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¿Sirve de algo argumentar en la maternidad nuestras decisiones?

 

Cuando me convertí en madre por primera vez no sospechaba que sería tan largo el camino de la argumentación acerca de las decisiones que tomábamos. La segunda vez tenía la esperanza de que sirviera de algo todo el camino andado y no tuviéramos que volver a empezar, pero nada más lejos de la realidad. Entonces me pregunto, ¿sirve de algo vivir la maternidad en una eterna argumentación? ¿Se pueden cambiar las creencias y los pensamientos de los demás con respecto a la crianza?

Argumentar en la maternidad

Cuando dices que vas a planificar el parto en casa, la cara de tus interlocutores cambia de repente. Por lo general, es una mezcla rara entre extrañeza, sorpresa y terror, pero también puede aparecer una pizca de admiración. Depende de quién tengas en frente y qué información disponga esa persona así reaccionará pero, por lo general, no es algo que se contemple como una opción válida más sino más bien como algo “raro”. Incluso temerario. Lo mismo ocurre con diversas cuestiones de la propia maternidad y de la crianza de los hijos, depende de con quién estés manteniendo la conversación, y cuál sea su percepción, su información, sus vivencias y su entorno, así será su réplica.

Nosotros a día de hoy seguimos escuchando con el segundo preguntas y consejos que creíamos ya pasados con la primera (muchas veces incluso de las mismas personas) por lo que es evidente que llevamos cerca de cuatro años elaborando argumentos para combatir la opinión ajena que realmente no han servido de nada en la mayoría de los casos. Es un trabajo laborioso y desagradecido. Y la pregunta es, ¿por qué lo hacemos? Pues, por un lado, supongo que porque siempre hemos pensado que todo sería más fácil si nuestro entorno tenía motivos de peso para aceptar nuestras decisiones. Por otro, que hay determinadas cosas que si no se explican siguen alimentando los mitos y las falsas creencias.

Lo que queremos

No sé muy bien en qué momento comenzamos a argumentar nuestras decisiones, supongo que sería en algún punto entre la negativa a ponerle chupete o pendientes a Mara y que yo dejara mi trabajo fuera de casa antes de que llegara a reincorporarme tras la baja de maternidad. Allí comenzó a gestarse la necesidad de explicar lo que hacíamos, de aportar información, de justificarlo, como si haciéndolo fuéramos a cambiar las creencias de quien teníamos delante. Y eso diría que es imposible porque supongo que para todos la vida es más fácil cuando tenemos la certidumbre de algo.

Quizás lo valiente no se hallaba en buscar razones y justificaciones a nuestras elecciones sino en haber sido más claros: no queremos hacer las cosas de otra manera.

Y tal vez debería haber dicho que yo no doy el pecho pensando solo en sus beneficios, sino porque es lo que me hace sentir en paz con mi cuerpo, mi mente y mi corazón.

O que no duermo con mis niños porque tenga beneficios o “sea una moda” (como he llegado a leer alguna vez), sino que dormimos juntos porque nos gusta a todos ¡y encima nos facilita mucho las cosas! O que les enseñamos a comer a través de su propio apetito porque no queremos hacerlo de ninguna otra manera.

Hacemos las cosas así porque queremos y porque con toda la información que tenemos, consideramos que es lo mejor para nuestros hijos, pero también para nosotros. Y no encuentro mejor argumento para explicar lo que hacemos que ese.

 

¿Qué opináis vosotras? ¿También tenéis la sensación de vivir la maternidad en una eterna argumentación? ¿Creéis que sirve de algo?

 

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    27 comentarios

    1. Nuestros hijos no están bautizados y desde el primer día de hospital ya estaba todo el mundo preguntándonos que para cuándo era el bautizo, cuando dijimos que pensñabams no bautizar nos miraron cmo si les acabaramos de decir que íbamos a sacrificar los niños a Satán. Lo mismo pasó con el BLW, con l amochila de porteo, con llevárnoslos a todas partes…

      Supongo que siempre hay que estar justifcándote porque con el pecho a mí me pasó justo lo contrario, no he podido dárselo a ninguno de los dos por un problema fisiológico y cada vez que me encontraba con alguien me decía que el biberón era malísimo, que la leche materna es lo mejor, etc ¡Cómo si yo no lo supiera! Pero sinceramente, no me apetece ponerme a contarle a la gente mis intimidades, si doy el biberón por algo será. Así que al final sonreía, asentía con la cabeza y asaba a otra cosa porque y estaba harta de decir siempre lo mismo.

