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¿Demasiados juguetes? La regla de los 4 regalos

Demasiados juguetes

Demasiados juguetes en navidad

Desde que nació Mara, el tema de los regalos de navidad, al igual que el de los regalos de cumpleaños, me inquieta. Son sus segundas navidades y ya me echo a temblar. Por un lado, entiendo perfectamente a quienes tanto la quieren y desean hacerla feliz pero, por otro, me preocupa que entre todos sumen una lista interminable de juguetes que termine empachándola de emoción.

Siempre me ha costado poner fin a los detalles. Todo me parece poco para quienes quiero y, si por mi fuera, les bajaría la luna, el sol y las estrellas si estuviera en mi mano. Sin embargo, ahora lo veo de forma muy distinta: más que los regalos, creo que son importantes los recuerdos, las experiencias, los momentos. Quizás la enfermiza obsesión de mi madre por comprar el mejor regalo sobre la faz de la tierra (y si es muy caro, mejor) con la consiguiente cara de disgusto por no haber cumplido con sus elevadísimas expectativas de entusiasmo ha contribuido a ese cambio. Puede que también haya influido el cambio brutal de valores y prioridades que viví al nacer Mara. O tal vez sea que por fin he encontrado eso que llaman felicidad y no necesito seguir buscándola en las cosas materiales. No lo sé. El caso es que me da una pereza mortal enfrentarme a la navidad.

A pesar de tener bastantes juguetes, Mara apenas juega con ninguno o termina jugando con los mismos de siempre (adora los Playmobil y una especie de Barriguita pelona); de hecho, la mayor parte del tiempo juega con cosas que no son “juguetes” sino objetos cotidianos o jugamos juntos al “Pilla, pilla” y al escondite, pintamos en la pizarra, recogemos palos en el parque o hacemos carreteras imaginarias. También cantamos y bailamos o vemos la “Abeja Maya” hasta el infinito. Pero a los juguetes en cuestión le da, y le damos, un uso bastante limitado. Al menos, de momento.

¿En qué consiste la regla de los 4 regalos?

Esta semana, me topé de lleno con un artículo que hablaba sobre las consecuencias de tener demasiados juguetes (pierden la ilusión, valoran menos lo que tienen, apenas juegan con nada, etc.) y mencionaban una solución muy sencilla y eficaz para evitarlo: La regla de los cuatro regalos. Básicamente se trata de elegir sus regalos basándose en cuatro principios básicos:

La regla de los 4 regalos

Por supuesto que es maravilloso que tengan juguetes, y que puedan tenerlos (no olvidemos que para la gran parte de los niños del mundo un juguete es un privilegio al que no tienen acceso). Mejor pocos juguetes y buenos, dicen los expertos. Demasiados juguetes no pueden competir nunca con un día en familia en el Parque de Atracciones o una mañana en la nieve; regalos infinitamente más valiosos que el juguete más caro o la caja más grande repleta de juguetes porque al final lo que queda en nosotros es siempre el recuerdo de esos momentos especiales.

Me encantaría que nos convirtiéramos en grandes coleccionistas de momentos, experiencias y recuerdos bonitos con Mara. Y que se lo traslademos a ella.

Por cierto, a la hora de elegir un juguete es imprescindible prestar atención a la campaña #soyquiendecide que han lanzado Madresfera y Realkiddys. A través de esta iniciativa quieren dar visibilidad a lo importante que es dejar que sean los niños quienes elijan sus juguetes y no nosotros o unos catálogos infantiles en los que el sexismo campa a sus anchas.

Consumismo infantil

Los niños reciben en navidad muchísimos más regalos de los que necesitan, y de los que pueden gestionar.

“Cuantos más regalos reciben, más vacíos se sienten”.

Leer esta reflexión en aquel artículo me hizo pensar mucho en qué es lo que quiero para mi hija y qué no. Y no quiero que se sienta vacía como me he sentido tantas veces yo antes de comprender que lo material no da la felicidad y que tampoco llena esos huecos del alma. No quiero que ella forme parte de este materialismo occidental consumista en el que los objetos sustituyen el tiempo y miden el cariño. Pienso que no nacemos consumistas sino que nos hacemos consumistas y nuestro entorno, el ejemplo de nuestra familia o de nuestros padres tienen mucho que ver en esto.

Donar o intercambiar los juguetes que ya no usan puede ser una idea estupenda para no acumular juguetes sin ton ni son y realmente enseñarles el valor de dar, de colaborar.

