habitual. Como las tortillas hechas con un huevo batido que ya venía dentro de un bote. Y a partir del año y medio se empezaba la operación pañal con todos a la vez. Y si el tuyo no iba al mismo ritmo se llamaba a la psicóloga porque algo tendría ese niño cuando se movía tanto, cuando no obedecía, cuando se negaba a dejar el pañal. En definitiva, que esto debe ser como lo del colegio perfecto ¡que no existe! Que tendrán cosas muy buenas que nos encanten y otras que nos escamen, o que hasta nos pongan los pelos de punta, pero cuando la necesidad aprieta y no hay otras opciones, más vale que nos mentalicemos y lo superemos todos de la mejor forma posible.

    • Totalmente de acuerdo contigo, Lucía 🙁 La verdad es que la experiencia de Mara ha sido muy breve (4 meses). Por suerte, hasta ahora me organizaba como tú pero creo que con Leo no volveré a cometer el mismo error y, si podemos, se quedará hasta el cole aquí. Ojalá sea posible porque pienso exactamente igual que tú: como aquí, en ningún sitio.

  16. Nuestro paso por la escuela infantil fue fugaz pero no sabes cómo la echamos de menos (M no, él está encantado de estar todo el día con nosotros 🙂 pero a nivel laboral suponía un alivio importante.
    La verdad que la nuestra era genial, sí respetaban el ritmo de los niños, no hacían fichas y no obligaban a nadie a participar si no querían. Sobre el refuerzo, imagino que sí lo hacen, igual que los abuelos pero los niños se acostumbran rápido a diferenciar entre una situación y otra.
    Hasta la comida era sana! casi todo al horno o a la plancha, muchas legumbres y verduras. Eso sí, había galletas todos los días a media mañana y las meriendas eran como tú dices pero como M no merendaba allí pues un problema menos.

  17. Ay qué horror mama jefa!!! Yo personalmente he tenido una suerte increible con la profesora de mi hija, ya que es seguidora del método montessori y sus clases consisten en bailar, cantar, cocinar, inglès, manualidades…. en fin que no puedo pedir más, mi hija dice que va a la guarde a ver a su profe y no a los niños, con eso creo que lo digo todo. Lamentablemente esta chica termina a final de mes así que ya veremos como nos adaptamos a la nueva situación. Lo que sí me da miedo y mucho es que llegue septiembre y empecemos con el colegio.

    • Ay el colegio… Yo tengo muchas esperanzas en él pero… Nunca se sabe. Ojalá lo bueno supere a lo menos bueno 🙂

  18. Cuando me dicen “no te preocupes, los niños se adaptan a todo…” no puedo evitar en cosas como las que hoy relatas. Sí, se adaptan a todo pero especialmente a estas cosas que igual que tú trato de evitar en su día a día. En mi caso en cuanto al cole pues bueno, empezó con casi dos años al cumplir en diciembre (empezó en setiembre) y sí se respetaron sus ritmos, no se quedaba al comedor y a media mañana comían galleta maría excepto en cumpleaños… pero es en casa con los abuelos que, aunque no es tampoco un bombardeo constante, van haciendo pequeños avances… Y bueno, tengo la gran suerte de que parece que su pequeño cuerpecito está conmigo, jejeje, y me explico: cuando come cosas que yo le digo que no se deben comer o al menos sólo muy de vez en cuando (huevos kinder, cosas de pastelería…) empieza a hacer cacas blandas… y claro, ahí estoy yo para decirle un ¿ves? Y entonces también la abuela le dice, bueno cuando empieces otra vez a hacer duras compramos otro huevo kinder o te doy… Pero me da rabia porque así está descubriendo cosas que no tendría que haber ni probado (como los refrescos que por ahora ni ha catado), y lo mismo sucede con la televisión, que por ver y gustarle claro que le puede gustar Bob Esponja, pero a mí me parece que no son dibujos para un niño de cuatro años y me niego a que los vea, y ya sé que es muy cómodo ponerle la tele por ejemplo un sábado cuando madruga pero hace unos meses tuvimos “bronca familiar” y dejé bien claro que si había dibujos (“eso también me gusta ama”) a las ocho de la mañana luego a las diez ya no no se podía encender la tele para ver la Patrulla canina (que ha descubierto después de navidad, cuando creo que los han empezado a dar los sábados porque entre semana en mi casa no hay tiempo para tele…). Y por eso lamento mucho que Mara ahora busque el premio, porque sí, le han acostumbrado a ello, desgraciadamente, y solamente decirte que al menos te puede consolar que en setiembre empezará cole nuevo, con nuevas posibilidades, y espero que con pocas fichas (yo también estoy en contra y en nuestro cole están reduciéndolas mucho, intentando trabajar con proyectos y Montessori…). Por cierto, como niña de uniforme hasta los nueve años (cuando cerraron mi cole y empecé en el que ahora va mi hijo) también lo odio… Y qué date con lo bueno, lo que te ha permitido hacer mientras ella estaba allí y que a veces no queda otra que tragar con lo menos malo, también cuando se trata de nuestros hijos…

    • Ains Laura… Vamos las cosas muy parecidas siempre. Qué difícil a veces. Ojalá el cole nos cuadre más. En principio es un cole por proyectos y parece bastante “majo” pero es que ya no sé qué pensar. También tenía muchas esperanzas en esta escuela infantil y bueno, al final un desastre. Hay días, además, especialmente complicados en los que no sabes si lo estás haciendo bien, si deberías hacerlo de otra forma, si en realidad es todo una locura. No sé. Hoy creo que es un día de esos, grises y un poco chuchos. Besazo enorme y gracias siempre por comentar <3

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