47

Alberto Soler: “Acabamos viendo como patológicas conductas que forman parte de la infancia”

Alberto Soler

Alberto Soler, Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud y Especialista en Psicoterapia.

No es raro que te hayas encontrado con algunas de las Píldoras de Psicología que cuelga en la red. En sus vídeos habla de forma amena, clara e informada de temas que nos preocupan a los padres. Unos padres que, como bien dice, “cada vez más se tienen que enfrentar a algo tan complejo como la crianza de sus hijos desde el aislamiento, siendo muchas veces la madre quien se encuentra en solitario en esta situación”.  Alberto Soler es psicólogo especialista en psicoterapia con más de diez años de experiencia, tiene consulta en Valencia, y es padre de dos hijos. El paso de los años y la paternidad han cambiado su forma de ver algunas cosas con respecto a la infancia o la crianza y declara que “debemos luchar todos juntos por lograr una sociedad más amable para todos” porque, apunta, “es difícil criar niños sanos en una sociedad enferma”. Hablamos con él sobre hijos, crianza y las principales preocupaciones de los padres.

Cuentas con más de diez años de experiencia en la práctica de la psicoterapia. En estos años, ¿qué dirías que es lo que más nos preocupa a los padres que acudimos a un profesional como tú con nuestros hijos?

Nos preocupa estar haciéndolo bien. Hay un exceso de información que muchas veces nos hace dudar acerca de cómo estamos gestionando diferentes situaciones. En las estanterías de las librerías nos encontramos con numerosos libros que abordan una misma (no)problemática desde ópticas muy distintas, y hasta opuestas. Y claro, eso a los padres muchas veces nos confunde, ¿quién tiene la razón? Y con esa confusión, se recurre a los profesionales para tratar de enfocar mejor aquello que nos preocupa.

Nos contaba el pediatra Carlos González en una entrevista que no negaba que pudieran existir algunos casos de niños con TDHA que necesitaran algún tipo de medicación o tratamiento pero que consideraba que se está produciendo un exceso de diagnósticos. ¿Qué piensa Alberto Soler sobre esta afirmación? ¿Realmente hay tantos niños con TDHA?

Estoy totalmente de acuerdo con Carlos González. Hay algunos profesionales “negacionistas” que dudan de la existencia del trastorno. Eso no es así, el TDAH existe, pero lo que es también muy cierto es el sobrediagnóstico que se realiza. Al no existir una analítica en la cual por encima de 110 de tal índice puedas establecer con certeza el diagnóstico, éste siempre tiene un componente de subjetividad del clínico que lo realiza. Aunque ya no lo hago, he trabajado durante años con este tipo de niños, y muchos de los diagnósticos que hacían que esos niños estuvieran medicados con derivados de las anfetaminas (es la medicación habitual) habían sido establecidos en muchas ocasiones tras una entrevista de 10 minutos con los padres, sin tan siquiera llegar a ver al niño. Son casos reales que he visto, y no una o dos veces. Claro, luego le pasas pruebas a ese niño, hablas con los padres e inviertes algunas horas en él, y descubres que no tiene TDAH.

¿Crees que hay un desconocimiento mayor en la actualidad del desarrollo del niño sano? ¿Estamos más perdidos que nunca los padres entre tanta información?

Totalmente, y lo enlazo con la respuesta anterior. Siempre insisto en el mensaje de que, tal y como está montada hoy en día nuestra sociedad, la tolerancia que tenemos hacia conductas “inadecuadas” de nuestros hijos ha bajado enormemente, y acabamos viendo como patológicas conductas que forman parte, simplemente, de la infancia. Como suelo decir, nuestros hijos están sanos, es la sociedad la que está enferma. Se ha estrechado tanto el margen de la normalidad, que pocos niños entran en ella.

Hijos sanos sociedad enferma

¿Y los sanitarios? ¿Crees que priman los mitos y leyendas urbanas sobre crianza, desarrollo, lactancia materna, etc. sobre lo que dice la ciencia? ¿Falta actualización de los profesionales?

No me atrevería a generalizar tanto; hay sanitarios muy válidos, con un gran compromiso por seguir formándose, por estar actualizados y por ceñirse a la evidencia científica en su práctica profesional. Pero también te encuentras con el ejemplo contrario: profesionales poco actualizados que siguen manteniendo ideas que ya no constan de respaldo a nivel científico.