Y no me canso de decirlo pero lo diré una vez más: prefiero que Mara acumule recuerdos, experiencias, momentos a objetos; que valore y que entienda que somos unos auténticos privilegiados pero sobre todo que en el futuro no necesite comprar mil prendas del Primark por 20 euros para encontrar un momento feliz. Al menos, me gustaría intentarlo.

¿Cómo lo hacéis vosotros? ¿Tienen vuestros peques demasiados juguetes?

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Diana Oliver

Diana Oliver

51 comentarios

  1. Yo tengo en mis manos un problema parecido. Nosotros solo le regale ramos un juguete a mo hijo de 20 meses y una mesa para pintar y dibujar. El resto de la familia un regalo normalizó. El problema viene con una de mis cuñadas q va a regalarle un coche teledirigido pero de esos grandes donde el niño va dentro y me parece un exceso, no sólo porq es carisimo, sino porque veo a mi hijo muy pequeño y no creo q realmente pueda jugar con eso. Además que vivo en un piso y nose donde podría meterlo. Y cualquiera abre la boca para decir algo del dichoso regalito. ..

    • Nosotros tampoco tenemos sitio en casa y oye… cuanto menos, mejor 🙂 Es cierto que , a veces, la presión familiar por los regalos es enorme. Ellos lo hacen desde el amor y con todo el cariño pero no siempre encaja bien con nuestros deseos. Mucho ánimo, Carmen.

  2. Nosotros regalamos 1 regalo a cada hijo (tenemos 3 menores de 6 años). Los abuelos y tíos suelen darles algún regalito así que pensamos que con uno de nuestra parte les basta y sobra. A partir de octubre les doy unas cajas para que cada uno coloque ahí algún juguete que ya no use, porque “si San Nicolás llega y encuentra el closet de juguetes lleno no dejará nada porque verá que ya tienen suficiente”. Los juguetes de los que se desprenden los donamos.

  3. Nuestro caso me parece gracioso. Hasta que el peque cumplió año y medio no le compramos nada, todos sus “juguetes” se los regalaron y nosotros pasamos porque nos parecía absurdo, no jugaba con nada, lo que tú dices, lo hacía más con objetos cotidianos que con juguetes porque a él lo que le llamaba la atención era lo que usábamos nosotros y sus juguetes no los usábamos. A partir del año y medio empezó a jugar más y más y yo empecé a flipar mirando juguetes y queriendo comprarle todo, jajaja. Eso sí, siempre me fijaba en juguetes de calidad, de madera, juguetes en los que el protagonista fuese él y no el juguete… Y que quisiera comprarle todo no significa que lo hiciera, simplemente me encanta mirar juguetes y pensar cómo jugaría con ellos. Ahora mismo mi marido dice que tiene un montón, yo creo que tiene “normal” y mis amigas creen que tiene pocos (en comparación con otros niños tiene muy pocos), pero reconozco que a mí me encanta comprarle juguetes porque juega muy bien con ellos, con todos, de hecho hasta hace poco le hacía rotación retirando aquellos con los que no jugaba y desde hace unos meses no soy capaz de rotarlos porque juega con todo. Es increíble y reconozco que me encanta que juegue con todos, que no los aparque en un sitio y se olvide de ellos, me encanta que sea tan curioso, que se concentre… Y supongo que eso no me “ayuda” a aguantar las ganas de comprarle cosas. Pero bueno, hoy mismo fui al Lidl a comprarle una cosa y aunque llegué a poner otra en el carro, antes de salir la quité y me fui solo con aquella que había ido a comprar 😉 (La otra ya la cogeré si la rebajan, que eso en Alemania pasa, jajaja. Si no la rebajan lo interpretaré como una señal, jajajajajaja. Quien no se consuela es porque no quiere). Tengo una mente consumista en un cuerpo poco impulsivo: esto me ha hecho perder de comprar cosas que luego me arrepentí, pero en muchas más ocasiones me ha salvado de comprar cosas que luego me habría arrepentido mucho de haber comprado 😉

    • ¡Ay, Paula! Habéis ido todos al Lidl a por los juguetes de madera jejeje… No paro de verlo en redes sociales 😀 Muy fan. Yo la verdad es que he cambiado mucho en ese sentido pero te entiendo perfectamente.

