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El parto en casa de Leo

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Historia de un parto en casa

No me resulta fácil escribir sobre el parto de Leo por dos motivos. Por un lado porque tengo grandes lagunas de memoria con respecto al proceso (tengo a Adrián aburrido de pedirle que me recuerde muchos detalles y montar de nuevo el puzle con ellos). Por otro, porque sé que el tema del parto en casa es algo que muchos no entienden. Sin embargo, precisamente son ambos motivos los que me empujan a ponerle letras a una experiencia única que ha marcado un antes y un después en casa. Una experiencia brutal a nivel físico y emocional.

¿Por qué un parto en casa?

El parto de Mara fue en el hospital y como contaba en este post no fue un parto respetado. No fuimos protagonistas del proceso sino más bien simples espectadores. Siempre decimos que fue como si hubiéramos ido a que la sacaran, a que “la parieran”. Así que cuando supimos del embarazo de Leo no dudamos en que no volveríamos a repetir la experiencia si podíamos evitarlo.

También nos preocupaba Mara. No queríamos separarnos de ella durante tres días y sabíamos que el parto en casa sería una opción ideal en este sentido.

Así que comenzamos a informarnos para poder decidir con total libertad qué queríamos hacer y la lista de puntos a favor del parto en casa comenzó a crecer hasta no tener ninguna duda al respecto. Siempre recordaré una conversación con María de La Furgoteta en un evento de Madresfera en la que me habló de su parto en casa y del equipo fantástico de matronas que la atendió a ella. Me sirvió muchísimo (¡Gracias María!), entre otras cosas porque fue así como llegué a conocer a Ancara Perinatal.

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El embarazo transcurrió con total normalidad, los controles médicos estaban en orden y todo apuntaba a que cumplíamos todos los requisitos para tener un parto en casa: embarazo de bajo riesgo, gestación de un solo bebé en presentación cefálica y que nuestra casa se encontraba a menos de media hora del hospital más próximo (con unidad de obstetricia). Decidimos que el Hospital de Torrejón, al que trasladé los papeles del seguimiento de mi embarazo en la semana 37, fuera nuestro hospital de referencia por si había que acudir finalmente a un centro hospitalario.

Tuvimos varias reuniones con el equipo de Ancara Perinatal y tuvimos muy claro desde el principio que el parto en casa sería con ellas. En esas reuniones no solo controlaban nuestro estado de salud (seguimiento de las pruebas médicas y control de los latidos del bebé) sino que también resolvían todas nuestras dudas, nos aportaron muchísima información sobre el proceso de embarazo, parto y postparto y prestaban mucha atención a cuales eran nuestros deseos y preferencias para el día del parto.

39 semanas

La mañana del 9 de noviembre, justo el día anterior a que cumpliera 39 semanas de embarazo, comenzó con la pérdida del tapón mucoso y contracciones de baja intensidad. Tras esto, una fisura de la bolsa que me hacía perder líquido y que acabó con rotura de bolsa espontánea alrededor de las 4 de la tarde. Avisamos a Sara, nuestra matrona de referencia, y nos dijo que lo más probable es que el parto comenzara de forma natural a lo largo de las horas siguientes. Y así fue. Las contracciones comenzaron a ir a más hasta que a las 11 de la noche se hicieron más intensas y regulares. Mara ya estaba dormida y, por increíble que parezca, no se despertó en toda la noche.

La dilatación

El proceso de dilatación continuó de forma saludable y con total normalidad. Fue un proceso doloroso que aumentó en intensidad siguiendo el ritmo que marcaban las contracciones: de menos a más. Para llevarlas mejor me vino fenomenal el movimiento, especialmente con la pelota de pilates, y el cambio de postura continuo pero llegó un momento en el que el dolor era más potente. Fue entonces cuando llegó Sara, la primera matrona. Apareció en el momento justo y me recomendó una ducha de agua caliente para aliviar el dolor. Metieron la pelota de pilates en la ducha y me alivió mucho durante un buen rato pero llegó un momento en el que el cuerpo me pedía salir, caminar, ponerme de pie con cada contracción.

