17

5 motivos por los que nos gusta nuestra pediatra

buena-pediatra

La importancia de tener una buena pediatra

La verdad es que nunca me había parado a pensar en lo importante que puede llegar a ser sentirse bien con el pediatra de tus hijos. En general, apenas hemos necesitado ir al médico porque, por suerte, Mara se ha puesto malita en contadas ocasiones. Tampoco hemos sido demasiado “dramapapás”, exceptuando cuando con cinco meses se nos cayó de la cama y acudimos a urgencias; y tal vez un poco en los últimos tiempos pensando que nuestra hija acabaría usando audífonos para sordos porque cada cosa que le contamos suele terminar con un “¿Qué mamá?” o “¿Qué papá?”. Por suerte en esta ocasión no acudimos al pediatra pensando que nuestra hija tenía problemas de audición. De hecho, poco a poco hemos descubierto que es que no nos entendía y no que no nos escuchase bien. Cosas de padres.

Volviendo al tema del pediatra, nuestra experiencia hasta ahora había sido bastante regular, por no decir mala. El antiguo centro de salud que nos correspondía antes de la mudanza contaba personal sanitario poco o nada actualizado en determinados temas y bastante brusco en el trato con los niños. Cambiamos tres veces de pediatra y dos de enfermera por un simple motivo: no nos sentíamos cómodos. Y motivos no nos faltaban: desde no dejar que me pusiera a la niña al pecho a la hora de vacunarla (tetanalgesia) “porque iba a rechazar el pecho si la pinchaban mientras mamaba”, a la valoración y crítica de determinadas cuestiones (colecho, BLW, lactancia materna a partir de un determinado momento…) que nos correspondían únicamente a nosotros relacionadas con la crianza de nuestra hija. Entre otros.

conocimientos-del-pediatraSi bien la carrera le enseña a un pediatra el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los niños, todo lo que nos pueda transmitir acerca de cómo criar a los hijos siempre estará basado en su opinión personal. Incluso, en su experiencia. Pero no tendrá ninguna base científica porque, lo queramos o no, no existe la crianza perfecta basada en evidencias científicas. Creo que al final la crianza es un continuo experimento basado en prueba y error. Y de errores y pruebas sabemos mucho en esta casa.

¿Por qué nos gusta nuestra pediatra?

Cuando llegamos a nuestro nuevo barrio cambiamos también de centro de salud. La elección de pediatra fue pura casualidad y afortunadamente nos tocó la mejor pediatra que Mara podría tener por muchas razones, aunque para nosotros éstas son las más importantes:

carino1. Por su empatía, cariño y tono. Esto puede parecer incoherente con aquello de que “un pediatra debe saber de diagnóstico y tratamiento de enfermedades”, pero creo que no es para nada incompatible. Al final para nosotros es importante que Mara no sienta rechazo a ir al médico y que una revisión no se convierta en una pesadilla. Hasta ahora sentía un rechazo absoluto por los pediatras y enfermeras por los que había pasado. Le aterraba.

Ahora esto ha cambiado mucho. La pediatra, una mujer mayor, es dulce, cariñosa y, sobre todo, empatiza muchísimo con ella. Y eso es fantástico para todos: para Mara, porque no ha vuelto a llorar ni a no querer entrar (no sé si a futuro esto cambiará, o si se debe a una conjunción de los astros, pero estoy segura de que algo tiene que ver la actitud de la pediatra), y para nosotros, porque siempre es preferible tratar con personas amables y no beligerantes.


actualizacion
2. Porque es una profesional actualizada. Creo que es importante que el personal sanitario esté actualizado y, sobre todo, que no base sus recomendaciones en mitos, lugares comunes y opiniones personales sino en información oficial basada en la ciencia. Un plus es que nunca ha mostrado esa actitud ante temas como la alimentación o la lactancia materna.

Recuerdo perfectamente uno de los comentarios de nuestra antigua enfermera cuando Mara tenía un año: “¿Todavía le das pecho? ¿En serio?“. Su cara sobra decir que era un poema.


medicamentos3. Porque no se limita a recetar medicamentos. Personalmente creo que hay médicos que recetan medicamentos a diestro y siniestro sin que sean necesarios. Como decía más arriba, Mara apenas se ha puesto mala en estos (casi) tres años y no hemos tenido que darle nada más allá de algún paracetamol (y, por supuesto, todas sus vacunas), pero es cierto que en los cuatro meses que estuvo en la escuela infantil sí que hubo un aumento de virus en casa.

