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¿Dormir con tus hijos? #YoColecho

Yo colecho

Otra historia para no dormir sobre… Colecho

El 28 de diciembre me topaba con un artículo que bajo el título “El colecho: 4 razones para evitar que el niño duerma con los padres” pretendía argumentar de forma “experta” porqué los padres y los hijos no deben dormir juntos. El post, escrito por un tal Ángel Sánchez, no sólo estaba plagado de faltas de ortografía bastante lamentables, por cierto, sino de declaraciones desinformadas y fuera de contexto. Según el autor, los niños no deben dormir en la cama de sus padres porque puede tener consecuencias desafortunadas y esgrimía 4 razones fundamentales para no hacerlo:
– La importancia de la “separación nocturna”. Dice que “de cara al sano desarrollo del niño” se le debe ubicar en una posición específica dentro del entorno familiar. Aquí el autor se olvidó de cosas tan esenciales como que “los niños que duermen con sus madres se estresan menos que los niños que duermen solos”, como afirma el neonatólogo Nils Bergman quien añade que “los niños deberían compartir la cama de la madre al menos hasta los 3 años”.
– El niño debe entender las jerarquías. Aquí Ángel tiene claro que en el hogar debe haber “jerarquías”. Lo que no explica qué relación puede haber entre compartir cama y esa jerarquización.
– La importancia del respeto. Atención que esta tiene una explicación que no tiene desperdicio: “si él duerme en la misma cama, ve la misma televisión y usa el mismo baño que sus padres, interpretará que tiene el mismo poder de ellos”. Según su teoría, las casas deberían tener varios baños, uno para padres y otro para hijos, varias televisiones, etc.
– La figura de los Modelos Claros. Argumentando que “los pequeños no alcanzan a comprender la diferencia entre lo que es una “pareja de padres” y lo que es una “pareja de esposos”. Por tanto, cuando un niño duerme con los padres, se podrá confundir en la adolescencia y, más aún, cuando ya sea un adulto”. Un juicio bastante absurdo y vacío.

Los argumentos que ofrece a las 4 razones carecen de ningún tipo de respaldo ni lógica y añade una quinta disimuladamente: “Cuando un niño duerme con los padres trastoca la intimidad de la pareja”. Respecto a esto último de la vida sexual de la pareja, Laura Perales, psicóloga infantil, presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto, fundadora de CrianzaAutorregulada.com y miembro asociado de la Es.Te.r., aclara que en cierto modo puede ser una afirmación cierta pero que esta situación se produce “porque no vivimos en tribu, porque no tenemos apoyo, porque nos vemos solas y desbordadas, criando de manera antinatural”. Y añade: “el cansancio hace mella, al igual que no tener tiempo para nada, cosa que no pasaría si viviésemos del modo en el que el ser humano está diseñado: con apoyo constante, cuidando de las madres y mimándolas. Pero, como siempre, se tergiversa la realidad, pasando a culpar al niño y a dormir con el mismo”. Además de estar completamente de acuerdo con Laura, no puedo dejar de recordar que las casas son amplias y que se puede prescindir de la cama para estos menesteres por un margen de tiempo que no va a ser eterno (“Esto también pasará”).

Lo realmente preocupante del artículo no son las faltas de ortografía, ni que no tenga ni pies ni cabeza lo que ahí se relata sino que ha sido publicado en una web con bastante tráfico y ha sido compartido cientos de veces a través de las redes sociales. Ni que decir tiene que hay elecciones y opiniones pero, como bien dice Laura Perales en este post, “luego está la realidad biológica del bebé. Un bebé tiene un patrón de sueño diferente al del adulto, al igual que cuando somos ancianos también es distinto. No hay que enseñarles a dormir, el sueño es un proceso evolutivo“. Hablar de problemas psicológicos y consecuencias fatales como consecuencia del colecho es irresponsable, además de falso.

Mitos sobre el colecho

La psicóloga Mónica Serrano, especializada en maternidad y crianza respetuosa, nos explica que “el colecho es una manera de descanso familiar que ha suscitado muchas críticas en las últimas décadas, provocando, muchas veces, ideas equivocadas y falsas creencias sobre posibles problemas que esta práctica podría causar a los niños de familias que lo practican”. El post de Educapeques confirma que, efectivamente, en nuestra cultura está muy generalizada la tendencia a separar al bebé de sus padres para dormir, siendo el colecho una práctica poco generalizada en nuestra cultura.

