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Vivir inmersos en la ‘cultura del biberón’

cultura del biberon

 

Consejos obsoletos o erróneos sobre lactancia materna 

Hace unos días, esperando el autobús, una madre abanicaba agobiada a su bebé de pocos días. El asfalto y el cemento de las calles de Madrid en el mes de julio, y a las 4 de la tarde, desprende un calor difícil de soportar. El bebé parecía bastante incómodo (¡Y no me extraña!). A su lado, una señora que rondaría los sesenta y muchos le preguntaba a dicha mamá (con la cabeza bien pegada al pobre lactante) que qué le pasaba al niño, “¿Tendrá sed?”. A lo que ella respondió que parecía que tenía mucho calor. Sin más. Pero la pregunta estrella de la mujer no se hizo esperar: “¿Y no le das agua?”. En ese momento todas mis alarmas se encendieron: ¿Agua a un recién nacido? ¡Ay! La madre, aparentemente primeriza, le dijo que el pediatra le había dicho que sólo le diera leche. La señora no cesó en su empeño y continuó su interrogatorio con la frase que todos estábamos esperando: “¿Pero tienes suficiente leche?”. ¡Ay! ¡Ay! A lo que la madre respondió: “Bueno, yo le doy el pecho pero también un biberón por si acaso porque pide cada muy poco”. La mujer ya se quedó tranquila. “Ah, bueno, hija, pues es que hace mucho calor”.

Cuando subimos al autobús nos sentamos cerca y en varias ocasiones pensé en ofrecerle ayuda, tranquilizarla. No sé. Algo. Pero, ¿quién era yo para decirle nada a esa muchacha que hacía lo que consideraba? La idea de que pudiera estar metiéndome donde no me llamaban me impidió lanzar ni siquiera un “¿Necesitas ayuda?” o mejor aún “Por favor, olvídate de esa señora”.

A los bebés se les empieza a dar agua cuando comienza la alimentación complementaria. Antes, con el pecho es más que suficiente ya que les hidrata. Como bien responde la Asociación Española de Pediatría en este foro de dudas para padres: “Incluso en los países tropicales los bebés no necesitan tomar agua mientras toman lactancia materna exclusiva, ya que cuando tiene sed piden pecho e incluso tomas un poco de un pecho y un poco de otro, pues como sabes la leche de inicio es más rica en agua, así les calma mejor la sed. Cuando empiezan a comer otros alimentos puedes ofrecerles”.

Consejos y preguntas como las que esa mujer dan de forma gratuita, y sin que se les haya pedido, más aún cuando hablamos de madres primerizas, no sólo no hacen ningún favor a la madre sino que pueden echar por tierra una lactancia deseada. En este caso, la mamá ya daba un biberón “por si acaso” (puede que por miedo o por falta de información, o por un entorno que pensaba como aquella señora que no tenía suficiente leche) pero cuántas otras mamás pondrán en duda su capacidad pese a que todo vaya bien ante comentarios como los de la señora del autobús. Yo misma, cuando Mara tenía 5 meses recibí entre otras muchas perlas un “¿Y ya le das la ayudita?”. Puede que si no hubiera tenido toda la información y la seguridad que tenía, hubiese acabado pensando que eso de las “ayuditas” era algo necesario. Hoy, tras haber vivido 30 meses de lactancia materna, creo que lo que más me molesta es ese empeño social y cultural en dudar de la capacidad de mujer para amamantar, parir y criar, y, por supuesto, lo instaurada que está la “cultura del biberón” en nuestras vidas.

Sin información no hay paraíso

En un documento elaborado por la Asociación Española de Pediatría (AEP) sobre la influencia de la vuelta al trabajo en la lactancia materna se ponía de manifiesto que:

“El amamantamiento es la forma natural de alimentación de los lactantes y niños pequeños. La lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y complementada con otros alimentos sanos, seguros y apropiados, a partir de entonces y hasta al menos el tercer año de la vida, asegura el óptimo crecimiento, desarrollo y salud. Después, el amamantamiento junto a la adecuada alimentación complementaria puede seguir contribuyendo al crecimiento, desarrollo y salud del lactante y del niño pequeño. El Plan de Acción Europeo para la protección, promoción y apoyo a la lactancia materna en Europa reconoce el amamantamiento como una prioridad de Salud Pública y junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación al pecho de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y junto con otros alimentos hasta los dos años de vida o más, según madre e hijo mutuamente deseen”.

