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Catalina Prieto: “El tiempo pasado en la cocina es tiempo que invertimos en nuestra salud”

catalina prieto

 

Para quienes disfrutamos de la cocina es un auténtico regalo descubrir proyectos como 24 zanahorias, con los que no sólo podemos descubrir interesantes recetas hechas con mucho mimo con “comida de verdad” sino que, además, nos ofrecen información útil sobre alimentación y alimentos. Detrás de él, Catalina Prieto, máster en Nutrición Humana y Salud y fotógrafa y estilista alimentaria, que día a día nos deleita con sus grandes dosis de creatividad como “food lover and recipe developer”, como ella misma se define. Para Catalina “la comida saludable es para disfrutar, y no solo porque objetivamente es mejor desde el punto de vista nutricional sino por la satisfacción que produce el saber que estamos comiendo rico y de la mejor forma posible”. Y si pensamos en aquello de que la comida entra por los ojos, sólo hay que echar un vistazo a su perfil de instagram para comprobar que, efectivamente, “la alimentación saludable es atractiva sin ningún tipo de artificio, envoltorio o marketing”. Lean y degusten.

 

¿Cuándo y cómo nace tu interés por la nutrición humana?

Mi interés por la nutrición fue la consecuencia de mi pasión por la alimentación y la cocina desde muy pequeña, unido a mi tremenda curiosidad y una serie de circunstancias que se han ido produciendo a mi alrededor. Mi hermano pequeño sufrió a muy corta edad una patología intestinal grave, de la cual se recuperó exitosamente. Por otra parte mi padre, el cual se murió muy joven, siempre había tenido problemas con su peso y padecido las consecuencias del mismo, aunque él se sentía feliz comiendo. Yo misma, a lo largo de mi vida tuve fases, asociadas a una mayor carga de trabajo, horarios imposibles y estrés, en las que mi alimentación acababa por resentirse y mis ingestas por desordenarse. Una vez ves las cosas con suficiente perspectiva y ganas consciencia de ellas, asumes la responsabilidad de mejorarlas y así fue como decidí ampliar mis conocimientos y aplicar mi experiencia en la cocina a la alimentación saludable.

En cuanto a la alimentación, viendo los mitos que aún circulan y los hábitos que aún tenemos instaurados con normalidad, ¿dirías que aún nos falta información? ¿O lo que pasa es que nos cuesta más salir de la comodidad de lo ya instaurado?

La información de calidad existe, buenos divulgadores también, y hoy en día esto es más accesible que nunca. Ocurre que esa parte es solo un granito de arena en un desierto de ignorancia e información poco rigurosa, sesgada o patrocinada, soportada en cierta medida por esos mitos y falsas creencias normalizados. Creo firmemente que debemos ganar en criterio y sensatez y nunca temer a cuestionarnos lo establecido y realizar cambios.

La “comodidad” asociada al concepto de “inmovilidad”, es a mi parecer una excusa que nos refuerza en el hecho de seguir haciendo las cosas “como siempre” sin necesidad de esfuerzo porque “yo soy así”. No todo el mundo siente la necesidad de estar mejor informado o la necesidad de cambiar algo y menos cuando nuestra alimentación está tan unida a lo social, al compartir, al celebrar, y tan unida a un sentido tan primario como el gusto. Ahí es donde entra la salud como valor importante en nuestra vida, la responsabilidad, la prevención, el encontrar un ¿para qué? es solo el primer paso de un bonito camino.

Dices que decidiste ampliar tus conocimientos en nutrición y de ahí que tengas un máster en nutrición humana y conocimientos avanzados en coaching nutrinional. En tu opinión, y un poco en general, ¿cómo dirías que es nuestra relación con la comida?

Para empezar pienso que ni siquiera todo el mundo es capaz de comprender y asumir que esta relación puede ser inestable, conflictiva e incluso patológica y que igualmente pueda establecerse un vínculo positivo, causa y muchas veces consecuencia de realizar buenas decisiones en relación a lo que ponemos en nuestro plato y en definitiva aprender a decidir sobre ello y a gestionarlo de forma autónoma, sin sufrimiento, sin prohibiciones, sin restricciones y sin castigarnos. Alimentarse es un acto voluntario y que se repite infinitas veces a lo largo de la vida, ¿qué mejor que pedir ayuda si sentimos que algo no va bien en algún momento? Porque existen profesionales muy cualificados tanto psicólogos como dietistas-nutricionistas que pueden ayudar.