“Los seres humanos han dormido acompañados desde siempre. Es más, muchas culturas siguen practicando el colecho de manera habitual y normal. Por este motivo, sería razonable creer que esta práctica no genera problemas a las personas que la practican. Se estima que el 87% de los niños del mundo duerme acompañado. De hecho, las únicas áreas geográficas en las que no se practica el colecho de forma habitual son el sur de Europa, Estados Unidos y Canadá. En el resto del mundo, esta práctica está muy generalizada. En Noruega, Suecia o Japón, aproximadamente un 90% de las familias practican el colecho de manera habitual”, aclara Mónica.

 “Si el colecho fuese dañino se habría extinguido a lo largo de la historia de la humanidad.”

Alteraciones de sueño y dependencia emocional en los niños son dos de los mitos sobre el colecho más extendidos. Sin embargo, en diversos estudios se ha encontrado que los problemas de sueño no están relacionados con haber dormido acompañado en la infancia. De hecho, Mónica cuenta que se ha observado que “en las culturas en las que se practica el colecho habitualmente, como la japonesa, hay una incidencia muy reducida de problemas de sueño”. Practicar el colecho tampoco genera problemas psicológicos en los niños: “La práctica del colecho permite respetar el ritmo evolutivo de los niños, dando respuesta a su necesidad de contacto y protección también durante la noche y les permite dejar la cama de los padres cuando se sientan seguros y preparados para ello. Esto no causa alteraciones psicológicas. Además, en diversos estudios científicos se han encontrado consecuencias positivas del colecho asociadas al desarrollo psicológico del niño. Algunos de estos efectos pueden son: mejor autoestima, mayor seguridad en sí mismo, más tolerancia al estrés, mayor nivel de optimismo y mayor grado de felicidad. Por todo ello, puede afirmarse que el colecho, por sí mismo, no tiene efectos negativos en el desarrollo emocional del niño ni le causará trastornos de sueño en el futuro. Las críticas y advertencias sobre los posibles efectos adversos del colecho suelen estar en prejuicios sin fundamento científico, avalado por arraigadas tendencias sociales y culturales“.

¿Qué situaciones deben evitarse si se decide dormir con el bebé porque pueden convertir el colecho en poco seguro? En un artículo de 2013 publicado en iHan, la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia lanzada por la OMS y UNICEF, varios autores, entre los que se encuentran José María Paricio, recopilaban las siguientes situaciones a evitar: Compartir el sueño con el lactante en superficies poco seguras: colchones blandos, sofás o sillones o con edredones o almohadas en la cama, ofrecer al recién nacido o lactante leche artificial, tomar medicación para dormir, fumar o tomar alcohol o drogas ilegales, compartir la cama con otras personas que no sean los padres biológicos (otros hijos o la pareja de la madre).

colecho

#YoColecho

La gestación del ser humano no finaliza con el parto: Nacemos inmaduros y dependientes de nuestra madre. La psicóloga Laura Perales lo explica fenomenal: “Otros mamíferos nacen y ya andan, incluso los simios antropoides son capaces de aferrarse al pelo de su madre. Nosotros ni eso. Que seamos una especie tan dependiente viene propiciado por la evolución durante la prehistoria, debido a la bipedestación del ser humano, que trae como consecuencia el estrechamiento del canal del parto y, por tanto, para poder nacer, necesariamente se reduce el volumen craneal y cerebral del feto. Por eso nacemos tan inmaduros. Y por eso, más que ninguna otra especie, necesitamos el cuidado y la cercanía de la madre, de día y de noche. La dependencia en los primeros años es natural y sana. De hecho el vivir esta dependencia sobre todo los 3 primeros años, es lo que propicia que luego haya una independencia gradual y real, que de otro modo no existe.” Pura biología.

En casa comenzamos a colechar de forma tímida asustados por el “la vais a aplastar” o “se va asfixiar” pese a haber oído hablar de esa “necesidad biológica de los bebés”. La necesidad básica de contacto físico y emocional no sólo era de Mara, también de nosotros así que el colecho fue nuestra mejor elección. Desde entonces hemos leído sobre el colecho, sobre sus beneficios. Hemos conocido experiencias de otros padres que también colechan, como Mamá También Sabe, Sin Chupete o Planeando ser padres. También quedamos con amigos que son padres y colechan. Y todo ello nos ha servido para sentirnos un poco menos “raros”. Han pasado 26 meses y seguimos durmiendo juntos: No encontramos problema alguno en ello y a los tres el colecho nos parece estupendo. Es práctico, amoroso y facilita enormemente la lactancia materna.