      • He seguido dándole vueltas al tema de los regalos (jajaja) y estaba pensando en eso de “darle lo que quieren”, con lo que no estoy del todo de acuerdo. A veces pueden querer algo por influencia precisamente del marketing, pero al final no juegan casi nada con él. Creo que a veces conviene “protegerlos” en ese sentido. Cuando pienso en darle algo que “quiere” pienso en esos juguetes con los que lo he visto jugar muy entretenido, por ejemplo, en casa de una amiga o en un grupo de juego (como pasó con el tren de vías de madera, un acierto increíble). Por otra parte, creo que regalarle algo que no conoce y, por lo tanto, no puede “quererlo”, pero que sabemos que le va a encantar y le va a dar mucho uso, creo que también puede ser un regalo útil. Por ejemplo, mi hijo no conoce el arcoiris Waldorf, pero creo que si se lo regalamos, le va a sacar muchísimo partido (lo sé por cómo le veo jugar con otras cosas y por cómo es él). Entonces, aunque no es un juguete que quiere ni necesita, creo que sí sería un regalo muy apropiado. También pensaba en el tema de la ropa… yo la ropa se la compro cuando la necesita, no espero a una ocasión para regalársela 😛 Y lo mismo con “algo que necesite”, si algo es necesario se compra sin esperar a una ocasión especial. Supongo que depende de lo “muy necesario” que sea. Total, que a pesar de todo estoy de acuerdo con la idea general de esta iniciativa, que es “menos juguetes”, simplemente cambiaría un poco algunos puntos 😉 También me pregunto si los 4 son entre toda la familia o son en casa… Si son 4 para toda la familia puede ser complicado convencer al resto, si son 4 en casa me parece excesivo 😛 En casa yo diría que 2, o 3 (si se les da en Papá Noel y en Reyes, pues uno en una ocasión y 2 en otra -solo uno grande, los otros dos yo pondría un libro y un detalle pequeño y quizá artístico o de lógica o de juego en familia como plastilina, un puzzle o un juego de mesa, respectivamente). Madre mía, yo cuando me pongo a pensar soy lo peor!! A mí también me estresa que le hagan muchos regalos, y últimamente tengo la impresión de que se está convirtiendo en un yonki de los regalos… Bueno, después de las navidades tendrá 7 meses de desintoxicación hasta que llegue su cumpleaños, jajaja. Al menos me consuela verlo jugar con todos 😉 (Eso y que aunque para mí tiene muchos, en comparación con otros niños es un “pobrecito sin juguetes” jeje). (Menudo rollazo te he vuelto a soltar :S )

        • Pues mira lo del Arco Iris no lo había pensado 🙂 Pero bueno supongo que también depende mucho de la edad del peque, ¿no? Y que el factor sorpresa tampoco está de más 😀

    • Sí, a mi un año después de escribir este post también.Espero que este año como mucho caigan 3, uno por cada pareja de abuelos y uno en casa. Ojalá lo consigamos.

  4. Me parece importante toda información que enriquezca a la familia , a los papás darles pequeñas y ricas orientacións que los ayuden a ve las cosas con claridad y realismo

    • Bueno más que orientación es una opinión jeje… Pero es genial si podemos entre todos ayudarnos un poquito. ¡Gracias por comentar, Rosa!

  5. Esa idea es la que yo intento cada año y es una guerra continua con los abuelos, por mucho que les decimos siempre acaban comprandoles muchos juguetes, y luego encima dicen que tienen muchos juguetes.

    • Efectivamente… el problema muchas veces es poder hacer entrar en razón a los abuelos. Yo es una guerra que tengo perdida y que me pone muy nerviosa. ¡Hay que buscar una fórmula para conseguir hacer que entiendan sin herir sus sentimientos!

  6. Hola….por ejemplo lo que hice esta navidad con mis pequeños es que ellos escogieran cuatro para ellos, los que mas les gustaban y el resto fuimos , los lleve a donarlos a los niños menos favorecidos), poco a poco entenderan el placer de ayudar a otros

    • ¡Qué bonita idea Mónica! Justo eso es lo que queremos transmitirle a Mara y hacemos como tú. Hace unos meses donamos una bolsa de juguetes que ya eran pequeños para ella a la campaña Comparte y Recicla.

  7. Me parece perfecto! Nosotros le regalamos un par de cuentos, unos colores y un juego de madera (alguna cosa más de ropa le cae pero por necesidad de que va creciendo y es inevitable!!).
    A mi peque de 17 meses está claro que si tuviera que bajarle la luna lo haría, eso y mucho más pero creo que el día a día con los padres, los juegos juntos e interactuar con ellos es lo que más les llena.
    Hay gente que me dice, solo eso? ningún jueguete más? y yo les contesto: si, nosotros somos su jueguete!
    Feliz año mamás!

    • Jejeje… ¡Qué buena respuesta! Me la apunto por si acaso 🙂 ¡Gracias por comentar, Jessica! Y feliz año.

  8. De acuerdo, en mi caso siempre he creído en un solo regalo en navidad y de hecho no le doy muchas cosas a mi hija de 2 anos , a pesar de que es la única que tengo, trato de ser consentidora en lo afectivo.