Así que cambié la ducha por la habitación de Mara y allí transcurrió el resto del proceso. De pie, sentada, y vuelta a empezar. El parto se apoderó de mí y yo solo podía dejarme llevar. Recuerdo una sensación de sed increíble (bebía agua todo el tiempo), muchísimo calor (creo que jamás en la vida he sudado tanto como aquella noche) y cansancio. Un cansancio impresionante. Solo repetía una y otra vez una frase en bucle: “No puedo más”. Y es que, realmente, pensaba que no iba a poder continuar con aquello.

Tener a mi lado a Sara y a Adrián me transmitía muchísima tranquilidad, me sentía acompañada en aquel proceso tan físico, tan personal: yo era la protagonista del proceso y ellos me acompañaban, estaban a mi lado, pero era yo la que tenía que resolverlo.

Entonces se unió Paca, la doula, y será imposible que olvide el abrazo que me dio. Un abrazo de esos cálidos que te recargan cuando piensas que ya no puedes más. Un abrazo de esos que te dan fuerzas, aire para continuar. Paca estaba allí, acompañando mi respiración. Mi dolor.

Anabel, la otra matrona, fue la última en incorporarse. Ella completaba el círculo. En todo momento me sentí muy cuidada, muy respetada y muy acompañada.

El expulsivo

De la última fase tengo un recuerdo borroso; supongo que es algo que ocurre en los partos sin medicación, que tu cuerpo al final “se droga” para poder soportar el dolor. Porque sí, el parto es doloroso, al menos el mío lo fue, pero no sentí sufrimiento. Ni miedo. Solo un dolor físico que sabía que conduciría a una meta más que deseada.

Las matronas me recomendaron ir al baño, hacer pis, cambiar de escenario. Llegué al baño pero ya no salí de allí. Me puse de pie y el cuerpo comenzó a pedirme empujar y, pese a que pensaba que el expulsivo sería eterno mi parto me sorprendió con un expulsivo cortísimo que no creo que durara más de 10 minutos. Así que, tras un proceso de casi 8 horas, llegaba Leo. Cinco personas metidas en un baño minúsculo recibiéndolo. Cuidándonos. Eran las 5.50 del 10 de noviembre. Primero la cabeza y luego el resto del cuerpo. Creía que me iba a romper.

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Recuerdo su cuerpo caliente y mojado sobre mí. Un cuerpo diminuto. Increíblemente bonito. Suave. Del que ya no me he separado. Y recuerdo a Adrián a mi lado. Estuvo conmigo en todo momento, animándome en cada “no puedo más”, en cada “no voy a poder hacerlo”. Sin soltarme la mano, pese a la fuerza que debía hacer con cada contracción, especialmente durante el expulsivo. Qué importante fue para mi tenerle a mi lado.

Pasado un momento me ayudaron a llegar a la habitación. Allí todo estaba perfectamente dispuesto para que me tumbara a descansar y terminar. Aún quedaba alumbrar la placenta y observar que todo estaba en orden. No tuve ni que volver a empujar, la placenta salió en seguida. Perfecta. Y al rato Adrián cortó el cordón; un cordón cortado cuando tiene que cortarse y no de forma prematura.

Pese a que creía que me había roto completamente, nada. Ni un simple desgarro; apenas un rasguño sin importancia del que ni me enteré.

Una vez que comprobaron que todo estaba bien nos dejaron a Leo y a mi disfrutar de nuestro momento piel con piel, de nuestro inicio de la lactancia. De nuestro (re)conocimiento.


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Observar, esperar, acompañar

Dos matronas, una doula y Adrián. No encuentro mejores compañeros de viaje que los que tuve. Todos tenían su función en el proceso pero eran invisibles a mis ojos. Yo les sentía conmigo. Esperaban, me acompañaban. Vigilaban. Y lo hacían sin que yo apenas fuera consciente de ello.

