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Los tabúes del embarazo y el puerperio

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Idealizar el embarazo

Siempre digo que mi visión acerca de la maternidad cambió radicalmente cuando nació Mara. También cambió el concepto que tenía de lo que era el embarazo, el parto y el postparto.

En mi caso, lo pasé realmente regular los tres primeros meses de ambos embarazos. Tenía muchísimas nauseas, agotamiento y malestar las 24 horas del día, especialmente por la tarde, momento en el que las nauseas se hacían mucho más intensas. Sentía un rechazo brutal por bastantes alimentos y la sensación era la de estar enferma todo el tiempo. Con Mara, a partir del tercer mes todo mejoró bastante y durante el segundo y el tercer trimestre apenas tuve molestias más allá de insomnio, las piernas un poco hinchadas y algo  de pubalgia durante la última fase del embarazo. Con Leo la cosa cambió: más insomnio, un dolor de pubis muchísimo más intenso y prácticamente durante la mayor parte del último mes, mayor agotamiento, dolores musculares intensoscalambres en las piernas día y noche espantosos, incontinencia urinaria cada vez que estornudaba o me reía e imposibilidad de encontrar una postura durante la noche desde muy pronto. También perdí muchísima flexibilidad (ponerme las zapatillas era un ejercicio de equilibrismo profesional hasta sentada) y la vida sedentaria a causa del trabajo frente al ordenador me dejó con un estado físico lamentable que me impide subir tres escalones seguidos. Tener una pequeña terremoto de tres años a la que cuidar tampoco lo puso muy fácil.

cambios-en-el-embarazoPese a todo, aún me siento con “suerte” porque muchas mujeres sí experimentan nauseas o malestar todo el embarazo, así como gases, aumento de vello, sequedad vaginal o hemorroides (de hecho la prevención de hemorroides es un tema tabú), ardores y dolores que les limitan muchísimo la vida. Porque realmente no, el embarazo no es una enfermedad pero hay mujeres que se sienten durante nueve meses realmente limitadas por su condición física y eso es durísimo; sobre todo si no pueden bajar el ritmo diario y tienen que continuar como si nada.

Por todo esto digo que antes de quedarme embarazada y descubrir qué se siente o qué sienten otras mujeres que he tenido alrededor tenía un concepto quizás más edulcorado de esto del embarazo. La dulce espera, que dicen.

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La realidad del puerperio

Con el puerperio de Mara la sorpresa fue mucho mayor. Jamás hubiera imaginado que fuera así pese a no tenerlo tan idealizado como el embarazo. Supongo que influyó mucho que con ella no tuve el parto respetado que yo hubiera deseado, y eso unido a no tener ni idea de lo que me iba a encontrar, hizo del puerperio un periodo más complicado. Para mí lo peor entonces comenzó al llegar a casa. Llegábamos con un bebé de apenas tres días, un bebé que yo, mezcla de hormonas y agotamiento, pensaba que no iba a poder sacar adelante. ¡Malditas hormonas e inseguridad! Fue tan duro… Ese mismo día llegaron a casa los abuelos de Mara para quedarse tres días; tres días en los que lo que realmente necesitábamos era estar solos, adaptarnos a la nueva situación y descansar después de horas y horas sin dormir. Eso me causó un estrés importante, que unido a los entuertos y al cambio brutal de situación me hicieron sentir realmente desbordada.

La lactancia también me agobió bastante por entonces y dudé en muchas ocasiones de mi capacidad, como dudé de mi capacidad para poder con aquello tan nuevo que era la maternidad y que sentía que me quedaba tan grande. Se enlazaron muchas noches sin dormir, de dudas y de miedos. De momentos de soledad ( y eso que Adrián trabajaba en casa). Y de sensibilidad extrema. Los días pasaban sin saber muy bien qué hora era o en qué día estábamos. Es asombroso cómo cambia la percepción del tiempo durante el puerperio.

