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Conciliación, respeto e igualdad

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Conciliación, respeto e igualdad

Poco voy a decir a estas alturas del tema estrella que no se haya dicho ya, pero llevo días intentando encontrar el tiempo y las palabras para ello. Pocos no se habrán enterado de que la semana pasada el bebé de Carolina Bescansa, diputada electa de Podemos por Madrid, se convirtió en el protagonista de una polarizada (y encarnizada) discusión sobre conciliación, crianza, lactancia materna y, cómo no, feminismo. Yo aún estoy dirigiendo la cantidad de comentarios malintencionados, egoístas y/o envidiosos que leí o escuché contra Carolina en las redes sociales y, sorprendentemente, en los medios de comunicación de este país.

Lamentablemente quedó más que demostrado que en España falta empatía y que aún queda mucho por hacer en temas de conciliación, respeto e igualdad. Para mí, el bebé de Bescansa sólo nos ha recordado que en este país las mujeres estamos obligadas a renunciar: o eres madre, o tienes una profesión. Si quieres ambas cosas tienes que entrar en el sistema; un sistema que te obliga a entregar a tus hijos con 4 o 5 meses a una guardería, a un cuidador privado o, en el mejor de los casos, a los abuelos. También a sacarte leche en un baño en horas de trabajo si quieres mantener la lactancia materna, y a apuntar a los niños a clases extraescolares hasta el infinito para que no desajusten tu horario incompatible con la vida. A renunciar a ellos porque la producción no puede parar por culpa de tu maternidad o a renunciar a ser parte de ese sistema productivo que no admite cuidadores entre sus filas. Y así de claro lo dejaron los sucesivos comentarios que surgieron defendiendo que ese bebé donde mejor estaba era en la guardería del Congreso. Pero os equivocáis, donde mejor está ese niño es ahí: en los brazos de su madre. Y no lo digo yo, que también, lo dice la biología y la neurociencia.

La diputada no se separa de su bebé y, esto que muchos tachan de “postureo” o una maniobra de marketing, para mi es algo que debería verse normal, sin  malicia. Todos hemos visto a esa mujer con su hija mayor en un montón de actos de Podemos. Ahora, con su hijo simplemente hace lo mismo. En este sentido conecto con ella porque yo desde que nació Mara hace ya 27 meses tampoco me he separado de mi hija, que me acompaña a todos lados por asombroso que le parezca a muchos. Vivimos en un mundo sin niños: han desaparecido de las calles y han sido trasladados a parques y centros comerciales, actividades extraescolares o de ocio. A veces pienso que hemos creado como una especie de mundo aparte: el mundo de los “niños” por un lado, el mundo de los adultos por otro. “Los con-hijos” y “Los sin-hijos”.

Es cierto que no es fácil trabajar con un bebé y que, de hecho, no todo el mundo puede hacerlo. Pero por eso mismo es maravilloso que alguien como Bescansa lo haga en nombre de todas las mujeres que quisimos hacerlo y no nos dejaron o que lo intentamos hacer con muchísimo esfuerzo. Cuando decidí buscar la forma de trabajar desde casa sabía que no sería sencillo y, de hecho, es de las cosas más duras a las que me he enfrentado. Ni siquiera sé hasta qué punto podré mantener la situación o si tendré que liarme la manta a la cabeza y volver a empezar de nuevo pero, pese a todo, ha sido un regalo enorme que me ha permitido disfrutar de Mara. Criarla. Y, pese a sentir que vivo a contracorriente, pese a estar tan sola a nivel familiar, pese a los días duros, es lo mejor que he hecho.

Cosas que he escuchado

“Yo tuve que volver a trabajar y a mí no me dejaron llevarme a mi bebé”.

