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Ocio en familia para enseñar valores (y recordar los derechos de la infancia)

 

Vivimos en un mundo hostil para la infancia en el que millones de niños no tienen asegurados sus derechos. Los próximos 2 y 3 de diciembre se han organizado en Madrid talleres y actividades de ocio en familia para enseñar valores y recordarnos los derechos de la infancia.

 

Hace unas semanas estuvimos pasando la tarde en Matadero de Madrid, uno de mis sitios favoritos de la ciudad por muchos motivos; entre ellos, la variedad de personas de todas las edades, tamaños y colores que se esconden en este lugar: desde unos jubilados que van a baile hasta un grupo de música improvisado que se cuela a tocar en una de las naves, pasando por parejas de enamorados que van a ver exposiciones y decenas de niños correteando fuera y dentro del recinto. Y fue allí dónde me di cuenta de la falta que hace crear y dar a conocer espacios gratuitos para que las familias pasen la tarde más allá de los centros comerciales o de dejarse un riñón y parte del otro en actividades de ocio infantil o familiar.

Nosotros, que nos encanta el mar (a Adrián más que a mí) y la montaña, pasear al aire libre y disfrutar de la bici o los paseos en familia por el campo, también es cierto que somos más urbanitas que la Cibeles. Y no es fácil encontrar sitios calentitos, más allá de museos (que con un bebé de un año y una niña de cuatro es una afición que se nos ha complicado en los últimos tiempos) o exposiciones, y de alguna actividad o taller en momentos puntuales de algún distrito. También depende de la edad, claro.

La cuestión es que, en una de las naves de Matadero, aquel día había un montón de familias resguardadas del frío (uno de los pocos días de frío que por el momento estamos viviendo en Madrid). Los niños correteaban a sus anchas por la espectacular nave, jugaban, hacían grupos. Los padres, sentados alrededor, charlaban, observaban. En el lugar había alguna estructura de metal y de madera, unas mesas con asientos y poco más. Todos estábamos encantados.

La sociedad que da la espalda a la infancia

Dicen Alberto Soler y Kontxin Roger en uno de los capítulos de ‘Hijos y padres felices‘, que  “vivimos en una sociedad que progresivamente ha ido dando la espalda a la infancia”. Y la verdad es que, a poco que te quieras implicar en la crianza de tus hijos, te das cuenta de la enorme razón que tienen: conciliar es una utopía (hagas lo que hagas), los niños no son bienvenidos en muchísimos sitios, y sus necesidades han quedado desplazadas en virtud de cubrir las de los adultos. Parece que los niños no tienen sitio.

Todo esto si hablamos de países desarrollados, claro, porque si abrimos el informe ‘Infancias robadas‘, elaborado por la ong Save the Children, entonces seremos más conscientes que nunca de que vivimos en un mundo injusto y terrorífico en el que la realidad supera con creces a la ficción. Un mundo aterrador en el que más de 150 millones de niños menores de cinco años padecen retraso del crecimiento debido a la desnutrición; en el que 168 millones de niños son víctimas de la explotación laboral; un mundo en el que cada día son asesinados 200 niños. Y esto por dar algunos datos del demoledor informe.

Por eso es necesario señalar en el calendario cada año el 20 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día Universal del Niño para conmemorar la ratificación de la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), para recordar que aunque exista un instrumento internacional que reconozca a los niños como agentes sociales y como titulares activos de sus propios derechos, aún son muchos los menores que no tienen asegurados estos derechos.

De esperanza y valores

Aunque queda mucho por hacer, quiero pensar que no todo está perdido, que aún hay esperanza y que hay gente que lucha cada día para que se conozcan y se garanticen los derechos de la infancia; de hecho, hay ongs, asociaciones y grupos muy implicados en la protección de la infancia. Pero pienso que nada tiene sentido si no cambiamos la mirada hacia ellos. Hacia los niños. Tampoco podremos cambiar nada si no les mostramos a ellos lo importantes que son para nosotros, si no les respetamos, si no pasamos tiempo con ellos, si no les damos amor. Y, sobre todo, si no les transmitimos determinados valores, si no les enseñamos lo que pasa aquí o en otros lugares del mundo, que sólo por haber nacido en el lugar equivocado puede que no tengan comida. O agua. O que tengan que trabajar obligados. O que les maltraten.

Para concienciar a mayores y pequeños de la importancia de trabajar cada día por el bienestar y desarrollo de los niños de todo el mundo, se han organizado en el Pabellón de Cristal del Recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid los días 2 y 3 de diciembre un montón de actividades lúdicas y de talleres gratuitos para los niños y sus familias inspirados en los derechos de la infancia: gincanas, escalada, circuitos de seguridad vial, talleres de reciclaje, ciencia, cocina y de emociones, cuentacuentos y obras teatrales. Pero sin duda, para mí, lo mejor es un mercadillo solidario al que se pueden llevar alimentos, ropa y juguetes para las familias que más lo necesitan. Puede que celebraciones como éstas sirvan en parte para fomentar otros valores, para emprender el camino hacia un mundo más justo, o, simplemente para disfrutar de un evento en familia, de esos que escasean en ciudades como Madrid. Aunque luego tengamos que volver a resguardarnos en las naves de Matadero.

 

 

¿Qué os parece que haya un día para la infancia en Madrid? ¿Necesitamos más actividades así?

 

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Diana Oliver

Diana Oliver

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