La información no puede ser más clara, sencilla y contundente: “La lactancia materna es una prioridad de Salud Pública”. Sin embargo, y como bien publicaba Mammalia en un interesantísimo (y necesario) artículo: “Según un informe de la OMS, UNICEF y IBFAN de mayo de 2016, las leyes para proteger y fomentar la lactancia materna siguen siendo inadecuadas en la mayoría de países del mundo”. Como bien dice Werner Schultink, jefe de nutrición de UNICEF, las madres tenemos derecho a recibir la información adecuada sobre lactancia materna y la industria alimentaria no puede seguir manipulando la misma. Porque solo teniendo información podremos tomar decisiones totalmente libres.

También hay algo que, junto a la información, puede hacer más sencillo o no todo: la falta de una cultura de la teta. Mi amiga Paula me decía hace poco que la lactancia materna depende de muchas cosas: de la abuela, de la suegra, de la de más allá, y de otra serie de factores que al final tienen que ver con esto, con la falta de referentes, de madres que den el pecho. Y todo eso suma e influye de una u otra manera.

Sobre la ‘cultura del biberón’

“Para luchar contra la cultura de la separación, contra la cultura de ambigüedad acerca de la lactancia materna, contra la cultura de hostilidad a la crianza, es preciso revalorizar el estatus individual, familiar y social de la madre lactante, que es a la par mamífera y racional”. Dr. José Mª Paricio Talayero (pediatra) durante el XII Congreso FEDALMA (2015).

Estamos en un punto en el que parece que la lactancia artificial es “lo normal” y la lactancia materna la alternativa. Esto creo que es un síntoma evidente de que vivimos inmersos en una “cultura del biberón”. La lactancia artificial se sigue viendo como el recurso idóneo para que las madres puedan volver al trabajo cuanto antes (pese a que muchas no quieran hacerlo tan pronto), para que las mujeres tengan independencia (muchas posturas feministas plantean la lactancia materna como una terrible condena del cuerpo femenino) o para que el niño se convierta en un ser autónomo  e independiente rapidito (ya sabemos lo terrible que es el apego).

La industria alimentaria ha conseguido vender al mundo que puede ser igual, o incluso mejor, que la lactancia materna utilizando las tácticas del marketing más salvaje pero, ha llegado un momento, en el que esa publicidad se hace sola: la hacen los falsos mitos, las leyendas urbanas, los juguetes infantiles (¿Cuántas muñecas no llevan incorporado un chupete o un biberón?). Hasta en las guarderías y colegios la cultura del biberón está completamente instalada. Lo pude comprobar cuando Mara hace unas semanas, a la vuelta de la escuela infantil, de repente nos dijo que los bebés llevaban chupete y biberón y que dormían en una cuna (¡una cuna!)”.

Y me da pena realmente, porque creo que esa normalización de lo artificial perjudica enormemente que se conozca la información real sobre los riesgos de la lactancia artificial. Porque, me reafirmo, “a todos nos interesa una sociedad que amamanta” por mucho que se empeñen en decir que no es importante, que da lo mismo. Al igual que nos interesa vivir en una sociedad que haga un consumo más responsable, que contamine menos, que se cuide más. Porque creo que, detrás de todo eso, hay un gasto sanitario y un aumento de la desigualdad tremendo.

¿Qué opináis vosotros? ¿Es fácil vivir inmersos en la cultura del biberón?

 

 

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Diana Oliver

Diana Oliver

25 Comments

  1. Pues es verdad que se ha normalizado el chupete, el biberón, la cuna, solo hay que ver la mayoría de cuentos y juguetes. Pero también decirte que cada vez hay más información sobre la lactancia materna, y que a las madres que deciden no dar el pecho se las juzga y ataca. Tan violento es presionar a una mujer LM que de un biberón como hacerlo a una mujer LA que de el pecho. A ninguna madre se le pregunta “Te han hecho cesarea? Por qué?” , pues igual de irrespetuosos es preguntar “No le das el pecho? Por qué?”
    Yo conozco los beneficios de la LM, pero no ja sido mi opción, y me han atacado y presionado enfermeras, pediatras, vecinas…. Que fácil sería la maternidad sin estas guerras.
    Un abrazo

  2. Poco más que añadir, la verdad. Firmo debajo, ya lo sabes.

    Sobre si intervenir o no en un caso como el que abre la entrada, yo hace tiempo que tomé la determinación de oír, ver y callar en la mayor parte de los casos. No sé si se puede interpretar como una postura egoísta negarle la información adecuada a quien da la impresión de necesitarla, pero creo que es lo más prudente. Es triste que hayamos hecho del tema un asunto tan susceptible de herir sensibilidades, pero hay que reconocer que es así (me encanta este artículo de Julio Basulto al respecto, por cierto).

