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Lasaña integral de calabaza y puerro

 

Cocinamos una sencillísima lasaña de puerro y calabaza que en casa gusta mucho. Lleva algo de trabajo pero merece la pena si tenemos tiempo para cocinar.

Receta de lasaña de calabaza y puerro

Aunque relacionamos la calabaza más con el otoño, al menos en esta casa, lo cierto es que es una verdura con una temporada de lo más amplia: de abril a noviembre. Así que el mes de julio, pese al calor insufrible del horno, puede ser un momento estupendo para marcarnos una deliciosa lasaña vegetal.

Es algo laboriosa de preparar, tanto por los pasos como por la bechamel (mi asignatura pendiente), pero no es nada complicado. Está inspirada en estas empanadillas de calabaza que tanto nos gustan en casa. Así que, si os apetece probar una lasaña distinta, ésta es una opción estupenda. ¡Vamos a ello!

 

¿Qué necesitamos?

700-800 g de calabaza
1 cebolla morada
2 puerros grandes
1 paquete de placas de lasaña integral

Para la bechamel:
80 g de harina de trigo
80 g de aceite de oliva virgen
900 ml de bebida de soja
Nuez moscada
Sal

Mozarella de búfala o levadura nutricional

 

¿Cómo lo hacemos?

1. Lo primero que hago es preparar las verduras: pico la cebolla, el puerro y la calabaza y lo rehogo todo en una sartén con aceite de oliva y sal.

2. Mientras se cocina la verdura me pongo manos a la obra con la bechamel. En un cazo caliento la bebida de soja y en otro caliento el aceite. Añado la harina al del aceite y remuevo bien mientras voy incorporando poco a poco la bebida vegetal del otro cazo. Incorporo un poquito de nuez moscada y sal y sigo removiendo con unas varillas hasta que está lista.

3. Yo utilizo placas de uso directo en el horno, que no necesitan ser cocinadas antes. Y en una fuente amplia pongo una capa de bechamel y voy poniendo capas: placa, relleno, placa relleno. Yo suelo hacerlo de dos o tres pisos y termino o bien con bechamel exclusivamente o le pongo mozarella de búfala o levadura nutricional a modo de “queso rallado”.

4. Al horno durante una media hora a 170 grados, previamente calentado. Y listo.

 

 

¿Por qué nos gusta?

La combinación calabaza-puerro es absolutamente deliciosa. ¡Nos encanta! Aunque lleva más trabajo que otros platos merece la pena preparar una lasaña cuando se dispone de más tiempo para poder cocinar.

Aunque no queda igual que recién hecha, se puede consumir en varios días si no se va a comer de una vez. Usando placas de las que se cuecen sí la he congelado justo antes de pasar al punto del horno. Después, la metía directamente en el horno y quedaba genial.

 

 

 

* Consejos de la abuela:

  • Yo utilizo mozarella, levadura nutricional o no le pongo nada más allá de la propia bechamel pero se puede utilizar cualquier otro queso.
  • Las placas de lasaña integral que van al horno sin cocción previa siempre quedan un poco más secas pero si le ponemos bastante bechamel, quizás un punto menos espesa, quedan muy bien y nos ahorramos un paso en la preparación.
  • Podéis añadir al relleno lo que os parezca: soja texturizada, frutos secos… ¡Ñam!

 

¿Os animáis a preparar esta lasaña de calabaza y puerro?

 

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