En una ocasión tuvo un resfriado acompañado de una otitis y la explicación de la pediatra para no recetarnos un medicamento me pareció absolutamente coherente: “La mayoría de las infecciones de oído desaparecen sin tratamiento en unos días. Vamos a esperar un par de días antes de recetarle a la niña ningún antibiótico“. Efectivamente, en unos días Mara estaba perfecta.


explicacion4. Porque lo explica todo. Otro punto importante. Todo lo que hay que hacer, lo explica. Pero lo más importante es que también se lo explica a Mara. Y eso nos da mucha tranquilidad. Cuando ha tenido que mirarle la garganta o los oídos, ella le explicaba a la niña lo que iba a hacer y mientras lo estaba haciendo le decía lo que veía.

Me parece importante que un niño pueda saber lo que se le va a hacer al igual que se hace, o se debería hacer, con un adulto. Muchas personas parecen olvidar que los niños también sienten, piensan y entienden como cualquier adulto.


respeto-por-las-decisiones5. Por su respeto a las decisiones de los demás. Nunca ha entrado a valorar qué hacemos o qué no hacemos en casa. Ha sido siempre respetuosa. Si bien insisto en que creo que un pediatra siempre que nos da recomendaciones sobre crianza lo hace desde el ámbito personal y no profesional, también creo que es importante dar con un profesional que, comparta o no tu forma de crianza, respete las decisiones que cada familia tome en el hogar. Por supuesto, siempre que dichas decisiones no afecten a la salud física o emocional del niño.

Aunque parezca increíble hay profesionales que se dejan comprar por la industria alimentaria o farmacéutica, sin que llegue por tanto a importarles lo que esas decisiones puedan afectar a las familias que acuden a ellos.


pediatra

¿Y a vosotros? ¿Os gusta la pediatra de vuestros peques?

17 comentarios

  1. ¡Qué suerte la vuestra! Nosotros estábamos muy contentos también con la nuestra hasta ahora pero nos hemos enterado de que acaban de trasladarla de centro de salud, así que veremos qué nos encontramos la próxima vez.

    Supongo que, como en todas las profesiones, también entre los médicos y pediatras hay mejores y peores profesionales. Me llama la atención, no obstante, la cantidad de malas experiencias que tenemos los pacientes derivadas no ya de un mal diagnóstico o tratamiento, sino directamente de un mal trato (¿maltrato?) personal, cuando un trato decente debería darse de entrada por supuesto. Parecería que la de médico es una ocupación altamente vocacional, pero no sé si las malas condiciones laborales o el mal trato que ellos también sufren por parte de los pacientes hacen que muchos médicos parezcan obviar el hecho de que lo que están tratando son personas.

    Todo eso es mucho más grave cuando se cruzan en el camino de pacientes especialmente sensibles como son los niños. Es muy fácil que el centro de salud o el hospital acaben siendo un escenario de terror para ellos visto el tipo de situaciones en las que habitualmente los visitan, así que todo esfuerzo por parte del personal sanitario es bienvenido para hacer más llevadera su estancia. Parece mentira que se escuchen algunos comentarios despectivos por su parte hacia el comportamiento de los niños llorones, como si la especialidad de pediatría les hubiera llegado más por descarte que por voluntad propia.

    Y desde luego en su caso como en ningún otro es vital —literalmente— que estén actualizados. Es frustrante leer algunas recomendaciones procedentes de médicos en activo que chocan frontalmente con las de sus propias asociaciones como la AEPED o contra las de la OMS. Y si no tienen ganas o las circunstancias no les permiten estar al día, por lo menos se agradece que tengan la deferencia de no meterse donde no les llaman, que para eso son especialistas en medicina infantil y no en crianza o nutrición.

