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Niños refugiados o el fracaso de nuestra sociedad a través de 50 imágenes

niños refugiados - miradas al exodo que esuropa no quiere ver

Niños refugiados o el fracaso de nuestra sociedad

Son sólo 50 fotografías pero cada una de ellas refleja con dureza la situación de las personas que huyen de Siria. Es imposible no emocionarse con la exposición fotográfica gratuita que podemos encontrar en la Casa del Lector de Matadero hasta el próximo 18 de diciembre de  2016 y que, bajo el título de “#SinFiltros: Miradas al éxodo que Europa no quiere ver“, nos muestra la terrible realidad que están viviendo los millones de personas que huyen despavoridas de un país en guerra que les mata y les maltrata.

Gracias al extraordinario trabajo de 18 fotoperiodistas españoles, que han cedido de manera gratuita su obra, podemos ser testigos de la realidad, desnuda de artificios y edulcorantes, que viven los hombres, las mujeres y los niños que huyen de un país en guerra en el que quedarse es más peligroso que cruzar el mar en barca. Son imágenes muy duras ante las que es imposible no emocionarse y llorar a lágrima viva; imágenes que nos cuentan la peligrosa huida que emprenden personas que hasta la fecha tenían una vida relativamente fácil y cómoda. Como la nuestra. Como la tuya. Y a las que ahora no les queda nada.

 

sin filtros - exposicion en matadero

Ricos fabricando armas para que los más pobres se maten entre ellos. Ciudades destruidas. Familias rotas. Terror, injusticia y deriva. Ese podría ser el resumen de un conflicto sin sentido que dura demasiados años y ante el cual poco se hace más allá de la increíble labor de los voluntarios. Muy recomendables las crónicas de Ibone Olza, por cierto, quien relata lo que ha vivido como voluntaria en los campos de refugiados griegos y la situación dramática de las madres y de los hijos, de los bebés, la violencia obstétrica y un sinfín de horrores que se suceden sin que parezca importarle a nadie.

 

niños refugiados

 

El portazo que ha dado Europa a los refugiados es la mayor evidencia del fracaso de nuestra sociedad. Son familias como nosotros. Familias grandes y pequeñas, con sus conflictos y sus quereres. Sus preocupaciones, sus días buenos y sus días no tan buenos. Personas que quieren vivir en paz y a las que poco les importan las luchas de poder. Que quieren ver a sus niños jugar, correr, sonreír. Crecer.

 

familias de refugiados

Foto de Sergi Cámara. Lesbos, Grecia. Noviembre de 2015.

La vulnerabilidad y la inocencia

Si bien siempre he sentido una profunda tristeza ante las injusticias y el maltrato hacia los niños desde que nació Mara ese sentimiento se ha multiplicado con creces y tengo una mayor sensibilidad hacia el sufrimiento infantil. No soy capaz de ver una escena violenta en la que aparecen niños en una película o una serie. Mucho menos ver imágenes de niños muertos, enfermos o sufriendo. No puedo sacar de mi cabeza a Aylan o al bebé sin nombre acunado muerto por un voluntario en una barca de rescate. Niños vulnerables e inocentes inmersos en un mar de horrores que engordan macabras estadísticas.

 

el drama de los niños refugiados

Foto de Olmo Calvo. Belgrado, Serbia. Agosto de 2015.

Los niños son inocentes y bondadosos. A pesar de la dureza de su experiencia, niñas como la de la imagen sonríen y tiran besos. O piden fotos a quienes se acercan a ellos, como bien cuenta Ibone en su relato sobre la infancia refugiada. Los niños perdonan, aprenden y son capaces de recomponerse con una facilidad pasmosa. No merecen este sufrimiento. Nadie lo merece.

niños refugiados - guerra en siria

Foto de Ángel Colina. Gevgelija, Macedonia. Febrero de 2016.