Hay días en los que pienso que voy a echar mucho de menos a ese polizón que se coló un otoño de 2013 en nuestra cama cuando decida que ha llegado el momento de independizarse de cuarto. Otros, echo de menos una cama para dos pero, si me paro a analizarlo, soy consciente de que ese día llegará y entonces viene a mi ese primer pensamiento en el que sé que echaré en falta al tercer ocupante. Pero, ante todo, sé que dormir con mi hija, darle la seguridad y el tiempo que necesita no es para nada negativo, por mucho que el tal Ángel Sánchez quiera convencer al mundo de lo contrario.

Vosotros, ¿colecháis en casa? ¿Queréis sumaros a #YoColecho?

 

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Diana Oliver

Diana Oliver

48 comentarios

  1. Nosotros también hacemos colecho, empezamos con Suyay (sal), en su manicura, pero mi ” sal” era muy lista y se pasaba a la cama; luego vino Jana (pimienta) y también empezó con la manicura y como no se queda corta ahora también quiere cama de papas…. Jijiji Somos 4 y muy felices haciendo colecho, aún Suyay no está preparada para su independencia. Así que poco a poco.

    • A veces corremos más de lo que ellos avanzan, verdad? Y no siempre están preparados para determinadas cosas. Nosotros estamos igual, cuando esté preparada, ya se irá a su cama. Y a mi, me dará penita 🙁

  2. Totalmente de acuerdo con todo lo que explicas. Si yo no hiciese colecho descansaría aún menos, lo tengo clarísimo. Además, llega la noche y necesito tener cerca a mi pichón.

  3. Este tipo de articulos me dan auténtico terror porque como has dicho, estaba publicado en un sitio con mucho trafico y ha sido compartido infinidad de veces. Habrá muchísimas personas que debido a la mala informacion y a los falsos mitos que hay en torno a este tema le den credibilidad y hagan varias cosas que dice este tal Ángel. No lo quiero ni pensar. Y no solo con el colecho, también con la lactancia materna, el BLW…en fin, con la crianza respetuosa en general. Conozco casos en los que han pasado de colechar felizmente a dejar llorar al bebé solo en otra habitación porque la vecina del 5° lo ha leído en no sé qué revista.
    Yo personalmente llevo colechando 25 meses y tan feliz, lo veo una cosa de lo más natural y cuando mi hija esté preparada para abandonar nuestra cama pues se irá a la suya. Así de simple.

    • Pensamos exactamente igual… Lo del BLW ya son palabras mayores 🙂 Si sobre la lactancia materna y el colecho hay bastantes mitos, lo del BLW es ya un mundo a parte. Al final, lo mejor es la paciencia y el humor. ¡Besazo!

  4. Hola Diana

    Nosotros practicamos el colecho desde el primer día con la minicuna de colecho y, a los pocos días tras superar los miedos a “aplastarla”, directamente la niña duerme en nuestra cama en medio de sus papis. Descansamos más y mejor y lo vemos como lo más natural.

    Es increíble cómo siguen estando instaurados los prejuicios en esta sociedad y la de barbaridades que hay que leer sobre la crianza.

    Solo me ha llamado la atención una cosa, que pueda ser poco seguro el colecho con la leche artificial. Desde luego que el colecho facilita enormemente la lactancia materna que además es indiscutiblemente lo mejor para el bebé, pero mi hija toma biberón y no tengo la impresión de que dormir con nosotros le resulte peligroso. Creo que le puedo atender más rápido y ella se siente más tranquila y acompañada.

    Un saludo y enhorabuena por el blog!

    • ¡Hola Mireia! Realmente para nosotros también ha sido un descanso. La verdad es que el tema del colecho con LM y LA me parece igual de seguro. En mi opinión lo verdaderamente grave es el tema del alcohol, drogas, medicación u obesidad mórbida. Tengo que investigar sobre ese tema porque me parece interesante. Un abrazo y mil gracias por comentar.

      • Creo que lo peligroso de la leche artificial es que la leche del biberón sigue saliendo aunque el bebé no succione, en cambio la leche materna no!

  5. Nosotros también colechamos! llevamos 28 meses haciéndolo y espero q dure mucho más. La lactancia se acabó hace casi 4 meses, al quedarme embarazada de nuevo me he quedado sin leche, y tras la peor crisis q ha tenido Emma en estos dos años, y tener q acabar aceptando ayuda médica, ahora dormimos todos “perfectamente” (con sus 8-10 despertares nocturnos, pero q ahora son microdespertares en su mayoria, en los q necesita el contacto físico y uno o dos de ellos beber un vaso de leche).
    Emma es una niña muy demandante y apenas ha dormido ni recién nacida, si no fuese por el colecho nos habríamos vuelto locos, y seguramente a mi me habría acabado dando algo por el agotamiento. Comprendo q haya gente q no lo quiera practicar pero creo que con algunos niños es la única opción posible (al menos respetuosa pq dejarlos llorar toda la noche no me parece una opción).
    Ahora ya estoy pensando en como nos colocaremos dentro de 4 meses cuando nazca la segunda y colechemos los 4 juntos!