    Solo abro la boca si me preguntan directamente y, aun así, mido la respuesta en función de la procedencia de la pregunta. Desde las redes sociales intento compartir enlaces serios sobre el tema para el que tenga interés, pero cuando tengo que defenderlo en persona me cansan las miradas condescendientes o reprobatorias y los comentarios que equiparan las ventajas de la lactancia materna a las de cualquier tipo de terapia alternativa semi-mágica. Está demostrado y documentado; el que quiera que leer, que lea.

    Por fortuna nuestra lactancia está transcurriendo con relativa tranquilidad una vez superados los comentarios iniciales de la familia cercana. En nuestro caso tenemos otras batallas más habituales, jajaja.

    • Me encanta ese texto de Julio Basulto 🙂 Creo que tu postura, lejos de egoísta, es la más coherente de todas. Me has recordado que una vez en el parque una mamá me comentó algo también de su lactancia y yo me puse a contarte cosas y a preguntarle. Error. Qué tema más difícil cuando debería ser todo lo contrario… ¿Cómo hemos llegado a eso?

  3. Nosotros vamos a por los 27 meses de lactancia asi que, como dices, nos sabemos tooooooooooodas las posibilidades de comentario. Ademas, la gente no es muy ocurrente que se diga, en general se repiten bastante!! jajaja

    Yo, ya te conté una vez creo, que me inventé una táctica que utilizo como respuesta única a cualquier comentario; cuando marcos pide teta y le doy y alguien dice algo, siempre le pregunto: marcos, cómo está la teta de mamá? y el niño retira su boca del pezon y dice alegremente: “de rechupete” y vuelve a lo suyo.
    Ale, bocas cerradas, nadie tiene posibilidad de replica
    jajajajajaja

  4. Está claro que la lactancia es uno de los temas relacionados con la maternidad que más polémica genera. En mi caso no pude establecerla con éxito con mi hijo por una mezcla de pequeñas dificultades fisiológicas y un mal asesoramiento y esto me impidió disfrutar de la maternidad los primeros meses. En muchas ocasiones me sentí juzgada tanto por defensores y detractores de la lactancia que no tenían ni idea del daño que me hacía no poder dar el pecho a mi hijo a pesar de haberme informado e intentado todo. Ahora, embarazada de 29 semanas, y a pesar de estar convencida de que lo volveré a intentar, a medida que se acerca el momento me asaltan las dudas y tengo que escuchar comentarios de todo tipo, algunos de los cuales me desaniman bastante.

    • Lo vas a lograr , seguro !!!! No sé si tú pareja comparta tu desición y apoye en casa. Pero te comparto la experiencia de mi familia al comienzo de la lactancia. Aunque a la peque le sambutieron un biberón como primer alimento de forma rutinaria y sin consultarnos como es costumbre en los hospitales, la mamá y la peque consiguieron establecer la lactancia de forma exitosa a pesar de pasar por una semana difícil de grietas y mal agarre ( posiblemente mala postura )
      Lo que mi esposa ha contestado a la pregunta de ¿ Y cómo lograste establecer la LME ? es: “Pues gracias a la ayuda de mi esposo, el ayudo mucho” Lo cual me hace recordar que en las primeras-infinitas y maratónicas tomas el mundo se detenía y no existía más que “Mamá, bebé, teta, un lugar comodo y una buena serie de Netflix (jaja)” Las tareas de la casa, trabajo, compras, etc…etc…eran responsabilidad de un servidor con ayuda de la suegra y una persona que nos apoya 1 vez a la semana en la limpieza profunda en casa. Con esa respuesta mi esposa me hizo tomar conciencia del importante rol que jugamos los padres en esta importante etapa del post parto y en la salud de nuestras familias. El buen “Papá en prácticas” tiene un maravilloso post sobre el Papel del padre durante la lactancia os lo recomiendo. Ánimo !!!