Dices en tu web que en tu clínica trabajas con los niños y los padres para “disminuir las rabietas y pataletas hasta que desaparezcan por completo”. Si diversas teorías explican que son comportamientos necesarios y normales para el buen desarrollo de los niños, ¿por qué hacerlas desaparecer? ¿Cuál es el objetivo de ello?

Ahora mismo no diría “que desaparezcan por completo”. Esa es una sección de la web que está escrita hace mucho tiempo, basándome en aquellos principios de manejo de la conducta infantil que tan extendidos están. Hace muchos años que ya no trabajo desde esa orientación. Con el paso de los años, la experiencia y también con la paternidad, he comprendido que las rabietas son un fenómeno normal dentro del desarrollo y evolución de los niños y que no es razonable esperar que desaparezcan por completo, porque sería como esperar que un bebé dejara de llorar, o que un adulto nunca se sintiera triste. Lo que sí se puede hacer es disminuir la frecuencia con la que aparecen, mejorar el manejo que hacen los padres de ellas, y evitar que sean instrumentalizadas por parte de los niños. En estos casos muy pocas veces trabajo directamente con los niños, sino que ayudo a los padres a comprender qué está sucediendo y poder actuar del mejor modo posible. Les ayudo a ver que es una forma de expresión de su hijo que no ha encontrado otro modo de poder manejar su frustración. Cuando se produce una rabieta no hay que tratar de convencer ni negociar con el niño porque no está en disposición de escucharnos, probablemente ni siquiera acepte el contacto físico. Tenemos que armarnos de paciencia y acompañar al niño en su malestar hasta que se pase. No debemos tampoco caer en el error de tratar de finalizar tempranamente la rabieta mediante “coacciones” (regalos, amenazas, etc.) ya que, ahí sí, podemos hacer que el niño las emplee de modo instrumental para lograr ciertas cosas que, de otro modo, no recibe.

Hiciste un vídeo estupendo en el que explicabas a la perfección el mayor problema de la lactancia materna mal llamada “prolongada”: el rechazo social. Parece que cada vez tenemos más información sobre ella pero aún así quedan mucho mitos por derribar y seguimos inmersos en la cultura del biberón. ¿Por qué cuesta tanto normalizar algo que es “normal”?

La lactancia materna es “normal” desde un punto de vista biológico, pero a nivel social aún no tanto: implica nadar a contracorriente. Un feminismo mal entendido argumentaba hace algunas décadas que la lactancia materna era una cadena que ataba a la mujer a su casa y a los hijos, impidiéndole su libre desarrollo; muchas mujeres dejaron de amamantar en masa al identificarlo con algo “antiguo” u “opresor”. Ahí se abrió un enorme mercado para los sucedáneos de la leche materna que, basándose en información falsa, argumentaban la equivalencia o incluso superioridad de estos derivados frente a la lactancia materna. Con el tiempo se ha ido investigando más, hasta el punto en el que todas las sociedades científicas reconocen los riesgos de la lactancia artificial (no me gusta hablar de “beneficios de la lactancia materna” porque eso es lo normal) e inciden en políticas para favorecer la lactancia materna. Y cada vez más madres defienden su derecho y deseo de llevar a cabo la lactancia desde su libertad, libres de juicios e imposiciones. Pero con bajas maternales poco más que simbólicas y el mensaje que aún perdura de “es igual bibe que teta”, con las dificultades de conciliación laboral y el poco apoyo a las familias, es muy difícil para una madre poder seguir dando el pecho más allá de los primeros cuatro meses de edad de su hijo. De hecho, en todas las estadísticas españolas se observa una caída tremenda en las tasas de LM en el cuarto mes de vida del niño, que es cuando la madre se reincorpora al puesto de trabajo.

Es habitual que al hablar de lactancia materna nos encontremos con alguien que nos dice aquello de “no soy peor madre por no dar teta” o “no se es mejor madre por darla”. Una relación que no tiene el menor sentido. ¿Por qué aparecen este tipo de respuestas a informaciones u opiniones con respecto a la lactancia materna?

