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Ni un peque más en peligro #YoViajoSeguro

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Para el primer número de Madresfera Magazine tuvimos la oportunidad de escribir un extenso reportaje sobre las sillas a contramarcha (ACM). En él, contábamos que viajar a contramarcha es hasta cinco veces más seguro y analizábamos el motivo junto a expertos como Cristina Barroso, consultora en sistemas de retención infantil (SRI) y Portavoz en España del modelo sueco de Seguridad Vial Infantil, o Elena Valdés, médico asesor de la Dirección General de Tráfico (DGT). Sin embargo, pese a la importancia del tema, la falta de información al respecto y los falsos mitos sobre las sillas ACM continúan siendo un impedimento para la implantación generalizada de este tipo de sistemas de seguridad infantil en el vehículo.

Retener no es lo mismo que proteger

En los años 60, el profesor sueco Bertil Aldman, preocupado por la elevada mortalidad de los niños en los accidentes de tráfico, desarrolló un estudio sobre la siniestralidad en las carreteras de su país. A raíz de esa investigación descubrió que la forma más segura de viajar para los niños en un coche era ir en un sistema de retención ubicado en sentido contrario a la marcha. Así nació el primer prototipo de silla a contramarcha.

No todo el mundo es aún consciente de que lo más seguro no es sólo que los niños viajen en una silla adaptada para ellos, sino que lo hagan en el sentido contrario a la marcha durante el mayor tiempo posible. Si bien en el mercado existen multitud de sillas de retención infantil, no todas son igual de seguras porque no es lo mismo “retener” que “proteger”.

silla-a-contramarchaLo explicaba perfectamente Cristina Barroso en el mencionado reportaje de MAMA: “El objetivo para el que se diseña una silla de coche homologada es retener, es decir, evitar que el pasajero salga despedido, puesto que ese es el peor escenario y la principal causa de fallecimiento. Una silla segura, por el contrario, no solo aspira a que el niño salga vivo de un accidente (aunque sufra lesiones graves), sino que su objetivo es conseguir que salga ileso. No todas las sillas que retienen (homologadas) eximen de lesión (seguras)”.

Motivos para comprar una silla a contramarcha (ACM)

El principal motivo para llevar en el coche una silla ACM es que son las más seguras del mercado ya que no sólo retienen sino que protegen. De hecho, las estadísticas demuestran que viajar de espaldas a la marcha es cinco veces más seguro que viajar mirando hacia delante. Pero podemos enumerar muchos más:

– Viajar a contramarcha evita que en caso de accidente el niño sufra lesiones: debido a la fragilidad de los niños y la poca resistencia a impactos, presiones y estiramientos, la posición a contramarcha es la única que garantiza al 100% su seguridad.  Una silla de frente a la marcha puede provocar lesiones por impacto en la cabeza y/o elongación cervical, algo que no ocurre en el caso de una silla ACM.

– Los sistemas de retención infantil que se instalan de cara a la marcha con sistema de arnés o escudo, con independencia de su precio y sus supuestas calidades, tienen una probabilidad muy baja de evitar lesiones graves en el escenario más frecuente y lesivo: el impacto frontal.

– Las sillas a contramarcha no son caras sino que son una inversión rentable porque nadie espera que va a tener un accidente, pero si algo sucede debemos estar seguros de que tenemos la opción más segura. De hecho, la silla ACM más barata es mucho más segura que el modelo de gama más alto de las sillas que se ubican de cara a la marcha. Por tanto, no merece la pena ahorrar de 100 a 200 euros cuando es la seguridad de los niños lo que está en juego.

– Si tenemos en cuenta todo lo anterior, lo ideal es que los niños viajen el mayor tiempo posible en el sentido contrario a la marcha siempre que no haya alcanzado los límites de peso y altura para los que está diseñada. Los 4 años puede ser una edad orientativa.

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Nuestra experiencia con las sillas ACM

Aún existe un gran desconocimiento sobre este tipo de sillas.  Tampoco ayudan los falsos mitos y las creencias populares que aseguran que “de espaldas los niños se marean”, que “las piernas no les caben cuando son tan mayores”, que “se van a aburrir” o que “van a llorar más porque no pueden vernos”. Nada de eso se corresponde con la realidad, al menos con la nuestra.

Hasta hace poco nos costaba infinito poder viajar en coche, pero no por el tipo de silla sino porque realmente Mara no soporta estar atada y, además, necesita mucho contacto permanentemente. Nuestra historia con el carro fue de esas para no dormir y pronto descubrimos que el porteo nos salvaría la vida.

Poco a poco todo ha ido evolucionando. Igual que ahora dormimos relativamente más que hace unos meses, también nos cuesta menos coger el coche. Supongo que tendrá que ver algo el desarrollo madurativo: ya tiene casi tres años y ahora comprende mucho más las cosas. Los últimos dos veranos hemos hechos viajes largos en coche y ni se ha mareado, ni se ha sentido incómoda con las piernas ni se ha aburrido más allá de lo que se hubiera podido aburrir con otro tipo de sillas, ni ha llorado por no poder vernos, entre otras cosas porque yo iba con ella atrás. ¿Qué pasa cuando no vamos uno de nosotros con ella atrás? Pues ahora nada porque entiende que estamos ahí y que alguien tiene que conducir.

A parte de todo esto, para nosotros lo realmente importante es su seguridad y si utilizar una silla a contramarcha es más seguro, no lo pensamos dos veces porque al final si va a pasar algo, pasará, pero que no sea porque no hayamos puesto todos nuestros medios para impedirlo.

¿Y vuestros peques? ¿Viajan a contramarcha?

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Diana Oliver

Diana Oliver

7 comentarios

  1. Mina siempre a contramarcha, menos con los abuelos que no hay manera de que entiendan que es lo mas seguro, dicen que son chorradas mias, asi que solo los dejo llevarla en coche a la playa que queda a dos km de mi casa y por una carretera en la que la velocidad maxima son 30 km hora y si la quieren llevar mas lejos ya saben, con mi silla ACM

    • Sí, el tema de los abuelos es tal cual. Yo creo que los de Mara también opinan igual aunque no lo digan abiertamente.

  2. Mi hijo sí. Descubrí tarde las sillas ACM, pero le compramos una tras ir a una tienda especializada. El cambio ha sido casi a los 4 años, nuestra silla es hasta los 25 kilos. El niño va encantado. Que no os dé reparo cambiarle de silla aunque lleve mucho tiempo AFM! No se ha quejado ni un sólo día, y la seguridad está por encima de todo, siempre.

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