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¿Son necesarios los alimentos especialmente formulados para bebés y niños?

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Recientemente leía un interesante post titulado “Hero, lo vendemos porque es legal” del (imprescindible) blog Dime que comes en el que Lucía Martínez hablaba de productos destinados a niños de tan solo 4 meses (¡4 meses!) y que incluían cosas tan poco recomendables como azúcar o aceite de palma. Y estamos hablando de alimentos específicamente destinados a bebés de menos de un año. Esto, al menos, da para pensar. Y mucho.

Ante la pregunta de si son necesarios los alimentos especialmente formulados para bebés y niños, la respuesta está clara: NO (a excepción de la leche artificial cuando no es posible la lactancia materna).

Y es que, aunque la publicidad nos intenta convencer cada día de los contrario, los bebés y los niños no necesitan alimentos especiales de ningún tipo. Ni potitos, ni papillas, ni galletas, ni leches de continuación. “Cuando los niños comienzan con la alimentación complementaria pueden comer aquello que comen sus padres (asumiendo que éstos llevan una alimentación saludable), con muy pocas excepciones y con algún cambio de textura en alimentos muy pequeños o duros como por ejemplo los frutos secos, que se pueden dar triturados en forma de crema, y algunas precauciones lógicas” nos confirma la dietista Lucía Martínez, quien recomienda un libro imprescindible para padres preocupados por este tema: “Se me hace bola” de Julio Basulto.

Que empiece la fiesta

El origen de los primeros alimentos “formulados” para bebés y niños se sitúa junto al nacimiento de la cultura del biberón. ¿Casualidad? “Tirando de hemeroteca mental sin haber hecho ninguna búsqueda exhaustiva, diría que, quitando las leches de fórmula, los primeros potitos son de los años 50-60”, afirma Lucía.

La maquinaria de la industria alimentaria sigue funcionando y continúa engordando esta “necesidad” de ofrecer a los niños productos especiales. Si os estáis preguntando si se toman suficientes medidas por parte de las administraciones sobre esto Lucía ya nos adelanta que no. “Las medidas de control publicitario son pésimas, entre códigos por los que las empresas se autorregulan (y se saltan a la torera) como el Código PAOS, planes promovidos por la propia industria alimentaria como el HAVISA y una administración que rara vez actúa, tenemos los lineales de supermercado que tenemos. Pero ojo, sin perder de vista que la última palabra y por tanto la última responsabilidad es del consumidor que elije el producto y paga por el”.

Detrás de toda esta mecánica de consumo de productos especialmente destinados a nuestros hijos se esconden intereses económicos: “interesa crear en los padres nuevas necesidades y en los hijos nuevos consumidores. La rueda debe seguir girando”.

Ya lo apuntaba Julio Basulto en una entrevista que le hicimos para Murray Magazine: “Los gobiernos deben poner freno a las falsas declaraciones de salud que acompañan a infinidad de alimentos, complementos alimenticios o “plantas medicinales”. Deben impedir que los mensajes dietético-nutricionales estén, como están hoy en día, manipulados por intereses de la industria alimentaria. Y deben prohibir la publicidad de comida malsana en horario infantil.”

“Necesidades” innecesarias

Puede sonar exagerado. Quizás catastrofista. Radical. Pero no. Poco ha poco nuestra sociedad ha creado “necesidades” innecesarias. Cosas sin las que parece que no podemos vivir. Y no solo en cuanto a móviles, ordenadores o tecnologías como Internet. En la alimentación, también. En palabras de Lucía “basta con echar un vistazo a los carros de la gente cuando vas a la compra. Gran parte de la población no concibe su vida sin esos productos, y lo que es peor, creen que su salud depende de ellos. En el Actimel tenemos un ejemplo clarísimo: adultos que lo toman con fervor y se lo dan a los niños firmemente convencidos de que les protegen. Y no solo no lo hacen (no por encima de un yogur normal) si no que puede dar falsa sensación de seguridad y llevarnos a descuidar más las dieta, porque “ya se toma el Actimel, la leche de crecimiento, los cereales con vitaminas, el zumo que es una ración de fruta y el bollicao rico en hierro. No pasa nada si no come verduras o no ha probado en su vida una legumbre”. Es terrible”.

