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Modelos de maternidad en las series: Juego de Tronos, Homeland y Mad Men

La maternidad en las series o cómo la ficción puede ser una herramienta útil para reflexionar

Nunca imaginé que los distintos modelos de maternidad que aparecen en las series llamarían tanto mi atención. La ficción puede ser una herramienta estupenda para hacer un ejercicio de reflexión y análisis sobre la percepción que tenemos de la maternidad porque al fin y al cabo no son más que el reflejo de lo que somos.

¿Qué modelos de maternidad encontramos en Juego de Tronos, Homeland y Mad Men?

Lysa-Arryn

Lysa Arryn, señora de El Valle, y madre de Robert, en ‘Juego de Tronos’.

El mensaje equivocado de Juego de Tronos

En Juego de Tronos hay varias figuras maternales. Todas muy diferentes, como la vida misma. Yo me voy a quedar con la representada por Lysa Arryn, señora de El Valle, y madre de Robert, un niño al que han caracterizado por una salud frágil. Los guionistas han decidido que para convertirle en lo que despectivamente se conoce como un “niño mimado” (¡Qué fea expresión!) nada mejor que dejar claro que la culpa de semejante “desastre” es de la madre; una madre que le consiente, que le sobreprotege y que “le sigue dando el pecho a sus seis años”. Por supuesto, la lactancia materna es la causa de todos los males de la sociedad (por favor, léase la ironía). Eso al menos es lo que deben pensar los guionistas de la serie, quienes, por cierto, desconocen que como bien dice Elisa Medina (Cofundadora de Mammalia, Asociación para la Normalización de la Lactancia Materna) en una entrevista “No es que hoy se alargue la lactancia materna, sino que en décadas anteriores se había acortado de forma dramática. Estudios antropológicos sitúan la edad natural del destete entre los dos años y medio y los siete años.”

Y también lo dice el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría:

“A lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido la norma hasta los 2-3 años de edad. No es sino hasta comienzos del siglo XX en los países industrializados cuando, a raíz de la aparición y extensión del uso de los sucedáneos de leche materna y los cambios sociales, se generaliza el destete prematuro de los bebés.

Desde el punto de vista evolutivo, la lactancia materna es una clave fundamental en el desarrollo de nuestra especie. Su interrelación con la fertilidad de las mujeres y con la supervivencia de los niños hacen de la lactancia un elemento de estudio primordial en la historia del género humano. Diversos trabajos en paleofisiología y antropología establecen que la edad del destete espontáneo en Homo sapiens sapiens ocurre entre los 2,5 y los 7 años.

Con esta percepción de la lactancia materna como algo anormal y dañino llegados a cierta edad del niño se siguen alimentando los falsos mitos en torno a la lactancia materna (“Tú leche a partir del año no alimenta”, “Te está usando de chupete”, “Chupa por vicio”, etc.) y con ellos la cultura del biberón que tan difícil se lo pone a las mamás que sí quieren amamantar.


Carrie Mathison

Carrie Mathison en ‘Homeland’.

La maternidad no aceptada de Homeland

En Homeland encontramos una maternidad delegada por parte de su protagonista, Carrie Mathison quien estrena maternidad y nuevo destino, Islamabad, en la cuarta temporada de la serie.

Carrie Mathison es la anti héroe y la anti madre. Tal es el grado de ‘no aceptación’ que en la cuarta temporada la chica que lucha contra su bipolaridad a base de pastillas, tiene oscuros pensamientos con respecto a la vida de su hija.

Carrie es presentada como una mujer que huye de la maternidad y que desea delegar el cuidado de su hija en su hermana (madre de otro niño) en favor de su puesto de alta responsabilidad en el FBI. ¿Conciliación? ¡Ja! El anhelo de ser espía de Carrie choca completamente con la posibilidad de ser madre. Nos queda claro que para los guionistas de Homeland la maternidad no es más que un problema así que lo mejor es que este cambio vital pase desapercibido a miles de kilómetros de distancia.


MadMen

Betty Draper, Peggy Olson y Joan Holloway en ‘Mad Men’.

Las diferentes caras de Mad Men

La maternidad en Mad Men está muy presente. Por un lado encontramos a Betty, ex esposa de Don Draper y madre de tres hijos que vive sumergida en un profundo sentimiento de infelicidad e insatisfacción. Muy a lo Revolutionary Road, Betty representa en la serie a esa generación de madres americanas de los años 50 a las que la publicidad y la televisión les vendieron estupendamente la idea de esa necesidad de tener que ser madres y esposas perfectas, bellas, atentas. Madres con una presión brutal ante lo que socialmente se espera de ellas.

Mi favorito es el personaje de Joan Holloway, mujer separada y madre de un hijo bastardo que, pese a las continuas trabas que han ido apareciendo temporada tras temporada, no pierde la sonrisa. Alegre, sensual y fuerte como Kiki de Montparnasse, Joan se convierte poco a poco en una mujer independiente que no renuncia a encontrar el amor verdadero –sea lo que sea esto– ni a desarrollar su carrera profesional, sin dejar a un lado su condición de madre como vemos en la última temporada de la serie.