¡Ni a mí! Pero, ¿queremos que eso cambie o vamos a seguir alimentando esta sociedad deshumanizada, egoísta y capitalista en la que vivimos? Me parece un comentario tremendamente egoísta y cargado de envidia. En mi caso, sumando vacaciones y lactancia a las 16 semanas hubiera vuelto a mi puesto de trabajo a los escasos 5 meses de Mara. Por “suerte” no llegué a reincorporarme. Antes propuse en varias ocasiones poder trabajar desde casa (mi trabajo sí me lo permitía), incluso me hubiera llevado a mi bebé, pero no hubo forma de convencerles. Yo pude hacerlo porque disponía de dos años de paro e indemnización pero esto es algo que no todo el mundo puede hacer. Fui una privilegiada y todo ello me sirvió para darme cuenta de qué es lo que quiero y qué no para mi hija. Me sirvió para aprender y para reinventarme (o al menos intentarlo). La cuestión no está en si te llevas o no a tu bebé al trabajo sino en que ni siquiera tienes la opción de hacerlo cuando trabajas para un tercero y pese a que tu profesión/entorno de trabajo te lo permite. Que el permiso por maternidad es de risa (ni siquiera llega a los 6 meses que es el tiempo mínimo de lactancia materna exclusiva) y que las madres cuanto menos molesten mejor.

“Es todo un postureo innecesario que no sirve para nada”.

¿Seguro? Por el momento ya se está hablando de un problema que tenemos la mayoría, por no decir todos los padres de este país. Padres y madres normales que tenemos que pagar un alquiler, una hipoteca, comida, luz, agua y gas y que tenemos que hacer malabares para poder hacerlo. Bescansa ha dado visibilidad y protagonismo, precisamente, a los problemas que tenemos millones de madres y padres “normales” para compaginar nuestro trabajo con la crianza de nuestros hijos. Su acción ha servido para recordar a todos, a la sociedad y a los poderes públicos, que los bebés no se cuidan solos y que lo ideal no es implantar guarderías desde los 0 años, para que todos podamos subcontratar su cuidado a otros mientras nosotros trabajamos en un ciclo sin fin, sino apostar por verdaderas medidas públicas que favorezcan la natalidad.

“Teniendo guardería el congreso, el bebé debería haberse quedado allí”

Es decir, que lo que queréis es que las guarderías sigan siendo la única opción de los padres para poder ir a trabajar todos los días… ¿En serio no podemos mejorar? Partiendo de que un bebé con quien mejor está es con su familia, le guste o no a quienes lo han criticado, no puedo creer que la mejor y más válida opción para conciliar sea aparcar a un bebé de 4, 5 o 6 meses en una guardería mientras sus padres desaparecen de 9 a 18.00.

“¿Por qué no se lo ha quedado el padre?”

¿Y si es ella la que quiere hacerlo? ¿Alguien se ha preguntado esto? No somos iguales. Nosotras gestamos, amamantamos y parimos. Ellos, de momento, no. ¿Es machista querer criar a tus hijos? ¿Es machista querer amamantar? A estas alturas deberíamos entender que el machismo es otra cosa. Machista me parecen los comentarios paternalistas que se empeñan en decirle a esa mujer cómo hay que criar a un niño. Estamos hablando de un bebé de 6 meses que toma lactancia materna a demanda y, que yo sepa, aún no he visto a ningún hombre dando teta. Tampoco gestando ni pariendo. Pero, oye, estoy segura de que todo se andará pero hasta entonces hay mujeres que sí queremos hacerlo sin tener que renunciar.

Derecho a decidir

El aumento de la natalidad en España ni está ni se le espera. A finales de 2015 podíamos leer que por primera vez en 16 años los fallecimientos habían superado a los nacimientos. Y todavía habrá a quien le extrañe semejante noticia. La falta de medidas que favorezcan la conciliación unido a la situación económica o a la falta de oportunidades laborales (lo que invita a agarrarse como a un clavo ardiendo a cualquier trabajo por muy miserable que sea) son el caldo de cultivo ideal para retrasar la maternidad, o para no llegar ni tan siquiera a vivirla. Al final parece que la maternidad se convierte en un privilegio que no todos podemos permitirnos. Eso sí que es desigualdad.

El verdadero avance no está en las guarderías gratis ni en que ellos tengan un permiso de paternidad de cuatro meses. El verdadero avance está en ofrecer alternativas y tener el derecho a decidir. Permisos de un mínimo de 6 meses (¡Qué menos!), rentas básicas, ayudas para autónomos o no tener miedo a perder el puesto de trabajo deberían ser un primer paso para que la crianza de los hijos no sea un obstáculo sino una parte más de la vida. Creo que para llegar a esto necesitamos más empatía y menos odio. Más respeto. Para mí la igualdad no está en que mi marido/novio/compañero se quede con mi bebé mientras yo voy a trabajar sino en que yo pueda decidir llegado el momento si quiero que sea así o no. Igualdad es que yo cobre lo mismo que un hombre y tenga las mismas posibilidades sin tener que renunciar. Igualdad es que hombres y mujeres podamos reducir nuestra jornada o pedir una excedencia sin miedo a que nos despidan.