    • ¡Mucho ánimo Eugenia! Si finalmente es lo que realmente quieres, hay un montón de grupos de apoyo que seguro que podrán ayudarte en caso de que surja un problema. Un abrazo enorme, y nunca pierdas la confianza en ti misma.

  5. Hola,Diana,

    Tu entrada me viene a pedir de boca porque hace unas semanas una amiga fue mamá (por supuesto, primeriza) y al preguntarle si le estaba dando el pecho, (con mucho tacto, por supuesto, que ya se sabe que “las de la teta somos tremendas”), me respondió que sí, pero que le estaban dando un bibe extra hasta que la leche no le subiese por si le daba una bajada de glucosa mientras que sólo tomaba calostro… Yo reprimí como pude las ganas de decirle que la bajada de glucosa era probable que ocurriese en neonatos y bebés de bajo peso, requisitos que su hija de 3,300kg no cumplía y me limité a aconsejarle que quitase ese bibe cuanto antes porque el calostro es la mejor manera para la expulsión del mecomio, por evitar meterme en jardines de difícil salida.
    Ahora me pregunto por qué esta vez decidí mantenerme al margen durante su embarazo y no le regalé el libro de Carlos González o le aconsejé ver la primera temporada de Bebé a Bordo con los consejos de Sta. Monste Cob, que tan bien bien nos vinieron en nuestros comienzos y, sin duda, también le vendría a tantos, para empezar al personal sanitario que atiende a mamas que sólo buscan lo mejor para sus hijos.

    En fin, como ves, no estás sola en esta batalla tampoco.Un beso fuerte!

    • Un tema tremendo y que una no sabe nunca como tratar con la gente cercana 🙁 ¿Cómo es posible haber llegado a algo así?

  6. Yo lo tengo claro, ya he dejado de explicar, mi hijo a punto de cumplir el año, y sigue mamando con la consiguiente ristra de comentarios del tipo: todavía? Ya es muy mayor, lo estás malcriando, por no hablar de señoras por llamarlas de algún modo que desde los 7 meses andan ofreciéndole galletas de chocolate y gusanitos sin preguntarme a mi, si madre y así todo…nuestra lactancia durará lo que decida mi hijo; llevamos un año y lo que le queda y al que no le guste que mire a otro lado, porque yo no voy a dejar de darle el pecho a mi hijo en el altar mayor si hace falta.

    • Ay lo de ofrecerle otras cosas insanas para que deje la teta a modo de “cambio” por parte de terceras personas me parece absolutamente increíble 🙁 Recuerdo que mi abuela cuando Mara tenía 8 meses no paraba de decirle que dejara ya “eso” y le ofrecía cosas del estilo que comentas. A mi me molesta infinito, la verdad. ¡Qué paciencia!

  7. Por motivos diversos y muy personales yo decidí dar biberón en lugar de pecho. He tenido que escucharme comentarios como “vaga”, “egoísta”, que si iba a crear un trauma a mi hijo o que quizá lo tenía yo, … Por eso cuando leo que las personas que optais por lactancia materna también os sentís criticadas muchas veces, no entiendo nada…Quizá es que todo el mundo se mete en decisiones que no le competen y la sociedad al final hagamos lo que hagamos nos hace sentirnos “presionadas” siempre. Yo estoy cansada de esta lucha. Creo que la idea que todos deberíamos perseguir es la de RESPETO y dejar hacer..La crianza ya resulta bastante complicada a veces como para tener que lidiar tambien con los comentarios de la gente. Tú dices que bibes inmersa en la “cultura del biberón ” y yo me siento inmersa en la de la “lactancia materna”.jaja A mi desde luego me da qué pensar … Un saludo Diana!

    • Respetar y dejar hacer poco tiene que ver con estar informado o no, y con respetar las decisiones informadas de cada cual. Desde luego, que es terrible que hayas escuchado semejantes comentarios si tu decisión era libre y firme. Es cierto que hay presión pero también es cierto que hay mucha desinformación, muchos mitos y muchos malos asesoramientos y prácticas (incluso por parte de personal sanitario) que al final conducen a ver la lactancia materna (especialmente a partir de cierto tiempo) como algo no normal 🙁
      Mucho ánimo, Leo, y mil gracias por comentar.