  9. me gusta esa regla, aunque reconozco que intento no regalar ropa. El primer año me volvi loca con regalarle cosas a la pequeña terremoto. Me gusta ver sus caras de emoción al desenvolver regalos. Pero desde el año pasado ya tengo claro que no vale la pena. El año pasado redujimos regalos y este año aun más, e intentamos que la familia sepa qué regalarles, que sean juguetes o cosas que necesiten y les gusten. Que despues vienen sus cumpleaños en dos meses! Ahi siempre pido manualidades, juegod de mesa o materiales como plastilina. Cosas que podamos usar en familia. Felices fiestas con algo de retraso!

    • ¡Felices fiestas para ti también! La verdad es que es una pasada verles desenvolver paquetes 🙂 Lo de las manualidades es una idea genial!

  10. Me encantó la idea de la regla de los cuatro regalos. En mi caso, mi hija tiene mucho y en esta navidad le propuse q por cada regalo q recibiera, ella debia donar/regalar 2 juguetes. Recibió muchisimos, entre juguetes y ropa, y cumplió la promesa de regalar juguetes! Y ella se encargará de llevarlos a un hogat infantil! Pero de ahora en adelantè, usaré esta regla! Es una excelente idea. Muchas gracias.

  11. No puedo estar mas de acuerdo con tu post,me parece exagerado comprarles veintemil juguetes que no necesitan,nosotros este año no le hemos comprado demasiado,y los familiares se han contenido,asi todo creo que al año que viene habra aun algo menos,me apunto lo de las cuatro cosas jeje
    Besos

  12. Totalmente de acuerdo Diana, hay que pararse a pensar cuál es el verdadero motivo de tanta compra, de tanto regalo y es complicado en un entorno que no entiende muchas veces ese límite a la hora de comprar. Te invito a que pases por esta entrada que escribí el año pasado sobre el tema; muy buena idea tu lista por cierto. Un saludo

    • Me ha encantado lo de “En la actualidad tenemos acceso a comprar “todo” lo que se nos ocurra, pero hay cosas que no se pueden comprar con dinero.” Amén. El tiempo es, sin duda, el mejor regalo. Gracias por comentar, Cristina. Un abrazo.

  13. hace poco hice una reflexión parecida en mi blog, y estoy totalmente de acuerdo. Pero para el año que viene además me apunto la regla de los 4!! gracias!

  14. También he leído estos días esa frase. Y también me sobran regalos para ella.y no por mi parte, que hasta me siento mal de no regalarle algo más, pero como sé que le darán otros más juguetes, en casa le regalo lo básico,. Este año libro, mesa de luz y disfraz. Me gusta quenos pregunten que regalarle, para que sea un regalo útil y que no esté repetido. Y siempre acaba habiendo regalos repetidos… Yo creo qye antes de ser madre tampoco hubiera preguntado, pero ahora lo veo de otra manera.

  15. Muy bien escrito el post, concordo plenamente..mi hijo aún es pequeñito para darse cuenta de lo que es un regalo, y considerando que tenemos toda la familia muy lejo, nos libramos de paquetes y consumismo.
    El mejor regalo? Que el papá no tenga que trabajar el día de navidad, una escapadita a la playa si el tiempo lo permite que a mi hijo Marco le encanta tirar piedras en el agua y ya esta….mejor regalo no hay!!
    Los juguetes yo también los tengos guardados algunos para cuando sea más grande y los pueda disfrutar mejor, por ahora le encantan las ollas de cocina donde va metiendo todo lo que se le ocurra!! En fín…aprendamos de ellos lo que de verdad es importante..
    Un abrazo

    • Así es Marta, son los mejores maestros. Y los mejores regalos? Los momentos y recuerdos que dejamos grabados en su cabecita. Muchísimas gracias por tu comentario. Un abrazo enorme.

  16. Súmale a la Navidad un cumpleaños el día 31 de diciembre y ya es la máxima locura. Este año hice una lista de juguetes y les pedí que simplemete escogieran uno a cada pareja de abuelos y a sus dos tíos. Luego si quieren donar para ropa o comprar diez cuentos no digo que no

  17. Yo hago exactamente lo que dice “Mamá en Bulgaria”. Los voy guardando y los saco poco a poco durante el año. Total no me echan cuenta ni en la edad recomendada del juguete!