 

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Mi cuerpo fue recuperándose poco a poco y salvo un leve problema de hemorroides fruto de los esfuerzos y de la posición de litotomía del parto (por suerte es fácil encontrar infinitos remedios para las hemorroides), y de unos loquios eternos de casi dos meses todo volvió a su sitio.

apoyo-durante-el-puerperioEl postparto de Leo está siendo muy diferente. Aunque solo han pasado 5 días, y es pronto para poder hablar más allá del postparto más inmediato, el tipo de parto y la experiencia anterior con Mara (que nos ha servido para aprender muchas cosas) han influido en que todo esté siendo mejor. Durante el primer día tuve algo de dolor en el coxis y en el pubis, así como unas agujetas increíbles en las piernas (creo que como consecuencia del esfuerzo de empujar de pie). Pero, vamos, a las 8 horas de haber parido estaba recogiendo trastos y con bastante energía. He tenido algún entuerto, cosa que pensaba que sería bastante peor, pero puedo decir que a las 48 horas estaba ya bastante entera. ¿Lo peor? El estrés que supone una pequeña terremoto de 3 años. ¿Lo mejor? El apoyo que hemos sentido alrededor tanto a nivel emocional (no podemos estar más agradecidos por tanto cariño, de verdad) como logístico (increíble la familia Sin Chupete que nos trajo tupers a casa para una semana y se quedaron con Mara una tarde para que pudiéramos descansar).

Por todo esto yo en realidad no puedo quejarme de absolutamente nada. La realidad es que para algunas mujeres el puerperio puede ser un momento muy duro, del que poco se habla, con mayores dolores, secuelas por episotomías o violencia obstétrica, depresión postparto, incontinencia total urinaria o fecal. Soledad absoluta. Desorientación. Además, muchas veces la madre parece pasar a un segundo plano y todo el protagonismo lo tiene el bebé. Se supone que debe ser un momento maravilloso  cuando en realidad muchas madres se encuentran mal a nivel físico o emocional y lo que necesitan es apoyo y soporte.

Un cóctel de sentimientos

La maternidad es un cóctel de sentimientos que no siempre es fácil de gestionar. Ni de asimilar. Cada embarazo, cada parto y cada post parto es un mundo.

Opino que la llegada de un bebé es uno de los momentos más mágicos y duros a los que se pueden enfrentar unos padres. Durante el embarazo, el parto y el postparto se vive como en una especie de montaña rusa de emociones que creo que es casi imposible que no te marque o te cambie de alguna manera. Y tengo la sensación de que, de una u otra forma, es algo común a todos los padres, vivan como vivan su maternidad/paternidad y su nuevo rol de padres.

De hecho, a nivel social creo que en cierto modo todos los cambios nos han llevado también a modificar la forma en la que nos relacionamos con los demás. Cambian tus prioridades, tus preferencias, hasta tus hábitos, y, al final, toda esta metamorfosis hace imposible que no acabes acercándote o alejándote de determinadas personas.

¿Cómo habéis vivido el embarazo y el puerperio? ¿Creéis que se idealizan o, por el contrario, cada vez se visibiliza más la realidad?

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15 comentarios

  1. Desde el punto de vista masculino, supongo que hasta cierto punto es normal que os sintáis más cómodas hablando de este tipo de tabúes en la intimidad de las amigas con «a». Con todo, sí tengo la impresión de que casi todas las madres se resisten a admitir que lo han pasado mal antes o después del parto. Sólo en casos de mucha confianza se atreven a confesar que sí, que duele, que se sufre… Está claro que es un tema muy personal, pero no sé si no se debe todo en parte a esa dichosa presión que siempre tenéis por demostrar que podéis con todo y que sois supermujeres… Y todo ello contribuye a idealizar el proceso completo, como tú dices.

    Eso sí, lo que es ni medio normal es que que tú estuvieras recogiendo trastos por casa a las 24 horas de haber dado a luz. ¡Diana, para quieta!

    • No fueron 24… creo que fueron 8 horas después jejeje… Sí, de verdad que creo que necesito hacérmelo mirar. Terrible.