Lo que siempre voy a recordar de mi parto no es el dolor o el aspecto físico del mismo sino lo increíble que fue en el plano emocional: un parto vivido en la intimidad, en el respeto de los tiempos y deseos, en el cuidado más exquisito. Un parto en el que sentí un enorme apoyo emocional y físico, tanto hacia mí como hacia mi bebé, enmarcado en un ambiente de seguridad y de confianza. En la penumbra del hogar.

Y recordaré los abrazos, el olor a menta, el calor, el cuerpo mojado de Leo sobre mí y, sobre todo, la sensación de haber sido capaz de hacerlo.


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Diana Oliver

Diana Oliver

56 comentarios

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  2. Ya hemos hablado de estas cosas un montón de veces, pero nunca es lo mismo que vivirlo en tus carnes, literalmente. No hay mucho que pueda decir, Diana. El relato es de los que ponen la piel de gallina y dan ganas de llorar. No te imaginas lo orgullosos que estamos de ti y de lo que has demostrado, nos alegramos muchísimo de que pudieras traer a Leo al mundo como tú querías. Eres alucinante.

    Aun creyendo que el parto en casa no es para todo el mundo, tiene que servirnos como mínimo para reflexionar mucho el hecho de que en el mundo occidental cada vez más mujeres prefieran alejarse de los hospitales para traer a sus hijos al mundo. Muchas cosas se están haciendo mal allí.

    ¡Bienvenidos al mundo, Leo y una nueva mamá loba!

    • Ay Enrique me has emocionado mucho. La que llora soy yo :____) De verdad, gracias infinitas por existir y por cuidarnos y querernos tan bien. Beso enorme, sois increíbles <3

  3. Precioso relato. Yo he parido dos veces en el hospital pero solo con la matrona y de manera natural, así es que he tenido muy buenas experiencias de parto. Al ser partos rápidos y sin incidencias, en mi hospital solo está contigo la matrona, no ví a un ginécólogo en ninguno de mis dos partos.
    Ahora estoy embarazada del tercero, y mi miedo para parir en casa no sería el dolor, que ya sé lo que es y se puede soportar (también es que yo he tenido partos muy rápidos, el segundo ni una hora desde que llegué al hospital) Mi miedo es que si pasa algo, a mi hijo o a mi, no podría vivir con la responsabilidad de haber tomado esa decision. Sé que lo normal es que todo vaya como en tu parto, o en mis partos anteriores, pero si justo este de los pocos que estadísticamente hablando “se tuercen”? ¿Y si mi peque viene con algo que no hayan detectado y requiera atención ultra rápida? Sólo de pensar en que le pase algo, o a mi, y dejar huérfanas a mis hijas…vamos, que me puede la responsabilidad, porque sé que podría parir en casa perfectamente. Y ojo que no me pase involuntariamente, porque como sea más rápido que el segundo…
    Vamos, en mi caso lo que me hace optar de nuevo por hospital es el miedo a ser de los pocos partos que presentan algún problema, y luego tener que vivir con eso.

    Dicho esto, me parece un relato precioso, y os deseo que disfrutéis mucho del pequeñín y de su hermana. Ya veréis qué bonita es la relación de hermanos…para mi de lo mejor de la maternidad.

    Un beso

    • Precisamente por esto que cuentas lo fundamental es la información. Información para saber que es igual de seguro parir en casa que en el hospital porque no estás sola sino acompañada por profesionales, y que ellas tienen la capacidad de resolver lo que pueda pasar. ¿Hay cosas que no? Claro. Por eso, uno de los requisitos es vivir a menos de media hora de un centro hospitalario con unidad obstétrica 🙂
      Si esto no fuera así, y si no fuera igual de seguro que la opción de parir en un hospital, seguramente no me lo hubiera planteado. De verdad, la información es fundamental. Un abrazo.

