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10 tips que te convierten en madre

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“Cuando tenga hijos nunca seré como mi madre…” ¡Ja! Eso pensamos todas las mujeres del mundo pero al final… ¡zas! Nos sorprendemos con algún que otro parecido a nuestra madre. Es inevitable. Y es que, hay cosas que sólo entiendes cuando te conviertes en madre. Sí. Y no hablo de la facilidad que tenemos para soltar alguna de esas frases de madres (vale, y de padres), que también, sino de entender comportamientos, pensamientos y acciones que nunca imaginé que podría tener. Cosas de madres. Allá van las 10 pistas que me dicen que, efectivamente, ya soy madre:

1. Tengo una olla rápida. Sí, tengo una olla rápida para poder hacer guisos. Guisos de madre. Una olla que siempre he visto en mi casa y en casa de mi abuela. Mi querida Pilar siempre dice que “no te conviertes en madre hasta que no tienes una olla rápida”.  Y es verdad. De repente un día, sin saber muy bien cuándo ni cómo, te ves comprando una olla, que al principio usas con miedo (no sea que explote) pero luego no puedes vivir sin ella. Y yo, que soy la encargada de la logística alimentaria del hogar en nuestro reparto de tareas, estoy enormemente sorprendida de su uso.

2. Mis 5 sentidos se han vuelto poderosos. He desarrollado mis 5 sentidos hasta límites insospechados, especialmente el del oído. Si Mara llora desde la otra punta de la calle, yo con mi súper poder puedo escucharla y acudir a su auxilio. Puede dar fe de ello Adrián que un día fue a comprar el pan con ella y recorrió la mitad de camino de vuelta entre lloros. ¿Quién la escuchó llorar desde muuuuuuchos metros de distancia? Yo. La mamá con super poderes.

3. Voy corriendo a todos lados. ¿Gimnasio? ¿Deporte? ¿Correr? Tener hijos es una de las mejores actividades físicas que puedes realizar. Olvídate de los estúpidos (e inútiles) consejos de las revistas femeninas y si quieres estar en forma ten un hijo. Gracias a tu bebé descubrirás que los 100 metros lisos y las carreras de obstáculos son para principiantes. Una madre sí sabe lo que es el deporte de verdad. Y, por supuesto, es la número uno en deportes de riesgo.

4. Las visitas al baño se hacen en familia. Una de las cosas que más echo de menos de antes de ser madre es poder darme una ducha laaaaaarga (y con agua hirviendo, claro). Ahora las duchas (cuando las hay porque este es un privilegio) son cortas y a menudo están acompañadas de la nueva modalidad deportiva “tiro todo lo que pille a la bañera” o la apertura incisiva de la cortina de la ducha, entre otros. El momento “me voy a peinar” tampoco se libra del acompañamiento familiar, por no hablar de hacer pis en soledad (ese privilegio premamá). Tengo que reconocer que en el fondo me gusta hacerlo todo juntos, hasta esto. Estoy loca, lo sé.

5. Se ha incrementado mi pérdida de memoria. Quien me conoce sabe perfectamente que mi nombre real debería haber sido Dory, y ser un pez. Sin embargo, con la llegada de Mara mi pérdida de memoria se ha acrecentado hasta límites que dudo que sean normales. Necesito apuntarlo todo, si no lo apunto no existe.

6. Me he sorprendido diciendo alguna frase que ya le había escuchado a mi madre. Una de mis frases favoritas es “Es la primera vez que me siento en todo el día“, aunque la verdad es que hay días en los que ni siquiera sé lo que es sentarse. La maternidad es dura, mucho más de lo que imaginamos antes de embarcarnos en ella. Como diría Let, “esto no es como me lo contaron“.

7. He cambiado el bolso por una mochila que sería la envidia de Mary Popins. La verdad es que los bolsos siempre me han parecido un rollo, algo incómodo. Un trasto. Pese a que hubo una época de mi vida en la que me volví loca usando bolsos grandes (enajenación mental transitoria lo llaman), me encantaban los bolsos bandolera de tamaño pequeño o mediano. Desde que soy mamá he cambiado los cómodos bolsos bandolera por mochilas. Son la mar de prácticas y ríete tú del bolso de May Popins.

8. Estoy aprendiendo a amar el desorden. Si hay algo que me caracteriza es mi (terrible) amor por el orden. Pero desde que nació Mara estoy trabajando en esto y el desorden ya no me parece tan malo. Desorden bueno, desorden bueno, desorden bueno…

9. Disfruto con los folletos de ofertas. Pues sí. Siempre me han gustado los folletos que dejan en el buzón (estoy así de loca) pero ahora las estudio a fondo junto al papá en prácticas en busca de la oferta perdida. Somos auténticos cazatesoros.

