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Crianza y situación económica: ¿Tenemos libertad real para elegir?

¿Podemos elegir cómo criamos a nuestros hijos?

Elegir cómo criamos a nuestros hijos: ¿Una utopía?

Tengo este post en borradores desde hace mucho tiempo pero no sabía cómo darle forma. Me cuesta ordenar las palabras e hilar frases que contengan lo que pienso sin que nadie se sienta ofendido en un asunto tan delicado como es este de la crianza de los hijos. Creo que hay pocos temas tan sensibles como éste y que generen más opiniones enfrentadas. No, no hay una fórmula exacta que contenga la clave para hacerlo de la mejor forma (¡ojalá!). Yo quiero pensar que en casa al menos vamos a intentar hacerlo lo mejor que podamos (o que nos dejen hacerlo).

Hasta que nació Mara no fui realmente consciente de lo difícil que puede llegar a ser criar a un niño. Ríete tú de la carrera más complicada o la profesión más dura. Ser padres sí que es complicado. Sí, porque en esta parte del planeta en la que (por suerte) nos ha tocado vivir tenemos más información que nunca, disponemos de un plato que llevarnos a la boca cada día y mucha más ropa y calzado del que necesitamos, podemos ir al cine, al parque y hasta llevar a nuestros hijos al colegio… ¡Muchos hasta se pueden ir de vacaciones! Pero a la hora de la verdad no tenemos libertad para absolutamente nada, empezando por cómo criamos a nuestros hijos.

En España, nos ofrecen 4 meses de maternidad para las madres y 2 semanas para los padres. Después, búscate la vida para poder pagar una guardería, madres de día, nido o cuidador/a y deja a tu bebé con 4 meses al cuidado de un tercero mientras tú sigues produciendo en esta cadena loca de consumismo (imprescindible este post de Vanesa de “Una madre como tú” sobre esto). ¿Y los niños? Los niños no son importantes, están muy bien cuidados por otros mientras tú, quieras o no, tienes que seguir alimentando el sistema enfermo al que perteneces. ¿Y la lactancia materna? ¡Ya te las arreglarás! Te ofrecen la posibilidad de continuar con la lactancia materna diferida a través de un sacaleches y un biberón monísimo de la muerte. Estas son las posibilidades que tienes cuando te conviertes en madre y trabajas fuera de casa. ¿No quieres delegar los cuidados de tus hijos? No te preocupes, puedes pedir una excedencia sin cobrar, reducir tu jornada (y con ella tu sueldo) o dejar de trabajar. Todo facilidades, sobre todo si tienes que pagar religiosamente cada mes una hipoteca o alquiler, alimentos, luz agua o gas.

La dictadura del dinero

He leído muchas veces tanto a personas anónimas en foros como a grandes expertos afirmar que antes no se tenía tanto “gasto” y que si de verdad quieres criar a tus hijos tienes que renunciar a caprichos, reducir gastos superfluos, etc. Y no puedo estar más de acuerdo pero… A veces, aún recortando todo lo posible esos gastos superfluos, e incluso los gastos más básicos, no hay forma de llegar a fin de mes sin entrar en negativo si en casa sólo entra un sueldo. Bueno, y si entran dos, también. O al menos yo no encuentro la forma de hacerlo.

