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Lo difícil de ser madre

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Una madre en prácticas

Espero que al papá en prácticas no le importe que yo también me identifique como mamá en prácticas, pese a que a él le guste eso de “la mamá jefa”. Pobre de mí. La realidad es que la maternidad pasa más por una beca permanente que por una licenciatura. O un grado, que es como se dice ahora. Pero eso no es algo de lo que puedas ser consciente hasta que no te conviertes en madre. O en padre.

madre-becariaDa igual lo que hayas leído. Da igual lo que te hayan contado. Da igual lo que hayas visto a tu alrededor, o en las películas, o en tu entorno más cercano. Al final, cuando tu hijo nace entras a formar parte de un mundo nuevo y desconocido caracterizado por los imprevistos, el caos, las dudas.

Recuerdo perfectamente las palabras de la matrona en el curso de preparación al parto cuando estaba embarazada de Mara: “Esto no es nada. Lo difícil de verdad viene después. Cuando nacen”. ¡Qué gran verdad! Por aquel entonces nos creíamos grandes expertos. Estábamos preparados para ser padres. ¡Lo sabíamos todo! Qué exagerada nos parecía la matrona. Qué ignorantes éramos.

Pero eso no lo sabes aún. Mientras, te preparas para ser un padre o una madre primeriza de matrícula de honor. Lees, te informas, observas. Y después, llega el momento de demostrar lo que sabes. ¡No puede ser tan difícil! Pero la cruda realidad es que suspendes una y otra vez, y en cada suspenso encuentras un aprendizaje nuevo. Y ya jamás dejas de aprender.

Lo difícil de la maternidad

Mentiría si digo que estoy viviendo un embarazo feliz y tranquilo. Tampoco me parece justo relatar ahora los porqués de que esté siendo así pero lo cierto es que las circunstancias que nos han ido acompañando no nos lo han puesto nada fácil. A ninguno. Y eso al final se traduce en un montón de sensaciones y pensamientos que le hacen sentir a una culpable entrando de cabeza a esa rueda de hámster de la que parece imposible salir.

Atrás quedaron los paseos diarios de una hora o dos horas, las siestas largas y el reposo del primer embarazo. Pero también han desaparecido unos miedos para dar paso a otros. Ni mejores ni peores. Diferentes.

Han pasado tres años de aquello y en este tiempo, ¿qué es para mí lo más difícil de la maternidad?

  • El miedo. Haber descubierto que existe un miedo desmedido, que hasta ahora nunca había sentido y que tiene múltiples caras. Es un miedo feroz al sufrimiento de mi hija. A su malestar. A su dolor. A su pérdida. Un miedo que de vez en cuando aparece. Cuando lees una noticia protagonizada por una desgracia infantil o familiar. O cuando conoces de la enfermedad, del maltrato, de la muerte de un niño.
  • La incertidumbre. Los días están marcados por la incertidumbre y eso para alguien que gozaba de tener controlado su to do list a veces puede ser frustrante. Pero para mi lo difícil no es tanto pensar en el presente inmediato como en el futuro más próximo. ¿Dónde estaremos? ¿Lo conseguiremos? ¿Podremos con todo? ¿Acabaremos debajo de un puente? Supongo que mi pasado familiar no ayuda a evitar ciertos pensamientos catastrofistas que, eso sí, lejos de dejarme caer, me empujan a avanzar cada día.
  • La culpabilidad. De esto ya he hablado alguna vez. Creo que es una de las cosas más difíciles de la maternidad, y parece que es algo indisoluble. Nace el bebé y ¡zas!, ahí está ella. Esperando el mejor momento para caer sobre ti. Y según avanza el tiempo no es solo una culpa que aparece con las decisiones tomadas, también es una culpa que llega cuando tu paciencia ha tocado a su fin y estallas. Y gritas. Y lloras. Y sientes que no puedes más. Entonces, por si fuera poco comienzas a sentir que eres la peor persona del mundo. Sabes que no deberías haber gritado. Te arrepientes. Y pides perdón.
  • El agotamiento. Y me refiero al agotamiento encadenado. Ese que aparece tras una y otra noche sin dormir. Sin descansar. Ya no hay tiempo para siestas, ni puedes parar. La maquinaria del día a día está a pleno rendimiento y no puede detenerse por ti. Comidas, cenas, compras, trabajo, juegos, duchas. Y más trabajo. De 6.00 AM a 11 PM no hay botón de stop. Tampoco un pause.
  • El desacierto permanente. La maternidad me ha enseñado que esto en realidad es un continuo juego de prueba y error. Haces lo que puedes pero la mayoría de veces la sensación que queda es de desacierto total y permanente. Tampoco sabes muy bien si lo que ves como acierto es realmente eso, un acierto. Pero te aferras a ello y desechas lo que no ha servido. Al menos de momento. Porque los aciertos y los errores tampoco permanecen sino que pueden evolucionar y dejar de servir.

 

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Por supuesto, no todo es difícil. Ni todo es blanco y negro. La maternidad también me ha enseñado muchas otras cosas: a valorar lo realmente importante, a sacar fuerzas de donde ya no hay, a recuperar la sonrisa a base de besos, a amar de manera incondicional. Y todo esto hace más fácil lo difícil. Sin dejar nunca de aprender. Aunque muchas veces me empeñe en no querer verlo.

¿Y para vosotras? ¿Qué es lo difícil de ser madre?

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Diana Oliver

Diana Oliver

23 comentarios

  1. Hola tengo una hija de 12 años y creo que ya es hora de darle un herman@ pero el miedo q tengo es muy gramide yo trabajo de noche eso complica aún más ala hora de tomar la decisión que hago cuando nazca esa y tantas otras dudas cruzan por mi cabeza

    • Vaya María, lo siento mucho. Es una decisión muy complicada, la verdad. Ojalá encuentres la forma de hacerlo. Un abrazo.