Hace poco escribía en El País sobre este tema, las batallas y críticas constantes entre padres. Se juzga mucho, demasiado. Parece que aquellas decisiones que toman los padres sean de dominio público y deban ser refrendadas por personas que ni siquiera forman parte de su entorno más cercano. De hecho, esas críticas se ven con demasiada frecuencia incluso en aquellos círculos en los que se defiende una crianza más “respetuosa”. Esto nos lleva a posturas muy defensivas, tanto de una parte como de otra, porque es muy extraño encontrarse a una madre que no esté harta de ser juzgada: si da teta o no la da, si lleva a su hijo a la guardería o no lo lleva, si utiliza o no utiliza chupete, parque, hamaca, si portea o usa carrito. Todo se critica, y acaba generando un clima de enfrentamiento entre las distintas formas de entender la crianza, cuando lo que más necesitamos los padres es darnos apoyo entre nosotros.

lactancia materna y feminismo

En las últimas semanas se está hablando mucho sobre las últimas declaraciones de Eduard Estivill que aseguraban que es negativo que los hijos duerman con los padres porque “el papel de madre anula el rol de esposa”. ¿Qué nos puedes decir como psicólogo de tal afirmación?

Podríamos afirmar que el rol de trabajadora es incompatible con el de madre o el de esposa, o que el rol de trabajador anula el rol de padre o esposo, pero parece políticamente menos correcto. También podríamos decir que tener un hijo puede afectar a la relación de pareja si se desatiende, pero sonaría mucho menos machista que decir que “ser madre anula el rol de esposa”.

Lo que sí es verdad es que la llegada de los hijos implica muchos cambios en la relación de pareja, y es muy importante no desantenderla. Pero reducirlo a quién duerme dónde es algo muy simplista: las parejas que entran en crisis tras el nacimiento de un hijo lo hacen por muchos más factores que por el lugar donde duerme el bebé. Creo que poner todo el foco en la mujer, para explicar los problemas que pueden surgir tras la llegada de los hijos es injusto. La llegada de un hijo lo cambia todo, pero tenemos que buscar un nuevo equilibrio en el que quepan los diferentes “roles”: el de madre, esposa, trabajadora, hija, amiga… pero también el de padre, esposo, trabajador, hijo, amigo… ¿o es solo la mujer la que tiene que hacer malabarismos para llegar a todo?

A nivel emocional, ¿qué beneficios podemos encontrar en el colecho?

Como decía en referencia a la lactancia materna, sería más adecuado hablar de los riesgos que tiene a nivel emocional que un niño duerma separado de sus padres de manera temprana. Desde un punto de vista antropológico la manera natural de dormir un bebé y niño humano es junto a su cuidador principal, y hacerlo de manera solitaria es una novedad cultural. Cuando un niño llora por la noche al no tener cerca a sus padres no es una simple rabieta o protesta, sino un mecanismo adaptativo de supervivencia. El niño, o si quieres su cerebro, sólo sabe que está sólo e indefenso, no sabe si sus padres están en la habitación de al lado o si han desaparecido para siempre. Y por ello pide ayuda. Pero con el paso del tiempo, si nadie acude y sigue sólo, finalmente deja de llorar. Es lo que se conoce como “indefensión aprendida”, ya no llora porque no confía en que nadie vaya a socorrerle. Es algo que puede incidir negativamente en la calidad del apego con sus padres, en su nivel de estrés y en crear una sensación de “desamparo”. Por otro lado, aquellos niños que no duermen con sus padres tienen mucho más complicado disfrutar de lactancias maternas más duraderas.

Alberto_Soler_Psicologo

Y por último. Como padre de dos hijos, ¿crees que la sociedad en la que vivimos nos permite “criar de forma saludable”? ¿Debemos empezar por “arreglarnos” los adultos?

Creo que la sociedad en la que vivimos actualmente no facilita para nada la crianza de nuestros hijos. Conciliar la esfera familiar y laboral es cada vez más difícil y los hijos cada vez pasan menos tiempo con lo que verdaderamente necesitan: la presencia de sus padres. Unos padres que cada vez más se tienen que enfrentar a algo tan complejo como la crianza de sus hijos desde el aislamiento, y muchas veces es la madre quien se encuentra en solitario en esta situación.

