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Sobre una igualdad mal entendida

igualdad mal entendida

Igualdad, ¿mal entendida?

El concepto que tenía antes de ser madre acerca de la crianza, de la maternidad o de los propios niños nada tiene que ver con el que tengo ahora. Como el día a la noche. Y, desde luego, me gusta mucho más el de ahora. O tal vez es que ahora no sepa hacerlo de otra forma. A saber.

La maternidad me enseñó que vivimos en una sociedad que prima la “producción sobre la reproducción”, que diría Elisa Medina, que prefiere esconder a los niños para que “no molesten” y que no valora nada los cuidados. De hecho, no sólo no los valora sino que los penaliza. La maternidad y la paternidad tienen cabida siempre y cuando no molesten ni alteren el proceso productivo. La maternidad también me ha enseñado que no somos iguales. Yo puedo gestar, parir y amamantar. Dar vida, alimento y refugio. Y eso no es un derecho, es un privilegio. Para mi ser mujer es un auténtico tesoro y me encanta lo que mi cuerpo me permite hacer; cosa que hasta ahora ni siquiera había pensado.

A menudo entro en discusiones, pocas y cada vez menos, sobre igualdad de permisos maternales/paternales, custodias compartidas, lactancia materna o remuneración de los cuidados. Y soy consciente de que son temas en los que es imposible ponerse de acuerdo cuando las opiniones son contradictorias. Para mi hablar de igualdad en determinados contextos es sinónimo de una igualdad mal entendida. Cuando priman otros intereses a los propios del niño, y de la madre, esa supuesta igualdad para mi pierde todo el sentido.

Cuestión de necesidades

No dudo que haya quien delegue la crianza o el cuidado de sus hijos a terceros porque no tenga más remedio que hacerlo. O, porque simplemente, le de la gana. Por suerte, cada uno somos libres de tomar nuestras propias decisiones. Solo faltaría que nadie viniera a prohibir nada relacionado con los deseos de cada cual.

Pero, para mi, existen realidades que son y que están aunque no queramos verlas. La madre es quien gesta durante nueve meses. Quien pare. Y quien tiene la capacidad de amamantar. Un bebé no entiende de roles. Ni sabe nada de igualdad. Para un bebé, hasta al menos los tres años, su universo, su mundo, su refugio es su madre. ¿Por qué nos molesta tanto eso? Laura Perales habla mucho de esto, y tiene un artículo buenísimo sobre la separación de madre e hijo en el que expone claramente que, de hecho, “hasta los 6 meses de edad el bebé no percibe que la madre y él sean individuos separados”. Que la única posibilidad que se ofrezca es que un niño pase a los 3 meses y medio pase a la teta del Estado me parece aberrante. Y me parece aberrante porque insisto en que habrá familias a las que eso les apetezca pero hay otras muchas a las que eso les horroriza. Y esas familias no tienen más opción que esa. O pedir una excedencia (que ya sabemos todos cómo funcionan) o tirar de familiares, si es que los tienes a mano. No existe un derecho al cuidado. No se protege la lactancia materna. Y no se tiene en cuenta a los niños. Tener “derecho a” no significa tener que hacer uso de él si no quieres. ¿Acaso te obligan a ir a votar? Sin embargo, creo que es necesario que existan ciertos derechos, y que se protejan más las necesidades reales de los niños, porque, sólo así, se podrá elegir de verdad con libertad. El resto para mi es una igualdad mal entendida.

Al final, cuando se pide que se iguale el permiso de paternidad al de maternidad, cuando se impone una custodia compartida o cuando se ofrece una escuela infantil a los tres meses y medio del nacimiento como único recurso público disponible se dejan a un lado las necesidades físicas, biológicas y psicológicas de un bebé. Sí. Hay biberones, lactancia en diferido, familiares muy implicados y amorosos pero es que la crianza y la lactancia materna forman parte también del proceso reproductivo y son un derecho tanto de la madre como del niño. Y si la madre no quiere, pues que sea del padre. Pero esa igualdad mal entendida no encuentra sitio para todas las familias.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Realmente podemos hablar de una igualdad mal entendida o pensáis que nada más lejos de la realidad?