  18. Pufff a mi me aterran las navidades!!! No soy partidaria del exceso de regalos porque las consecuencias pueden ser nefastas. Nosotros compramos cuando la niña necesita cosas y siempre pensando en sus intereses. Juguetes pocos porque no juega con ellos, ella prefiere una cuchara de madera o un bote vacio de especias antes que cualquier juguete. Es más, nos encanta hacer manualidades juntas con material reciclado y nos entretenemos muchisimo más.
    Pero los abuelos, eso es otro tema. Son mis padres concretamente, que le compran juguetes casi semanalmente y no exagero y para colmo no miran por los gustos de la niña. Por más que les digo no me hacen caso, así que si veo que a mi hija no le gustan los dono para que los puedan aprovechar otros niños.

    • Hacemos exactamente igual. Yo he donado ya varias bolsas y las hemos llenado juntas. Como a ti, a mi también me aterran las navidades. Sigo sin entender ese amor por el exceso en estas fechas: cantidades ingentes de comida, regalos a tutiplen y alcohol como si no hubiese mañana. Pero bueno, habrá que sobrevivirlas como podamos 🙂 ¡Besazo! Y ánimo.

  19. Yo todavía no soy madre, pero lo veo en los cumpleaños y Reyes de mis amigas. El pasado octubre fue el segundo cumpleaños de una de ellas y la nena se juntó con más de 50 regalos, entre familia y amigos. Yo me llevaba las manos a la cabeza y pensaba en cómo gestionar esto en el futuro porque en absoluto veo algo beneficioso que reciban tal cantidad de regalos, le resta valor. Esta regla me ha parecido fenomenal.
    En el colegio de otro peque de una amiga, las familias tienen un grupo de whatsapp y cuando es el cumple de alguno comprar un regalo común y aprovechan para que sea algo de mayor coste; Una bici, una tablet, etc. Seguiré leyendo artículos de este estílo para coger ideas para mis futuros 🙂

    • Wow! 50! Estoy completamente de acuerdo contigo y creo que no sólo resta valor sino que es imposible gestionar semejante número de regalos. Al final es todo lo mismo: una demostración de cariño o amor. Pero… en mi opinión, hay muchas más formas de hacerlo. También es cierto que si hay mucha gente (familia, amigos…) es complicado pararlo porque cómo y dónde pones el límite… ¡Qué difícil!

  20. Yo lo llevo mal, porque me encantan los juguetes y soy blanco fácil para cualquier campaña publicitaria. Lo bueno es que como estamos a dos velas, no me queda más remedio que contenerme. Pero te doy la razón en todo: hay que controlar mucho esta cuestión porque llegamos a unos excesos que no son para nada sanos.

    • Es que son muy golosos… Yo, insisto, en que soy una presa fácil también pero con el tiempo he visto la luz jijiji…

    • Amén a todo, creo que palabra por palabra. No sé si intentamos compensar con juguetes el tiempo que no les dedicamos, pero da un poco de lástima ver niños con habitaciones inundadas de juguetes abandonados. Nosotros hemos sido siempre muy aficionados a regalar experiencias (y no hablo de Wonderbox, jejeje), mucho antes de que llegara la peque. Me parece algo mucho más personal y bonito.

      Ahora desde que nació, no paro de lanzar indirectas a los abuelos sobre lo poco que juega con los juguetes que tiene, ninguno comprado por nosotros, por cierto. Y es cierto, se emociona y se entretiene infinitamente más con cualquier objeto cotidiano que nos ve usar a nosotros que con cualquiera de sus muñecos. Es muy gracioso verla dándole vueltas a un paquete de pañuelos un cuarto de hora 😀

      Pero qué difícil es convencer a la gente de estas cosas. Si nos volvemos locos porque abre un nuevo Primark en Gran Vía, cómo no vamos a comprar regalos a tutiplén en Navidad… Me alegra mucho en cualquier caso que la maternidad nos haga darnos cuenta de este tipo de cosas; con todas sus dificultades, creo que nos acerca más a una felicidad más auténtica, si es que algo así existe.

      • A nosotros también nos gustan las experiencias como regalo. Recuerdo con mucho cariño momentos que hemos vivido junto y no creo que haya un regalo mejor que ese. Nunca olvidaré cuando Adrián me llevó a montar a caballo cuando cumplí 30. Para mi ese ha sido el mejor regalo de toda mi vida. ¡Qué sencillo! No imaginas cómo nos lo pasamos, para mi era un sueño por cumplir y qué felicidad haberlo podido hacer.
        Nosotros también hemos explicado muchas veces que no juega con nada (con juguetes porque jugar, juega mucho) y me sabe fatal por el gasto absurdo que supone seguir comprando juguetes. Realmente es tal cual dices (o al menos yo pienso igual) las cosas materiales no “nos acercan más a una felicidad más auténtica” sino que son otro tipo de cosas las que lo hacen. Besazo, familia!

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