 

catalina prieto

 

El camino hacia hábitos saludables

Además de la alimentación, ¿qué otros hábitos saludables crees que son necesarios para coger menos papeletas para una mala salud?

Esto no es un tópico ni un mito, es la realidad más pura: nuestro cuerpo está diseñado para moverse, tenemos una máquina casi perfecta capaz de logros increíbles y a veces no somos conscientes y la dejamos sentada en el sofá. Permítete fracasar alguna vez, no a todo el mundo le gusta correr, ni a todo el mundo le gusta el tenis, a lo mejor tu actividad es nadar, remar o cargar pesas. Seguro encontramos la que más nos gusta, pero para eso tenemos que probar y también retarnos, sin juzgarnos, sin miedo. Hacerlo porque nos queremos y valoramos nuestro cuerpo y salud es lo mejor para que se dé adherencia en el largo plazo. Los efectos psicológicos son tan positivos que no debemos dudar a la hora de ponernos las zapatillas.

¿Estamos dispuestos a asumir que en un principio hay que hacer cierto trabajo extra para llegar a un cambio hacia hábitos más saludables?

Prefiero pensar que simplemente tenemos que hacer cosas diferentes, un pequeño esfuerzo cuyos resultados nos acercarán al objetivo que nos planteemos. Al principio podemos sentirnos desubicados, sentir que tenemos que estar decidiendo todo el tiempo: ¿qué pongo en la cesta de la compra? ¿qué voy a desayunar hoy? ¿y a comer? ¿y a beber? ¿qué voy a pedir en un restaurante? ¿qué merienda debo darle a mis hijos? ¿qué voy a comer en el cumpleaños de un amigo? ¿voy en coche o caminando?… Pueden parecer insignificantes pero todas son relevantes al repetirse tantas veces en el tiempo.

A veces lo que evitamos en realidad es tomar decisiones por diferentes motivos, como el miedo a equivocarnos o por desconocer la consecuencia de dicha decisión. Esto lleva muchas veces al inmovilismo y a que nada cambie. Con un poco de ayuda y sabiéndonos conscientes de lo importante que son nuestras decisiones y consecuentes acciones en relación a nuestra salud, conseguiremos interiorizar, asimilar y normalizar todo el proceso nuevamente, pero esta vez sabiendo que estas elecciones nos beneficiarán en el largo plazo.

También creo que ocurre que a menudo creemos que comemos mejor de lo que realmente lo hacemos… ¿Qué opinas?

Estoy de acuerdo y creo que en parte porque asentamos esta creencia en esos mitos que mencionamos antes. Es que “todos los yogures son saludables”, “los productos 0% M.G. son más sanos”, “el azúcar moreno es mejor que el blanco”,”la fruta tiene mucho azúcar” o “es mejor la sacarina que el azúcar”. La lista es interminable y algunas de estas creencias van tan en contra de nuestra salud y están tan instaladas en el común de la población, que ni se ponen en duda, asumiendo que comemos de forma perfecta.

Afortunadamente, las tendencias a nivel global apuntan hacia una creciente preocupación de la población hacia la alimentación saludable. Ser tendencia tiene una doble cara: por una parte el aprovechamiento que la industria alimentaria hace de ella, disfrazando de saludables ciertos productos insanos; y por otra parte una mayor predisposición o receptividad a nuestro mensaje por parte de cierto sector de la población, mejor informado y con mayor criterio. Aún así, queda mucho por hacer ya que las cifras de sobrepeso y obesidad infantil, así como otras patologías crónicas como la diabetes nunca antes se habían dado. Educar y re-educar son claves para la mejora de las mismas.

 

catalina prieto

 

Comida de verdad

Te defines como food lover y recipe deverloper, y a mí ya con eso me has robado el corazón. ¿Se puede disfrutar de la comida sin renunciar a comer de manera saludable?

Me parece frío pensar que la comida únicamente nos aporta una serie de nutrientes necesarios y ya está. Alimentarse bien es seleccionar lo mejor para nosotros, cocinarlo de la mejor forma posible (con una buena dosis de cariño siempre) y disfrutar en la mesa. Todos los eslabones van unidos. Ocurre que existe cierto pre-concepto y pre-juicio en relación a la comida saludable, asociando ésta a la imagen de “comer de dieta” o “estar a dieta” y no puede estar más lejos de la realidad.