  4. Hola Diana! Me alegro de que hayas disfrutado más este parto que el primero. Estoy totalmente de acuerdo de la falta de sensibilidad de los profesionales del hospital y quizás los protocolos no escritos, no se deberían cumplir y respetar las decisiones de la madre. Por otra parte, creo que si se empiezan a hacer partos en casa, deberían tener una ambulancia en la puerta como se hace en otros países y quizás para eso deberían participar profesionales de tu hospital. Incluso con estos protocolos hay casos de muertes durante el parto en países anglosajones. No se da la opción y muchas madres tienen miedo y sienten que la opción más segura es en un hospital. Por otra parte, es curioso que como tu caso y los que leído, dentro del hospital tengáis miedo.
    Tengo varias amigas matronas y desde mi punto de vista uno de los problemas es el enfrentamiento con otras profesiones del mundo de la salud. Tengo conocidas que en la misma consulta el medico le dice una cosa y la matrona, la contraria.
    Hablando mucho con ellas, he llegado a la conclusión de que a pesar de que tienen una formación específica en la reproducción no se las puede tratar como médicos porque no lo son, ni en años de estudio ni en experiencia.
    Yo no he sido madre y tengo dudas por momentos. Si te soy sincera y tengo miedo al parto y al embarazo pero aún más miedo a todo lo que viene después. Por otra parte, creo que la sociedad acaba presionando a la mujer de que tiene que ser madre y no como una opción.
    Para finalizar me alegro de tu experiencia y ahora toca disfrutar de tus hijos. Gracias por el articulo.

    • ¡Hola Ana! No veo la necesidad de que participen profesionales de “mi hospital” en el parto. Quiero decir, de nada me sirve parir en casa si, por ejemplo, me atiende personal desinformado o que no respeta mis decisiones. Sobre la mortalidad, claro, es una realidad pero no del parto en casa sino del parto en general, sea donde sea. Cuando hablamos de parto en casa, hablamos de un parto planificado y supervisado por profesionales. Y en unas condiciones determinadas: embarazo de bajo riesgo, un solo bebé en posición cefálica, domicilio cercano a un hospital… e insisto: siempre supervisión de personal cualificado con el material necesario. Pienso también que el embarazo, el parto y el postparto no es una enfermedad y, como tal, si todo va bien no encuentro necesidad de medicalizarlo; más aún si no es deseo de la madre. Te animo a leer sobre el tema, es muy interesante.

      • Me refería a que si empieza a plantear como un opción, lo más seguro es organizado con tu centro médico. Así se hace en Inglaterra, por ejemplo. Puedes elegir un parto en el agua, en casa, pero con tu matrona que ha llevado todo el embarazo y con un ambulancia en la puerta de tu casa.

        • Lo de la ambulancia en la puerta es un mito. No se hace así en ningún país. Veo que mucha gente seguís sin entender que elegimos el parto en casa no por estar en nuestra cama sino porque necesitamos que nos respeten. En este país por suerte la mayoría de los profesionales del parto en casa son gente implicada de verdad en ello. ¿Qué sentido tiene traer a casa a los profesionales que atienden en el hospital y a la matrona que me ha llevado el embarazo? Eso es meter al enemigo en casa, por Dios! Entonces sí que me iría a parir sola debajo de un árbol!

  5. Me encanta tu experiencia. Yo no podría parir en casa porque el papá de mi bichilla no soportaría la presión de pensar en que pudiera pasar algo (y tenemos nuestro hospital a 750 metros, vamos que si esta vez me pongo de parto d forma espontánea pienso ir andando para ahorrarnos los días de parking). La parte final de tus dolores me ha recordado a los míos de primeriza, porque aunque me pusieron 3 veces la epidural (que yo tampoco quería, pero que este hombre reclamaba como si fiera para él), nunca me hizo efecto. Llegué a los 9 centímetros de dilatación sin notar ningún alivio y como dices, mi cuerpo reaccionó provocándome mini desmayos. Yo pensaba que todo el parto se estaba ralentizando, porque me daba la sensación de estar durmiendo durante mucho tiempo. Cuando en realidad lo que pasaba es que las contracciones llegaban tan seguidas, con 1 minuto de diferencia, y esta era mi forma de aguantar el dolor. ¡Qué bien que esta segunda experiencia haya sido tan buena! ¡Felicidades!