  2. Para mi la maternidad ha sido difícil, empezando con la familia q siempre te juzga por como cuidas a tus hijos. No puedo negar que al igual son un gran apoyo. Tengo un niño de un año y una bebé de un mes. Doy lo mejor de mí para ambos en el día los cuido con amor y paciencia, la noche se torna muy difícil ya que uno despierta al otro y así. Y mi esposo se encuentra en otra ciudad trabajando por lo q tengo q pedir ayuda, pero al mismo tiempo acompañadas de críticas, sé que puedo sola pero no es el mismo cuidado ni atención hacia ellos, espero tener mas paciencia y poderlos sacar adelante. Saludos.

    • Hola, Valeria, me rompe el corazón leerte porque sé lo que estás sintiendo. Somos humanas. Somos imperfectas. Hacemos lo que podemos con las circunstancias que tenemos. Nos exigimos, y nos exigen, mucho. Sé más justa contigo, estoy segura de que eres una madre maravillosa. Te mando un abrazo enorme. Te entiendo.

  3. Yo pienso que la maternidad es terriblemente dura, por lo menos para mí, no somos todos iguales, y ojalá estuviera del otro lado del charco.. pero esta es mí realidad, no todas disfrutamos la maternidad… Y eso no implica en absoluto que no amemos a nuestros hijos… Solo que cultural, emocional, madurativamente o solo por nuestra historia de vida y/o nuestro carácter no lo disfrutamos, lo primero diría yo es no juzgarnos entre mamás… Ya que he notado que ese teme es muy denso, y lo más importante no juzgarnos a nosotras mismas, amar a nuestros pequeños y tratar de disfrutar el viaje! ( Lo cual para algunas es un trabajo y para otras sale natural) saludos

  4. Llegué a esta página porque hoy me siento sobrepasada, he llorado mucho y he gritado delante de mi hija de 3 años, hemos salido de viaje las dos con sus abuelos (me separé este año en buenos términos), pero en el viaje enfermó y anda hiper irritable porque además nos ha llovido mucho. Hemos estado encerradas y me pega, y andamos las dos irritables como círculo vicioso, a veces siento que no puedo sola!! Que la maternidad se me hace pesadísima en momentos así, además verla enferma. Me mata…. Desahogo.

    • Leticia, por supuesto que puedes con esto y con más. Entiendo perfectamente cómo te sientes porque nosotros nos sentimos así muchas veces. Sentimos que no podemos, que no llegamos, que estamos agotados. Creo que el agotamiento y cómo estamos nosotros siempre influye en cómo estamos en conjunto. Delega, aprovecha que estás con los abuelos y toma tu tiempo para recargar las pilas y estar bien.
      Un abrazo grande. ¡Ánimo!

  5. Pingback: El amor infinito
  6. Empiezo a retomar vuestras entradas pendientes y fíjate con qué me voy a encontrar: ¿pero qué tono es este, Diana?

    Todo eso que cuentas son sentimientos inevitables, y cada etapa en la vida tiene los suyos: quizá el agobio durante los estudios, la incertidumbre al final de los mismos, la soledad cuando los caminos de los amigos se separan, la frustración en un trabajo que no nos lleva a ninguna parte… Pero lo importante es que el día que te sientas a hacer balance, lo positivo pesa mucho más y todo merece la pena.

    Y aunque todos esos sentimientos te acompañen durante el embarazo o la maternidad, ni unidos pueden evitar que te mees de risa con una carcajada imposible de contener, o que te invadan las ganas de comerte a besos a los tuyos, que te enamores cada día de esos instantes que solo los que más quieres pueden regalarte. Al final todo merece la pena, que sí. Mira vuestras fotos, verás que así lo demuestran.

    • Ains, así es.Todo merece la pena 😉 Pero tengo que decir que jamás hubiera imaginado que sería tan durete…

  7. Sin lugar a dudas en mi caso sería el miedo, miedo a todo lo que has dicho y a mil cosas mas, y la incertidumbre de cada paso que damos … como le irá el cambio de habitación, y la retirada del chupete y el inicio del cole y ……. tooooodooooo. Yo que también era de tener las cosas bastante controladas y de no salirme mucho de mi zona de confort, la maternidad no solo me sacó sino q me puso boca abajo y me sacudió!

  8. Eso de que dicen que la vida te cambia y piensas que no será para tanto. Es para tanto y para más. Pero la gente después del primero repite. Se ve que compensa :D.
    Un besote a todos!

  9. Casi me resulta más fácil contarte que no me resulta difícil de la maternidad: querer. Dejarme sentir ese amor incondicional y único es lo más maravilloso del mundo. ¿El resto? Complejo, escabroso, difícil… pero el balance sigue siendo positivo. ¿Verdad?
    Un besazo.

  10. Ay, cuánta razón. Yo creo que (casi) todas las madres compartimos esas sensaciones. Encima el cansancio con los maldormidores las agudiza más aún. Mi embarazo triste no, pero muy rollo si está siendo. Solo pienso que tiene fecha de caducidad y que lo importante es que el peque esté bien.
    Ánimo.

  11. En 2 semanas se cumplirá 1 añito desde que soy mamá y tengo a mi ratoncita. Haciendo balance de estos fantásticos y locos meses, no puedo estar más de acuerdo con los miedos y las incertidumbres que nos cuentas. Para mi creo que eso es lo más difícil…Y las noches en vela 🙂

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