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Cuentos para querernos tal y como somos

cuentos para querernos

 

He recopilado nuestros cuatro cuentos favoritos sobre lo importante que es querernos tal y como somos: ‘Yo voy conmigo’, ‘Orejas de mariposa’, ‘Elmer’ y ‘Max, el artista’.

 

4 cuentos para querernos tal y como somos

Reconozco que me cuesta quererme a mí misma. Y reconocerlo hoy en día es (casi) un acto de valentía. Supongo que la forma en la que has vivido, tus circunstancias y el entorno familiar y social tienen algo que ver en ello. Con casi 30 años hice un trabajo a fondo en este sentido, consciente de el poco amor que me profesaba, y en parte algo mejoró. Pero sé que aún queda mucho por hacer. Mucho, mucho.

Dicho lo anterior, me gustaría más que nada en el mundo poder transmitirle a mis niños lo importante que es querernos a nosotros mismos tal y como somos para ser felices. O ser menos infelices, porque la idea esa de que hay que “ser felices” todo el tiempo cada vez me preocupa más. Pero también me gustaría que supieran lo importante que es no hacer de las características, virtudes o “defectos” de los demás un motivo de burla, ni siquiera de cuestionamiento. Es decir, transmitirles que debemos aceptarnos a nosotros y a los demás tal y como somos: todos imperfectos, todos distintos, todos iguales.

Os cuento cuáles son nuestros cuentos sobre autoestima y empatía favoritos: ‘Yo voy conmigo’, ‘Orejas de mariposa’, ‘Elmer’ y ‘Max, el artista’.

 

cuentos para querernos

Yo voy conmigo

Le he dicho muchas veces a Adrián queYo voy conmigo es una de las historias infantiles más bonitas que tenemos en nuestra biblioteca, si no la más bonita. Además de unas ilustraciones preciosas, Raquel Díaz Reguera nos invita a preguntarnos por qué ser quienes no somos para agradar a los demás. Y lo hace con una estructura acumulativa, esa adorada por los pequeños lectores, y con un lenguaje sencillo pero bonito, sin caer en la simpleza y las palabras vacías.

“Mi cabeza empieza a vaciarse de pájaros. Los veo levantar el vuelo y alejarse”.

La narración se centra en una niña con una gran personalidad por la que es difícil no sentir un cariño y una empatía desbordantes desde la primera página. A ella le gusta Martín, un niño de su cole, y para que él se fije en ella comienza a cambiar por consejo de diferentes amigos (“Mi amiga Lucía me ha dicho que no me queda bien el pelo recogido, que a lo mejor si me lo suelo, Martín me mira”). Sin embargo, nada parece atraer la atención del niño hasta que ella cambia por completo y entonces es ella la que no se ve.

Una historia para que los niños (y los mayores) valoren su propia persona, su forma de ser, pero también para que entiendan que cada uno de nosotros somos distintos, con nuestras particularidades, nuestros propios rasgos físicos y nuestro carácter; todo aquello que nos hace únicos. Maravillosos. Diferentes. ¿Quién quiere cambiar para gustar a nadie? Si no nos acepta como somos, tal vez sea esa persona la que debe cambiar.

 

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Orejas de mariposa

Creo que este fue uno de los primeros libros que entraron en casa, regalo del primer cumpleaños de Mara de la “familia monstruito”, con la que tantas tardes pasamos. Su protagonista, Mara, siempre tiene una respuesta para quienes tratan de burlarse de ella y acabar con su autoestima (“Mara tiene el pelo de estropajo. ¡No! Mi pelo es como el césped recién cortado”). Al final, siente que no es necesario dar explicaciones ni buscar un motivo a su forma de ser o a su físico. Ella es como es, y no necesita ni pretende ser diferente ni gustarle a los demás.

A caballo entre un cuento contra el acoso escolar y uno para fomentar nuestra autoestima, Orejas de mariposa, publicado por Kalandraka, nos invita a ponernos en los zapatos de Mara (¿Cómo se siente?, ¿cómo va haciéndose fuerte?, ¿qué hace cuando se meten con ella?) pero también en los de sus acosadores: ¿por qué se meten con Mara?, ¿acaso ellos son perfectos?, ¿qué consiguen haciendo daño?