  2. Pues en mi embarazo estuve hasta los 4 mese y algo vomitando diáriamente entre las 19 y las 24 horas, no soportaba los buenos olores, ni champus, ni suavizantes y detergentes de la ropa, nada, todo me hacía salir corriendo a vomitar! Y el postparto pues a nivel fisico genial pero con una ansiedad postparto terrorifica, que para mi era una gran desconocida, ya que de la depresión postparto se encuentra muchisima información pero de la ansiedad postparto nada y menos (no me refiero a la ansiedad propia de cualquier madre primeriza obviamente), recuerdo el dia que, despues de meses de padecerla encontré en un articulo la sintomatología y rompí a llorar viendo q todo lo q me pasaba lo ponía alli. A eso le acompañó que mi medico de cabecera estaba de baja y tuve 7 profesionales diferentes a los q tenia q explicarles cada vez q iba para pedir un medicamento q sabia q era compatible con la lactancia y que todos me negaban. Resultado … abandono precoz de la lactancia por este motivo y pánico a tener otro postarto y por consiguiente a volver a ser madre. Efectivamente hay mucho tabú en torno a la maternidad y eso nos hace daño. Besos!

    • Vaya, lo siento muchísimo 🙁 Es tal cual lo dices: desconocimiento total y absoluto. Mucho ánimo. Un abrazo.

  3. Yo soy una suertuda en estos temas porque la verdad es que los dos embarazos, los dos partos y los dos puerperios han sido muy bueno, este segundo incluso mejor que el primero! Es verdad que tengo bastante apoyo, y que la naturaleza ha sido muy buena conmigo. Lo único un poco malo son las hormonas revueltas que de vez en cuando me hacen estallar con tonterias sin micho sentido, pero enseguida se me pasa!

  4. El 1er trimestre de embarazo sufrí las famosas naúseas y de tarde. Gracias al Cariban las pude llevar algo mejor. Pero sí era sensación de estar mareada y enferma todo el día. Luego el tema del despiste… me tenía y tengo que apuntar todo o se me pasaban cosas importantes como hacerme los análisis… Y el último mes, hemorroides y una pierna como medio adornecida, que por cierto sigue igual.Y… llegó el día del estreno, después de ranto pensar en ese momento, de asistir a clases preparto desde la semana 12… llega el tan temido (y esperado) PARTO. Vino precedido por la expulsión del tapón el domingo día 6 por la mañana. La noche del 7 me despertó una contracción y volví a sangrar. Asustados fuimos a la resi. A casa, era otra parte del tapón y yo estaba de 1 cm y con el cuello borrado al 80%. En casa recuerdo que pude dormir un poco por la mañana entre contracción y contracción, que se llevaban pero eran cada 10 minutos. Pude comer unas lentejas y empezó la función. Dolores en las lumbares que irradiaban a la zona baja de la tripa. Con la 1a punzada de dolor me hacía una idea de la magnitud que alcanzaría. A la bañera, en la pelota, en la cama peor…y a las 17h ya eran de 1 minuto cada 5. Vuelta al hospi, me miranby que sigo igual. Bajón. Me ingresan en planta previo chute de algo que me dejó en un globo muy agradable, fue por mi mala cara y mala dinámica. Y a las 12 de la noche me miran y de 5 cm… los dolores eran cada minuto y duraban 1 min creo. Al paritorio corre corre, aparece el angel blanco y epidural ohoh por fin. 4h dilatanto en la gloria y 1h de pujos intensa… el momentazo ver su carita. Y para el recuerdo la experiencia más salvaje de mi vida.

    • Ay! Se me olvidó poner lo de la memoria. Yo exactamente igual, tenía que apuntarme todo y aún así se me olvidaba… ¡Terrible!
      Qué bien que tu parto fuera como querías 🙂 Es durete pero como dices, el momentazo de ver su carita no tiene precio. ¡Un beso!

  5. Mi primer embarazo, como el tuyo, fue malillo el primer trimestre y ya las últimas semanas. Este, sin embargo, está siendo bastante infernal y estoy ya de seis meses. La verdad es que me he identificado mucho con lo que comentas porque me encuentro mal a diario y cuesta un poco tirar. Pienso que siempre se podría estar peor para animarme jejeje.
    El postparto fue atroz. ¡Sorpresón que nadie de cuenta! Así se estoy cagadita de cómo será esta vez… El parto tampoco fue una maravilla así que. Espero que esta vez los males pasen en el embarazo y luego vaya la cosa bien.
    Espero que te estés recuperando bien y que el peque esté estupendo, al igual que Mara.