¿Qué opináis vosotros? 

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Diana Oliver

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34 comentarios

  1. Desde luego no sé cómo han podido criticar a Bescansa cuando el bebé ni molestó ni se le veía que estaba pasando un mal rato, al contrario. Cómo mejor estaba era con su madre y su madre pudo hacer su trabajo igual que lo hubiera hecho sin bebé.

    Ojalá todas tuviéramos la posibilidad de hacerlo y bravo por ella que podía y decidió estar con su hijo en nombre de las que tenemos de dejarlos al cuidado de otros a los pocos meses.

    Un saludo!

    • Yo también lo veo así, no encuentro mayor inconveniente en que ella lo haya hecho pese a que yo no pudiera hacerlo en su momento. Gracias por comentar, Mireia.

  2. Nada qur añadir, salvo darte la enhorabuena y unirme a tus palabras y a las de los demás que han comentado. O cambian las cosas o esto de la conciliación ¡es otro cuento chino!

    • Pues sí… la conciliación en realidad no existe pero ojalá hagamos que sea posible 🙂 Besazo y millones de gracias por comentar.

  3. ¡Maravilloso post, Diana! Y casi lo más impresionante, estupendos todos los comentarios… Coherentes y desde el respeto (que es lo que claramente escasea en la sociedad de hoy…)
    Paula da verdaderamente en el blanco. Yo no te creas que me he hecho una opinión certera del asunto; no sabía detalles como el de la niñera, y demás. Es un tema bastante complejo, pero en el fondo, subyace la libertad de esta mujer para poder hacer lo que hizo, y con las intenciones con las que lo hizo. Si fue para generar la polémica y sacar a la palestra el tema; si fue postureo, si fue porque ella puede y quiere, si fue porque realmente va a ser su opción de crianza/trabajo… Yo no me meto: si se lo puede permitir, ella sabrá qué es lo que más le conviene hacer respecto a su bebé. Lo que pasa es que criticar es el deporte nacional de este país, y todo el mundo es opinólogo con cátedra. Mucha gente no está preparada para dar saltos hacia adelante, para evolucionar y aceptar cosas nuevas, para plantearse distintas opciones ni ver diferentes alternativas o soluciones a un problema, salvo lo que conocen de toda la vida. Aquí sigue faltando empatía, coherencia, respeto, eduación y cordura. Y no olvidemos que en el fondo, es política, señoras y señores; que aquí cualquier caspa vale para echarle mierda al de enfrente y desviar atenciones o buscar desprestigios. Alguien habrá siempre que te eche en cara lo que sea, tanto si la haces, como si no. Y así nos va, claro…

    • Amén. Imposible decirlo mejor. Como bien dices criticar es el deporte nacional y desviar la atención, también. Mientras España decidía si esta mujer era o no una madre terrible por llevar a sus hijos a todos lados, Hacienda nos recordaba que lo de “Hacienda somos todos” es puro marketing no aplicable a algunos señores y señoras de este país… ¡Tremendo! Y esa, una de tantas cosas, claro. Ojalá algún día tengamos empatía, respeto hacia las decisiones de los demás y, sobre todo, dejemos de votar a los de siempre, que falta nos hace. Besazo enorme!

  4. A mí no me hubiera parecido mal si no hubiera tenido a la cuidadora oficial de su criatura esperando para cederle al churumbel al rato. Lo de la guardería o dejárselo al padre me parece una tontada, si es reamente un lactante que necesita a su madre y sus tetas pero ¿al día siguiente dejó de lactar? ¿Va a estar la señora Bescansa 26 meses (o los que necesite ese niño) pegada a su criatura como has hecho tú o yo? Claramente no. Lo hizo un ratito para crear la polémica, hacerse la foto y al día siguiente resultó que el bebé ya no tenía necesidad de ir con su madre al Congreso y que con su nanny en casa estaba perfecto. Una mijita de coherencia. Llevarte al niño un día al trabajo no es conciliar.