Sobre el tema de productos innecesarios, como por ejemplo PediasureAitor Sánchez, Dietista-Nutricionista, deja claro en su blog Mi Dieta Cojea que “Es preferible aprender a comer a tener que recurrir a suplementos que incluyen los propios nutrientes que encontramos en nuestra dieta. Los malos hábitos de alimentación no pueden ser abordados desde una suplementación eterna, en primer lugar porque no podemos recurrir de forma crónica a ellos y en segundo lugar porque existirá de forma latente el problema de los malos hábitos, que no se elimina”.

Lucía Martínez cree que “somos en general “cómodos”, más que ingenuos con respecto a la alimentación. “Nos informamos poco sobre lo que nos llevamos a la boca. Confiamos demasiado en la industria y en la regulación de la misma. Lo saben, y se aprovechan. Creo que es hora de empezar a responsabilizarse de las elecciones alimentarias, literalmente, nos va la vida en ello”.

Información y educación son las armas con las que defenderse.

¿Qué opináis vosotros de los alimentos especialmente “formulados” para bebés y niños?

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Diana Oliver

Diana Oliver

20 Comments

  1. Pingback: Receta de hummus
  2. Me ha encantado la entrada. Totalmente de acuerdo: falta información y formación. No me he preocupado de saber qué comía hasta que encordé 21/kg en el embarazo y una matrona del Marañón por poco me come al verme unas natillas light estando de reposo 🙂 Ahora que estoy a punto de iniciar la AC de mi hijo cada día me indigno más con los anuncios de productos infantiles mientras veo la merienda de todos los niños del cole de al lado de mi casa: zumito rico de brick a base de concentrado y bollería de la buena :O
    La última palabra la tiene el consumidor, está claro, pero si a mí aquella matrona no me hubiese puesto las pilas, tal vez nunca hubiese intentado formarme nutricionalmenye como consumidor. Creo que es una necesidad imperante que incorporemos a los D-N en el sistema de salud público ya!

    • Muy de acuerdo contigo, Corita. Lamentablemente así es, pese a que aún haya mucha gente que no se lo tome en serio. Un abrazo y gracias por tu comentario 🙂

  3. Hola! Estoy totalmente de acuerdo con el post. Hace tiempo que lo comenté con mis amigas y me miraron como si fuera extraterrestre, no les he vuelto a sacar el tema. Se creen todito todito lo que salga por la tele!
    Me gustaría aportar un dato curioso: aquí en Galicia hace varias generaciones se le hacían los “machucos” (cuando tocaba introducir alimentos sólidos, la mami o la abuela se lo masticaba y se lo daba de su boca)… ya sé que no era higiénico pero siempre me lo contaba mi abuela y quería aportaros el dato de antes de las batidoras eléctricas jejeejejejeeeee
    Saludos!

  4. Genial post, me ha encantado.y lo del alctimel me ha llegado al alma. Qué manía tiene la gente ahora con el dichoso actimel! yo no lo entiendo en serio… ¿y qué me dices del famoso primer danone y similares? Anda que no habré hecho yo oídos sordos ante el aluvión de críticas por darle directamente al niño un yogurt natural, sin el paso previo que parece que es obligatorio… ¿pero cómo no le das el primer danone? pecado mortal!!

    • Ay lo del primer Danone es tremendo. Y qué manía con querer obligar a la compra de esos productos. Lo del Actimel también es de traca pero a mi personalmente el anuncio que más me molesta es el de Pediasure. Es superior a mis fuerzas… Muchas gracias, bella 🙂