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Diana Oliver

Diana Oliver

23 Comments

  1. A mí este tema me tiene de los nervios. Ayer leí el programa electoral de Podemos y parece que para ellos la conciliación consiste en garantizar guarderías públicas desde los 0 meses y en alargar el permiso de paternidad. Por parte de Ciudadanos, también he escuchado mucho eso de ampliar el permiso de paternidad a 16 semanas intransferibles. Es como si no vieran más allá. Como si sólo pensaran que la conciliación consiste en volver a trabajar rapidito y garantizarte que alguien te va a cuidar al niño y así ya no tienes excusa para quedarte en casa. Pues no, oye. Que aquí nadie piensa en el bebé. Que con 16 semanas el niño no es capaz ni de sentarse. Que el feminismo no consiste en que las mujeres nos convirtamos en hombres, joer. Que la igualdad debe garantizar que tengamos las mismas oportunidades, que no se nos discrimine por el mero hecho de ser mujer, pero eso no nos puede quitar nuestro derecho a decidir qué hacer y, mucho menos, penalizarnos por querer ocuparnos personalmente del cuidado de nuestros hijos. Que aquí nadie piensa en esos niños que con menos de 5 meses tienen jornadas laborales igual o mayores que un adulto. No es normal levantar cada día a un bebé a las 6 de la mañana para llevarlo a la guarde, no es normal que se encuentre con personas que ni siquiera son de su familia y un montón de niños llorando alrededor durante 8, 9, 10 horas… Son bebés, por el amor de Dios! Qué mínimo que poder tener la reserva al puesto de trabajo durante el tiempo que dure la excedencia? Qué mínimo que una pequeña ayuda para pañales o, simplemente, la deducción por PADRE trabajador?

    • ¡Totalmente! Muy de acuerdo con tu comentario, yo también creo que no se piensa para nada en los bebés 🙁

  2. Yo, lo que me gustaría que ocurriera es que hubiera unos permisos realistas, no la patochada que hay ahora, y que ya cada familia se los distribuyera como buenamente pudiera o quisiera. Tuve la suerte de poder estar los 6 primeros meses con mi enano, algo fundamental por el tema de la lactancia. Luego cuando me tenía que sacar en el trabajo era un rollazo, la verdad, pero a partir de esa edad ya empezó a comer. No tiene sentido ninguno lo de las 16 semanas empezando por la LME recomendada 6 meses. Y de ahí, lo demás. Es de chiste. Ahora bien, como he dicho, cada uno que se organice. Los primeros meses veo más claro que es la madre la figura, por decirlo de alguna forma, principal. Con posterioridad, sin saber a partir de cuándo, no creo que tanto. Mi hijo flipa con su padre y creo que más que conmigo, la verdad. Supongo que irá también en la personalidad de cada uno, niño incluido.

  3. A mí me parece genial que los padres cada vez se impliquen más en la crianza, porque a día de hoy la mayoría de las criaturas supongo que nacen por el mutuo acuerdo de la pareja. Y en mi caso, los comienzos como primerizos hubieran sido infinitamente más sencillos si este hombre no hubiera tenido que reincorporarse al trabajo a los 13 días. Eso sí, lo de los permisos iguales no lo acabo de ver. Porque cada familia necesita organizarse de una forma; porque habrá madres que deseen volver a su trabajo para sentirse adultas normales y respetables, y otras que serán incapaces de separarse de sus hijos. Porque si has decidido criar con lactancia materna, los 4 meses que te tocan son una ridiculez. Eso sí, en lo que tienes toda la razón es que al pensar en el tema de los permisos, actuamos egoistamente, opinando en qué será mejor para nosotras como madres, o para nuestra carrera profesional, o la de nuestra pareja. Pero casi nadie piensa en si sus hijos están diseñados para que a los 4 meses se ocupen de ellos lo desconocidos de una guardería, o esa abuela que lo quiere con locura, pero que no es la que lo ha parido ni a la que él está apegado.

