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Laura Perales: “La sociedad enferma en la que vivimos no nos permite criar saludablemente”

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Laura Perales, mamá, psicóloga infantil y presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto.

A menudo se confunde “apego” y “respeto”, nos volvemos locos con información, opiniones y críticas, o, simplemente nos sentimos perdidos y solos en la crianza de nuestros hijos. El entorno familiar y social en el que nos desenvolvemos tampoco pone nada fácil las cosas. Pero, en medio de este caos, siempre es maravilloso leer a personas que hablan con tanta coherencia y que transmiten tanta paz como Laura Perales Bermejo, mamá, psicóloga infantil, presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto, fundadora de CrianzaAutorregulada.com y miembro asociado de la Es.Te.r. “Lo que me llevó a trabajar en esto fue la comprensión de que es necesario un cambio estructural muy fuerte. Mis inicios fueron como activista en otras luchas, pero comprendí que todas ellas estaban supeditadas al cambio en la infancia, a la raíz de todo.” Hablamos con ella sobre crianza consciente.

¿Qué es, y qué no es, la crianza con apego?

Para empezar hay que aclarar términos. Se conoce como crianza con apego a la crianza respetuosa, y esto es un error. Con apego cría todo el mundo, ya que hay varios tipos de apego, seguro o inseguro (con sus subtipos correspondientes). Un maltratador está criando con apego, inseguro, pero con apego.

Por otro lado, etiquetar según tipos de crianza tampoco me gusta demasiado. Es cierto que por desgracia criar así no es lo habitual y tenemos que entendernos de alguna manera, pero esto no es un tipo de crianza, esto es criar. Lo otro, son modas y desviaciones de lo que naturalmente necesita un niño. En su día, desde la Plataforma por la Crianza con Respeto, elaboramos un listado con los puntos que debería reunir una crianza respetuosa o factores de importancia.

¿Por qué criar con respeto?

Por ética y responsabilidad. No buscando ningún beneficio u objetivo, como que los niños sean más independientes al crecer, o más saludables. Es cierto que hay estudios que nos llevan por esa línea, pero no deberíamos buscar resultados, sino hacerlo lo mejor posible con lo que tenemos y acercarnos todo lo que podamos a la autorregulación. Sin tampoco obcecarse en hacerlo todo perfecto, porque eso es imposible y al final nos hace estar en tensión y que todo vaya peor. Deberíamos acercarnos todo lo que podamos a criar así, simplemente porque es lo que necesita el niño, y hablo de necesidades biológicas, no de teorías u opiniones.

Pongámonos en la situación de que unos padres deciden criar a sus hijos con respeto. Sin embargo, su entorno familiar más cercano actúa de forma totalmente contraria. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias? ¿Hay algo que esos padres puedan hacer?

Por estas cosas precisamente te hablaba de acercarnos todo lo posible. Por mucho que tengamos claro lo que queremos hacer, hay muchas piezas en el puzzle. Una cosa es lo que nosotros pensemos racionalmente, pero bajo eso está nuestro historial, nuestras vivencias, lo cual va a condicionarnos muchísimo a la hora de criar. Además de esto, está el entorno. Abuelos y resto de familia, escuela, vecinos… toda la red social. Lo normal (que no lo sano) es que esta red social, o hasta nosotros mismos en ocasiones, hagamos lo contrario de lo que necesita el niño. Pero hay que dejar claro que hay muchos factores en esto, siendo el principal la sociedad enferma en la que vivimos, que no nos permite criar saludablemente. Lo digo porque hay cierta tendencia a culpar a las madres (además siempre a ellas, no al resto) , esto no es ni ético ni realista, y perpetua el mensaje patriarcal de la mujer como origen de todos los males, que es la base de la enfermedad de esta sociedad.

Retomando la pregunta, en el caso que planteas, madre y padre pueden compensar en casa. Siempre va a pesar más lo que hagamos nosotros que lo que reciban del entorno. Además lo ideal sería intervenir cuando pase algo, por ejemplo: si alguien le dice al niño que no llore, decir nosotros que llora porque está triste o enfadado, igual que todo el mundo (y que el niño nos escuche). Si no puede ser, por las circunstancias que sea, en ese mismo momento y delante de los que le hayan dicho aquello, puede decírsele al niño después. Las consecuencias pueden ser variadas, según el caso, pero en el ejemplo que te he puesto, estaríamos hablando de represión emocional, que es una de las causas principales de enfermedad mental.