    • Si “pasa algo” y tienes todo planificado, se puede solucionar (y más teniendo el hospital tan cerca 🙂 ). Las matronas están perfectamente preparadas para solucionar lo que pase, y cuando ellas no pueden, el hospital lo hace. Pero, igualmente, hay que tener mucha confianza y seguridad en lo que se va a hacer: informarse para poder decidir. Y creo que ahí juega un papel importante también la pareja.
      Es increíble cómo reacciona el cuerpo, yo estoy alucinada con eso. Creo que no he sido del todo consciente hasta ahora de lo que mi cuerpo puede hacer. Es maravilloso.
      Besazo, Lucía.

  6. Que experiencia tan increíble. Gracias por compartirla, yo he tenido un primer parto que no quiero repetir, por lo mismo, no quiero ir a que me saquen a mi criatura, quiero parirla yo, pero claro, hay tantos tantos tantos miedos! Poder leerte tan real, tan auténtica es genial. Gracias.

  7. Me quedo sin palabras. Lo has descrito de manera tan bonita que se hace perceptiva a todos los niveles. Es tan bonito que para mí sería un quiero y no puedo.no se si sería capaz,aunque con mi segunda prácticamente (sin el prácticamente) fue sin epidural. Un beso a los 4.formais una familia preciosa

  8. Diana….leerte es sentir un mix de emociones que van desde la admiración hasta el reconocimiento más profundo. Estoy muy feliz por vosotros, porque todo saliera bien, porque estuvieras tan bien acompañados y porque pudieras emponderarte de esa forma y Leo llegará al mundo rodeado de amor, de su familia.
    Gracias por compartir con sinceridad todos esos momentos tan íntimos dando la oportunidad de ver que con la información correcta podemos llegar donde nos propongamos.
    Un Besazo a los 4

  9. Pero que bonito como lo cuentas!!! Me has emocionado. Y leyendote me diy cuenta que rompimis aguas casi a la vez! Yo rompi aguas el miercoles 9 a las 17 horas en mi casa y tu a las 16h. Que bonito todo y que emotivo como lo cuentas, tienes un don para escribir y reflejar las emociones 🙂 felicidades bonita por esa fuerza y ese parto tan bonito! Muero de amor con vosotros

    • ¡Qué casualidad, Ainara! 🙂 Muchísimas gracias y lo mismo te digo con tu bebé achuchable; muchas felicidades y ahora a disfrutar. ¡Un beso!

    • ¡Muchas gracias Lydia! No se enteró de nada… De hecho, hubo que despertarla para ir al cole a las 8 casi a cañonazos… ¡Tremendo!

  10. Me ha recordado mucho a mi segundo parto, aunque fue en hospital, aquí en Granada tenemos la suerte de tener un hospital de referencia a nivel nacional en cuanto al parto respetado, sólo estás con tu acompañante y la matrona, en mi expulsivo había salido y casi lo tengo sola en el suelo!! Yo elegí parto sin anestesia y aunque reconozco que en el momento de la verdad, me acojone bastante, luego me sentí súper fuerte, fui capaz!! Y anda que no se nota en la recuperación… Eso sí, por mi, de buena gana hubiera parido en casa, por no separarme de mi grande, lo primero y luego,por evitar ese día y pico ingresada, los primeros momentos después del parto estando en tu cama, en tu baño… Eso debe ser una gozada!! Enhorabuena de nuevo, las fotos son una preciosidad!

    • ¡Muchas gracias, Patri! La verdad es que el tema de tu baño, tu cama, tus cosas… Es un plus 🙂 Pero lo importante es el quien te acompaña y qué es lo que tu quieres. y en eso tú lo bordaste, así que genial. ¡Un beso!

  11. ¡Súper experiencia! Me pareces muy valiente y tida una campeona. Aunque en mi segundo oarto la epi no hizo mucho efecto, reconozco que soy de las cagadas que prefieren “endrogarse” jajajajaja. Estamos hechas para eso ;), sin duda. Enhorabuena, para todos. Mil besotes

    • Jejejejeje… Bueno, “drogarse” es genial si es lo que te apetece 🙂 Creo que no es cuestión de ser valiente o no sino de hacer lo que realmente quieres. Besazo.

