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La SMLM 2015 reivindica la importancia de amamantar y trabajar

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Hagamos que sea posible amamantar y trabajar

La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015 girará en torno al lema “Amamantar y trabajar, logremos que sea posible” para reivindicar la importancia de la lactancia materna como seguro de salud para la sociedad y, por ello, quiere apoyar a las mujeres trabajadoras para que puedan combinar su trabajo con el amamantamiento de su bebé. Entendiendo por “trabajo” todo aquello que puedan llagar a realizar las mujeres: tanto el trabajo remunerado fuera del hogar como el trabajo doméstico, el cuidado o la crianza y que, habitualmente, invisivilizamos por no ser parte de manera “formal” de esa rueda de producción salvaje en la que estamos subidos.

La reincorporación al puesto de trabajo, ya sea como autónoma o como asalariada, puede ser un momento bastante duro tanto para las madres que no tienen más remedio como para las que deciden hacerlo por voluntad propia. La culpabilidad siempre está presente. En España, el permiso de maternidad se extiende durante 16 semanas, una cifra, sin duda alguna, insuficiente para el cuidado de nuestros hijos y el mantenimiento de la lactancia materna durante al menos los 6 meses exclusivos que recomienda la OMS.

Leía en Alba Lactancia Materna que cada vez más madres desean continuar con la lactancia materna de sus hijos pero que, desgraciadamente, “la acaban interrumpiendo al volver a su trabajo remunerado porque no tienen acceso a una información adecuada y dan por hecho, en base a la creencia popular, de que no tienen otra opción”. Y concluían que la ausencia de modelos, el miedo al rechazo social y a la discriminación laboral eran tres elementos que terminaban de convencer a esas mujeres de que lactancia y trabajo no son compatibles. Es por eso que es necesaria más información, más confianza y más apoyo tanto de familiares y amigos como de la sociedad en general.

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Tips para amamantar y trabajar

Compaginar trabajo y lactancia es posible pero requiere de un plan personal. El apoyo de una asesora de lactancia puede ser de gran utilidad para lograr trazar ese plan. Algunas pistas para la vuelta al trabajo que te pueden ser de utilidad:

1. Durante los siguientes nueve meses al nacimiento de tu hijo (es decir, hasta que cumple un año), podrás reducir tu jornada en media hora, ya sea antes de entrar o a la salida o, si lo prefieres, disponer de una hora completa dentro de tu hoario habitual (algo un poco absurdo si no trabajas cerca de casa o alguien puede acercar a tu hijo a tu puesto de trabajo). Esto es compatible perfectamente con la reducción de jornada a la que, por ley, tienes derecho.

2. Puedes sacarte leche en tu puesto de trabajo. Para ello necesitarás: un buen sacaleches o conocer las técnicas de extracción manual, una neverita portátil o una nevera en el trabajo (aunque la leche puede estar a temperatura ambiente de 6 a 8 horas sin que le pase absolutamente nada), recipientes para transportar la leche extraída y un lugar mínimamente higiénico para realizar la extracción.

Desde Mammalia (asociación para la normalización de la lactancia materna) nos recuerdan que “la facilidad para sacar más o menos leche no tiene nada que ver con la cantidad de leche que tiene una madre” sino que, más bien, es una técnica que mejora con la práctica. Y es que, el pecho se asemeja más a es una fábrica que funciona gracias a la succión o de la extracción que a un almacén de leche.

3. Adelantar la alimentación complementaria. La persona que va a cuidar al bebé le puede ofrecer la leche materna con un vasito pequeño o un “vaso de inicio”, con una cucharita o, menos recomendable, con un biberón. Pero, en ocasiones, el bebé no acepta ninguna de esas formas y prefiere esperar a mamá por lo que no hay problema en adelantar unas semanas la alimentación complementaria (nunca antes de los 4 meses). De esta forma, el bebé toma sólidos en ausencia de mamá y recuperan el tiempo perdido cuando ella vuelve del trabajo.

La lactancia materna nos interesa a todos

Recientemente leía un jugoso post de Mammalia sobre la importancia de la promoción de la lactancia materna por parte de los poderes públicos en el que explicaba que la lactancia materna es la forma normal de alimentar y cuidar a nuestros hijos como mamíferos y recalcaba que, por tanto, es innecesario dar argumentos “a favor” de la lactancia materna. Y añadía una reflexión que, sin duda, me ha hecho pensar: “Es más adecuado hablar de “riesgos” de la lactancia artificial que de “beneficios” de la lactancia materna, de la misma forma que no se habla de las ventajas de respirar aire puro, sino de los riesgos del tabaco”.