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¿Cómo reaccionar ante las críticas al “estilo” de crianza que has elegido cuando muchos de esos comentarios llegan, incluso, de tu propia familia?

Tenemos que saber que esas críticas surgen de un fenómeno psicológico denominado disonancia cognitiva, consistente en que buscamos una excusa inconsciente para justificarnos y hacer lo que deseamos hacer, cuando dos ideas incompatibles nos producen esa disonancia. En este caso, lo que ocurre es que nuestra forma de criar es muy diferente a la que realizó o realiza la persona que nos critica, con lo cual el planteamiento es “si lo que hace es lo correcto, entonces yo lo hice/hago mal”, necesitando esa persona demonizar nuestro hacer para mantener su autoconcepto a flote. Es decir: si te demonizo y eres tú el que lo hace mal, yo lo hice/hago bien. Hablan consigo mismos para justificar sus acciones, todo esto a nivel inconsciente, claro está. Por lo tanto, no debemos tomarnos esas críticas como algo personal. Además de la disonancia, debemos tener en cuenta que, en otras ocasiones, simplemente es falta de información y tienen buenas intenciones.

El mejor modo de afrontar las críticas es ignorarlas. No debería importarnos lo que los demás piensen. Pero si nos afecta, podemos intentar dialogar, o en los casos en los que no funciona (la mayoría), dejar claro que nosotros lo hacemos así, o utilizar la ironía, con frases como “no le quiero poner a dormir en su cuna porque luego se acostumbra y a ver quién le saca de ahí cuando sea adolescente”.

¿Qué factores influyen en cómo elegimos criar a nuestros hijos?

El factor social y las vivencias personales durante nuestra infancia. Hay mucha carga inconsciente, cosas que ni siquiera llegamos a percibir. De la mano de lo vivido, viene el que nos condicione tantísimo el factor social respecto al “qué pensarán”, ya que a una persona con un yo sólido, estas opiniones no deberían afectarle tanto ni mucho menos condicionar sus actos. El factor social también tiene que ver con lo que consideramos “normal” (que no es ni más ni menos que lo habitual, no lo sano) y la información errada que nos llega por todas partes.

Se habla mucho de maternidad / paternidad consciente. ¿Qué es?

Dejar de lado lo exclusivamente cultural para comprender lo que necesita un niño, lo que es natural, lo biológico, lo sano. O, al menos, intentarlo.

En tu carta de presentación de CrianzaAutorregulada.com dices que “vivimos en una sociedad donde muchas veces lo que es entendido como un problema de comportamiento en un niño es simplemente el grito de un niño sano que por supuesto no se adapta a una sociedad enferma.” ¿Vivimos en una sociedad que no entiende a los niños? ¿Esto tiene remedio?

Si, vivimos en una sociedad que no entiende a los niños, que pretende que sean adultos cuando son pequeños y niños cuando son mayores, que no entiende el desarrollo infantil, que machaca la infancia de la que surgen adultos acorazados y enfermos que son perfectos para mantener un sistema enfermo. Es más, vivimos en una sociedad muerta que rechaza y reprime lo vivo, y nada más vivo que la infancia. Lo vemos también a otros niveles, cuando nos cargamos el planeta, o la violencia campa a sus anchas. Y todo esto, tiene su origen en la raíz, en la infancia.

Aunque el camino es duro, tiene remedio. Estamos trabajando en ello muchas personas, y no sólo profesionales, también familias. El cambio es necesario, no hablamos sólo de la infancia, sino del ecosistema completo, de los adultos que han vivido esas infancias, del sistema social, del político, del económico, de la ecología. El sistema se refleja en las familias y viceversa. Todo está unido. Todo depende de lo que vivan los niños en esta generación y las siguientes. Poco a poco, el cambio es factible.

Los permisos de maternidad son insuficientes y las medidas para conciliar, inexistentes. Como psicóloga y como madre, ¿por qué debería ser un punto prioritario de los programas de los partidos políticos?