 

Siempre tengo la sensación de que vivimos mirando hacia otro lado y que no somos capaces de ponernos en la piel del otro pero no dejo de pensar que no sé qué podemos hacer nosotros que no haga una Europa impasible que parece anestesiada ante el sufrimiento ajeno. Más allá de ayuda económica a través de ONGs, comida, ropa o portabebés, que, al final, son un grano de arena en el desierto, ¿qué podemos hacer el común de los mortales para terminar con esta situación? Puede que lo que realmente haga falta sea salir a la calle de una vez por todas y darle el portazo que merece esa Europa cruel que deja morir a niños en el mar y que no parece ver el sufrimiento que está permitiendo.

 

¿Habéis visitado “#SinFiltros: Miradas al éxodo que Europa no quiere ver”? Si estáis en Madrid este verano os animo a que vayáis porque creo que, sin duda, merecen mucho la pena estos golpes de realidad.

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Diana Oliver

Diana Oliver

4 comentarios

  1. Ya te dije en Facebook lo que sentía al respecto,que tristeza y sobre todo esa impotencia de no poder hacer nada,yo a veces siento que la humanidad esta perdida y que no hay solución pero también pienso en todas esas personas que en silencio(porque no son noticia en la tele) ayudan de muchas formas a otras,esa solidaridad callada que da esperanza,a mi me la da,por lo menos e vez en cuando….
    Gracias por el post
    Besos

    • Gracias a ti. La verdad es que es exactamente eso, impotencia total y absoluta. Terrible.

  2. Creo que es algo común a todos los padres el hecho de que se transforme nuestra sensibilidad hacia ciertos temas. Y el sufrimiento infantil es, sin duda, el primero. Leí un tuit de Quique Peinado en el que venía a decir que, como padre, el dolor que la foto de Aylan le provocaba alcanzaba una dimensión nueva que antes nunca habría llegado a imaginar. Mucha gente se le echó encima, como si hubiera acusado a aquellos sin hijos de ser incapaces de sentir lo mismo. Pero estoy completamente de acuerdo con él y contigo. Es algo que no puedes sentir hasta que no sientes el vínculo que te une con un hijo. Yo veía a Lara en la foto de Aylan con la cara vuelta, y no podía parar de llorar.

    No sé cuál es la solución, pero me encantaría que hubiera una. Podemos hacer donativos, podemos incluso liarnos la manta a la cabeza y marcharnos a Grecia como voluntarios durante nuestro mes de vacaciones. Son detalles importantes que harán un poquito mejor la vida de unos pocos durante algunos días. Pero no es una solución; es un parche.

    Nuestra sociedad se organiza de forma que unos pocos tienen la responsabilidad de dar solución a los problemas del conjunto, y cuando esos pocos deciden darle la espalda a un problema que no consideran nuestro, no sé qué podemos hacer… Deberíamos salir a la calle como dices, ya no sé ni siquiera si pacíficamente o llenos de indignación, pero ¿serviría? Hace dos días que un tercio de los españoles dio su respaldo al mismo Gobierno que viene poniendo desde hace meses todas las trabas que están en su mano a la llegada de refugiados a nuestro país. ¿Qué le vamos a exigir al Gobierno si son tantísimos los que ni siquiera están convencidos de que sea asunto nuestro? Qué impotencia, qué fracaso de sociedad. Ojalá hubiera una respuesta.

    • Totalmente de acuerdo en todo lo que dices (siento siempre decir lo mismo pero es que parece que me sacas las ideas de la cabeza y las plasmas con letras). Creo que el problema fundamental está en que no hay empatía. Pero no una empatía de “adorno” sino una empatía real. Ponernos de verdad en la piel de los que sufren: ¿Cómo sino es posible que, como bien dices, se sigan apoyando determinadas cosas? Mi sorpresa ante las elecciones del domingo no es porque considere que la gente no tenga derecho a elegir libremente lo que quiera sino cómo es posible que sabiendo todo lo que se sabe y estando en la situación que están muchas personas no demos un carpetazo a todo esto y empecemos de cero. Con otra gente. Me da igual quien. No hablo de partidos, me da igual el que sea. OTROS. Intentar de verdad que las cosas cambien a mejor. Por nuestros hijos, por los que lo están pasando mal, por el futuro. Por nosotros. Por intentar encontrar un mundo mejor. Un país más amable. No sé. Qué sin sentido todo.

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