Más que “arreglarnos” los adultos, debemos luchar todos juntos por lograr una sociedad más amable para todos, lo que pasa por políticas de conciliación, bajas de maternidad y paternidad más dignas e iguales que eviten la discriminación en la contratación de la mujer, incentivos para las familias que deciden criar a sus hijos en casa, mayores políticas de fomento de la natalidad, cultura empresarial más comprometida con la familia y la crianza, diseños urbanos más amables con los peatones, los niños, los ancianos, las bicicletas, etc. , más zonas de juego y esparcimiento en los núcleos urbanos… La lista es casi infinita. Es la sociedad la que está enferma, y es un verdadero desafío criar niños sanos en este contexto.

FOTOS de Beatriz Llamas (@bellafer)

Diana Oliver

Diana Oliver

47 comentarios

  1. Me encanta leer estas entrevistas. Pero a la ves me hacen dudar. Si estoy educando bien a mi pequeño. Desde el dia 0 q duerme solo. Nunca durmio conmigo, pero nunca lo deje llorar como dice en uno de los parrafos. Tiene un año y dos meses y si llora cuando se despierta, pero ahi estoy para levantarlo y darle el pecho,automaticamente vuelve a dormirse. Y yo creo q una mama q duerme con su hijo hace lo mismo con la diferencia q no se levanta de la cama. Yo siempre lo vi como una cuestion de comodidad de las madres mas q una necesidad del niño. No me molesta levantarme cuando mi hijo llora por las noches.

    • Hola, Debora. Supongo que todo depende de cada familia, ¿verdad? Para mi primera hija, por ejemplo, te aseguro que era una necesidad real estar con nosotros en la cama. Para mi segundo, en cambio, lo es efectivamente más para nosotros. Creo que depende mucho de cada bebé, de cada familia, y de cada situación. Enhorabuena por tu maternidad. Gracias por comentar.

  2. Muy buena entrevista!! Éste chico me encanta!! A mi tampoco me gusta el que padres y madres estemos continuamente criticandonos pero hay ciertas cosas que por sentido común simplemente son mejores para nuestros hijos: lactancia materna, colecho…Yo lo llamo RESPETO.

  3. No me ha gustado que insinuase que el biberon es malo y que los niños que no colechan están “desatendidos” en su habitación, yo me he levantado 6 y 7 veces por la noche para atender a mis hijos aunque dormían en otra habitación, nunca los he dejado llorar sin atenderlos y han tomado biberon porque así lo he considerado mejor, insiste en no juzgar pero tanto desde el entorno como desde el sistema de salud se machaca a las madres desde el minuto 1 que estamos embarazadas para que demos pecho sin pararse a pensar en el bienestar de la madre o la carga de ansiedad y malestar emocional que a algunas nos produce, por lo demás en cuanto a conciliación, etc. Totalmente de acuerdo en todo.

    • ¡Hola! No creo que Alberto insinúe nada parecido, Vanessa. Tampoco que sea malo que se informe acerca de la lactancia materna como primera opción más recomendable. Es una cuestión de evidencia. Ese malestar y esa ansiedad es muchas veces fruto (por no decir siempre) de un sistema que no favorece que se atienda la crianza, por falta de apoyo, por falta de información o de tribu. Digo muchas veces porque entendo que no será siempre. Cuando una madre opta libremente por una u otra manera de alimentar a sus hijos es simplemente una decisión. Pero informar de ello no es machacar, es solo eso, informar. Como se informa de que unos hábitos saludables y realizar ejercicio, por ejemplo, son buenos para la salud 🙂
      Un abrazo, y mucho ánimo.

  4. Llego tarde pero llego!
    Fabulosa entrevista, mi enhorabuena por todo el trabajo, por lo expuesto y por todo lo que me ha aportado.
    Tengo, demomento, la misma idea que lo que aquí se expone.
    Gran trabajo, por más como este!

    • ¡Muchas gracias Mónica! La verdad es que el trabajo de Alberto es genial y nos encanta seguir su pista porque creemos que es muy coherente y equilibrado. Un beso y gracias.

  5. Fantástica entrevista! Totalmente de acuerdo con lo de que más que arreglarnos los adultos tenemos que luchar por una sociedad más amable. Creo que muchos de nuestros problemas no ocurrirían si reinara el sentido común y no nos hubiéramos desconectado tanto de lo que somos y de lo que de verdad importa. Por cierto, eso va al hilo de tu genial post del otro día que aún no he podido comentar (la tecnología últimamente me lo pone difícil) y que me hizo reflexionar dos días seguidos.