Definitivamente, la comida saludable es para disfrutar y no solo porque objetivamente es mejor desde el punto de vista nutricional sino por la satisfacción que produce el saber que estamos comiendo no solo rico sino de la mejor forma posible. Con un puñado de técnicas básicas podemos elaborar en casa platos dignos de restaurante, trabajar con vegetales, legumbres, frutas, frutos secos es un placer, conseguir diferentes texturas, sabores nuevos y combinaciones interesantes es solo cuestión de un poco de práctica.

¿Qué necesitamos para comer comida de verdad? Eso que llaman real fooding

Conocer que debemos prescindir de productos ultraprocesados y afianzar nuestra alimentación sobre vegetales, frutas, frutos secos, semillas, legumbres, cereales y granos integrales, pescado y carne, debe ir acompañado de la voluntad de realizarlo y eso, es otro cantar. Nadie cambia radicalmente sus preferencias solo por el hecho de conocer que existe algo a priori mejor, en este caso, mejor para su salud. Es por eso que este proceso puede ser un poco más largo, debemos encontrar nuestra motivación, estrategias para alcanzar nuestras metas y lo más importante: pasar a la acción. ¿Qué tal si empezamos a leer las etiquetas, apartando grasas de poca calidad y excesos de azúcar y sal? Si a eso le unimos “barra-libre” en frutas, verduras, hortalizas y legumbres, estaremos un poco más cerca de comer mejor.

 

 

¿Cómo encaja la famosa frase de “no tengo tiempo” con la cocina? ¿Se puede cocinar sano y rico cuando no se tiene mucho tiempo?

Desde mi punto de vista el tiempo pasado en la cocina es tiempo que invertimos en nuestra salud y no solo, ya que como consecuencia podemos mejorar otros aspectos de nuestra vida: planificación, gestión efectiva del tiempo, resolución de problemas. Luego ya es responsabilidad de cada uno arañar unos minutos cada día o una horita en un día de descanso. Comer saludable es más sencillo de lo que parece, no debemos restringir determinados alimentos a según que ingestas y podemos recurrir a preparaciones fáciles que nos resuelven varios días: cremas de verduras, cereales y legumbres cocidas, huevos duros, vegetales blanqueados, pistos, etc.

¿Qué crees que es básico saber en la cocina para comer de manera más saludable? ¿Hace falta ser chef o basta con unas nociones básicas?

Creo que al conocimiento y al aprendizaje se llega como consecuencia de las ganas y la curiosidad. Esta última no la debemos perder nunca, diría que es casi el ingrediente principal de nuestros platos. Igual que para la actividad física, debemos permitirnos fracasar alguna que otra vez porque esto solo nos hará mejorar e ir aprendiendo por el camino. No es necesario ser chef, un poquito de ganas, curiosidad, constancia y creatividad pueden salvarnos, con toda certeza. En este sentido las recetas y técnicas que propongo son extremadamente fáciles de realizar y eso es clave a la hora de adentrarse en la cocina.

¿Cómo surge la idea de crear el proyecto 24 zanahorias?

Surge de mi necesidad de compartir unida a esa creciente demanda de contenidos sobre alimentación saludable. Mi visión es clara y se mantiene desde los inicios: la alimentación saludable es atractiva sin ningún tipo de artificio, envoltorio o marketing y así quiero hacerla llegar a todo el mundo. Además, es un proyecto que se adapta a las necesidades del público, y en ese sentido puedo decir que aún quedan cosas muy buenas por venir.

 

 

La comida entra por los ojos

Crees que proyectos como el tuyo, ¿pueden ayudarnos a mejorar nuestra alimentación?

Tengo que decir que el feed-back recibido en todo este tiempo es fantástico. Cuando las personas te agradecen tanto el que compartas tus conocimientos, tus trucos, recetas, experiencias y consigues de alguna forma que pasen a incorporar una o dos recetas saludables a su rutina de comidas y con el tiempo cambien drásticamente, no solo su forma de comer, sino su planteamiento en cuanto a alimentación, una se siente más que bien. En definitiva, agradecida por tener ahí a tantas personas a las que tu mensaje ha llegado.