Recuerdo que hace unos años (¡muchos!), hablando con amigas sobre padres e hijos,  ellas afirmaban que hoy tenemos unas necesidades creadas que no existían para generaciones anteriores: móviles, internet, gadgets, ropa lowcost, multitud de opciones de ocio familiar, artículos específicos para bebés y niños, etc. Para ellas, aquello de “hay que tener dinero para criar a un hijo” era realmente absurdo. Comparto al cien por cien tal planteamiento y la prueba de ello se materializó para nosotros en forma de bebé. Es cierto que la sociedad ha evolucionado y con ella se han ido creando ciertas necesidades que eran impensables a finales del siglo veinte y que a día de hoy parecen necesidades primarias. También derrochamos y valoramos poco lo que tenemos. Por ejemplo, si se te rompe un calcetín, vas a la tienda y compras un paquete de 3 por 2 euros. ¡Menuda ganga! ¿Cómo íbamos a ponernos a zurcir el calcetín si se nos ofrece una solución tan rápida y económica? Sin embargo, y pese a que como digo considero que se puede vivir con muchísimo menos de lo que tenemos y practicar un consumo más consciente y responsable, hay determinadas cosas que hay que pagar sine qua non para poder ofrecerle a tus hijos unas condiciones de vida adecuadas: techo, abrigo y comida. Con alquileres impagables, servicios básicos (agua, luz y gas) por las nubes y una cesta de la compra que parece hecha de oro y diamantes vivir con un sueldo mileurista es más que un ejercicio de ahorro y contención: es un milagro.

“Estilos” de crianza y educación

En este contexto, cómo criamos a nuestros hijos o qué educación les ofrecemos no quedan fuera de la dictadura del dinero. Sabemos sobre la importancia de respetar el ritmo de los niños, de ofrecerles una alimentación óptima, de darles el amor y los cuidados que necesitan pero la realidad es que te obligan a que delegues todo a terceros o renuncies a ofrecerles todo eso que consideras necesario mientras, como decía más arriba, te vuelves a unir al sistema productivo. Si no tienes una situación económica holgada, y eso en multitud de casos no se da ni aunque trabajen dos personas en casa, no eres libre de elegir ni cuándo ni cómo ni dónde. Al menos en Madrid dónde el alquiler más barato que puedes encontrar ronda la media de los 600 euros.

En este contexto, y dejando a un lado el peliagudo tema de tener que incorporarte al trabajo cuando tu bebé tiene sólo 4 meses (o, muchas veces, menos), podemos encontrar alternativas bastante más recomendables a las guarderías o escuelas infantiles:  madres de día, nidos o cuidadores particulares. Pero, ¿quién puede pagarlas? Lo mismo para los colegios basados en “metodologías” más respetuosas con precios inalcanzables para el común de los mortales.

Como decía la psicóloga Laura Perales en esta entrevista “la sociedad enferma en la que vivimos no nos permite criar saludablemente”. La falta de tribu y de medidas de conciliación reales (tenéis un súper reportaje que nos hemos currado Un papá en prácticas y yo sobre el tema en el segundo número de Madresfera Magazine) así como la falta o pérdida de poder adquisitivo te empujan muchas veces de forma irremediable a entrar en un sistema que, por muy horrible que pueda parecerte, es el único que puedes permitirte por muchos malabares que intentes hacer o por mucho que luches contra él.

¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que la situación económica influye en cómo criamos a nuestros hijos?

Diana Oliver

Diana Oliver

32 comentarios

  1. En realidad hay soluciones, pero no son soluciones mágicas del tipo que no requiere ningún esfuerzo. el ahorro posible es mínimo en cuanto a lo imprescindible e inevitable: vivienda, energa, ¿impuestos?, alimentos sanos, etc. En algunos casos podemos prescindir del coche con una bici y un bono de transporte público, pero en España y con niños es ir muy a contracorriente…
    Las soluciones que quedan es irse de las grandes ciudades, aunque los precios se están poniendo caros por todos lados aun hay pueblos muy baratos (y un periodista puede tabajar online). Buscar ingresos alternativos, practicar el trueque, el uso de monedas complementarias (en las grandes ciudades suele haber iniciativas en marcha), pasar totalmente de las modas y volverse un hippie, vivir sin tele, revistas ni diarios, ¿vivir en una comuna? . Desde que me separé y dejé el trabajo aprendí a vivir con muy poco dinero (poquísimo en realidad), y no es perfecto ni fácil , pero mis amigos me ven y opinan que soy el que vive mejor (y lo cierto es que estoy más sano que hace 20 años, duermo bien y mis preocupaciones son menos) luego el dinero no es problema más que a partir de un punto (cuando no te llega para comer por varias semanas seguidas), lo demas es pura preocupación vana. Los niños no necesitan casi nada de lo que cuentan las revistas especializadas, Mi consejo de padre: jugar con los niños es mucho mejor que comprarles cosas, los primeros años son los más importantes, pero no hay que obsesionarse: los del baby boom crecimos en condiciones bastante caóticas y nuestros padres no se preocupaban tanto, quizá porque no había tanto psicólogo y experto agobiandoles con lo que “debe hacerse”