    • Muchas gracias siempre por tus palabras, Silvia. Opino exactamente igual que tú… sentido común. Pero creo que a veces se nos olvida porque tenemos demasiado interiorizado un montón de conductas bastante rarunas pero que damos como normales. ¡Qué difícil es esto! Jamás hubiera pensado que fuera a ser tan difícil. Me interesa mucho tu reflexión 🙂 Ya me contarás!

  6. Salvando las distancia, pero cuando hablo con mi madre, que trabajó un tiempo no hace mucho en una guardería, creo que sí se sobrediagnostican cantidad de cosas modernas hoy en día. No digo yo que todo esto de la alta demanda o el TDA no exista (vamos, el papá en práctica y tú me matarías sobre todo con lo del primer ejemplo) pero no puede ser que de un tiempo a esta parte todos los niños que exigen un poco más de atención, que son más movidos o que tienen alguna característica diferenciadora sean raros y necesiten medicación o un mote que los defina. Mi bichilla, de la que yo digo que es una niña estándar, no para quieta en todo el día, tiene inquietudes qe mucha gente ve raras para su edad y cantidad de personas piensan que es una niña inaguantable si ese es el ritmo que tiene durante todo el día. Y sin embargo, yo la veo del todo normal. A veces, padres y maestros tenemos muy poquita paciencia, y el ritmo acelerado de vida que llevamos hace que las necesidades propias de los niños no nos cuadren en nuestras agendas y estilos de vida. Pero vamos, que es mi opinión personal, porque ni tengo estudios médicos ni entiendo de esto.

    • Totalmente de acuerdo pero como apunte tengo que decir que “alta demanda” no es ninguna patología ni mucho menos… y no se puede comparar con TDA ni cosas parecidas. Es un concepto que me cuesta pillar. A veces lo veo claro, otras no… Bipolar total en este sentido. Pero lo que sí tengo claro es que lejos de ser una etiqueta o una patología es una forma de que los padres se puedan sentir mejor. De que entienda algo que les supera o encuentren a gente con la misma experiencia… No sé si me explico 🙂

  7. Completamente de acuerdo con este papá. “…incentivo económico para los padres que deciden quedarse en casa a cuidar a sus hijos..” sería un paso adelante para demostrar que interesa el nacimiento de niños (futuros ciudadanos que aportarán a este sistema) en este país , pero si ni siquiera te dan un asiento en el autobús cuando estas embarazada, así que hasta dudo que interese un alto indice de natalidad. Por lo tanto, desde la base partimos mal.

    • Así es, Carol. Creo que no se tiene para nada en cuenta el bienestar de los peques pero para ello debe haber antes un cambio radical de mentalidad 🙁 Hasta entonces… Me temo que pocas medidas en su favor vamos a encontrar.

  8. Al leer el título del artículo pensaba que iría por otros derroteros… por motivos de salud no le di el pecho a mi hija y para mi solo tiene puntos positivos: no tuve subida hormonal y no fui una maraña de sentimientos ni lágrimas, su padre pudo colaborar en la alimentación y elaboraron una relación de apego muy buena, puedes dejarle con otros cuidadores sin ningún problema.
    Desde que volvimos del hospital a dormido sola en su cuarto y no hemos tenido ningún problema, ha sido una niña que duerme bien sola, dormía 6 horas seguidas desde que nació. Un año después tengo una niña muy autónoma, alegre y social. En la guardería se adaptado perfectamente desde el primer día y los niños de teta han tenido muchos mas problemas para adaptarse, cosa que afecta a los demás niños.
    Se que es una niña especial y diferente y estoy segura de que si tengo mas hijos volveré a hacerlo igual.

    • Esti, me alegro mucho de que la crianza de tu hija haya sido fantástica! Pero eso de que “los niños de teta tengan más problemas para adaptarse” no es un dato objetivo ni cierto, en lo que respecta a mi experiencia. Cada niño es diferente, especial y único, se haya criado como se haya criado. Un saludo respetuoso.