    • Totalmente de acuerdo. Cada familia debería tener la posibilidad de organizarse como quisiera. Cuando se dice que eso perjudica a la mujer siempre estoy de acuerdo en que puede ser así pero, ¿cuántos padres pueden de verdad reducir su jornada o pedir una excedencia sin que sea algo raro o sin que les despidan? En nuestro caso particular, por ejemplo, es algo impensable.

  4. Estoy de acuerdo en muchas cosas, pero no en lo que respecta a los permisos. No comprendo en qué puede perjudicar a una madre el hecho de que los padres tengan también una paternidad igual de larga. Ellos no pueden gestar, parir ni amamantar, pero creo que tienen derecho también a cuidar de sus hijos y a estar con ellos durante los primeros meses. Nadie ha pedido que se reduzca el permiso maternal para ello. Personalmente pido que se amplíen ambos y se igualen. No es para que el padre “ayude” con biberones o sustituyendo a la madre, no se trata de igualdad mal entendida, tampoco se trata de priorizar el trabajo frente a la crianza. De lo que se trata es de que el padre también tiene derecho a ser padre (y obligación). Que su cuerpo no sufra cambios no justifica que debamos invisibilizar su papel.

    • Yo lo que no comparto es de que hablemos de una ampliación de permiso intransferible porque considero que cada familia tiene derecho a organizarse como quiera. No estoy diciendo que me parezca mal que un papá esté con sus hijos el tiempo que sea o que la decisión de esa familia sea que la figura paterna sea quien se haga cargo desde el principio sino que puestos a que no se pueda ampliar a 6 meses el permiso para ambos esos 3 meses que se piden sean de libre disposición. ¿Qué ocurre con las madres que desean amamantar esos 6 meses y quedarse al cuidado del bebé al menos ese tiempo? También hay casos así y no están reflejados. Lo mismo si fuera el papá el que quisiera estar esos 6 meses con el niño/a. Yo, personalmente, no puedo entender el hecho de que la única solución que ofrece ahora mismo el Estado sea que a los 3 meses y medio quede a cargo del mismo un bebé. Sin sus padres. Pero, ya te digo, que es mi opinión personal, porque creo que un bebé con quien mejor está es con su familia se pinte como se pinte la guardería.
      Un abrazo, Carol, y gracias por comentar.

    • El igualar los permisos redundaría en una igualdad a la hora de elegir entre un hombre y mujer por parte del empleador. No pensaría: “uy, que esta mujer está en edad fértil y se cogerá pronto permiso de maternidad, mejor no la contrato”. Si fuera obligatorio para los hombres, estaríamos en igualdad de condiciones.

  5. Ya lo has dicho todo. Es un tema muy espinoso y lo cierto es que cada día me siento menos cómodo defendiéndolo. Parece que cualquier posición contraria al permiso igual e intrasferible es automáticamente un ataque machista a la lucha feminista. Y no, precisamente estamos defendiendo el derecho de las madres a ejercer como tales y el de los bebés a tener cerca a la que de forma natural es su principal figura de apego, su fuente primaria de alimento y de protección.

    Como dice Ely, estamos confundiendo igualdad con equidad. Para alcanzar un mundo más justo, lo primero sería entender que no todos somos iguales, que no todos tenemos las mismas necesidades y que no a todos hay que ayudarnos de la misma manera.