    • La verdad es que es tal cual: nadie te dice lo que va a ser el embarazo, el parto y el postparto; también es cierto que son procesos bastante imprevisibles… La recuperación del parto de Leo está siendo absolutamente alucinante. Hace 10 días ya y es impresionante lo rápido que me he recuperado: apenas sangro, no tengo ni una simple molestia (ni si quiera tuve un ligero desgarro, nada) y me encuentro estupendamente. Como si no hubiera parido. Si me lo dicen no me lo creo; y pienso que el tipo de parto que tuve es lo que ha marcado la diferencia. ¡Brutal! 🙂

  6. Mi embarazo fue increíble, tuve una suerte impresionante. Exceptuando el primer trimestre, el principio, en el que tuve unas náuseas que me duraron hasta que descubrí qué las causaba (la pasta de dientes, tuve que cambiarla por una para bebés) y ahí se acabaron, o al menos las diarias. Luego solo tenía muy de vez en cuando. El resto del embarazo genial, nunca llegué a tener problemas para dormir, que me habían dicho que tendría. No se me hincharon los tobillos, quizá porque ya eran anchos, jeje (soy gordita y de aquella lo era mucho más). Fui a clases de gimnasia para embarazadas hasta el día antes del parto y trabajé hasta un par de semanas antes.
    El postparto, en mi caso lo peor fue estar 10 días con las secuelas de la cesárea, necesitar ayuda para levantarme de la cama, pasar un dolor espantoso para levantarme del sofá… El dolor cuando me cogía el pecho, con mis gritos de Tarzán. Y el estrés que me producían mi marido y mi madre cuando el bebé lloraba y me metían prisa incluso si estaba en el baño o en la ducha… Diciéndome que me aourara, que tenía hambre… Pero bueno, quitando esos detalles, la presencia de mi madre, que vino cinco semanas, para mí fue genial, me ayudó muchísimo más de lo que me estresó y ojalá si tengo el segundo pueda venir también porque no me lo imagino sin ella… Y la verdad es que con la crisis no sé si va a ser posible, así que acojona un poco.
    Yo creo que aunque cada vez se visibiliza más la realidad, todavía están muy muy idealizados. A mí los 10 días de no poder casi moverme por la cesárea me pillaron por sorpresa (también fue mi culpa que no me quise informar en mi tozudez de que yo iba a tener un parto natural…) y el no contar con ellos fue lo que más me descolocó.

    • Jo Paula qué agridulce tu experiencia entonces. Por un lado el embarazo y por otro el postparto. La verdad es que imagino que lo de la cesárea debe ser terrible a nivel funcional para poder levantarte, acostarte, coger al bebé… Jo, cuanto lo siento. La verdad es que como dices no saber qué puede pasar descoloca mucho y se pasa fatal.
      Yo la verdad es que este postparto lo estoy viviendo de forma bastante distinta al anterior, entre otras cosas porque tenía la experiencia primera y Anabel, mi matrona, me informó de muchísimas cosas que me han venido estupendas. Además, es cierto que el parto ha sido fantástico y eso ha ayudado a una recuperación exprés.
      Un beso grande, Paula.

  7. ¡A ver cómo me va el segundo! Pero mi primer embarazo y post parto fueron infinitamente mejores de lo que nunca imaginé. Como todo el mundo te habla de olores aquí y allá, molestias, síntomas infernales y demás, al no sentir nada de esto lo viví mejor que quise. Y en el post parto no tuve ningún dolor tampoco desde que salí del paritorio. Mi drama estuvo en los inicios de la lactancia, que tanto me dolieron. De cara a esta segunda maternidad, lo que me preocupa más es la falta de tiempo para poder llegar a todo y el estrés al verme incapaz de gestionar el ritmo de mi bichilla de 3 años y el que traiga de serie el nuevo churumbelito. Pero en lo que a malestares físicos se refiere, aspiro a volver a librarme de todos.

    • Ay como te entiendo Lucía… Era el miedo que yo también tenía, y tengo que decir que no está siendo tan terrible como había planeado en mi cabeza. Puedo decir que “es peor pensarlo que pasarlo”, de verdad.
      Mucho ánimo con la recta final. Un beso.

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