Por los mismos motivos que te he comentado en la pregunta anterior. Entender las cosas como aisladas no es realista. Todo está conectado. La crianza debería ser un punto esencial y prioritario en cualquier gobierno, es la base para todo lo demás. Conciliar no es meter a los niños en la guardería para ir a producir y a trabajar. Conciliar debería ser que tu trabajo se adaptase a la crianza, no al contrario, o que se remunerasen los cuidados, que se reconociese el trabajo en casa de una vez por todas, ya que además es el más importante de todos. En mis eventos, siempre que los asistentes van a presentarse, les recalco “si alguno trabaja fuera de casa”. Ni siquiera deberíamos hablar de “bajas” o “permisos”, sino de derechos. Hace falta un cambio de chip en demasiadas cosas.

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¿Qué opinas de los permisos de maternidad / paternidad igualitarios?

Me parece que se mezcla lo ideológico en algo que es biológico. No es lo mismo lo que opinamos que lo que es una realidad contrastable. El bebé necesita a su madre, no por preferencias de sexos, sino porque ha estado en su barriga 9 meses y es de ese cuerpo del que se va a ir separando lenta y progresivamente mientras construye su yo. El padre es importante, pero su papel es diferente. También hay casos de familias monoparentales y otro tipo de realidades. Esto de igualar los “permisos” tiene que ver con cómo las empresas (al igual que el resto de la sociedad) discriminan a la mujer. Esto no se soluciona igualando permisos, sino con políticas y acciones reales de blindaje en la contratación, de incentivos, de penalización a las empresas que no contraten, despidan o acosen a una mujer embarazada o madre. Se soluciona en la causa, no en el síntoma. Si se desea igualar el “permiso” para ambos, que se iguale (mientras no hablemos de permisos paternos intransferibles y similares, en los que estaríamos atacando la realidad de cada familia, y además pasando de nuevo por encima de lo biológico), pero si no se trabaja lo que hay de fondo, no haremos nada. Lo que habría que hacer, en todo caso, es ampliar sustancialmente el de la madre. Recordemos que hablamos de derechos, no de peticiones. Y, para variar, en la ecuación siempre faltan los derechos del bebé y sus necesidades.

Como sociedad, parece que cuesta entender que un bebé necesita a su madre. ¿Por qué y hasta cuándo esa dependencia es absolutamente normal, y necesaria?

Esto de nuevo está exento de opiniones, hablamos de una realidad. Somos una especie altricial, lo que significa que somos dependientes durante mucho tiempo. Con la evolución del ser humano se produjo la bipedestación, y con ello el estrechamiento del canal del parto, la reducción del volumen craneal y cerebral, para poder nacer. Somos la especie más dependiente de todas, de hecho todos nacemos prematuros, ya que la gestación del ser humano no finaliza con el parto, sino 9 meses más tarde, con el desplazamiento. Pero tenemos que nacer antes para poder salir por ese canal tan estrecho. Esta dependencia, como bien dices, necesaria, natural y sana, se extiende hasta los 3 años de edad, en un proceso gradual (antes y después de esa edad) que sigue el ciclo de vivencia de seguridad y dependencia saludable-paso a la independencia desde esa seguridad. El tipo de apego, el yo, la base psíquica, se está formando. Lo que vamos a ser. Es tremendamente importante que desmitifiquemos creencias culturales sobre no cogerles en brazos, bebés independientes, dormir en cunas separados de los padres, etc. Todas esas cosas son falacias creadas en base a las necesidades adultas y sociales, no tienen nada que ver con el desarrollo sano.

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Nos gusta ver que cada vez hay más círculos de padres, quedadas con niños, desvirtualizaciones, tribus… ¿Estamos solos en esto de la maternidad /paternidad? ¿Por qué buscamos apoyo de otras familias?

Porque estamos diseñados para vivir en tribu. La especie humana debería vivir así. La familia nuclear patriarcal es antinatural, y la base de muchos de los problemas con los que nos topamos. Necesitamos apoyo, necesitamos ver crianzas, lactancias, partos… Necesitamos ver errores que todos cometemos para dejar de fustigarnos, conocer vivencias, compartir, integrar.

