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Griselda Herrero: “La perfección no existe y no podemos ni debemos aspirar a ella”

 

Para Griselda Herrero el entorno social y familiar ejerce una gran presión sobre nosotros. En la alimentación, claro, también, por eso su ‘Alimentación saludable para niños geniales’ pone su granito de arena para acompañar a las familias que quieran adoptar hábitos saludables y aprender a relacionarse de forma adecuada con la comida.

 

Nuestra alimentación puede pasar por muchas etapas a lo largo de la vida, incluso puede ocurrir que no seamos conscientes de la calidad de la misma hasta que nos convertimos en padres. Lees, consultas, te recomiendan, y sacas tus propias conclusiones. Sin embargo, en un entorno cada vez más “infoxicado” se hace difícil saber qué es comer saludable. O cómo podemos mejorar nuestros hábitos.

Profesionales de la nutrición como Griselda Herrero, dietista-nutricionista y fundadora de Norte Salud, buscan transmitir a la población un mensaje sencillo, claro y conciso a través de infografías, vídeos y artículos informativos. “Intentamos así desmentir mitos, aclarar conceptos, hacer reflexionar sobre cosas que quizá nunca nos planteamos, dar valor a la profesión y a la salud”, explica Griselda. Es difícil, pero, en su opinión, “poco a poco las cosas están cambiando para bien”. En 2018 publicaba ‘Alimentación saludable para niños geniales’, un libro dirigido a “familias que quieran adoptar hábitos saludables y aprender a relacionarse de forma adecuada con la comida”. El libro es sonido nítido en un entorno de ruidosa información.

 

¿A quién dirías que va dirigido ‘Alimentación saludable para niños geniales’?

Va dirigido principalmente a familias que quieran adoptar hábitos saludables y aprender a relacionarse de forma adecuada con la comida. Es un libro de educación alimentaria donde se aborda la importancia de la alimentación saludable desde el embarazo y durante toda la niñez y adolescencia, así como en la etapa adulta. En realidad, ¡es un libro para todo el mundo!

 

¿Qué aportas en él que hasta ahora no abordan otros libros similares?

Hay algunos libros de alimentación infantil (no muchos, pero los hay). Sin embargo, ‘Alimentación saludable para niños geniales’ es el primer y único libro que relaciona la alimentación con el desarrollo cognitivo durante la infancia y que, además, habla de otros aspectos no estrictamente alimentarios pero que influyen en gran medida en la salud y en la forma de aprender: microbiota intestinal, factores ambientales, emociones, conducta familiar, inteligencia emocional, estilos de aprendizaje, etc.

 

 

 

 

Exceso de información y divulgación

 

Además de tu consulta y del libro, divulgas en redes sociales acerca de nutrición. Utilizas a menudo ilustraciones muy sencillas, ¿dirías que es una forma “apetecible” de recibir una información repleta de mitos y que parece complicarse en ocasiones?

Vivimos en una sociedad donde cada vez necesitamos que todo vaya más rápido. Ya casi no nos paramos a leer largos y profundos artículos. Queremos imágenes, cosas rápidas. Por eso, las personas que nos dedicamos a divulgar tenemos que pivotar un poco nuestra forma de hacerlo para conseguir llegar a la gente. El objetivo es que el mensaje cale.

Con nuestras infografías, esquemas o vídeos queremos transmitir a la población un mensaje sencillo, claro y conciso; de forma que intentamos así desmentir mitos, aclarar conceptos, hacer reflexionar sobre cosas que quizá nunca nos planteamos, dar valor a la profesión y a la salud, etc. Es difícil, pero considero que, aunque nos queda un largo camino que recorrer, poco a poco las cosas están cambiando para bien.

 

Creo que muchas veces nos hacemos un lío por la cantidad de mensajes contradictorios que encontramos en la red. ¿Cómo distinguir información veraz de otras de dudosa evidencia?

Este es un tema complicado y controvertido. El exceso de información dificulta poder construir criterios claros. Si a esto añadimos que, al menos en el campo de la nutrición, existen muchas corrientes diferentes, se descubren nuevas evidencias casi a diario, y los paradigmas van cambiando cada cierto tiempo, la cosa se complica todavía más. El problema principal creo que es que hemos perdido la perspectiva. Es decir, antes se valoraba a un profesional por su curriculum (formación, experiencia, o ambas); ahora se le valora por el número de seguidores en redes sociales, sea o no profesional. Esto da pie a que cualquiera pueda decir lo que quiera, y sea creído por grandes masas sólo por el hecho de tener muchos likes. Se pierde el criterio, el análisis y la comparación.