  5. Hay otro aspecto del que no se suele hablar cuando se hace referencia a las comidas preparadas y es que éstas tienen además un fuerte componente social. En España la brecha social que marcan los alimentos aún no es tan fuerte como en otros países, entre otras cosas porque España es un importante productor agrícola. Pero en Estados Unidos, por ejemplo, es alucinante la diferencia económica que hay entre las comidas preparadas altas en grasas y poco saludables, y los alimentos no elaborados y más recomendables. La salud nutricional se está convirtiendo así en un privilegio para muchos, algo que se ve acuciado además por el acceso a la información que, como bien sabes, suele ser una prerrogativa de las clases medias y medias-altas (incluso en la era de la información). En España, aún no estamos ahí, pero vamos en ese camino. Las familias con pocos ingresos, con jorandas laborales maratonianas y con cada vez más gastos básicos a consecuencia de la descomposición progresiva del Estado del Bienestar, se encuentran cada vez más con pocos recursos, poca información y poco tiempo para comprar y preparar alimentos saludables, y la comida elaborada se convierte así en la gran alternativa.
    En fin, lo que quiero decir con esto, es que es difícil separar la cultura alimentaria de una sociedad de sus estructuras sociales, económicas y productivas, y que lo que yo veo necesario sobre todo, más que regular la industria alimentaria (que también) es incidir en una mejora de estas estructuras (educación, acceso a recursos sociales, información al alcance de todos, óptimas condiciones laborales, etc.).

    • Wow Paula! Imposible estar más de acuerdo. Genial tu argumentación. Hace poco leía un artículo sobre la relación entre la obesidad y la pobreza. Lo busco y te lo paso. ¡Muy interesante! Gracias, siempre.

  6. Yo potitos no le doy al peque pero, creo que, como sustituto PUNTUAL a un puré de verduras con pollo (por decir algo) tampoco está mal. Eso si, cuando leo eso de “sin conservantes” y veo las fechas de caducidad me rio muuuuucho. Deberían ser mas precisos y rigurosos con la publicidad, en eso estoy 100% de acuerdo.

    • Hola Cris, realmente así es. Puntualmente la mayoría de las cosas no son malas… Otra cosa es abusar. Gracias por comentar 🙂

  7. La publicid90%ad es mentira en un 90% Con que la gente tuviera claro esto, se corregirian muchas cosas. Pero parece que “si sale por la tele” es asi.

    • La publicidad es abusiva, especialmente en canales infantiles… Los anuncios de Pediasure, Actimel, galletas… invaden la programación infantil. Y eso, no es nada buena la verdad. Gracias por comentar, Caro.

  8. Ay, las industrias y la creación de necesidades… Yo fui un desastre para comer hasta hace unos años, lo reconozco (para que te hagas una idea, viviendo en Málaga y… ¡no me gustaba el pescado! -pamatarme-), pero con el peque he sido tajante, y a día de hoy puedo decir que el tío lleva una dieta mejor que la mía!
    Es importante que nos informemos de qué le estamos dando a nuestros retoños, porque la cantidad de guarrindongadas que llevan algunas cosas da grima.
    ¡Gracias por el post, porque estas cosas hay que decirlas!

    • Si te digo la verdad yo nunca he comida tan bien como lo hago desde que nación Mara…. mejorando incluso cuando empezamos con la AC. Gracias a ti, siempre 🙂

  9. Conmigo lo llevan claro, mi hija no ha tomado ni leche artificial, ni papillas, ni potitos, ni ninguna de esas porquerías… Come comida desde los 6 meses, la misma comida que los demás, solo que ahora los demás comemos mas sano que antes. No falta quien me dice que le de un petitsuis que lo necesita o que se coma unas galletas “que ha comido muy poco, que coma una galleta aunque sea…”
    Yo es que por no gastar en chorradas innecesarias para bebés, no gasto ni en pañales, que los usa de tela, igual que las toallitas. Así que puedo sentirme orgullosa de tener una hija de 15 meses y no haber pisado el pasillo del supermercado de productos de bebés

    • Hola Maite, la información es un arma genial para defenderse de posibles abusos, y no solo en cuanto a la industria alimentaria se refiere, en todos los ámbitos en general. Gracias por pasar y comentar 🙂

  10. Cuando leí el título del post, dije que no, que no son necesarios. Como tampoco son necesarios los alimentos de “dieta” para adultos ni muchos otros productos. El problema es que aquí el público objetivo son menores, y eso debería estar más regulado. Aún así, yo abogo porque la gente se informe cada vez más y poco a poco la cosa fuera cambiando.
    Lo ideal no sería prohibir este tipo de alimentos, lo ideal sería que dejasen de fabricarlos porque la gente no los compra. Llamadme ingenua, pero confío en que algún día lleguemos a eso.

    • Ojalá 🙂 Yo también creo que la información es fundamental para que la gente conozca cosas como esta. Información es poder. Siempre. Gracias por comentar, eres un sol.

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