10. Siempre hago comida de más. Cocino para cuatro. Y digo “cocino” porque a Adrián no le motiva cocinar (hace un millón de cosas fenomenal pero la cocina no entra dentro de sus habilidades), así que de momento soy yo la chef de Villa Moto. Organizo mis comidas en un menú semanal e intento cocinar de más para poder congelar y alimentar el congelador.

Estos son mis 10 tips pero ¿cuáles son los vuestros?, ¿compartís alguno de los míos?

Diana Oliver

Diana Oliver

31 comentarios

  1. Cumplo con todo de A a Z, otra que se me ocurre es el ruido, antes no lo soportaba, ponía música para trabajar en casa y a veces; pero entre la música (para niños cuando las neuronas lo permiten), mi hija cantando mientras ve TV y el bebé haciendo todos los ruidos posibles; he tenido que encontrar la melodía a todo eso y ahora los oigo con una sonrisa en la boca, eso si por hasta el mas tenue sonido de mis hijos siempre!
    Me encanta tu blog!

    • ¡Gracias Giovanna! La verdad es que es increíble lo que nos cambia la vida la maternidad 🙂 Por cierto, me encanta cómo ha quedado tu blog! Precioso!

  2. Jajaja totalmente de acuerdo!!! El del baño entonces, yo es que ya no suelo ducharme sóla 😛
    Hay otro, no sé si con voaotras pasa, pero yo cada vez que estoy comiendo y es algo que le gusta a mi hijo, al final se lo come él casi todo….. Realmente se me ocurren mil cosas jeje

    • ¡Hola Elisabet! A mi peque le encanta comer con mami, así que la trona creo que quedó de recuerdo 🙂

  3. Justo leí la nota en el baño, con quien??? Con Olivia en el andador!!! Jajaja… Extraño las duchas largas y poder estar en el baño sola

  4. Me ha encantado!!!! y además la pequeña del post se llama como mi niña Mara!!!!! precioso!!!!

  5. Jaja la vrrdad q la olla rapida,las croqetas,estudiar ofertas y comida para 8 ya lo hacia antes…pero todo lo demas clavado! Me apunto lo de ni miau ni miou jaja agrego usar la zurda…estoy desarrollandola cn el móvil…mientras la peque se duerme en la tetilla… Y tb el acostarme a las 9 o 10 mientras antes de las 1 no pisaba la cama!!

    • Ay Miriam qué envidia pensar en ir a la cama a las 9 ó las 10. Wow! Tengo que empezar a proponérmelo 🙂 Gracias por tu comentario.

  6. Ey! Yo tengo olla rápida desde que me independice… bueno, pero porque mi madre nos la compró y de esas que vienen 1 tapa y 3 ollas de diferente tamaño. Jajaja

  7. No tengo olla rápida! Bueno tengo olla pero no de esas super-rápidas. Las he descubierto hace poco y estoy detrás de comprarme una. Sobre ir al baño… pues mis chicos ya son algo mayorcitos así que ya había superado esa etapa cuando voy y no se me ocurre otra cosa que adoptar a un gato. ¡Son iguales que los niños! Me meto a duchar y se queda fuera esperando que le abra maullando lastimeramente y voy yo y le contesto: “Ni miau, ni miou” jajaja. Yo también estoy loca ¿será la maternidad la culpable?

    • Oh! jajaja… es que las frases de madre pueden extrapolarse a animales, por supuesto 🙂 Muy fan del “Ni miau, ni miou”.

  8. jajaja así es! Yo ya tenía la olla de antes, ¡pero nos agenciamos una Thermomix! Jojojo Y bueno, como dijimos el otro día por Twitter: el momento cumbre, el perfeccionamiento, el máster de madre, te lo dan cuando haces unas croquetas (de esas caseras, de madre, vamos). 😉

    • Las croquetas son un nivel superior. Imposible no mencionar tu post sobre el super poder de oído 🙂

  9. Cómo me ha gustado eso de los súper poderes sensoriales. Es verdad que se agudiza todo y les vemos, oímos y olemos desde cualquier parte 😉
    Besote

  10. Ay que yo no tengo olla en casa… jajaja. Pero mira, sí coincidimos en la pérdida de memoria, y nunca he sido así. Esto me frustra. Debe de ser que tengo demasiadas cosas en la cabeza. He perdido en lo que llevamos de año el móvil, la cartera y las llaves. Por suerte lo he recuperado todo, pero ya me vale con los despistes, ain… Las 2, 3, 4, 6 y 8 también las cumplo, jaja.

    • ¿No tienes olla exprés? OMG! Eso hay que remediarlo :-p Lo del móvil, la cartera y las llaves es el pan nuestro de cada día por aquí. Afortunadamente los he recuperado siempre porque los había puesto en otro sitio o un alma caritativa me los ha devuelto. Esto es digno de estudio científico 🙂

  11. Jajaja, coincido en todo menos en lo de la memoria, a mí me ha aumentado. Y oye, yo tenía una olla rápida desde hace años, fue un regalo de mi madre. ¿Sería una indirecta?

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