      • Muy buenas Esther!!! La crianza de mi hija esta siendo muy fácil y menos mal, por que las secuelas del parto todavía las sufro, así que supongo que en contra-prestación me ha tocado una niña muy buena. En la clase de mi niña han tenido más problemas los niños que aún toman teta para adaptarse que los que no lo han hecho. No he hecho ninguna investigación al respecto, pero si se quienes son los que peor se han adaptado, los que más lloran y no dejan echar la siesta a la mía. Como bien me dices, no es estrapolable, pero si es real en mi clase de 16 niños.
        No se si lo habrás leído, pero te recomiendo el libro de mama cruasan y si quieres lo hablamos después. Un saludo

    • Hola Esti, en primer lugar felicidades por tu maternidad. En segundo lugar, decirte que la lactancia materna no produce los problemas que comentas. Cada niño es distinto y tiene unas necesidades, por tanto, diferentes. Como puedes leer en la entrevista nadie está valorando la crianza de nadie; ante todo creo que debe haber respeto. Mi hija acaba de empezar la escuela infantil por cuestiones laborales. Tiene 28 meses y sigue tomando teta. ¿Sabes? Es la niña más autónoma que puedas conocer, es alegre, vivaz, muy inteligente pero sobre todo es feliz. ¿Y sabes otra cosa? Se ha adaptado fenomenal al cole porque era ella la que estaba preparada para ese salto. Sin forzar. Hay días mejores, días peores, por supuesto. Pero ella participa, come y duerme allí como cualquier otro niño. Y sí, cuando sale pide pecho y sigue jugando sin ningún problema. Están completamente alucinadas con ella, con su autonomía y con lo mucho que disfruta de todas las actividades.

      Me quedo con una parte de la entrevista a Alberto que me encanta y que espero responda a tu comentario:
      “Se juzga mucho, demasiado. Parece que aquellas decisiones que toman los padres sean de dominio público y deban ser refrendadas por personas que ni siquiera forman parte de su entorno más cercano. Esto nos lleva a posturas muy defensivas, tanto de una parte como de otra, porque es muy extraño encontrarse a una madre que no esté harta de ser juzgada: si da teta o no la da, si lleva a su hijo a la guardería o no lo lleva, si utiliza o no utiliza chupete, parque, hamaca, si portea o usa carrito. Todo se critica, y acaba generando un clima de enfrentamiento entre las distintas formas de entender la crianza, cuando lo que más necesitamos los padres es darnos apoyo entre nosotros.”
      Un saludo y buen fin de semana.

  9. Molan sus píldoras, sí 🙂

    En cuanto al asunto de la «patologización» de la infancia, es innegable que es un mal común, y me atrevería a decir que a veces tenemos un poco de culpa cada uno, yo al menos.

    Llevándolo más allá del ámbito puramente psicológico, tenemos una necesidad constante de encontrarle un nombre y una explicación racional a todo, y así se lo exigimos también a los médicos. Hablando con Vanesa comparamos a veces el trato que recibimos nosotros en Madrid con el que dan a los bebés de primas suyas en Castilla y León. Y alguna vez nos vemos a nosotros mismos sintiendo envidia porque allí les hagan revisiones mensuales en lugar de cada equis meses. Ahí me doy cuenta de que yo mismo siento esa necesidad de quedarme tranquilo de alguna manera, cuando en realidad la niña está perfectamente bien, está viva y alegre y crece con normalidad. ¿Por qué, entonces, siento esa necesidad de que la vea un médico? ¿No deberían ser las visitas al médico la excepción puntual en lugar de la norma? Pero siempre te queda ese «reconcome» de si no le pasará algo que tú en tu ignorancia no has notado, supongo.

    Y eso que nos cortamos y casi no hacemos visitas sorpresa a la pediatra, que si siguiéramos los consejos que nos dan otros papás, estaríamos allí todo el día. ¿Que no duerme del tirón? «Llevadla al médico». ¿Que no come algunos días a mediodía? «Al médico». Y así con todo. En fin.

    ¡Qué bien que hayas pescado a Alberto para una entrevista! Mola.