  12. Diana que parto tan precioso! Y como lo cuentas es tan emotivo! Muy segundo parto fue similar pero en el hospital, pero llegué tan justa que no pudieron hacer nada más que dejarne parir, jeje. Y le agradezco un montón a la matrona que estuvo conmigo unos escasos 30 minutos, pero que no dudo en tirarse al suelo para ver llegar al patito mientras mi cuerpo empujaba solo, jeje. Es una sensación tan intensa pero que una vez que termina te hace sentir tan fuerte y tan poderosa!
    Un abrazo familia!

  13. Diana… estoy sin palabras. Te sigo desde hace unos 3 años, a ti y a Adrián, con mi cuenta personal, y ahora con esta tb. No imaginas cuánto te admiro. Ya te lo comenté el otro dia pero eres una valie te en mayúsculas. Has relatado lo que todo parto debiera ser. Te leo… y recuerdo mi cesárea de urgencia después de todo el dia de trabajo de parto, la.soledad y no conocer a mi hijo hasta 3 horas después. Qué distinto. Enhorabuena por tu valentía y gracias por contarlo. Un abrazo inmenso.

    • La que se queda sin palabras soy yo 🙂 Millones de gracias por tus palabras, de verdad. Cuánto siento que tu experiencia fuera mala 🙁 Un beso enorme.

  14. Uffff. qué bonito nos lo has contado Diana, qué emocionante, mil gracias por compartirlo y precisamente en estos momentos tan vuestros, ahí sigues con el blog, eres una valiente. Me alegro especialmente por Mara porque ella ni se enteró y ni siquiera tuvieron que llevársela de casa, ahí con vosotros en casita, dormida, mientras tú “traías” a su hermanito. No sé si yo sería capaz de animarme a dar a luz en casa, aunque en cuanto al dolor lo sufrí hasta el mismo paritorio porque la epidural no me hizo efecto al tener mi hijo la cabeza colocada en la cadera, pero leyéndote creo que merece la pena pasar esos momentos de “no puedo más” por esa intimidad y ese respeto durante el proceso, y que además te ha “librado” de una probable episiotomía. Enhorabuena campeona!

    • Jo muchas gracias Laura :____) La verdad es que ha sido una experiencia muy buena; ha sido como yo quería y por suerte todo se desarrolló con total normalidad. No sé si es cuestión de valentía, más bien creo que de prioridades y de elecciones. Al final la vida es una continua elección, y si tienes información, es mucho más fácil decidir qué es lo que queremos.
      Un beso enorme.

  15. Diana, cómo me alegro de que todo haya salido perfecto. Aquel día que hablamos para mí fue una maravilla, verte tan emocionada, con dudas pero segura de lo que querías. Fue un auténtico placer hablar contigo. Y en cuanto al parto, pues qué te voy a contar; el olor a menta, nunca se me olvidará el olor a menta. Un abrazo enorme a los cuatro.

  16. Enhorabuena, papás!! En especial a ti, Diana. Eres muy grande. Fuerza para el puerperio y a disfrutar de cada paso. Aquí estamos para arroparte.

  17. Jo, Diana! Qué bonito! Qué emoción! Gracias por compartirlo con nosotros!
    Yo soy de las que siempre planteo todos los miedos que llegan a mi cabeza al pensar en un parto en casa, pero leerte cura!!!!
    Eres tan valiente! Querría acribillarte a preguntas… Gracias, de verdad! Por dedicar tiempo al blog en un momento personal en el que es tan difícil pensar en otra cosa que no sean tus hijos y cuando aún estás recuperándote, por abrirnos tu corazón y dejarnos ser partícipes de algo tan increíble.

  18. Enhorabuena!! Madre mía se me ponen los pelos como escarpias.
    Ahora a disfrutar de ese bebé.
    Gracias por compartir ese momento

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