    • ¡Otro bebé! Qué buena noticia 🙂 Seguro que acabáis encontrando la forma de recomponer ese tetris jejeje… A lo mejor con una cama al lado de 90 agrandáis la cama un poco más, ¿no? Nosotros nos planteábamos ampliar la nuestra y sólo estamos los tres, pero nos vamos a mudar y en el piso nuevo no va a entrar así que seguiremos pegaditos. La verdad es que a nosotros también nos ha facilitado mucho las cosas y a mi me encanta tener a Mara ahí, me va a dar mucha pena cuando nuestro pequeño terremoto no quiera dormir con nosotros. Ay!
      Un beso grande! Y muchas felicidades <3

      • Ya tenemos una de 90 pegada a la nuestra de 150! La idea inicial era intentar q Emma durmiera en la de 90 (con sábanas bien chulas de princesas y todo) y nosotros en la grande, aunque al estar pegadas solo se nota la diferencia en el cambio de nórdico. Pero desde el primer momento ella dijo q no, q la pequeña para papá y la grande mamá y Emma jejejejje y pobre del que le lleve la contraria! Al menos dormimos cómodos los 3, q con lo poco q dormimos algunas noches ya es mucho!

        • Jejejejeje… Ay! las noches! ME suena mucho lo de “con lo poco que dormimos algunas noches” 🙂 Me encanta lo de la cama para mamá y Emma <3 Es como cuando Mara dice lo de " no, con mamá" y me derrito de amor. Ains...

  6. qué gracia yo no habîa leîdo el texto pero me pasô algo similar esta semana pasada en casa de mi cunyado, viendo supernanny francés (en casa no tenemos tele), por casualidad, y escuchando cômo le decîa a los padres “nada de colecho” estropea la pareja etc etc. nuestra hija duerme con nosotros desde los 8 meses (aûn me arrepiento de no haberlo hecho antes, pero en fin te dicen que es peligroso y todo eso, màs aûn porque su papà fuma y por aquel entonces tomaba somnîferos, la soluciôn fue ponerla en mi lado), tenemos sexo casi a diario y creo que nuestra familia està màs sôlida compartiendo cama, amaneciendo con besos y abracitos.

    • Lo de que estropea la relación es una cosa que leo a menudo y la verdad es que no lo puedo entender. Parece que las relaciones se sostienen por dormir juntos y solos en una cama… Detrás de una pareja hay muchísimas cosas más, como es obvio, y dormir solos o no creo que poco tiene que ver con estropear la pareja. Hay muchos más sitios y oportunidades para momentos de intimidad 🙂

  7. En mi caso, no he hehco colecho porque tanto mi pareja como yo teníamos claro que no era una opción que contemplásemos. Tengo una hija de 13 meses y menos los primeros quince días que durmió con nosotros en la cama porque no quería el moisés ni en pintura, siempre ha dormido sola, primero en nuestra habitación y a los 8 meses ya la pasamos a su cuarto. Precisamente esa circunstancia fue clave para que ella durmiese del tirón. Aún tomaba pecho pero ya no se despertaba, algo que a mí me facilitó llevar a cabo el destete. Me hubiese gustado continuar con la lactancia pero tras sufrir una tercera mastitis, mordiscos, y sobretodo cansancio por mi parte, decidí dejarlo. Pero volviendo al colecho, sí que me gustaría comentar que creo que es una opción y que los que decidimos no hacerlo no significa que nos estemos perdiendo nada, ni que seamos peores padres. Vale ya de tanto sectarismo, y más respeto. Una de mis mejores amigas colecha y me parece genial, es su opción. En nuestro caso podemos decir que descansamos todos por las noches, y que el fin de semana aprovechamos para traerla a la cama con nosotros por las mañanas y jugamos. Y que conste que lo que escribe el tal doctor Sánchez me parece lamentable.

    • ¡Hola! Vaya, yo no leo en este post nada sobre malos o buenos padres, ni sobre si una crianza es mejor que otra, ni creo que este blog pueda englobarse como “sectario”. Tampoco creo que falte al respeto a nadie, cosa que tú si estás haciendo. Gracias por tu comentario, Sonia. Un saludo.