    • ¡Hola, Alberto! Muchas gracias por tu comentario. Yo estoy totalmente de acuerdo contigo, al final lo que ellos necesitan es presencia tranquila y no unos padres agobiados. Lo cierto es que no es tan sencillo como parece para todo el mundo. Un periodista puede trabajar desde casa relativamente, pero sí. La cuestión es el precio desorbitado de la vivienda en ciudades grandes pero también en pueblos, entre otras cosas. Al final yo creo que se trata de elecciones, de reaprender a vivir y de renuncias, porque también las hay.
      No comparto contigo el tema de “nosotros nos criamos así y…” porque creo que somos una generación, una sociedad, bastante enferma. Una generación de infelices, egoístas y perdidos.

  2. Muy buen post. Influye muchísimo desgraciadamente. Si mi marido no hubiera encontrado un trabajo en Alemania cuando nuestro hijo tenía medio año yo habría tenido que delegar en una guardería cuando mi hijo cumplió el año (en Polonia se puede estar de baja de maternidad un año con un 80% del sueldo), no habría podido permitirme una excedencia porque su sueldo no era suficiente para los tres. Aquí entre que su sueldo es mejor y recibimos alguna ayuda mensual al no trabajar yo, vamos tirando. Ah, y los impuestos que paga son mucho menores al ser una familia, tener un hijo y yo no trabajar. No es un país ideal, pero creo que en materia de maternidad le da mil vueltas a España…

    • Cuánto nos queda por hacer aquí 🙁 Es una pena porque realmente conciliar, y estar presentes en la vida de los hijos, se ha convertido en un lujo para muchas familias. Qué bien que hayáis encontrado una fórmula mejor porque no es nada fácil. ¡Es una decisión muy valiente! 🙂
      Un abrazo y muchas gracias por comentar, Paula.

  3. Totalmente de acuerdo contigo Diana. Llevo tiempo planteándome esto mismo, ya que creo que mucha libertad no existe, o al menos en mi caso no ha existido. El primer año de vida de mi hijo me quedé en casa cuidando de él, pero las facturas, pagos…nos ahogaban mucho ( vivimos en Madrid y el alquiler se lleva un sueldo entero). Así que volví a trabajar, y todas las mañanas de camino al trabajo pienso que me encantaría estar con mi hijo.
    Es verdad que hoy en día tenemos muchos gastos superfluos, y que vivimos en la sociedad del consumismo, pero a mí hay necesidades de las superfluas que me costaría mucho,muchísimo vivir sin ellas ( móvil, internet…); y encima eso me hace sentir mal, la siempre presente ¡culpabilidad maternal!.
    En fin, que me ha encantado, muchas gracias por darle forma a esta entrada en la que me siento tan identificada.
    Un abrazo.

    • ¡Hola Maribel! Totalmente cierto lo del alquiler. En nuestro caso ocurre exactamente como cuentas. Hemos buscado y rebuscado alquileres más baratos pero al final quedaban muy lejos del trabajo de Adrián, algo que se traducía en dinero y tiempo. Mucho tiempo. Así que al final nos hemos acoplado a la situación como hemos podido. Ojalá todo pudiera ser más fácil… Gracias por tu comentario y contar tu experiencia. Es maravilloso encontrar a personas que entienden lo que sientes. Un abrazo.