    También es cierto que entiendo la postura contraria. No tanto desde el punto de vista de que el padre tiene derecho a estar con su bebé —que sí, también, y ojalá algún día ambos podamos tener un permiso larguísimo para disfrutar juntos del bebé—, sino más bien desde la perspectiva de que el resultado de las medidas que prolongan la ausencia de las madres del trabajo acaba siempre perjudicándoos a vosotras. Pero partiendo de esa base, lo que habría que hacer es luchar contra esa discriminación para reafirmar vuestro derecho y el de los bebés, no compensar por el lado del padre para ver si así se discrimina menos a las mujeres.

    En cualquier caso, es un jardín con muchas espinas este de la conciliación. Está claro que lo entendemos de formas muy diferentes, incluso entre las mamás y papás de la Madresfera, que de entrada y en general muestran preocupación por la conciliación, la crianza en primera persona y con respeto… Tema complicado, amiga, pero bienvenidas sean aportaciones así.

    • Hola, aquí una loca contestado comentarios mil días después 🙂 Estoy de acuerdo con todo lo que comentas y entiendo que puede llegar a perjudicar a las mujeres pero, efectivamente, como bien dices lo que habría que hacer es luchar contra ese machismo y esa discriminación. Vosotros también lo sufrís ahora en muchos casos. Es “raro” que un papá vaya a llevar a su hija al médico o similares y pida permiso. No hablemos ya del tema excedencia y demás; tú mejor que nadie lo sabe que eres el único de una empresa de muchas personas que ha tomado esa (valiente) decisión. Por ejemplo, Adrián no podría jamás pedir una reducción de jornada porque sabemos que acto seguido se iría a la calle. Este es el país en el que vivimos. Yo sólo quiero ser finlandesa. Besazo enorme.

  6. Mira Diana es que no lo has podido decir mejor. Estoy totalmente de acuerdo con cada punto y coma de la entrada. Cuando oigo a las madres decir que les parece perfecto que el padre tenga la misma baja de paternidad para poder ejercer de “madres” me pregunto si soy yo la que no estaré bien de la cabeza. Y ya lo de que sea intransferible es demencial!!!! Se trata de que si uno no esta produciendo que el otro sí lo esté. Es asqueroso.Bajas paternales sí, por supuesto, pero no a costa de bajas maternales ridículas.

    • Ay, totalmente de acuerdo con absolutamente todo lo que dices. Qué bien compartir opinión, Carmen. Yo creo que cada familia debería decidir lo mejor para ellos y cuando se habla de bajas intransferibles se está ya condicionando. ¿Por qué no otros 3 meses más a parte de los 3 de rigor y que cada cual se apañe como quiera?

  7. Buenisimo el post. Está claro que cada uno entendemos y seguiremos entendiendo la maternidad/paternidad de forma diferente.

  8. Te aplaudo en pie. Un gran, y acertadísimo, análisis. Los niños son considerados ciudadanos de segunda o de tercera cuando los indefensos son ellos. Me rechina mucho lo de los permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles y, en ciertos entornos, hasta me siento extraña manifestándolo. Que mi hijo ha venido por voluntad mía y de su padre es una perogrullada pero, tal como señalas, el cuerpo que cambia física y hormonalmente es el mío. El de la madre. Eso es una realidad biológica inamovible. Así que a ver si nos dejamos de pajas mentales y abrimos los ojos a la realidad.
    Un beso, linda.

    • Muchas gracias, Let! Qué bien que compartamos opinión, de verdad. Una se siente menos rara en este mundo loco. Besazo enorme, bonita.

  9. Diana, me ha encantado el post. Es un análisis de la sociedad brutal y duro, pero así están las cosas. Las madres, por desgracia, somos las que pagamos el pato si queremos estar con nuestros hijos (los más afectados), pero como nos han vendido que los críos se crían con escuelas, horarios infinitos, biberones y que no pasa nada por alejarse de ellos cuando son totalmente dependientes de nosotros, pues así no va: cada vez más fracaso escolar, más problemas de conducta, más personas en las consultas del psicólogo, etc… Igualdad mal entendida, sin duda. Es que igualdad no es equidad

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