      • Disculpa, creo que no me he expresado bien. En ningún caso pretendía ofenderte, y no me refería al contenido de tu post, hablaba en general, por lo que veo en mi día a día con otros padres con los que convivo. Y sí, una madre me llegó a decir que no sabía lo que me estaba perdiendo por no colechar. Creo que no le falto el respeto a nadie cuando digo que hay sectarismo, no solo en el tema de colechar, sino en otras muchas cuestiones más. Porque el sectarismo existe, y me da mucha pena. Considero que la crianza natural es aquella que se afronta con naturalidad, más allá de teorías o tendencias, y que el instinto maternal siempre es el mejor aliado. Repito: RESPETO. Ah, y Feliz Año!

  8. Que buen artículo!
    Nosotros llevamos casi 20 meses haciendo un “colecho a nuestra manera”. Al principio en su minicuna a nuestro lado y a los 11 meses el enano pasó a su cama en otra habitación.
    Pero ambas cosas sólo las usa la primera parte de la noche.
    Sobre las 21.30h suele quedarse ya dormido con su ” taeeeta” jiji, y eso suele ocurrir en su cama. Se queda tan a gusto unas 2 horas como máximo. Y nosotros también, la verdad, porque son “nuestras horas” (de pareja: peli abrazados en el sofá, conversación larga, lo que se tercie….). Entre las 11 y las 12 ya se despierta y entonces ya le pasamos a nuestra cama toda la noche y es una gozadita poderle dar teta de noche sin levantarme, sentir su calorcito, sus patadas…

    Nunca lo habíamos planeado, ha ido surgiendo así y estamos de lo más felices los 3

    • ¡Qué bien Olga! La verdad es que esas dos horitas de desconexión seguro que son estupendas. Nosotros tenemos muy pocos momentos así y la verdad es que lo echamos muchísimo de menos.
      Un beso enorme y gracias por comentar.

  9. Desde que soy madre no puedo comprender por qué tengo que defender el colecho, lo siento como algo natural que no necesita argumentación. Me da lástima que haya padres que se priven de este placer.

    • La verdad es que es maravilloso poder disfrutar de esos ratitos y, además, facilita muchísimo la logística familiar jeje… Un besazo y gracias por comentar, Rocío.

  10. Me encanta el post! Nosotros llevamos 23 meses de colecho. Empezamos en el mismo hospital, por miedo a hacerle daño intentamos que nuestra peque durmiera en la cuna cuando ya estaba muy frita pero al dejarla lloraba y entró una auxiliar maravillosa que me dio la clave, como pretendes separarla de ti si eres su mundo. En realidad yo vi el cielo abierto, porque yo tampoco podía separarme de ella, pero supongo que necesitaba la aprobación de un “experto”. Así que mi consejo también es el de seguir nuestro instinto. En casa ya teníamos claro que lo practicaríamos y habíamos adaptado una cuna normal para que fuera sidecar. Pero al final ni siquiera eso, directamente a nuestra cama. Y ahora también nos planteamos anexar una cama de 90 que luego sea la de su habitación cuando decida independizarse….qué penita nos dará. Silvia.

    • ¡Muchas gracias Silvia! Yo en el hospital la verdad es que igual. Cada vez que intentaba dejarla… zas! La cuna tenía pinchos y claro… A mi me encantaba tenerla en brazos, lo necesitaba mucho. Recuerdo que la primera noche me la puse sobre mi tumbada boca arriba y entró una enfermera que me dijo “Ahí es donde mejor puede estar, te subo la barrera para que te quedes más tranquila”. Y me encantó porque realmente era tal cual. ¿Dónde iba a estar mejor si acababa de salir de mi?
      A nosotros también nos va a dar mucha penita que se independice… sniff, sniff… Un besazo, Silvia. Y gracias de nuevo.

  11. Para mí colechar ha sido la clave para la supervivencia desde hace más de tres años. Los primeros meses hice varios intentos por que mi hijo durmiera en su capazo (heredado, anda que me hubiese gustado tener cuna colecho…), pero mi hijo ha sido muy demandante y yo me río de las tres horas entre tomas, porque raramente aguantaba más de dos. Así que unas noches dormíamos juntos al principio, y luego “le engañaba” un rato, otras me quedaba dormida con él en brazos, y otras directamente me tumbaba con él a partir de cierta hora…

    Eso sí, éramos él y yo, el padre dormía en otra habitación porque nos molestábamos mutuamente (su trabajo es muy físico, tiene el sueño ligero, y la verdad es que yo también estaba más a gusto sola con mi hijo). Esta situación de que sí que no duró hasta que con ocho meses tuve una tendinitis en la muñeca (por no usar sacaleches cuando me sacaba para hacerle la papilla, porque al empezar a trabajar tuve que renunciar al baby-led weaning) y me resultaba muy incómodo tener que cogerle tres o cuatro veces cada noche.

