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Sobre la tecnología y los problemas de visión en la infancia

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Tecnología y problemas de visión

El pasado 1 de septiembre el Consejo General de Ópticos-Optometristas publicaba una nota de prensa en la que aseguraba que 1 de cada 4 niños padecen en nuestro país defectos visuales como ojo vago, miopía o hipermetropía, y que dichos problemas pueden afectarles de una manera o de otra tanto en el aula como en la vida cotidiana si no se descubren a tiempo.

En este sentido, no puedo evitar pensar en cómo afecta la irrupción la tecnología en nuestras vidas, y más en concreto en la de los niños que ya desde la más tierna infancia entran en contacto con ella y me pregunto: ¿puede afectar de una u otra forma no solo a su desarrollo sino a su salud visual? Pese a que he buscado estudios serios sobre la relación entre tecnología y problemas de visión no he sido capaz de encontrar nada (si los encontráis, encantada de leerlos) más allá de las declaraciones de muchos expertos insistiendo en que gran parte de los niños que dedican un elevado tiempo al uso de pantallas electrónicas presentan problemas oculares como fatiga visual o miopía. Patologías que, según dicen, cada vez aparecen antes y cuyo origen está en el uso masivo de la tecnología. ¿La prevención? Pues, como siempre, citan dos palabras mágicas: uso racional.

El cole de Mara y la tecnología

Una de las cosas que nos enamoró del cole de Mara es que en las aulas de infantil no hay ordenadores ni pantallas enormes y que en su lugar los niños tienen a su disposición lienzos enormes, suelos de pizarra en los que pintar y hasta un arenero. ¡Ojo! Conste en acta que nosotros no estamos en contra de la tecnología, ni tampoco la consideramos un mal que haya llegado para acabar con el mundo (para eso ya tenemos las personas). Todo lo contrario. Pero sí que es cierto que creemos que con 3, 4, 5 años es genial que puedan explorar, pintar, jugar… En definitiva, guarrear. Interesante saber, por cierto, que la mitad de los niños españoles juega menos de una hora al día al aire libre.

Consideramos que Mara ya tendrá tiempo a lo largo de su vida para utilizar el ordenador, la tablet o el móvil. Y, además, tampoco son objetos ajenos puesto que vivimos rodeados de ellos y, por tanto, está creciendo rodeada de esa tecnología.

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Campaña escolar en favor de la salud visual

Desde hace muchos años, la Fundación Alain Afflelou pone en marcha una Campaña de Salud Visual Contra el Fracaso Escolar, orientada a niños de 5 a 7 años, para detectar posibles problemas de visión en los pequeños. Y ya van por la decimoséptima edición.

A través de dicha campaña, la Fundación difunde una serie de consejos y recomendaciones que tienen el objetivo de prevenir la aparición de problemas visuales que, según cuentan, son los responsables del 30% de los casos de fracaso escolar. Entre ellas, cosas como limitar el uso de dispositivos electrónicos en el aula(máximo dos horas), ajustar el brillo de las pantallas al mínimo o controlar la distancia visual.

También insisten en la importancia de las revisiones y por ello hasta el 16 de octubre todos los establecimientos que Alain Afflelou tiene en España realizarán exámenes visuales completos a niños entre cinco y siete años (edad ideal según los expertos), además de regalarles unas gafas graduadas si las necesitaran.

2 comentarios

  1. Tema complicado, como siempre. Nosotros ni siquiera hemos sido capaces de llegar a una conclusión definitiva sobre si son necesarias las gafas de sol para los niños o no, así que imagínate. Dos amigos de la cuadrilla son oftalmólogos y no lo ven imprescindible si no son niños de ojos claros en climas de mucha exposición solar. Sin embargo, también hay otros que sí lo recomiendan y, al fin y al cabo, si parece claro que a los adultos nos alivia y ralentiza la aparición temprana de ciertas patologías, ¿no tendría sentido usarlas desde el principio? En fin, que me desvío.

    Ya sabes que nosotros pensamos igual sobre la exposición a la tecnología. Esperamos no estar equivocándonos al no darle a nuestra hija la tableta o el móvil desde recién nacida para que sea de verdad una «nativa digital», pero de momento hemos sobrevivido con éxito sin ellos y sin encender la tele más que un día en estos ya camino de los dos años. Supongo que es innegable que a edades tan tempranas es cuando más fácilmente se familiarizan con nuevos conocimientos, pero nosotros consideramos que es más importante que dediquen su atención a otros menesteres en lugar de dejar que sea totalmente absorbida por las pantallas que tanto los atraen.

    Con respecto a la malignidad de las pantallas… difícil hacer un diagnóstico claro. Yo intuyo que no son completamente inocuas y que, como mínimo, contribuyen a cosas como la vista cansada o a cierto empeoramiento de patologías oculares que ya tuviéramos. Pero no es más que eso: intuición. Escucho a menudo el anuncio de Reticare en la radio y hace nacer en mí cierto sentimiento de culpa. ¿Y si es cierto lo que dice? Si nos ponemos «conspiranoicos», nadie ha estado toda su vida expuesto a este tipo de pantallas hasta ahora; es algo nuevo… ¿Qué pasa si se descubre dentro de 50 años que las pantallas son perjudiciales para la salud? ¿No era el amianto el súper-material del futuro que iba a revolucionar el mundo hasta que se descubrió lo cancerígeno que es? No descarto que pase algo así con algún tipo de las infinitas ondas que nos rodean o con cualquiera de los materiales o aditivos químicos con los que estamos en contacto a diario. Pero oye, hasta entonces, en algún sitio hay que poner el límite para no volvernos locos. Si dentro de 10, 20, 30 ó 40 años descubrimos que la hemos liado, pues «que nos quiten lo bailao». Mientras tanto, nos limitaremos a lo de siempre: poner un poco de sentido común y tratar de hacer un uso razonable de las cosas intentando huir de los catastrofismos y las pseudociencias que tratan de vendernos la moto antes de tiempo.

    ¡Un besote!

    • Ay, totalmente de acuerdo Enrique. Y efectivamente lo que cuentas se puede aplicar a muchísimas cosas. Yo no dejo de pensar, por ejemplo, en el tema de le leche artificial: ¿Dentro de unos años se descubrirá que realmente no son tan “similares” e inofensivas como la industria alimentaria quiere vendernos? ¿Y qué pasa con los refrescos? ¿Y con algunos medicamentos de reciente aparición? La lista es infinita :-S
      Como dices, solo nos queda aplicar el sentido común y tratar de hacer un uso razonable de todo huyendo, eso sí, de las pseudociencias y “vendemotos” XD

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