  8. Pues sí, tienes más razón que un santo. A mi una de las cosas que más me llama la atención es que eso se vea como algo que nos esclaviza, pero trabajar para una mega empresa de sol a sol es la leche de liberador. De todas formas prefiero no pensarlo mucho porque cada vez que compro un bote de fórmula me deprimo.
    La foto que has puesto es ❤

    • ¡Totalmente! Lo veo igual… Ay Paula te admiro un montón, no lo olvides. ¡Tú puedes!

  9. Esto me recuerda a una situación que viví el año pasado. Nos fuimos a pasar unos días a la playa, eran las primeras vacaciones con nuestro bebé. Embadurnamos al niño en crema para evitar la más mínima quemadura y nos bajamos a la playa. Montamos el refugio y nos sentamos dentro. En esto que vino una racha de viento que convirtió al niño literalmente en una croqueta. No había forma de quitarle la arena, ya que se había quedado pegada con la crema. El niño no paraba de llorar el pobre y empiezo a oir comentarios de 3 señoras que estaban sentadas en sus hamacas detrás nuestra (y sin vernos porque nos tapaba el refugio): “Pobrecito ese niño, no deja de llorar, es que lo que tenia que hacer la madre es darle un biberón porque eso es que tiene hambre, que su nieto cuando se ponia asi le daban un biberón y se quedaba tan agusto…”. La verdad que entre los nervios y todo no reaccioné pero les tenía que haber contestado algo. El niño se calmó cuando le quitamos toda la arena y le di un poco de teta, pero no por que tuviera hambre, si no para calmarle del susto. Aparte de eso, lo de que soy una exclava de la teta y que si mi hijo tiene mucho vicio lo he tenido que escuchar ya mil veces, menos mal que a mi me resbala todo…

    • Jolin… Sin palabras 🙁 Haces bien en que todos esos comentarios te den igual porque realmente es para responderles…

  10. Fácil no es y encima es que lo del biberón está grabado a fuego en la mente de la mayoría de la gente, con esa justificación de que hoy casi ninguna madre puede dar el pecho por 10.000 razones diferentes, porque las que damos teta somos unas privilegiadas que nos creemos superiores a las demás, o todo lo contrario, unas retrasadas de narices a las que nos gusta vivir esclavizadas y no delegar esta faceta de la crianza en nadie para creernos mejores madres. Lo de los beneficios de la lactancia materna para la salud del bebé, para el conocimiento mutuo y para la recuperación tras el embarazo y el parto no son argumentos que convenzan a nadie. Y ojito con insinuar siquiera que existe mucha falta de información y que en esas consultas en las que tú crees que te está atendiendo el mejor pediatra, la mejor matrona o el mejor ginecólogo del universo puede que también haya mucho desconocimiento y sabiduría poco actualizada respecto a la lactancia materna, y lo que es peor, intereses ocultos por introducir la leche de fórmula en tu vida. En definitiva, que si no encuentras un grupo de apoyo que te anime, tu hijo no coge peso según los estándares y te calientan mucho la cabeza, no es fácil resistirse al biberón. Nosotros mismos vivimos durante meses con un bote de leche en polvo sin empezar hasta que tuvimos la confianza suficiente para saber que no lo necesitaríamos nunca. Y aquí estamos, camino de los 3 años de lactancia. Ay, este tema me indigna tanto, pero es tan polémico que cada vez que hablo de él me atacan los defensores del biberón y me desmotivo a la hora de proclamar los beneficios de la lactancia.

    • Totalmente de acuerdo, Lucía 🙁 Lo de los ataques es demasiado. Yo creo que cuando no te interesa algo, mejor no lo leas. Por ejemplo, a mi hay temas con respecto a la lactancia artificial que no me interesan y ni las leo ni entro en polémica. Si se escribe un post sobre, por ejemplo, “cómo dar un biberón de forma segura” pues directamente no lo leo porque no me interesa, no entro a debatir sobre el contenido del mismo. Por eso no entiendo que si realmente estás tan segura de que la LA es tu opción, no entiendo que entres a debatir sobre LM y LA en un post sobre lactancia materna… En fin. Paciencia, Lucía. Besazo.

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