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Torrijas sin azúcar a mi manera

 

 

No sé si estas torrijas se merecen el nombre de torrijas pero, desde luego, no creo que tengan nada que envidiar a las clásicas. Os cuento cómo hemos hecho torrijas sin azúcar.

Receta de torrijas sin azúcar

Cuando le conté a nuestra pandilla de comidismo que estábamos haciendo torrijas sin azúcar todos a una coincidieron en que nada bueno podría salir de este experimento. Se equivocaban. Tengo que decir que vaya poca fe tienen estas familias en mí porque ¡salieron buenas!

Cierto es que no soy de paladar fino, que casi nunca tomo azúcar, por lo que no lo echo en falta nunca, y que casi todo me está bueno siempre (#palabrademadre), todo hay que decirlo, pero a mí me han gustado mucho estas torrijas sin azúcar que yo me dispongo aquí a contaros. Por favor, no seáis muy crueles.

 

 

¿Qué necesitamos?

4 dátiles
1 litro de bebida de avena
1 rama de canela
1 limón
200 gramos de pan duro en rebanadas
1 huevo
Aceite de oliva virgen
Canela en polvo
*Opcional: esencia de vainilla

 

¿Cómo lo hacemos?

1. Antes de ponernos con las manos en la masa hay que preparar la pasta de dátiles. Debemos dejar los dátiles a remojo con agua durante unas horas. Después, cuando estén blanditos, retiramos el agua sobrante, los trituramos y hacemos una pasta manejable. Podemos ir añadiendo esa agua sobrante para hacerla menos espesa. Reservamos.

2. Ponemos en un cazo la bebida de avena y lo llevamos al fuego junto con la rama de canela, la piel de un limón y una cucharada sopera de pasta de dátiles. Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego y lo dejamos 5 minutos para que coja bien el sabor.

3. Dejamos que se enfríe la bebida de avena retirando la piel del limón y la rama de canela. En este punto podemos añadir un par de gotitas de esencia de vainilla. Una vez a temperatura ambiente vamos mojando en ella el pan hasta que quede completamente empapado. Podemos dejarlo en algún recipiente amplio e ir añadiendo el líquido.

4. Pasamos el pan por un huevo batido al que hayamos incorporado un poco de la bebida en la que hemos remojado el pan.

5. Freímos el pan poco a poco en una sartén con aceite de oliva virgen bien caliente; según vamos sacando, lo vamos disponiendo en un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

6. Las ponemos en una fuente junto a algo del líquido en el que hemos remojado el pan y espolvoreamos canela molida por encima. Dejamos enfriar y… ¡listo! Marchando unas torrijas sin azúcar.

 

 

¿Por qué nos gusta?

Me gusta el sabor que le aporta la avena y los dátiles sin que llegue a ser algo empalagoso. Si bien es cierto que el sabor es algo distinto al de las torrijas clásicas creo que no tienen nada que envidiarles.

 

 

 

* Consejos de la abuela:

  • Podéis encontrar la bebida en cualquier supermercado pero leed las etiquetas: que no lleve azúcar añadido.
  • Con la pasta de dátiles sobrante podéis preparar una rica crema de cacao sin azúcar o untarla directamente en pan porque está deliciosa.

 

¿Os animáis a preparar estas torrijas sin azúcar? ¿Me dejaréis de hablar después de haberle dado la vuelta a la torrija clásica de toda la vida? ¿A qué huelen las nubes?

 

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2 Comments

  1. Jajajaja, oye, que yo estaba deseando que publicaras la receta para probar ;)P. Además, con todas las versiones modernas aberrantes que hay de las torrijas, hacer unas con avena y dátiles no está tan desviado de la versión ortodoxa, jejeje. A ver si caen un día.

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