Un cuento para insistir en lo importante que es querernos a nosotros mismos, pese a la adversidad, y para trabajar la empatía por encima de todas las cosas.

 

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Elmer

Elmer‘ ha sido un descubrimiento muy reciente en casa, pese a que el libro es un clásico de la literatura infantil y tiene ya unos cuantos años. Es ideal para comprender la importancia de la diversidad, de respetarnos a nosotros mismos y a los demás, sean como sean. De querernos tal y como somos, aunque no seamos como los demás. Para entender que “somos distintos, somos iguales” que decían los Celtas Cortos.

Con colores muy vivos e ilustraciones muy sencillas, es una historia de autoestima cargada de positivismo: Elmer se siente diferente del resto de su manada debido al tono multicolor de su piel, así que un día decide alejarse y se disfraza del mismo color grisáceo que el resto de los elefantes de la manada. Todos los elefantes se quedan muy tristes sin su compañero, así que decide volver y gastarles una broma para hacerles felices. El elefante aprende que no tiene que disfrazarse, sólo ser él mismo, porque su esencia es mucho más que un simple color de piel.

 

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Max, el artista

Max, el artista‘, de la ilustradora escocesa Marion Deuchars, es una álbum precioso de ilustraciones muy sencillas, que nos habla de manera muy directa de lo importante que es aceptar nuestro físico, tener seguridad en nosotros mismos, y no sentirnos acomplejados o cambiarlo para gustar a otros. Pero es que, además, este libro es un precioso homenaje al arte con la aparición estelar de la obra de Matisse, Jackson Pollock, Miró o Picasso.

La historia nos muestra la preocupación de Max, un pequeño pájaro negro, con respecto a su físico porque los demás se reían de sus patas delgadas y largas.  El pobre pájaro se siente triste e intenta buscar una solución para que nadie se fije en sus patas: se apunta al gimnasio para muscularlas, comienza a comer más para engordarlas, se oculta tras un disfraz para esconderlas… Pero nada funciona. Sus patas siguen siendo unas “patas de alambre”. Pero un día, tras visitar un museo, se enciende su bombilla: si se pinta el pico inspirándose en un artista ya nadie se fijará en sus patas. Y acierta. A la gente le gusta tanto su original pico que ya no prestan atención a sus patas. Tal es la confianza en sí mismo que llega un momento en el que puede salir con el pico sin pintar y ya no hay burlas, ya nadie se fija en sus patas.

Me parece una historia interesante porque, como decía en este post sobre la obsesión por el cuerpo y su efecto en los niños, ¿cómo afecta a corto y a largo plazo a los niños que se critique el cuerpo propio y el de los demás? “Es imposible controlar el entorno por lo que solo nos queda el ejemplo que podamos ofrecerles en casa para que puedan enfrentarse a esta enfermedad social que cuestiona el físico; para que nos vean querernos a nosotros mismos (y aprendan a quererse ellos también); y para que crezcan sin cuestionar y opinar continuamente sobre los cuerpos, los propios y los ajenos, aceptándose tal y como son y no queriendo ser, empujados por la sociedad y unos cánones de belleza de modelos publicitarios, quienes no son”.

 

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¿Conocíais estos cuatro cuentos para querernos tal y como somos?

 

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Diana Oliver

Diana Oliver

6 comentarios

  1. Tenemos a Elmer. Me apunto los demás, gracias!
    Una pequeña anécdota al respecto. Cuando leo cuentos a mi hija mayor, siempre le digo el nombre del autor. Me parece importante que los niños entiendan que las historias las escribe alguien. Supongo que aspiro a que más adelante respeten los derechos de autor y el hecho de que hay quien se gana la vida escribiendo y merece reconocimiento. Bueno, a lo que iba. Que me encanta cuando me dice con su media lengua: “Mamá, está noche quiero Elmer, por ‘daivid macquí” 😉

    • ¡Me ha encantado! Me parece genial hacer algo así. Tomo nota porque creo que tienes toda la razón: “que los niños entiendan que las historias las escribe alguien”. Muchísimas gracias, Ela.

    • Sí, Monstruo Rosa también es uno de nuestros favoritos pero ese me lo dejo para otra selección de cuentos; la de aquellos que se centran en aceptar las diferencias 🙂 ¡Mil gracias, Norma!

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