      Será que nos gusta criticar, que pensamos que nuestra forma de hacer las cosas ES LA FORMA de hacer las cosas y tratamos de convencer a los demás. En cualquier caso, en maternidad es donde más nos permitimos meternos en la vida de los demás, me da la impresión.

      Un saludo

      • Yo pienso igual Nazareth 🙁 En general creo que nos metemos en todo lo que hacen los demás pero efectivamente parece que en la maternidad lo hacemos más intensamente. Hagas lo que hagas. ¡Un beso!

    2. Ojalá dejáramos de justificar nuestras decisiones como padres. Ojala fuéramos valientes y siempre dijéramos que hacemos las cosas porque así somos mas felices y punto… Igual hasta dejaban de cuestionarnos o juzgarnos un día…
      Genial post Diana!

    3. Yo soy la tonta que todo trata de justificarlo. pero ya me canso y en este tipo de temas (colecho, lactancia, porteo) echo mano de este hombre, porque los pejigueras suelen ser de su familia. Así es que él justifica o se pone borde con los suyos y yo con los míos. Con los desconocidos tenemos menos problemas, total son gente de la calle y sólo hay que aguantarlos un ratito, pero las familias ¡son el mal!

    4. Hace poco escribí este tuit.

      Creo que ilustra perfectamente lo que nos pasa a las madres. Hagamos lo que hagamos nos van a criticar, por lo que al final mejor hacer lo que creamos y estar a gusto con lo que hacemos. Pero si, agota tener que estar dando explicaciones de por qué haces una cosa u otra cuando a nadie le tiene que importar. Nuestras madres ya nos han criado a nosotros como ellas creyeron que era lo mejor, ahora deberían dejarnos a nosotras hacer lo que nosotras creamos que es lo mejor. Si nos equivocamos pues ya aprenderemos, y si sale bien, que suele ser lo normal, pues ellos mismos lo verán y verán que todo es perfectamente normal y que no estábamos tan locas. Mucho ánimo!!!!

      • Exacto. Totalmente de acuerdo. El problema creo que es que hay padres, ahora abuelos, que no son capaces de entender que sus hijos quieran hacerlo por sí mismos. ¿Sobreprotección? Puede ser. Qué paciencia 🙂

    5. Me pasó y me pasa. La verdad que he tenido unas cuantas semanas un poco difíciles, mi situación es particularmente complicada.

      Vivimos con nuestros suegros, mi suegra es maestra y por alguna razón cree que sabe todo respecto a la crianza de niños, vive diciendonos lo que ella considera que debemos hacer o no con nuestta hija y lo peor, si no le hacemos caso entonces hace comentarios del tipo “entonces tita te va a enseñar a ir al baño”, también es super insistente a la hora de las comidas, que coma, que tiene que comer más, comerselo todo. Me cuesta demasiado ponerles un límite y me está costando. Creo que se desubican muchísimo.

      Han llegado al punto de que me hacen pensar que creen que soy tonta, estoy con mi hija a su lado, literalmente a la par y le dicen que cuidado se golpea, o sino voy a subirla a su silla de comer y me dicen que cuidado la golpeo, coml si fuese tonta.

      La verdad que lo estoy llevando fatal, estoy harta de siempre estar debatiendo, que siempre esten opinando, harta de verdad.

      Sé que es difícil cambiar a las personas pero se me está haciendo más que difícil aceptar esto.

      Gracias por el post. Me encantó

      • Ay, Carolina, muchísimo ánimo de verdad 🙁 Qué difícil es esta etapa, y cómo influye en todo lo demás. Te mando un abrazo grande. Gracias por contarlo.