Normalizar la lactancia materna es el primer paso para lograr que la sociedad se implique en el apoyo a las madres que quieren amamantar.

* Dato curioso: ¿Sabéis por qué se celebra en Europa la SMLM en octubre?
Porque en agosto (también se celebra la primera semana) las vacaciones europeas le restan algo de protagonismo. Y, además, se ha puesto la semana 41 del año porque es cuando el niño está maduro para nacer. Lo explica genial Luis Ruiz aquí.

¿Habéis continuado con la lactancia materna tras vuestra incorporación al trabajo? Me encantará conocer vuestra historia.

 

Diana Oliver

Diana Oliver

22 comentarios

  1. Utopía… 🙁 si tienes que desplazarte a trabajar a una jornada completa donde tienes que comer fuera, al niño lo tienes que dejar o con los abuelos o en guardería con tan solo 4 meses o poco más si puedes rapiñar vacaciones… “Según ley puedes pedir reducción de jornada” y si en la realidad o sigues trabajando jornada entera o vas a la calle, o si te pones “chula” y pides reducción de jornada no les interesa y a la calle… O vale, has pedido reducción de jornada pero llega tu hora y no te puedes ir porque queda trabajo por terminar y como no te quedes ya no solo que te miren mal sino que a la p. calle… Por desgracia esa es la realidad para muchas madres. Y padres, pobrecitos míos, para la m. de 15 días escasos que le dan por ley, hay empresas que ni eso, el mío apenas tuvo los 3 días del hospital y 1 en casa porque no contó que nos daban el alta, luego a trabajar si no quería follones y descuentos de sueldo.
    Y yo encima gracias que tras los escasos 4 meses de baja de rigor me quedo en paro, y lactancia no pasó de los 18 meses porque fue mi propio hijo el que directamente no quería coger más la teta, muy pronto se aficionó a masticar, los purés decía que para mí desde bien pequeño quería usar sus dientes.
    Tienen que cambiar mucho las cosas en temas de trabajo, porque cuantos padres no pueden disfrutar de sus hijos mientras son niños con una jornada que te ocupa el día entero y te obliga a comer fuera… Cuantas personas quieren tener hijos y como me han llegado a decir ¿para qué, si no voy a poder disfrutarlo enseguida a la guardería?… Y eso quien tiene suerte de tener un trabajo, que mucha gente ni eso, o tanta gente con trabajos de muchas horas o mal pagado (ese es mi caso, un trabajo que sería bueno en todos los sentidos excepto en el sueldo, y encima da gracias)…
    Este tema es muuucho más amplio… lo de la lactancia es solo la punta del iceberg, que luego el bebé crece y quieres educarlo, llevarlo al parque, pintar con él, jugar con plastilina, llevarlo a ver un cuentacuentos… y cuanta gente no puede… esto es de asco, cada vez que pienso en el tema o veo lo que hay en otros países me dan unas ganas de llorar enormes, qué frustración…

    • Muy de acuerdo contigo, Sonia. La crianza y la educación son etapas muy largas y muy cortas. Largas porque son años pero cortas porque realmente ¿cuánto supone de nuestra vida laboral? Muy poco. Pero no son conscientes en ninguna empresa y la producción prima sobre los cuidados. Reflejo de nuestra sociedad.

  2. Ayer mi cacahuete hizo 17 meses y seguimos felices con nuestra “teta”. La verdad es que nunca me habia planteado llegar hasta aqui, es algo que ha ido surgiendo, precisamente porque Marcos no aceptó el biberon cuando yo iba a volver a trabajar (con 6 meses). Le iba a dejar en la guarde solo 5 horas, (de 8 a 1) ya que yo he reducido mi jornada y solo trabajo 4h ymedia, y la directora de la escuela infantil me dijo algo que me hizo darme cuenta de que estaba tomando decisiones “arrastrada por la sociedad”. Cuando yo le conté que estabamos intentando darle bibe, porque en una semana empezaba y tal ella me dijo: “pero tu tienes pensado seguir dandole teta”? y yo me quede como en blanco, pense “ah pero.. ¿es posible?” y en ese momento me di cuenta de que claro que es posible!!
    En la guarde empezaron a darle pure de verduras a la hora de comer (11,30h) y en cuanto yo volvia tetatetatetateta…

    Si ella no me hubiese hecho reflexionar, yo por inercia iba a empezar a darle biberones etc… tonta de mi!!!