    • Llevar un día al trabajo al bebé no es conciliar pero llevarle más días puede que sí sea una forma más. Yo siempre he visto a esta mujer con su niña mayor ir a todos lados y me ha parecido siempre fantástico. Lo principal es que ella no ha ido con el bebé, se ha hecho la foto y ya sino que antes de eso ha habido una situación similar en otros escenarios. No sé… A mi me ha parecido tan fantástico que se visibilice esto…

  5. Yo hubiera defendido ese gesto sino fuera porque al salir le dio el bebé a la canguro y porque la medida estrella de su programa electoral es guarderías para todos los niños. O bien vino a decir que no puede ser que una madre tenga que dejar a su bebé a la vez que propone guardes para todos o bien viene a decir que hay madres que no tienen guardes y tienes que llevarse al bebé, cosa que no comparto. No me la trago porque no me pareció en absoluto coherente. Respecto a lo de “renunciar”, odio esa palabra porque tiene una connotación muy negativa. Asumimos que al tener un bebé ya no podemos salir, practicar deporte, los hobbies que nos gustan (o por lo menos y no con la misma frecuencia) pero no asumimos (hombres y mujeres) que no podemos pasar jornadas maratonianas, partidas, etc. En nuestro puesto de trabajo. No me malinterpreten, hay mujeres que necesitan volver a trabajar como una necesidad personal (aparte de la económica), y no son peores madres por ello, pero a nivel social se nos empuja a renunciar a todo al ser madres… Menos a trabajar. Y en ningún lado se plantea la necesidad del bebé de quedarse en casa con su mamá o su papá. Hablamos de crianza respetuosa y no se respeta que el bebé tenga que estar con sus cuidadores principales, normalmente su padre y su madre, en un entorno adaptado a él, o sea, si casa. Claro, el bebé no vota. Y que conste que yo tuve que llevar a mi hija a la guardería y aunque me hubiera encantado quedarme en casa, siempre diré que la labor de las educadoras es excelente. Espero haberme explicado bien, es un tema tan complejo 🙁

    • Yo es que no acabo de entender lo de que le “dio el bebé a la niñera”. Creo que si tenía una ayuda a mano es una noticia fantástica lejos de que le pase “el marrón” o que se lo pase por haber cumplido ya su propósito. Dejando eso a un lado, estoy completamente de acuerdo en que la palabra renunciar es bastante fea pero no encuentro otra para decir que al final siempre se renuncia a algo: si quieres cuidar a tus hijos pues dejas de trabajar, si quieres trabajar pues delegas el cuidado. Y así hasta el infinito. Creo que el dinero es claramente lo que marca la diferencia para muchísimas familias sobre el cuidado y la crianza de los hijos. ¡Qué complicado!

  6. Hace un par de días que escribí en mi muro de Facebook ( a falta de blog propio) algo casi idéntico a tu post, casi con las mismas palabras, aunque menos extenso. No suelo meter parrafadas, pero sentí tanta rabia al leer ciertas cosas, que no me pude contener. Así que, no puedo estar más de acuerdo contigo. Si viviéramos más cerquita, echaríamos más de un ratillo tu y yo… 😉 Arreglar el mundo, como se suele decir… Jeje Ánimo en tu día a día!!

    • Qué bien sentirme tan acompañada en mis pensamientos 🙂 La verdad es que me vendría muy bien esa charleta para arreglar el mundo! jejeje

  7. Ya lo he comentado en Facebook, no puedo estar más de acuerdo. Yo alargué los permisos con una año de excedencia. Tenemos la bendita suerte de que mi marido podía cambiar el turno así que desde mi (dura) vuelta al trabajo nos hemos combinado para estar él con ella por las mañanas y yo por las tardes. Y alucinando con los comentarios que recibimos, que si tanto esfuerzo con lo bien que estaría en la guardería, que si es donde mejor están los niños… en fin, que está grabado a fuego en la sociedad. Los que me dejaban más perpleja cuando estaba de excedencia eran los de “estarás deseando”, “verás qué maravilla cuando vuelvas al trabajo”, anonadada. Sobre los de la lactancia ya ni hablamos. Cuando vaya al colegio, yo pienso que demasiado pronto empiezan, mi marido reducirá su jornada porque queremos que coma en casa. Afortunadamente en su trabajo se lo permiten y ojalá estas decisiones pudieran ser, como bien dices, opciones disponibles para cada familia. Nos hemos desnaturalizado tanto como sociedad que no sé dónde vamos a parar. En fin gracias por este post tan necesario.