Debemos analizar la información y crearnos nuestro propio criterio aplicando el sentido común. Para distinguir un profesional de un charlatán yo daría tres recomendaciones: infórmate sobre la persona de la cual has obtenido la información (quién es, a qué se dedica, qué experiencia tiene, dónde trabaja, dónde y con qué frecuencia suele publicar); analiza lo que está diciendo (cómo lo explica, qué referencias hace, de qué forma justifica su argumento); y descarta todo aquello que se base en prometer milagros o resultados fáciles y rápidos, criticar a otro, hablar mucho y aportar poco.

 

 

 

 

Educación nutricional

 

¿Cuál dirías que es nuestro papel como padres con respecto a la educación nutricional?

El principal papel que tenemos como padres es dar ejemplo. Tener unos hábitos saludables en casa será lo que vean en ese espacio en el que se establecen las bases educativas de nuestros hijos. No podemos criarlos en una burbuja porque formamos parte de una sociedad –y aunque no queramos que coman chucherías, lo harán en algún momento–, pero lo más importante no es lo que coman, sino que vean que en nuestro hogar las cosas se hacen de una forma diferente. Más adelante podrán entender los motivos y las diferencias, les podremos explicar cómo nos afecta la publicidad, pero cuando son pequeños a lo único a lo que podemos aspirar es a que entiendan que en casa se come sano. Tampoco hay que prohibirles comer determinados productos, sino simplemente no ofrecérselos.

 

Sabemos que es importante una alimentación saludable desde la infancia pero, ¿cómo luchamos contra el entorno social y familiar?

La perfección no existe y no podemos ni debemos aspirar a ella. El entorno social y familiar ejerce una gran presión sobre nosotros. Nuestra baza para lidiar con ello es tener claro nuestro objetivo: si como padres queremos tener hijos sanos, debemos crear un ambiente de salud. Podemos hacer ciertas cosas para evitar que la influencia social sea mayor como no llevar a los niños al supermercado, reducir el uso de pantallas (por los anuncios publicitarios), celebrar varios cumpleaños al mismo tiempo, llevarle habitualmente fruta al colegio para el almuerzo o para la merienda en el parque o planear actividades de ocio que impliquen relacionarse con la naturaleza.

 

La televisión y el móvil han irrumpido con fuerza en las comidas y en las cenas que se realizan a diario en los hogares. ¿Es importante que sea un momento libre de tecnología y centrado en ese rato compartido?

¡Por supuesto! Antes se comía viendo el telediario y comentando las noticias. Ahora es frecuente ver en cualquier bar a una familia comiendo cada uno con su móvil. Sin hablarse. El momento de la comida en familia es mucho más que una necesidad nutricional. Es un tiempo de compartir, de disfrutar, de hablar, de saborear… No se trata de que estemos pendientes de estar comiendo al 100 % pero sí de ser conscientes de ello y de que la mesa se convierta en un momento familiar, ameno y divertido, que recordemos con cariño.

 

Se trata de que la mesa se convierta en un momento familiar, ameno y divertido, que recordemos con cariño.

 

¿Cuál dirías que es la mayor preocupación de las familias en cuanto a la alimentación?

Que sus hijos no estén bien alimentados. Tenemos informaciones muy contradictorias que nos hacen pensar que si no le damos el producto “X” a nuestro hijo, estamos siendo unos padres pésimos. Lo cual no es cierto. Desde que nacen, nos inculcan el miedo a que no cojan peso o a que no estén creciendo. Pero no nos hablan de la importancia de alimentarlos saludablemente, de crear hábitos adecuados desde la infancia o de prevenir enfermedades como la obesidad o la diabetes, cada vez más frecuentes en edades tempranas.

Este es un problema, bajo mi punto de vista, muy grave, pues se genera una preocupación innecesaria (que el niño no crezca, lo cual es muy difícil en nuestra sociedad) y se obvia una preocupación fundamental (que el niño no esté bien nutrido y no coma de forma saludable, lo cual es muy habitual). Por tanto, si como padres queremos alimentar bien a nuestros hijos, deben predominar en nuestra dieta los alimentos y no los productos comestibles.

 

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Diana Oliver

Diana Oliver

2 comentarios

  1. Lo que me revienta a mí que la abuela la hinche siempre de guarrerías… sobretodo a escondidas… madre mía que poca paciencia tengo! Pero en el fondo supongo que se trata de crear hábitos. Con este artículo me he relajado un poco. No del todo xD pero un poquito si gracias…

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