  4. Pues en mi caso sí que influye principalmente porque he elegido ocuparme de mi hija y criarla de una manera respetuosa. Por suerte nos hemos apañado con el sueldo de mi marido ya que yo hago casi todo casero y ahorramos bastante. Pero ahora que se acerca el momento de ir al cole veo que no tengo libertad para elegir por el tema económico. En el momento en que te sales de la educación tradicional el precio se desorbita y con esos precios por muy ahorradores que seamos no salen los números ni por asomo. De todas formas doy gracias por haberme podido ocupar de mi hija porque sé que otras personas han tenido que dejar a sus bebés con terceros y tiene que ser horrible.

    • De nuevo coincidimos al cien por cien en el planteamiento. Nosotros hemos tenido que adelantar unos meses el momento cole y la cuestión económica es la que marca al final nuestro camino. Me parece horrible e injusto. Como dice, yo también he tenido suerte y he podido encargarme de la crianza de Mara hasta que ha estado preparada. Y eso, no tiene precio.

  5. Como siempre, completamente de acuerdo contigo, Diana. A mí también me ha costado ponerme a escribir este comentario porque es algo que me duele. Es cierto que tuve la suerte de poder dejar a mi hijo con casi seis meses (gracias a haber renunciado durante el embarazo a las vacaciones) y no fue hasta que tuvo casi veintiún meses que empezó el cole, sin pasar por la guardería, pues en nuestra comunidad lo hacen el año que cumplen dos años, y mi peque nació en diciembre. Y tuve la gran suerte de que el cole (que fue también mi cole) además de cercanía ofrece una aproximación a montessori y sobre todo respeto por los ritmos de cada niño (ese primer curso sólo iba tres horas por la mañana).

    Yo no me podía reducir la jornada, porque mi marido es apenas mileurista y como bien dices las facturas mensuales del hogar hay que pagarlas, y hay que comer y vestirse (casi siempre de marca blanca y a ser posible en rebajas, sin caprichos).

    Y como dices, la crianza es complicada, más con niños tan demandantes, que nos absorben tanta energía… (y aquí un inciso para decirte que no sabes cuánto te admiro por sacar este blog, la revista, etc, con la niña en casa).

    Y te decía que este tema me duele, porque a mí me gustaría tener al menos otro hijo más, pero me doy cuenta de que no soy libre para poder hacerlo, porque me gustaría criarle yo y no verme obligada a dejarle otra vez siendo un bebé, pasando las horas en la oficina cuando realmente el trabajo podría hacerse en menos tiempo e incluso si no todo parte se podría realizar desde casa… En pocos meses cumplo 35 años, y siento que si no me toca una lotería o algo así mi hijo será único, porque soy muy consciente de cómo ha sido la crianza durante esos dos primeros años, y aunque en mi caso he contado con la inestimable y valiosa ayuda de mis padres, me hubiese gustado estar más ahí, con mi hijo… De nuevo, gracias por este post tan necesario.

    • Gracias infinitas por tus comentarios, Laura, y por esas palabras que me regalas siempre tan cariñosas. De verdad que es genial leerte y saber que hay más personas que se sienten como yo porque estamos en la misma situación. Tal cual lo cuentas. Las cuentas son las que son y como bien dices al final hay que pagar facturas. Y sí, tenemos un montón de cosas que antes no teníamos, seguramente podríamos ahorrar mucho más de lo que ahorramos y gastar menos en cosas absurdas… Pero los alquileres son los que son y aquí en Madrid es imposible que no se lleve casi un sueldo. Para encontrar algo más económico te tienes que ir lejos y eso influye en coste + tiempo; por lo que no adelantas nada. Mara acaba de empezar el cole. A sus 28 meses y antes de lo esperado pero la situación ya era insostenible y ya no encontraba horas de calidad para trabajar. Eso unido a que ella ya lo demandaba desde hace tiempo. Tengo que contarlo en un post porque ahora estamos felices y sabemos que ha sido lo adecuado pero nos ha costado mucho llegar hasta aquí. Te mando un beso enorme y gracias a ti por estar ahí, de verdad. Gracias <3