    • Me encanta esta frase que has dicho “Tenemos una necesidad constante de encontrarle un nombre y una explicación racional a todo”. Imposible haberlo dicho mejor. Es tal cual. Creo que tenemos esa necesidad por muchos factores. Opinión personal y seguro que conspiranoica total… Pero creo que al final ninguno de nosotros tenemos la menor idea de hacer esto porque no hemos visto criar, porque no hay niños alrededor… porque tenemos ideas “estándar” demasiado interiorizadas, como, por ejemplo, “los bebés solo duermen, comen y manchan pañales”. Y claro, luego llegas con tu bebé a casa y zas! Alucinas. ¿Pero los bebés no dormían y poco más?

  10. Yo me quedé en el paro al poco de nacer mi hija, y decidí quedarme en casa a cuidarla, e ir por mi segundo hijo, de esto ha pasado 6 años. He comenzado desde septiembre a buscar empleo, ya que los dos van al colegio, y me encuentro con la mirada de “eres un bicho raro”, cuando explico el motivo de mis 6 años de ausencia laboral en mi currículum. Los ” amigos” me critican por no trabajar. Y, al final, pienso que mi familia está ante todo, que los que me critican lo hacen por envidia, y algún día volveré a tener una nómina… Pero mientras, dejo a mis hijos disfrutar de lo que yo disfruté siendo niña, de tener a mi madre y poder ir al parque cada día.

    • Natalia! Como te entiendo! Dejé detrabajar voluntariamente para cuidar de mi hija. A menudo siento que Gran parte de mi entorno me juzga, pero si supierran que, aun a pesar del sacrificio que es dejar mi trabajo y el sueldo respectivo, vale mucho más el tiempo de oro que paso con mi hija y ella conmigo, y el tiempo que me estoy regalando a mí misma y a los míos…! Compras menos, piensas y sientes más, observas, caminas, ves caer las hojas de los arboles y nacer el sol. He llegado a sentir cada paso de la vida solo por ir más despacio, al ritmo de mi hija

      • ¡Completamente! Yo también lo pude dejar y, aunque ahora he vuelto y he tenido que hacer cambios que no me apetecían, los 28 meses que hemos pasado juntas creo que han sido un regalo. Pese a los días malos, que los ha habido, por supuesto.

    • Qué duras son esas críticas, Natalia. Si no entras en el sistema productivo y decides dedicarte a los cuidados te conviertes automáticamente en un “bicho raro”. Qué poco valoramos algo tan importante como es el cuidado de las personas y qué poca empatía y respeto tenemos hacia quienes toman decisiones como la tuya. A mi me ha pasado exactamente igual que a ti y es muy duro. Ahora las cosas han cambiado mucho pero ojalá todo pudiera ser más sencillo… Ay! 🙂 ¡Un abrazo!

  11. Ojalá Ojalá Ojalá pudiéramos lograr todo lo que Alberto Solar cita al final de la entrevista…cuanto hay que luchar!
    Muy interesante Diana, gracias

  12. Qué entrevista tan interesante y tan bonita! Ojalá todos pudiéramos fluír hacia el respeto. La (imposible) conciliación y más profesionales comprometidos seguro que ayudarían.
    Genial como siempre, Diana. Gracias.
    Un abrazo grande😊

    • Gracias, Marina. Así es. Ojalá el respeto fuera una realidad y no sólo un deseo. Cuántas cosas por hacer y qué difícil parece a veces. Lo de la (in)conciliación laboral es tremendo… ¿De verdad veremos un cambio? Besazo enorme.

  13. Una entrevista genial, Diana. ¡Enhorabuena! He descubierto hace muy poco a Alberto y me encanta cómo expresa lo que sentimos muchas madres y padres. Además, es una suerte tenerlo tan cerca.

    • ¡Es genial! La verdad es que es un tipo muy coherente, dispuesto y creo que lo explica todo fenomenal. ¡Qué suerte que lo tengáis en Valencia! 🙂 Un beso grande, Vanessa.

    • ¡Gracias a ti, Laura! Qué bien que os haya gustado tanto 🙂 Me encanta la forma de explicar las cosas que tiene. Sencillas, con info veraz y de manera muy cercana. Un crak!

    • Sí, creo que al final somos los padres los que tenemos que cambiar el chip y los que tenemos que “arreglarnos” 🙂

  14. Un placer haber leído la entrevista. Me ha gustado. Todo se basa en el respeto. Nos lo tenemos q hacer mirar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Diana Oliver + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web Marujismo.com + info