Y qué me dices de eso de que la comida entra por los ojos… Viendo tus fotos, desde luego que diría que es una verdad como un templo.

Podría decir que esa es mi estrategia, y a estas alturas nadie debe tener dudas. Para mí los alimentos poseen una belleza natural incontestable, siempre ha sido así. Recuerdo con claridad el olor de los granos de café en casa de mi abuela cuando yo era la encargada de molerlos, ordeñar la vaca de mi bisabuela y sentir las ubres calientes en mis manos. Ir a la vendimia hasta terminar con las manos pegajosas del jugo de las uvas, recoger patatas de la tierra o deshojar mazorcas de maíz, robarle nísperos al maravilloso árbol que había en casa de mis padres, pincharme recogiendo castañas o que se me hielen las manos de recoger coles y repollos en invierno. Yo lo siento así, como un regalo que debemos aprovechar. ¡Sé que mi experiencia probablemente no todo el mundo ha tenido la oportunidad de vivirla, pero si consigo capturar esa belleza con la cámara y lograr que la veáis con mis ojos, me doy por satisfecha!

¿Qué debe tener siempre una buena fotografía relacionada con la cocina?

Que refleje lo que quieres mostrar y esto es probablemente lo más difícil, quiero decir, saber lo que quieres mostrar. Hoy en día vivimos rodeados de imágenes y también de fotografías culinarias. Para mi, la buena es la que te gusta desde el primer segundo, la que te atrapa, la que te lleva a hacer zoom para ver los detalles, aquella que pasas un rato viéndola y te hace sonreír. Con el tiempo cada uno va encontrando su propio estilo, a mi me encanta fotografiar aprovechando la luz natural. Además, una buena composición es básica, cierto conocimiento de colorimetría y nuestro gusto personal. Hay algo que prevalece en mis sesiones de fotos y en las que colaboro como estilista desde que comencé y es la emoción que acompaña a todo el proceso, desde la creación de la receta, cocinar, presentar, el clic de la cámara. Me hace sentir viva, sentir que tengo mucho para contar y lo que no escribo, os lo cuento con mis fotografías.

 

 

Cocina para cambiar

Además del blog y tus perfiles en redes sociales, editas una revista muy cuidada que no sólo contiene unas preciosas imágenes, sino valiosa información. Desde nutrición, productos de temporada y entrevistas hasta recetas fantásticas (que por aquí ya hemos probado con mucho éxito). ¿Hasta qué punto crees que es una gran responsabilidad crear y difundir contenidos sobre alimentación?

Es una gran responsabilidad, para mi sin duda lo es. También soy consciente de que no es así para todo el mundo que tiene cierta presencia en redes. Con esto quiero decir que las redes nos proveen de una herramienta fantástica para llegar a más personas, con independencia de la calidad de los contenidos, pero esto parece que está normalizado y justificado ya que existe público para todos. Cuando se trata de salud, si no se es riguroso se puede estar influenciando negativamente a un público no siempre bien informado y con el suficiente criterio. Esa es la motivación que me ha llevado a realizarlo, siendo así un soporte no solo para escribir mis mejores recetas sino también para crear múltiples contenidos relacionados con alimentación, estilo de vida, tendencias, y una ventana para escuchar a los lectores y seguidores y resolver sus dudas . Me gustaría que se entendiese como una publicación que crece al ritmo de cada nueva estación, destinada a coleccionar y a ser consultada siempre que se necesite.

Por cierto que el lema de tu magazine es “Cocina para cambiar”. No sé si pesa más el “no saber cómo hacerlo” que el “no querer hacerlo”. ¿Por dónde empezar a cambiar hábitos?

El querer es una premisa fundamental, a partir de ahí, cultivar nuestra curiosidad y pasar a la acción. El no saber no debe ser nunca un obstáculo. Si no se sabe, se aprende y para eso estamos, no solo 24 zanahorias sino otras fantásticas cuentas y profesionales dispuestos a compartir su conocimiento en beneficio de una mejor alimentación y hábitos saludables.

 

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Diana Oliver

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3 Comments

  1. Genial! Catalina y Diana, Me encanta vuestro trabajo. Felicidades! Me ha gustado veros a las dos en esta entrevista. Abrazos!

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