Y por último, no puedo dejar de recordar la maternidad no aceptada de Peggy Olson quien decide renunciar a su papel de madre por considerarlo incompatible con el ascenso de su carrera en un mundo dominado por hombres. Así que ¡zas!… los guionistas hacen que de a luz y siga adelante con su vida como si nada hubiese pasado. Peggy es la alumna aplicada de Don y, por tanto, nada puede impedirle llegar a lo más alto. No, la maternidad no es compatible con ser creativa en Mad Men, como no es compatible la paternidad para ese Don que, como dice Adrián en Murray Magazine, no es más que “un padre de familia desaparecido en combate, superado por las expectativas, en busca permanente de una felicidad inalcanzable”. El personaje de Peggy es el fiel reflejo de la realidad de una época –no tan distinta en muchas cosas al presente– en la que ser mujer, mucho menos madre, y tener un cargo de responsabilidad no era un hito alcanzable. Casi nunca.

Diana Oliver

Diana Oliver

18 comentarios

  1. De las tres la que más conozco es Mad Men y efectivamente a mí que me interesa el tema había llegado a la mismas conclusiones que tú. El post ya he visto que es antiguo, quizás ahora añadirías Big Little Lies como serie interesante. Si no la has visto, que imagino que sí, te la recomiendo porque el papel de la maternidad es muy interesante.

  2. Pues yo me acuerdo de la maternidad de Rachel en Friends. Ella seguía trabajando en la tienda y teniendo sus ligues y su hija no era un “lastre”

    • Jeje… es cierto, ¡Friends! Me encantaba aquella serie. Es cierto, Rachel seguía trabajando y, eso sí, tenía una gran tribu en la que apoyarse.

  3. ¡Muy bueno! Las he visto todas y coincido con Antonio que, al estilo americano, pero la maternidad de The Good Wife está muy bien. Lo de Juego de tronos lo entiendo, había que criar guerreros y asesinos y eso no cuadraría con un niño con un fuerte lazo con su madre. ¡Ojo que vaya madre! Lo de Homeland de este año me pilló todavía de post parto y casi me da un chungo y le muerdo a la tele. En Mad Men hay de todo, y es que los años 60/70 americanos fueron la revolución de las mujeres. Ya nos contareis cuando veáis The Good Wife.

    • A mi me pasa igual que a ti, Isabel, cuando veo cosas como las de Homeland. ¡Tremendo! Siempre he tenido sensibilidad con los niños pero desde que soy mamá es demasiado 🙂 A ver si sacamos tiempo y nos hacemos con The Good Wife. ¡Qué ganas!

  4. La maternidad de The Good Wife mola, aunque tambien a veces caen en ese tópico de que si eres madre no puedes trabajar y ser buena. Afortunadamente el personaje de Alicia demuestra que si es posible huir de esos clichés.

    Merece la pena la serie!

    • Tenemos esa serie entre nuestras pendientes 🙂 Habrá que hacerse con ella. ¡Gracias!

    • Tampoco estoy de acuerdo con el modelo de The Good Wife, allí ella dejó su carrera cuando era joven por dedicarse a la casa y a su esposo, sólo mucho mas tarde cuando sus hijos eran grandes y por necesidad volvió a retomar su carrera. Me parece que no muestra una conciliación y es un poco irreal, porque es iluso que a una mujer le dén trabajo en una firma de abogados sin haber nunca practicado y haber dejado su carrera por 11 o más años luego de terminar el diploma.

    • Qué recuerdos me trae esa serie de mi “juventud” 🙂 Me encantaba. Quizás hoy me llevaría las manos a ala cabeza.

  5. Es para flipar… Yo ahora me estoy leyendo los libros de Camilla Lackberg (creo que se escribe así), y no sé si es el segundo o tercero de la saga, que ella ya ha tenido la bebé. Tiene tela también… Nombran a una tal Anna Wahlgren, que se ve que es una referente en Suecia… y yo no lo había oído nunca

    • La verdad es que el tema de los enfoques de la maternidad en libros, series, cine… da para un libro en sí mismo. Gracias por tu comentario 🙂

  6. Lo triste es que algunas madres reales lamentablemente sí se parecen a esas madres de ficción, aunque a distinta escala… y estoy pensando en una amiga embarazada de ocho meses que está deseando dar a luz para poder dejar a su hija con su padre a las doce de la mañana y marchar de rebajas (me saco leche y que le dé el biberón su padre…), o en otra que a pesar de conocer los beneficios (imposible hablarle de los riesgos de la lactancia artificial) de la lactancia materna te dice que si cuando vaya a la guardería se le pone enferma ya se la cuidará su madre o contratará a alguien… Eso es lo triste de verdad, que haya madres que se parezcan tanto a las de ficción…

    • Bueno, cada madre es diferente, al igual que como personas lo somos. Al final el respeto y la empatía son las mejores opciones ante el resto de maternidades 🙂

  7. Las madres de ficción se parecen bien poco a las madres reales. Al final Carrie es igual la mas real, con su bipolaridad incluida. Revolutionary Road, qué gran peli.

    • Hay de todo pero sí, realmente pienso que, en general, poco se parecen las madres (y las mujeres) reales a los personajes de las series, las películas…

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