    6. Es agotador y frustrante!!! De verdad, si me dieran un euro por cada perlita que he tenido que escuchar tipo: “no tengo leche, mi leche no le alimenta”, “¿¿pero qué tiempo tiene ya esta niña??Ah, bueno, pues ya ha tenido bastante teta”, “se va a atragantar”, “así no come”, “qué guarrería eso de coger la comida con las manos”, “bueno es que cada niño es diferente y el mío prefiere eso”, “mujer por una galleta, pobrecita”…Aunque la frase por excelencia es: “tu sigue, que le estáis acostumbrando a los brazos y luego veréis”.
      En fin, que aunque yo siento que me queda muchísimo por aprender en este camino de la maternidad, cada vez que he tratado de animar a las mujeres de mi entorno con la lactancia materna he tenido que soportar como señoras madres de estas chicas me han dicho de todo. Al final, enfadada trato de morderme la lengua porque de verdad, les llamaría ignorantes con todas las letras. Así que trato de pensar que lo estamos haciendo bien en casa, que estamos apostando fuerte tratando de dar a la peque lo mejor que sabemos incluso cuando gente, como los propios abuelos, que sé que nos quieren tanto, nos cuestionan tantas cosas…
      La gente es muy atrevida opinando de cosas tan íntimas sobre personas que no conoces de nada, que me da rabia. mucha. Y más últimamente, que me esta tentando la idea de ir en busca de un hermanito y todo el mundo se cree con derecho a opinar lo que es mejor para mi familia! Ay, de verdad que el tópico suegra en mi caso se lleva la palma!!!! Menos mal que esta el mundo blog, que me permite desahogarme y sentirme un poco menos sola! Gracias Diana!

      • ¡Ay, Diana! Te entiendo mucho, de verdad. De principio a fin. Hablar de ello yo creo que sirve como terapia. A mí me va genial 🙂
        Creo que al final es que la mayoría de las veces es desconocimiento total, y cambiar a alguien sus creencias es casi imposible. Muchas veces es casi mejor asentir sin más y seguir hacia delante haciendo lo que consideramos. Lo veo con mis abuelos, y lo veo con la familia de Adrián: por mucho que les dices, o bien se sorprenden y te dicen que eso no es así o bien te dan la razón como a los tontos pero siguen en sus trece. Si no quieren escuchar, poco puedes hacer. En fin… Mucho ánimo, bonita, porque eres fantástica. Beso enorme.

    7. Qué razón tienes, Diana.

      En muchos casos, me parece que es importante la aportación que podamos hacer para acabar con la desinformación que rodea muchas de las prácticas asociadas a la crianza. Lo malo es que el primer requisito para que eso surta efecto es que la otra parte esté dispuesta a escuchar y asimilar que hasta ese momento había estado equivocada, y eso ya es más difícil…

      En la mayor parte de los casos ni siquiera se trata de que uno u otro esté equivocado, sino simplemente de que cada uno opte por la alternativa que mejor encaje con su situación y con su forma de entender las cosas. Y ahí lo que nos falta es mucha empatía y mucho respeto, desde luego.

      Para mí es tan frustrante como para ti, ya lo sabes, y esa frustración fue quizá uno de los motivos que me llevaron a abrir el blog. Harto de oídos sordos, por lo menos ahí me desahogo, dejo constancia de nuestros argumentos y me quedo tranquilo. Al final, lo importante es lo que suceda de puertas adentro de nuestra casa, y ahí es donde podemos vivir en paz.

      Paciencia, amiga 😉

      • Mucha empatía. Totalmente de acuerdo. No dejo de pensar que esto será unos años así, y espero que todo se relaje. Todo esto será reemplazado por otras cuestiones, no sabemos si más o menos preocupantes o desquiciantes 🙂 Gracias por los ánimo, que yo sé que tú me entiendes bien. Beso grande.

