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“Me paso el día recogiendo”

Si hay una cosa que jamás hubiera imaginado es que la maternidad fuera a ser tan agotadora. Mucho más de lo que nadie pueda pensar. Y una de las sensaciones que siempre tengo es que “me paso el día recogiendo”. ¿A vosotros no os pasa?


 

 

Siempre he dicho, y creo que diré, que me gusta ordenar. Llamadme loca pero realmente disfruto colocando esto allí, esto allá, y creo que soy una de las personas más organizadas que conozco. Me gusta porque me relaja, me permite poner la mente en blanco y “parar”. Y luego está el fantástico efecto que produce en mí ver todo en su sitio, colocadito en paz y armonía.

Ahora bien, desde que soy madre ese “ordenar” ya no depende solo de mí misma, o de mi querido Adrián, sino que tenemos a dos pequeños terremotos que día tras día descolocan el germánico orden en el que se dispone nuestro hogar. Así que, por mucho que me guste ordenar, de verdad de la buena, últimamente no puede dejar de repetir una y otra vez aquello de…

“Me paso el día recogiendo”

¡Zas! Es una frase que sale de manera automática, natural, y que, además, en mi caso siempre va acompañada siempre de algún complemento molón del tipo “Estoy agotada…”“Qué cansada estoy”“Hoy ya no puedo más.

 

 

Yo pienso que repetir “me paso el día recogiendo” una y otra vez es fruto de ese agotamiento físico y mental que nuestro día a día nos ha “regalado” porque, por mucho que te lo digan, por mucho que te lo imagines, jamás puedes hacerte una idea de lo agotadora que es la maternidad, especialmente con bebés que comienzan a descubrir el mundo.

Ya no sólo son las carreras diarias de ir al cole, los baños, las comidas y las cenas, el trabajo en casa, el trabajo remunerado, etc. sino que también tienes el trabajo extra de recoger un montón de cosas que van quedando esparcidas por casa; y que para una maniática del orden como yo supone tener que dejarlo todo en su lugar antes de dormir.

No hablo sólo de juguetes, que tampoco tenemos tantos (¡por suerte!), sino de cosas cotidianas que llaman la atención de nuestro intrépido gateador: una olla o un cazo, el teléfono, los álbumes ilustrados del rincón de lectura, los cojines, las almohadas, los marcos de fotos, el cubo de la ropa sucia… Cualquier cosa le sirve al pequeño Leo para descubrir el mundo que le rodea, y, de paso, deja el terreno preparado para que su hermana lo remate cuando vuelva del cole.

 

 

Y la verdad es que me cansa. Me cansa mucho no parar desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche de tener que hacer cosas (siempre hay algo por hacer). Pero, realmente, aunque me queje todo el tiempo, pese a que no deje de decir “me paso el día recogiendo”, sufro de cierta bipolaridad maternal y la realidad es que en el fondo no me importa hacerlo porque recoger me relaja (¡y hago deporte!) y me compensa la sensación posterior de verlo todo en un maravilloso orden.

 


¿Vosotros? ¿Habéis dicho ya aquello de “Me paso el día recogiendo”?

 

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    16 comentarios

    1. Que razon tienes…
      Para mi, es como la película de El Día de la Marmota. Tengo la sensación de que no paro y cuando me doy cuenta es como si hubiera que empezar desde cero de nuevo 😭

    2. Yo vivo con esa sensación, pero lo cierto es que me he rendido. Al principio recogía el salón cada noche, devolviendo cada cosa a su lugar y doblando cuidadosamente las mantitas del sofá. Ahora solo lo hago cuando va a venir alguien a casa y es físicamente imposible que pueda encontrar un milímetro cuadrado libre en el que sentarse. El salón es territorio comanche. El único lugar en el que necesito imperiosamente mantener mi orden es la cocina. Es mi fortaleza de orden inexpugnable.

      • ¡No te rindas! ¡Nooooooooooo! Lo de las mantitas del sofá lo solucioné con un cesto de mimbre pero se lo han cargado 😀 Así que nada, he guardado las mantas je je je… Lo de la cocina sí que me pasa igual, necesito que esté en orden o me vuelvo loca. Cortocircuito mucho si veo algo fuera de su sitio. La verdad es que qué paciencia tiene esta gente conmigo…

        • ¡¡Suerte que tenéis una fortaleza de orden inexpugnable…!! Yo pretendo que mi cocina sea exactamente eso, pero… la vida me boicotea. Jajaja. Los astros se alinean para ponerme la zancadilla una y otra vez. De hecho, mi frase sería “Me paso la vida en la cocina…”, y no precisamente cocinando. Creo que el único remanso de orden en casa es el felpudo de la puerta de la calle… ¡Que está por fuera, por supuesto!

          • Me encanta lo del felpudo Je je je… Oye, pues mira, tan ricamente. A mí en realidad me dais mucha envidia porque se vive más relajadamente 🙂

    3. Me pasa como con la cocina, me gusta comer pero no cocinar, así que me gusta el orden pero no ordenar jajaja. Aunque como me gusta, ahora estoy un poco maniática con el tema pero es que con los dos pollos, como mantenga el orden… esto se convierte en la jungla. Nosotros solemos recoger antes de salir de casa y el peque va recogiendo sus cosas cada vez más y mejor.

    4. desde que me levanto, hasta que me acuesto, lo digo.. ¡y lo hago! pero es que es verdad, todito el tiempo que estoy en casa, llevo algo en la mano de un sitio a otro… muy bien estamos las madres para como podíamos con el panorama que tenemos! 😉

    5. A mí también me gusta recoger (menos la cocina, eso lo odio). Pero me gusta una o dos veces al día. Lo que me supera es estar, efectivamente, todo el santo día recogiendo. Acabar de recoger y que esté otra vez todo desordenado a los cinco minutos.

    6. Este post me acaba de llegar en el momento oportuno. Acabo de dejar al peque en el cole, vuelvo a casa y me dispongo a…¡Recoger! Y lo primero que ha venido a mi mente es…¡Me paso el día recogiendo! Y te leo justo ahora, y mira como que me has animado la tarea del día, porque a mí no me gusta nada lo de recoger, pero no me gusta ver el desorden así que, ya sé lo que me toca. Un abrazo

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