    Si a eso sumamos que un mes después tuve que renunciar a las siestas por empezar a trabajar mañana y tarde… colecho sí o sí, y además convencida porque investigué y me di cuenta de que hasta entonces, básicamente había hecho el tonto levantándome cuando lo hacía, y luchando contra natura cuando mi hijo lo que necesitaba era dormir conmigo.

    Cuando tenía 32 meses una tarde le enseñé su cama nido, y oh sorpresa, esa noche quiso dormir allí… Eso sí, a media noche “si quiero teta ama subo contigo”… y ahí seguimos, aunque se ha destetado este verano y hará casi un año que por la noche nada, me suele pedir la mano en algún momento, y si se despierta y no estoy se levanta diciendo “estoy solo, estoy soloooo”. Así que larga vida al colecho, y una pena por quienes no se deciden a ello cuando sus hijos así lo demandan, porque al menos para mí ha sido la clave de la conciliación, y aunque igual lo he hecho porque como me dice mi madre “soy una cómoda” pero al menos así he podido mantener la lactancia, atender a mi hijo cuando lo necesitaba (recuperando el tiempo perdido por el día al trabajar fuera) y no ha tenido que llorar hasta que su madre llegaba para ver lo que le pasaba…

    Genial el post Diana, una vez más felicidades.

    • Ay lo has definido a la perfección: clave para la supervivencia. Tal cual. Así me siento yo también. Mara también demanda bastante, creo que no ha dormido ni 4 horas seguidas en sus 26 meses y a veces es duro. Sobre todo por el cansancio acumulado… Si ya me tengo que levantar a otra habitación apaga y vámonos. Puede que yo también sea una cómoda o simplemente que lo hacemos más sencillo. ¿Cuál es el motivo de empeñarnos en asignar otra cama u otra habitación? El colecho es una elección personal de cada familia, hay opiniones y elecciones. Pero a nosotros también como a ti nos ha facilitado enormemente las cosas: lactancia, descanso… pero también es cierto que nos gusta dormir con la peque. Pese a las patas o a que nos desarrope continuamente compensa enormemente abrazarla en mitad de la noche 🙂
      Gracias, como siempre, por tus palabras y por estar ahí Laura. De verdad! Muchas gracias porque leer comentarios como el tuyo y conocer otras experiencias es enriquecedor pero también ayudan infinito en momentos de bajón. Un beso enorme.

  12. Colechamos desde hace 18 meses. Cuando nació la peque teníamos una minicuna pegada a la cama y fue mi salvación para la lactancia y el sueño que pasaba.
    Cuando la mini cuna se quedó pequeña la pasamos a la cama. Hoy duerme entre nosotros, pero estamos mirando de poner una cuna a mi lado y así papi y yo tener algo más de espacio, porque la peque empieza a ser muy movida. Eso sí, si tiene la teta cerca, ni la oyes por la noche. Cuando yo me levanto a las 6 para ir a trabajar, su cuerpecito va reptando hasta el calor del cuerpo de su padre que la abraza y ella posa su cabecita en su barriga y duerme estupendamente hasta que se levanta a las 8 o 9 fresca como una lechuga. Eso para nosotros es lo más importante y lo del artículo mencionado a cuadros me he quedado con la cantidad de sandeces que dice. Lo peor es que aquellos padres indecisos o que se vean débiles ante los demás por la decisión tomada, le hagan caso y dejen pasar esta increíble oportunidad.
    BRAVO POR EL POST!

    • Muchas gracias por tus palabras, Patricia! La verdad es que es una gozada disfrutar de este tiempo con ellos. Nosotros también compramos la minicuna pero pasó al poco tiempo a mejor vida y la vendimos en Wallapop 🙂 Nos arrepentimos mucho de no haber comprado una cuna colecho pero bueno… al final nos hemos ido apañando con la peque en la cama. Ahora que es más grande (son ya 26 meses) nos planteamos poner una cama de 90 pegada a la nuestra… Veremos si con el nuevo año damos el paso 🙂 Un beso y muchas gracias por pasar!

  13. Nosotros empezamos colechando sin querer. Nico nació prematuro y se “perdía” en la cuna, solo dormía si yo lo tenía en brazos. Así que durante los primeros meses dormí sentada, flanqueada por cojines para evitar moverme y con él en brazos. Un cuadro… 1 año después seguimos durmiendo juntos. Para mí ha sido fundamental para mantener la lactancia. Y encontrarlo con la mano por la noche medio en sueños es la mejor sensación del mundo 🙂 tenemos pegada la cuna a la cama. Por ahora no le apetece usarla pero imagino que llegará su momento

    • La verdad es que el colecho facilita mucho la lactancia. Pobre, me estoy imaginando tus primero meses durmiendo sentada 🙁 La verdad es que lo que qué poco se mima y se valora a las mamás, deberían hacernos un monumento a todas las mamás por ese tipo de cosas! Un beso y gracias por comentar.