    8. Bueno, a mí me vale la pena porque saco material para viñetas, pero a veces pienso que mi salud mental se está perforando… ay, mare, qué cansado es argumentar…

    9. Tengo una amiga que ha decidido dejar en la guardería a su hijo una vez finalizada la baja por maternidad simplemente por no tener que discutir con su madre y su suegra cada día… como le pasó con su primera hija. La verdad es que la comprendo, es muy agotador y eso que yo no me puedo quejar demasiado porque con lo que es mi madre podemos decir que se ha adaptado bastante bien (aunque lo del baby-led weaning ni se me ocurrió planteárselo y así nos fue… purés hasta los tres años y medio y porque me planté en cuanto tuve las vacaciones…) y me facilitaba las tomas de pecho a mediodía sin echarle a la siesta, no le ha dejado llorar nunca… En cuanto a la familia de mi marido y a medida que mi hijo crecía y pese a las agoreras no dejaba la teta (y eso que había empezado a trabajar) fuimos recopilando artículos sobre los beneficios de la lactancia prolongada y a veces respondíamos pero jo lo más contundente se te ocurría siempre al de un rato y total si es que te das cuenta de que realmente no te escuchaban…

      Ahora este tema de la eterna argumentación me ronda también en la decisión de quedarme con hijo único o darle un hermanito… un poco con lo que le pasa a mi amiga para no tener que depender de mis padres y “resignarme” a dejarle si es que lo tenemos en una guardería aunque sea unas horas, y otro poco también para reafirmarme en que no pasa nada si se queda como hijo único (aunque últimamente creo que esto me daría para escribir yo solita post y medio jejeje…) En fin, que me ha gustado mucho cómo has planteado este tema. Ah! Y me encantó escucharte el otro día en Gente Chachi de Madresfera!!! Un besazo!

      • Muchas gracias, Laura. Ufff… Es una decisión importante la del segundo. A día de hoy, les veo juntos, nos veo juntos a los cuatro y creo que es la mejor decisión que hemos tomado. Leo es un regalo, de verdad. Es el remanso de paz que necesitábamos y que pone el punto zen a esta familia. La cara B es volver a recorrer el camino andado, pero es mínimo en comparación a lo bueno 🙂 Hagáis lo que hagáis bienvenido será seguro. Beso enorme y mucho ánimo.

    10. La verdad es que cuando llevas tiempo siendo madre acabas agotada de tanto consejo y pregunta, yo también he perdido batallas como la de los dulces con los abuelos, si supieras todo lo que tengo guardado en una caja de chucherias de todo lo que le traen…las he guardado y las tirare cuando llene la caja. En otras cosas ya no doy explicaciones,lo hago porque soy su madre y punto, a veces quiero ser educada y me muerdo la lengua pero al final es que te pasan por encima, y con la comida igual,con la teta,con dormir juntos,en fin…

      • Es muy agotador. Decidas lo que decidas siempre habrá algo que “explicar”. Lo de la comida es para mí una batalla perdida. Me cuesta asumirlo… En fin. Ánimo y un abrazote, guapa.

    11. Yo no me justifico nunca ya. A mí me vienen con un kit kat para la nena y digo “No se lo puedes dar. ” si se lo dan, lo tiro a la basura (lo he hecho) y digo ” Ni se te ocurra dar a mi hija cosas que la perjudiquen y no la dejen comer.”
      Hago teatro. Funciona siempre.
      ¿No le has puesto pendientes? ¿Porqué? Porque no me da la gana.
      Pocas veces siguen con su juicio(nunca). Jajjajajaja!

      • La verdad es que es agotador. Lo mío con las galletas y demás es ya una batalla perdida en el parque. Perdida, perdida. Y con lo demás, qué te voy a contar. Lo de los pendientes es un clásico, ¿y sabes? El otro día Mara me preguntó “Mamá, ¿le vamos a poner pendientes a Leo?” a lo que yo respondí “No, cariño, haremos como contigo, que sea el que decida cuando sea más mayor cuándo, cómo y dónde se los quiere poner”. ¿Y sabes que me respondió? “Ah, claro. Yo es que no quiero. A mí no me gustan los pendientes”. Así que mira, por el momento no se ha enfadado conmigo, como aseguraban a diestro y siniestro a mi alrededor, sino todo lo contrario. ¡Qué paciencia! 😀

        • Mira que espabilada Mara. Aquí es los pendientes se los ponen de mayores si quieren y tampoco es tema. Y en España ya me conocen y el tema se lo corto en un segundo. Si nos les cuesta ser metiches, me permito ser borde. Galletas comemos, ojo. Pero no son lo habitual, ni un premio, ni merienda, ni desayuno.
          Veremos con el tiempo…
          Besotes!

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