    P.D.: vaya tocho te dejo : P

    • ¡Totalmente de acuerdo! ¿Qué raro, no? :-p Creo que el tema de los lugares comunes está ahí, y muy arraigado, además. El problema es cuando estamos hablando de profesionales que están ante padres y madres primerizas perdidos, aterrorizados ante la m/paternidad o desorientados y sin información. Nosotros llegamos así a la primera consulta de la pediatra pero poco a poco nos fuimos “creciendo”, cogiendo más confianza en nosotros mismos y en Mara. También es cierto que creo que con el tiempo se relativizan más las cosas, especialmente los comentarios de los demás respecto a como haces o dejas de hacer las cosas 🙂
      ¡Besazo!

  2. Nosotras estamos encantadas, es tal y cono describes a la tuya, ademas gracias a su experiencia venia siguiendo casi desde el principio un soplo que tiene mina y al verla siempre tan delgadita nos mando al hospital central de oviedo (vivimos en un puebin de Asturias) y alli le detectaron la cardiopatia, ya alli nos dijeron que fue un muy buen diagnostico de la pediatra, que es un sol vamos

    • Jo, qué suerte entonces. Me alegro un montón! La verdad es que es importantísimo que sea un buen profesional 🙂

  3. Nosotros vamos por el tercer cambio de pediatra desde que Paula nació hace 17 meses. El día tres de noviembre conocemos al nuevo pediatra, y lo cierto es que nos hemos cambiado por su enfermero. Hacía tiempo que lo seguíamos en su página de facebook y nos encantaba todo lo que colgaba en su blog. Coincidencias de la vida, trabaja en el centro de salud que tenemos al lado de casa. Así que no lo pensamos ni un minuto y pedimos el cambio de pediatra. Esperamos que nos vaya bien.

  4. Has descrito a la pediatra de mis chicos. Reconozco que al principio nos descuadraba un poco, primerizos alarmistas ya sabes, pero ahora estamos mas que encantados. Por desgracia la hemos visitado mucho y mis hijos entran encantados. Es una suerte contar con personas y profesionales asi.

  5. El mío, bueno, el de mi hija es todo respeto, consideración y además explica lo que sea hasta el infinito(en alemán o dialecto😅).
    Una de las ventajas de que en Suiza el sistema sea privado es que si no te gusta, te vas. Por encima le cuentas a tu aseguradora lo bueno o malo que es y ellos toman nota.
    Así se espabilan o se quedan sin clientes-pacientes.
    Besotes!

  6. Nosotros hemos tenido también hace pocos meses la gran suerte de cambiar de pediatra, aunque ha sido por “imposición” al trasladar a la anterior. Y realmente yo encantada, porque la última vez que estuve con la anterior, en la revisión de los dos años, me prometí a mí misma intentar por todos los medios no volver y “delegar” si hubiese que ir. Al igual que Mara, mi hijo apenas se ha puesto malito, y tampoco he sido una dramamamá que a la mínima le haya llevado, pero en las revisiones y especialmente en la de los dos años… uffff! Después de un retraso de más de una hora, siendo ya las dos del mediodía, cuando mi hijo debería llevar en la siesta más de media hora, y tras tenerle desnudo un buen rato, me dice “ese niño está muy enganchado a la teta”… Luego sí, cuando ha ido por alguna infección de garganta siempre le daba pegatina, y el de ahora no, pero bueno, lo explica todo muy bien, y se nota que se preocupa, y además no nos hace esperar que a la anterior la veías allí sentada sin nadie y tú en la sala de espera tiempo y tiempo…

    • ¿Ese niño está muy enganchado a la teta? ¿En serio? ¡Vaya tela! De verdad que hay gente que no se corta un pelo en decir tonterías 🙁 A ver qué tal el nuevo, espero que mejor porque vaya tela… :-S

  7. Nosotros desde la mudanza no hemos estrenado pediatra, sólo para el papel que piden en el colegio de que el niño no tiene una enfermedad contagiosa, pero vamos el primero que nos tocó fue horrible y nos cambiamos para otra que, aún no siendo perfecta, al menos trataba bien a nuestro hijo, que ya es algo.

  8. Nuestra pediatra es como una más de la familia. Se sabe los nombres de mis 4 hijos, y nos pregunta por cuestiones personales de nuestra vida con los bebés. Se acuerda de todo.
    Se nota mucho cuando una pediatra es vocacional porque cuando entras por la puerta te recibe con una sonrisa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Diana Oliver + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web Marujismo.com + info