  14. Nosotros al principio teníamos a Martina en la minicuna pegada a la cama, en el momento que se le quedó pequeña y la pasamos a la cuna, cargarla para darle el pecho por las noches cada vez me costaba mas por el peso que iba cogiendo, así que decidí quitar los barrotes de un lado y pegar nuestra cama a la cuna, tendría unos 4 meses mas o menos….desde entonces cada día nos despertamos en un sitio distinto, según de que pecho se agarre, a veces se vuelve ella solita a su cuna y otras se queda entre los dos. El caso es que ya tiene casi 14 meses y no tengo intención de pasarla a su habitación hasta que estemos todos preparados, porque creo que yo voy a ser la que peor lo voy a pasar je je, despertarme cada día viéndole la cara a mi angelito no tiene precio, así que seguiremos disfrutando de esta etapa a tope.

    • Sí, la verdad es que cuesta pensar en esa independencia que llegará tarde o temprano 🙂 Como bien dices, ahora toca disfrutar de estos momentos. Un beso, Paula.

  15. Nosotros empezamos colechando, pero a medida que el bebé empezó a desarrollar su motricidad y a moverse, se hizo imposible, por lo que durante un tiempo mientras papá dormía en la otra habitación nosotras dormíamos o juntas o ella en la cuna y cuando se despertaba ya la pasaba a la cama. Ahora mismo, como papá ha vuelto al cuarto (como pareja lo necesitábamos) ella duerme en la cuna pegada a la cama y si se pone muy llorona, la metemos, pero por comodidad prefiero que no. A día de hoy duerme tanto en la cuna como en la cama. Por mi experiencia, el colecho favorece el descanso de la madre en unos momentos en los que es inevitable dormir poco, y siento que ayudó al bebé a adquirir seguridad a la hora de dormir. También he notado que la pareja se resiente (pero eso pasa con la llegada del bebé, en general), pero hasta que no duerma la noche del tirón no nos planteamos que duerma sola (y me apetece mucho recuperar la intimidad, pero si no es el momento me tengo que aguantar, o para qué tengo hijos?). Aunque quizás el hecho de que se despierte con la alarma de papá lo haga inevitable. En cualquier caso, estas decisiones las hemos ido tomando juntos, en pareja, según nuestras necesidades y sin acudir a ningún especialista.

    • La verdad es que eso es importante. Cuando hay comunicación todo es más sencillo, al menos en parte, y estas decisiones entre dos pues son mejor, por supuesto. Nosotros también tomamos todas las decisiones entre dos y, de hecho, la mayor parte de las veces a tres, que Mara es pequeña pero su opinión también cuenta 🙂

  16. Nosotros comenzamos colocando la cuna “en sidecar”, pegadita a nuestra cama. Pero al final teníamos una niña de 3 años metida en la cama, y la cuna mierta de risa. Así que “redecoramos” la habitación con una cama de 1,80. Todos juntitos, pero muy a gusto. En abril nació el segundo bebé, y colocamosla cuna en sidecar nuevamente, porque me parecía inseguro meterlo a la cama, con su hermana rodando por ahí. El bebé comienza la noche en la cuna, pero la verdad es que acabamos al final los 4 en la cama.

    • 1,80 de cama! Me encanta! Eso tenemos pendiente nosotros porque dormimos los 3 en una de 1,35 y ya se nos queda justa 🙂 Gracias por comentar, Carolina.

  17. Practicamos colecho con mi hija, hace ya diez años prácticamente, sin saber nada sobre el tema. Nació un 6 de enero muy frío, tanto es así que en Córdoba nevó ese mismo mes. Nosotros la metimos en la cama instintivamente, por miedo a que pasara frío y sintiendo que la cuna no era un buen sitio para un bebé recién nacido, lejos de mí. Nos dimos cuenta de que fue una gran decisión ya que me facilitó la lactancia nocturna muchísimo. En fin, lo mejor para los tres. Ahora llevamos practicando colecho y lactancia desde hace 25 meses y nos sentimos muy bien. Voy a echar de menos ésto dentro de poco. Creo que una madre sabe lo que hay que hacer y nos iría mejor si no hiciéramos caso a determinadas opiniones de gente que lo cree saber todo y en el fondo no tienen ni idea. Ánimo a todas las mamás y papás primerizos. Seguid vuestro instinto

    • Totalmente de acuerdo con ese consejo final. Yo creo que es el más importante de todos. Y el más útil. Nosotros también actuamos así. Cogemos un poco de aquí, de allá y lo que nos nace hacer, hacemos. Gracias por comentar, Carmen.