  6. Influye, por supuesto. En mi caso, también renuncio a trabajar (entendiendo trabajo como trabajo remunerado) para poder disfrutar de la hija que hemos decidido tener. A nosotros económicamente nos va bien porque, aunque poco más que mileuristas, realmente somos muy pero que MUY low cost. Y sin embargo, intelectualmente siento que la sociedad me ha fallado. Que la universitaria soy yo, que atesoro conocimientos muy valiosos y que han costado mucho dinero de todos meter y organizar en mi cabecita y a la hora de la verdad… no valgo ni 1000€ para el colectivo empresarial que tiene que contratarme. Y sinceramente, por 800€ /12h fuera de mi casa de lunes a sábado (joder, es que ni una cajera!) me quedo en mi casa y le transmito mis conocimientos a mi Habichuela.

    Un abrazo

    • Imposible haberlo dicho mejor. Efectivamente es tal cual lo cuentas. Y es una pena que realmente no se apoye más a las familias (por no hablar de los sueldos lamentables de este país). Te mando un abrazo enorme y mucho ánimo que ya he leído que tu nuevo bebé ya llega. ¡Espero que salga todo genial! Y ahora a seguir disfrutando de la crianza.

  7. En nuestro caso, ha sido decisivo. No sólo porque retrasamos el momento de tener a la primera hija, sino porque también vamos a limitar el número de hijos que tendremos. Además, yo he tenido que dar un vuelco profesional importante para intentar conciliar (no lo consigo ni de lejos, pero algo hemos mejorado) y la llegada de un bebé ha reducido mis aspiraciones laborales y económicas si quiero optar por una crianza en primera persona y alejada de guarderías. Influye de una forma determinante en nuestras vidas. Para bien en el plano personal, y para mal en el profesional.

  8. No solo influye el la forma de criar para la mayoría de nosotros. Para muchos influye en la decisión de tener hijos o no. Esto es tremendo.
    El dinero manda mucho.
    Yo me quedé en casa 14 meses haciendo números y siguiendo un buen plan de ahorro que empezó en cuanto estuve embarazada pero soy consciente de cuanta gente no puede hacer esto porque no le da casi para llegar a final de mes con dos sueldo.
    Un besote!

    • Eso es, Marina. Tal cual. Eso es exactamente lo que quiero decir. Al final no se puede vivir con un sueldo por mucho que ajustes de aquí y de allá cuando no cobras ni mil euros y el 80% se va en el alquiler. Estoy de acuerdo en que se puede ahorrar, se puede hacer un consumo consciente pero los número son los que son y en este país los sueldos son de traca para la mayoría de los mortales. ¡Ojalá todo cambie algún día! Si no para nosotros, para la suerte de nuestros polluelos. Un beso grande.

  9. Y tanto que influye!! Empezando por,como bien apuntas en el post, no poder elegir quedarte en casa a cuidar de tus hijos con los sueldos irrisorios de hoy en día y tener que delegar su cuidado a otras personas que, serán lo mejor del mundo, pero no son sus padres. Una pena. Un besito.

    • Pero una pena enorme, Krika… 🙁 Y oye, on dudo que habrá gente que decida delegar esos cuidados porque lo considere mejor pero… quienes queremos asumirlos y no disponemos de un buen colchón no podemos decidir… Es así de triste. Un besazo.

  10. ¡Qué cuestión tan interesante la que planteas en el post, Diana!

    Cuestión que, desde mi punto de vista, no tiene una única respuesta. Pienso que puede haber familias muy desahogadas a nivel económico, y que no les influya para nada en su manera de criar, es decir, personas que podrían permitirse perfectamente asumir en primera persona la responsabilidad de criar a sus hijos porque no tienen que preocuparse de llegar a final de mes, y que sin embargo se decantan por llevar a sus hijos a guarderías.