    Asi que, gracias a aquello, seguimos felices con nuestros momentitos!
    Por cierto, debemos de estar pasando alguna crisis de lactancia (hay alguna a los 17meses???) porque esta ultima semana me pide… ¡¡¡¡cada cuarto de hora!!!! Dios, que pasada!

    • ¡Hola Olga!En primer lugar, felicidades por esa lactancia 🙂 ¡Qué maravilla leeros! A veces un poco de apoyo e información son esenciales para abrirnos los ojos o ayudarnos con lo que realmente queremos. Yo recuerdo perfectamente una conversación con mi amiga Sandra cuando yo aún estaba embarazada:
      – ¿Vas a darle teta a la niña?
      – Bueno, me gustaría, si puedo, lo haré.
      – ¿Por qué no ibas a poder? Lee un regalo para toda la vida de Carlos González.
      Y a día de hoy llevamos dos años de lactancia materna. La información lo es todo a veces 🙂

      Por cierto, si te sirve de consuelo Mara siempre ha pedido tanto siempre (a excepción de algunos momentos en lo que menos, lo normal para mi ha sido estar enganchadas tooooodo el día jiji).

      • A mi me paso lo mismo con una frase que nos dijo la matrona en el curso de preparacion al parto. Cuando nos preguntaba si teniamos pensado dar pecho todas deciamos el típico “sí, si puedo..:”
        Y ella nos dijo, tajantemente: “vamos a ver, vosotras pensais que las negras de áfrica (malnutridas, flacas y con bichos alrededor todo el día) se plantean “a ver si pueden o no”? claro que pueden, y si pueden ellas, imaginaos vosotras
        Ellas no tienen a “nestle” para crearles la duda de si podran o no, por eso TODAS PUEDEN

        A mi me dejo marcada esa frase

        • ¡Tremenda! Buenísima de verdad. Esto me lo apunto para cuando oigo eso de “se quedó sin leche”, “no tenía leche”, etc. Podemos. Por supesto que sí, pero nos han hecho creer que no porque interesa que dudemos de nuestra capacidad. ¡Gracias Olga!

  3. Yo pensaba segur con la lactancia al reincorporarme al mundo laboral, pero como finalmente esta circunstancia no se dio, aquí seguimos a punto de cumplir los 2 años de teteo. Creo que se deberían simplificar mucho más las coas, porque aunque estuve haciendo acopio de un gran banco de leche extraída para mi vuelta al trabajo, nunca acabe de ver claro si lograría prolongar mucho más la lactancia con aquellos horarios.

    • Ese es el problema muchas veces: los horarios de este país. Cuando yo me planteaba volver al trabajo la idea de mantener la lactancia me llegó a preocupar infinito. No sabía si sería capaz y me horrorizaba quedarme sin leche. Finalmente no volví y al igual que tú ya van dos añitos de lactancia materna 🙂

  4. Yo me reduje la jornada a la mitad y trabajaba 4 horas y pedí la acumulación de lactancia en días ‘libres’ (a lo que por ley tienes derecho también). Sin embargo, aunque mi jornada laboral eran 4 horas diarias, al acumular la lactancia contaba como si fueran 8 horas, con lo cual perdí la mitad. Además restaron las vacaciones al cómputo, con lo cual salían todavía menos días.
    Mientras el mundo laboral sea así y los políticos sigan apoyándolo, lo tenemos muy pero que muy difícil. ¡Es una vergüenza!

    A pesar de todo esto, yo animo a todas las mujeres que así lo quieren a que amamanten a sus bebés porque no hay nada mejor!

    • Tú eres el mejor ejemplo de que se puede amamantar y trabajar, Nieves. ¡Enhorabuena por vuestra lactancia! Os admiro muchísimo a las mamás que lo hacéis.
      Besazo para los cuatro.

  5. Cuando supe que daría a luz en diciembre tuve claro que las vacaciones de ese año, si la empresa me lo permitía, las guardaría para acumularlas a la baja por maternidad. Al final así fue lo que posibilitó que cuando me reincorporé mi hijo tuviera casi cinco meses y medio. Con esa edad la enfermera de pediatría ya me dijo que no merecía la pena comprar un sacaleches, sino que simplemente a media mañana la abuela le daba un biberón (apenas 60-90 ml) y luego la fruta (sí, por la mañana, y para entretenerle un poco mientras llegaba). Al mediodía le amamantaba y volvía a trabajar, y en tres horas estaba de vuelta, y aguantaba, aunque yo no las tenía todas conmigo cuando nuestra crisis de los tres meses había durado casi un mes y nos supuso teta cada dos horas… Cuando en poco más de dos semanas cumplió los seis meses introdujimos el puré y la papilla de cereales, y ahí empecé a sacarme leche, porque hasta el año esa papilla fue en parte con mi leche (la nocturna) y en parte con leche de inicio (que le di hasta los 18 meses, para esas papillas de desayuno que le preparaba y le daba mi madre).