  18. Cuando encontré el artículo en Twitter, pensé que cualquiera de El Mundo Today bien merecía el Nobel de Literatura al lado de una redacción tan pobre. Pero sí, eso es lo de menos; lo que se lleva el premio es el contenido. Me parece muy triste que toda la argumentación gire básicamente en torno a crear una estructura de poder y obediencia en casa. ¿A eso se reduce para ellos educar a un hijo? Buf.
    Nosotros colechamos desde el primer día. Al principio lo hicimos mitad por convencimiento, mitad por ser prácticos. Creíamos que dormir juntos favorecería la lactancia materna, que no tendríamos que levantarnos tanto, y que la peque no se llegaría a despertar del todo si la atendíamos a la mínima señal. Y todo eso ha funcionado, pero con el tiempo el colecho ha llegado a ser tan natural para nosotros que ni nos imaginamos hacerlo de otra manera. Todavía recuerdo cuando todo el mundo nos preguntaba si ya teníamos lista la habitación del bebé antes de que naciera, jajaja. Si supieran…
    Con casi un año ya, seguimos colechando todas las noches y parte de las siestas, a veces con ella en la cama y a veces en su cuna de colecho cuando hacía mucho calor y ahí dormía más fresquita. Pero sea como sea, jamás renunciaría a dormirme viendo su carita dormida y a despertarme con sus pataditas y las tortitas que nos da cuando se despierta la primera el fin de semana. ¡Lo que se pierden los demás!
    En cualquier caso, tengo que reconocer que cada vez hablamos menos abiertamente de nuestro colecho con según qué personas. Si no tenemos confianza, nos limitamos a decir que “todavía la tenemos en nuestra habitación”. Nos hemos cansado ya un poco de defender nuestra filosofía de crianza ante quien prefiere hacer oídos sordos y ceñirse a sus prejuicios. No nos merece la pena llevarnos más malos ratos, no sé.
    Y termino con dos cosas:
    1. Sobre el punto de la pérdida de intimidad, me hizo muchísima gracia este tuit a partir del que llegué al artículo: https://twitter.com/MisterRoderic/status/679279217683525632. Que vale, que puede ser un poco más difícil, pero que una casa tiene muchos rincones y un día muchos momentos; y mira, hasta le puede dar un toque emocionante buscar el ratín para un escarceo repentino, jajaja.
    2. ¿La gente que se espanta por el colecho nunca se echaría la siesta con su hijo? Qué amargura de vida, oiga.

    • El artículo es sencillamente… absurdo. Lo malo es la cantidad de gente a la que habrá llegado y lo tomarán como fiable. Terrible. Para nosotros también se ha convertido en algo natural, y como bien dices, hay gente con la que es mejor evitar comentarlo porque es sorprendente su reacción. De hecho, es mejor no comentar muchas cosas ante desconocidos porque te pueden decir lindezas de tan calibre que despierte en ti tus instintos más bajos. Ay! Qué difícil es a veces esto, Enrique! Un beso enorme, familia y gracias, como siempre, por estar al otro lado.

  19. Me apunto!! 20 meses y seguimos…a dormir juntos noches y siestas!! Mi pequeño amor me arrincona en una esquina de la cama, cuando no se me sube encima mientras sigue mamando con contorsiones formidables que ni el mejor gimnasta!! Ejejej…pero hasta que él quiera, que nos encanta!!
    Un abrazo

  20. Gracias por la mención, guapa! Sobre el artículo del tal Ángel Sánchez, en fin, la verdad es que me produce una mezcla de pena y risa, de lo absurdo que es. Aunque supongo que es consecuente con un modelo de crianza que valora las “jerarquías” dentro del grupo familiar. Sin comentarios.
    Nosotros llevamos dos días abordando una nueva fase de colecho, de momento con éxito moderado, que consiste básicamente en que hemos pegado una cama infantil a la nuestra de adultos, a ver si propiciamos mínimamente su independencia. La verdad es que si no se nos viniera encima la llegada de un nuevo miniser, hubiéramos seguido los tres en la misma cama tan a gusto. Por cierto que me temo que en nuestro caso los hermanos no tendrán más remedio que dormir compartiendo espacio.

    • A ver qué tal esta nueva fase, Paula. Nosotros estamos plantearnos el año que viene seguir vuestros pasos. Beso enorme!!

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