Y por último, Laura, ¿se puede aprender a ser mejor padre o madre?

No se trata de ser mejores, ni por supuesto perfectos. Se trata de ser, en palabras de Winnicott, “suficientemente buenos”. Es decir, responder de manera coherente y todo lo habitual que podamos a las necesidades de los bebés y niños. Hacerlo lo mejor que podamos, con las herramientas, situación e información que tenemos. Pero sin perder de vista lo que necesitan los niños, lo que es “normal” y lo que es sano, lo que es sólo habitual, social, y lo que es natural. Hay mucha información, a veces contradictoria, por eso es importante seleccionar muy bien dónde nos informamos. Pero, sobre todo, se trata de caminar como familia, no de que ningún gurú nos guíe o nos digan siempre lo que tenemos que hacer. Nos han acostumbrado desde niños a eso y es difícil salir de ahí. En mis círculos de familias ese es el objetivo principal: que las familias me digan un día que no me necesitan, que sean ellos los que vayan tomando la palabra.

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Diana Oliver

Diana Oliver

24 comentarios

  1. Hola Diana,

    Creo que va en sintonía con un post que publiqué hace ya mucho, que precisamente se llama “una sociedad enferma”. Porque, en definitiva, una sociedad donde lo normal se ha vuelto anormal y viceversa… muy bueno no puede ser.

    Me ha gustado mucho la entrevista, es una invitación a reflexionar.

    Gracias!

    • Muchas gracias a ti, Eva. Una sociedad den la que hay que luchar por normalizar lo “normal”. Es tremendo, ¿verdad? Laura Perales siempre da muchas claves para reflexionar y cuando lo haces ya no puedes ser la misma persona. ¡Cuánto por hacer! Un beso.

  2. Pues no sé, he visto un tono bastante resentido en esta entrevista. Hay muchas cosas en este mundo que están mal, pero no por ello el retorno a lo “natural” es siempre lo mejor (sino deberíamos dejar los anticonceptivos ahora mismo). En la naturaleza prima la supervivencia, la ley del más fuerte, y los comportamientos más despectivos del ser humano son precisamente los más animales. Y eso sí, no me gusta nada lo de querer aparcar la figura del padre, aunque se diga con palabras diferentes. Una cosa es que el vínculo esencial sea con la madre ya que lo ha llevado dentro, le da el pecho… Pero el padre tiene el mismo derecho y deber de participar activamente en la crianza del bebé, por lo que debería tener la oportunidad de tener un permiso mucho más amplio del que “goza” actualmente. No podrá darle el pecho pero sí todo lo demás, y cuando los hijos ven a ambos padres trabajando en equipo toda la familia sale reforzada, tanto la pareja porque comparten responsabilidades y no cae todo el peso en la mujer, como por el hecho de que tanto niños como niñas ven que no se perpetúan roles arcaicos que proceden también de la diferencia biológica de que el hombre es el fuerte y por tanto consigue el poder por la fuerza física. Bueno, yo es como lo veo… Un saludo.

    • ¡Hola! En primer lugar, gracias por tu comentario. Realmente no creo que Laura se refiera en ningún momento a que el padre no participe en la crianza de los hijos. Por supuesto que su papel es igual de importante. Simplemente es un hecho biológico el que un bebé necesita el contacto con su madre (ya que ha estado 9 meses en su útero). Sin más. Aquí no hay ideologías, ni machismo, ni nada. Eso no quita al padre tareas ni responsabilidades. Y ambos deberían tener el mismo permiso pero si no es posible, la madre tiene más peso simplemente por biología.

  3. Me ha encantado la entrevista. No conocía a esta chica pero desde ya mismo soy fan 🙂 ahora que estoy pasando por un momento no muy bueno, esta entrevista me ha hecho sentirme mejor. Gracias por compartir esta información.

    • Siento leerte 🙁 A veces hay momentos realmente duros. Mucho. Porque la maternidad es bellísima pero también dura y agotadora. Ánimo, bonita. Un abrazo enorme.