    Por el contrario, sí pienso que es mucho más determinante en aquellas familias que no están tan holgadas económicamente. Estoy segura de que muchas de ellas, si no fuera porque necesitan los dos ingresos, sin dudarlo elegirían no entrar en ese sistema que mencionas ¡o al menos no tan pronto!

    Cada familia hace lo que puede. Tener que dejar a los 4 meses a tu bebé en una guardería tiene que ser muy duro, tanto para bebé como para los papás. Por eso cualquier “sacrificio” que se pueda hacer con tal de que si tiene que empezar, empiece un poco más tarde, ya es algo. Si en lugar de a los 4 puedes volver al trabajo a los 8, tanto mejor. Si puede ser a los 12, es 1 año entero con mamá o papá. Y si puede ser a los 2, ya ni te cuento 😉

    • Exacto. Nosotros en nuestro caso hemos podido esquivarlo durante algo más de dos años pero no sin esfuerzo y mucho miedo. Ha sido un salto de fe pero al final tienes que entrar por el aro. Como dices al final cada familia hace lo que puede y lo que es tremendo es que no haya un estado que realmente respalde una política de cuidados para quienes así lo precisen más allá de guarderías que, además, no son nada baratas y poco sentido tienen si pensamos en las recomendaciones de la AEP.
      Un beso enorme y gracias como siempre por escribir 🙂

  11. Claro que influye, pero es una pena que nos condicione tanto en algo tan importante como es la crianza de nuestros hijos. Aquí la baja maternal es buena pero los sueldos penosos, y no sólo no se puede vivir con un sueldo, sino que mucha gente necesita dos trabajos (por cabeza) para vivir. Y claro muchos niños pasan 12 horas diarias en el colegio, así no hay quien tenga vida familiar.

    • ¿Dos trabajos por cabeza para sobrevivir? Madre mía, de verdad… Horrible. Es una auténtica esclavitud O_o

  12. Las grandes ciudades no están para criar niños. J siempre dice que Madrid es una ciudad genial si tienes dinero pero que si no, mejor otro lugar. Nosotros aquí tenemos facilidades, alquiler barato, guardería pública, etc.
    Estos días me estoy planteando muchas cosas, y aunque tienes parte de razón en lo que dices, no quiero quedarme en esa queja de “la sociedad no nos deja”. Me niego porque me lleva al victimismo y a la inmovilidad. Hay que ir más allá.

    • Más que la sociedad no nos deja creo que es “los sueldos de este país” no nos dejan. Pero lejos del victimismo o la inmovilidad creo que es cierto que hay que luchar por hacer lo que realmente queramos, pese a que hay que ser conscientes de que mucha gente por mucho que quiera no puede de ninguna forma. Me vienen siempre a la cabeza madres o padres solos. Las familias monoparentales creo que son siempre las olvidadas y las que más trabas se encuentran para poder criar a sus hijos (más aún si no tienen una red de apoyo).

  13. Creo que somos muy esclavos de los bienes materiales. Y muchas personas “creen” que no pueden elegir y eso no termina de ser cierto. Podemos prescindir de ciertas cosas pero la realidad, en muchas ocasiones, es que no queremos. El miedo a tener menos, a no poder volver a una vida laboral digna y muchos miedos más hacen que nos crucemos de brazos y bajemos la cabeza mientras soportamos lo que viene aunque no nos guste.

    Otra cosa es el tema educativo de colegios y demás. En su día pensé mucho sobre este tema. Hoy me doy cuenta que no es tan importante el método elegido o el centro al que vaya tu hijo. Lo importante realmente es el apoyo que le des, el tiempo que pases ayudándole, jugando, en definita estando.

    Y vuelvo al tema de la dictadura del dinero. La mejor inversión que podrás hacer en tu vida será ese tiempo que os regaléis como familia. De poco servirá trabajar más para llevarle al mejor cole si luego tu hijo no puede compartirlo contigo.