    No hay ninguna duda de que, como cantamos ahora los dos por las mañanas, “es una lata el trabajar”, pero con voluntad de la madre y un poquito de apoyo por parte de quien se queda con el peque se puede mantener la lactancia, y creo que es fundamental no quitarle el pecho precisamente cuando las circunstancias obligan a la separación, pues los reencuentros son maravillosos los dos tumbados en la cama, aunque no hagas prácticamente nada más al llegar a casa…

    Mi hijo cumplirá cuatro años en diciembre, y este verano ha empezado su destete, y ahora toma una vez por semana, o menos… Pero en mis planes no entraba el biberón, porque mi madre tuve tres hijos y nos dio a los tres pecho, y aunque en algún momento mi hijo (también de alta demanda) parecía que no aguantaba nada, que se quedaba con hambre… mi pensamiento siempre ha sido: pues más teta, hijo, al sofá con nuestra almohada de lactancia, y más teta, que ya crecerás y esto pasará…

    • Qué bonita tu historia, Laura. Me parece de verdad maravilloso las mamás que trabajáis fuera de casa y mantenéis la lactancia así.Más aún cuando los miedos, las crisis de lactancia y demás aparecen en el camino. Recuerdo perfectamente el miedo que sentía al pensar en reincorporarme al trabajo. Pensaba que no sería capaz de hacerlo porque, además, Mara era (es) ultra demandante. Me necesita mucho, y yo a ella, y me veía incapaz. Ahora sé que se puede. Os leo y me maravillo, de verdad. Enhorabuena por esa lactancia y por esa conexión maravillosa que tienes con tu nene. Muchísimas gracias por compartirlo 🙂 Un besazo.

  6. Yo añadiría otro punto: 4.Posibilidad de llevarnos nuestro bebé al trabajo. ¿O es descabellado? Yo lo hice así durante un tiempo, suerte de ser autónoma y tener unos abuelos que apoyaron esta solución (para distraerlo entre tetada y tetada, porque un bebé de 10 meses ya es imparable e incompatible con un trabajo frente al ordenador).
    Para las empresas, igual deberían plantearse algún tipo de sistema para favorecer esta solución.

    • Es difícil pero no imposible jeje… Por aquí, dos años y trabajando frente al ordenador. Es muy difícil, eso sía. Muchísimo.

  7. La verdad es que trabajar y amamantar es difícil. En mi caso continúe 9 meses más haciendo las dos cosas hasta que me di cuenta que no merecía la pena perderme la infancia de Álvaro y dejé de trabajar. No me arrepiento, aunque reconozco que me hubiese gustado encontrar otra solución.
    Ojalá pronto se consigan bajas maternales acordes a nuestros derechos.
    Muakkk

    • Ay, Sonia. Qué difícil nos lo ponen en este país para ser madres y seguir trabajando. Yo dejé el mío cuando Mara tenía 5 meses. No llegué a reincorporarme y creo que es lo mejor que he hecho en la vida. Ojalá, como dices, todo cambie. Un beso.

  8. Yo lo conseguí. Con mucho esfuerzo y a costa de mucho estrés. Me reincorporé a los 4 meses y paso 11 horas fuera de casa. Pero la verdad tenía muy claro que quería continuar. Cabezota que es una. Y a los 11 meses continuamos disfrutando de la lactancia! Para mi un momento único y un regalo de la naturaleza.

    • Wow Marina! Enhorabuena por vuestra lactancia 🙂 Como dices, requiere de esfuerzo pero por lo que os leo, se puede. Por supuesto que sí! Gracias por tu comentario. Un abrazo.

    • Yo lo recuerdo como algo horrible. Es cierto 🙁 Yo me estuve sacando para hacer un banco de leche para cuando volviera. Nunca me reincorporé.

  9. Yo fui de las afortunadas que pude continuar más allá de las 16 semanas, claro que por aquella época me separaba de M cuatro horas como mucho. La única pega a amamantar y trabajar es el sacaleches, me resultaba un incordio y eso que me la sacaba en casa, pero bueno al final fueron un par de meses nada mas

    • Es que el sacaleches es un invento del demonio. Muy útil y necesario pero un rollete de usar.

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