  4. ¡Qué interesante, Diana! Desde luego, deja claro que esto de la crianza es un camino de largo recorrido, en el que cabe dar dos pasos hacia adelante, y uno hacia atrás, y lo mismo medio hacia un lado cuando el camino pinta estrecho y tenemos el pie zambo… La verdad es que criar en sí mismo es TAAAN complejo, que me da la sensación de que todo el mundo pensamos que lo estamos haciendo más o menos bien, pero que podríamos hacerlo mucho mejor, y todo eso, viendo que lo que hacemos es lo opuesto a lo que hace el de enfrente. Y es que cada uno debemos entender conceptos como “respeto” o “apego” a nuestra manera, y actuamos respecto a eso… Y muchas veces, actuamos, ya simplemente, como podemos. Me resulta perturbadora, cuanto menos, la idea de que algo aparentemente sencillo como criar (la humanidad lleva criando a su descendencia desde que nuestra especie existe como tal, sin manuales, y hasta el día de hoy…), puede ser, a su vez, nuestra tarea cotidiana más complicada en toda nuestra vida. ¡Qué movida, todo…! Jajaja…

    • ¡Muchas gracias, Sem!La verdad es que es algo que hablamos siempre Adrián y yo… ¡Cómo es posible que esto sea algo taaaaan difícil! Pero creo que realmente se complica cuando te implicas y te importa de verdad lo que estás haciendo. Es difícil, maravilloso y duro. En fin, ánimo porque ya sólo con intentarlo estamos haciéndolo genial. ¡Besos!

  5. Que entrevista mas buena díana, gracias por darnos a conocer a gente así y post que te suben el animo jajajaja. Yo a parte de lidiar con la familia y sociedad de mi entorno me enfrento a mi infancia que me condiciona siempre, y aunque soy consciente de ella e intento superarla y hacerlo lo mejor que puedo siempre se me escapa algo que me derrumba pero seguiré intentando ser respetuosa siempre con mi hijo.
    Besotes

    • Muchas gracias, bonita 🙂 Realmente es que el entorno, nuestra infancia, la sociedad… todo influye muchísimo. Y no es nada fácil. Mucho ánimo Raquel porque lo estás haciendo fenomenal. Un beso grande, grande.

  6. Esto es así y cambiarlo será difícil pero no imposible. Justo está mañana publicaba un post sobre cosas que nosotras mismas o la sociedad nos hace sentir culpables precisamente por ser madres. Yo me niego a disculparme por ser madre y bajar la cabeza ante esta actitud machista de la sociedad que nos hace, como dice Laura, responsables de todos los males habidos y por haber.
    Conste que a mí no suelen criticarme los que me conocen y los que no como mucho se atreven una vez jajajaja.

  7. Muy interesante. Casi todas son conclusiones a las que voy llegando poco a poco desde que soy madre. Es difícil porque estamos metidos de lleno en una sociedad organizada de forma errónea en muchos sentidos, especialmente en lo que se refiere a los niños. Muchas cosas las haría de forma diferente si pudiese dar marcha atrás, y otras me gustaría poder hacerlas de forma diferente pero no hay opciones. Pero bueno, seguiremos haciéndolo lo mejor que podamos. Feliz semana

    • Al final lo importante es eso: hacerlo lo mejor que podamos y con mucho amor. Nos vamos a equivocar pero también vamos a acertar. Un abrazo y gracias por tu comentario.

  8. Muy buena entrevista.

    Me gusta particularmente que intente alejarse de las etiquetas y que evite en todo momento decir que un cierto tipo de crianza es mejor o nos convierte en mejores padres. No es ni mejor ni peor; es lo natural, es para lo que estamos diseñados y lo que “espera” de nosotros un bebé. Luego ya somos perfectamente libres de tomar las decisiones que consideremos oportunas en base a nuestra experiencia como adultos, a nuestras posibilidades o a nuestro orden de preferencias en la vida.

    Creo que es importante evitar defender la crianza respetuosa con posturas agresivas hacia quien toma otras vías que nos puedan doler desde fuera.

    • Exactamente. Al final cada uno es libre de tomar sus propias decisiones. Las habrá mejores, las habrá peores, pero en su mayoría son tomadas desde la misma idea: ¿Qué es lo mejor? Lo que sí creo es que el respeto hacia la propia persona del niño debería ir siempre por delante. Como dice Laura “por ética y por responsabilidad”.

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