    Un beso,
    Belén

    • Estoy muy de acuerdo contigo en cuanto a lo de no prescindir de determinadas cosas. Pienso sin embargo que hay muchos tipos de familias, y situaciones, y que por mucho que recortes y prescindas de cosas superfluas hay cosas que son imprescindibles. Como decía en el post, techo, abrigo y comida. Vivir en una ciudad grande no ayuda nada a poder cubrir esas necesidades cuando los sueldos son ínfimos o uno de los dos no trabajan (ya ni te cuento si sólo hay un adulto en el hogar). Y no todo el mundo tiene la disposición, el arranque, el valor o, simplemente, las condiciones para marchas al campo… Es un tema tan complicado…
      Gracias por comentar, Belén.
      Un beso!

  14. Ya sabes que en este tema coincido contigo plenamente. Al leerte me he acordado de este artículo (http://www.huffingtonpost.es/peter-gray/criar-en-la-confianza-el-_b_8429670.html) que tuiteó Adrián hace un tiempo. Lamentablemente, nuestro modelo productivo es una trampa de la que es muy difícil de escapar y que determina prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida.

    A menudo decimos que no tenemos hijos porque no podemos permitírnoslo, y hasta cierto punto, lo que no podemos permitirnos es en realidad mantener nuestro estilo de vida despreocupado y gastón. Pero es cierto que hay un límite en el que ya no puedes prescindir de más cosas superfluas. Las cuentas no salen y no hay más.

    A veces me gustaría estar (todavía más) loco, liarme la manta a la cabeza y volver a vivir al pueblo con mamá y la gusanita, y retomar la huerta de la abuela, y ver si se puede vivir de otra manera.

    Y eso que en realidad puedo decir que somos muy felices, pero que la necesidad de trabajar nos lleve a dejar que nuestra hija se sienta abandonada en brazos de otra persona como nos está pasando estos días de adaptación a la guardería… Eso se me va a quedar clavado para siempre. Se me rompe el alma esa mirada aterrorizada cuando se la llevan, porque igual que comentas tú con los colegios, ponte también a buscar una guardería “respetuosa” que puedas pagar y que puedas compatibilizar con los horarios y desplazamientos de una ciudad como Madrid.

    En fin, paro que todavía me pongo a llorar : P Gracias por acertar tanto como siempre, Diana.

    • Ay Enrique… Yo me apuntaba a ese cambio de vida radical y nos íbamos con vosotros a arreglar el huerto de la abuela. Lo cierto es que es algo que también nos hemos planteado muchas veces pero que nunca hemos acabado de ver factible. Al final no sé si es que no lo sabemos hacer de otra forma o si es el miedo a lo desconocido lo que nos paraliza pero la verdad es que es complicado hacer mucho más de lo que hacemos: trabajar, pagar, trabajar, pagar… Vivimos vidas paralelas, de verdad. Esta semana también hemos empezado con el “cole” y parece que bastante mejor de lo que esperábamos. Son ya dos años y medio y ha sido ella misma la que pedía estar más tiempo con iguales. Cada día hemos ido al parque, jugado, visto a otros niños… pero necesitamos más horas de calidad para trabajar y no podemos ofrecerle lo que realmente necesita. Por el momento va solo 3 horas en las que tengo que hacer verdadera magia frente al ordenador… Pero la idea es que vaya algo más porque al final hay que pagar un alquiler, luz, agua y gas… y en Madrid ya sabes lo que hay. La idea de nidos, madres de día, etc. han sido descartadas porque es imposible pagarlo o no hay ninguna más o menos cerca. Es muy frustrante no poder elegir. Os mando un achuchón enorme y muchos mimos para esa bebé bonita. Un beso, familia. (PD. Ya sabéis que estamos más cerquita así que cuando queráis compartimos penas con un té y un bizcocho).

      • Penas, y sobre todo alegrías, que también hay muchas y molan más :D. Estamos trabajando en escarchar fruta en casa para intentar repetir roscón; si sale algo comestible, tendréis noticias nuestras. Y si no, pues igual también, jajaja.

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