    • Gracias a ti por comentar y contar tu experiencia, Silvia. Jo, lo has dicho fenomenal: Nos hemos desnaturalizado como sociedad. Yo diría deshumanizado. Qué bien que os hayáis podido ir organizando, eso es una suerte inmensa dados los tiempos que corren. Increíble pero cierto. Y de los comentarios sobre las vuelta al trabajo, en fin… Yo también he escuchado alguna vez cosas similares. REcuerdo cuando estaba embarazada y me decían: uy yo trabajé hasta le último día. Yo lo respeto, pero nunca voy a entenderlo.

  8. Que más añadir Diana, lo has explicado magníficamente…y los comentarios también..comparto todo y sigo con la esperanza y la ilusion que un día las cosas cambien de verdad! En la crianza, la maternidad, la lactancia..espero solo que no tengamos que esperar la generación de nuestros hijos para ver un cambio! Mientras a seguir criando con respeto y amor que es la mejor manera.
    Gracias y un abrazo

    • Así es, Marta. Ojalá veamos ese cambio de verdad. Muchísimas gracias por tu comentario. Besazo!

  9. Tal cual. Yo quiero cuidar a mi hija. Esta señora ha puesto encima de la mesa lo que mucha no pueden. Nadie en este mundo puede pensar que un bebé de cuatro meses están bien 9-10 horas en una guardería.
    La cosa es fácil: somos siervos del sistema laboral. Cuando dicen y como dicen o a la calle. Y trabajo no sobra. O sea que a tragar y a callar. Pues esta no tiene que tragar ni que callar. Al revés. Su trabajo es hablar y señalar problemas.
    Gracias a ti por el post. Y a ella, por encender la mecha del debate. ¡Qué no se apague sin más, qué no se apague sin más, por favor, por favor!
    Hace tanta falta humanizar a los niños y a las familias.

    • Humanizar! Esa es la palabra perfecta Marina 🙂 Estoy completamente de acuerdo en todas y cada una de tus palabras. Ojalá veamos un cambio en un futuro no muy lejano aunque para eso antes tienen que cambiar las cabezas, se tienen que enterrar muchos mitos y tenemos que “humanizarnos” como bien dices. ¡Besazo!

  10. Muy bueno Diana. Yo me he hartado de leer y leer en las redes y en la prensa, y he flipado como tú. Lo has explicado estupendamente. Y por lo demás, de acuerdo en todo con el comentario de Paula, como siempre en estos temas ;-). Sobretodo su último párrafo!!

    • Sí, yo también estoy muy de acuerdo con el comentario de Paula, absolutamente maravilloso.

  11. ¡Muy amén! Esto da para horas y horas de charla.
    A veces me parece que me muevo en una burbuja de utopía pensando que se pueden hacer las cosas de otra manera, pero por fortuna veo a gente como vosotros y me doy cuenta de que no es imposible; si se quiere, se puede; es cuestión de tener claras las prioridades en la vida.
    Lo que es inevitable es que haya quien lo critique, hagas lo que hagas, da igual. Falta muchísimo respeto, y a quien menos se respeta es precisamente a las mamás y a los propios bebés, que para colmo son a quienes nuestro modo de vida actual ha puesto en una situación más vulnerable. Allá cada uno.
    En cualquier caso, es obvio que es un problema muy complejo que toca temas muy sensibles, como las distintas formas de entender el feminismo moderno. Nosotros hemos intentado que al principio Lara pase todo el tiempo posible con su mamá; ¿nos convierte eso en unos padres machistas? Pues no sé, yo quiero creer que no. Si tomo el relevo yo después con una excedencia, ¿entonces ya somos feministas? En fin.
    Y termino con las guarderías, que es un punto que me asombra. Nos han convencido a todos de que las guarderías son el summum de la crianza y la educación, que es buenísimo que se pongan malos constantemente para hacerse fuertes, que así aprenden a vivir en sociedad con otros niños… Llega un punto en el que te miran incluso mal por no llevarlo, por hacer que tu hijo se pierda esa experiencia vital para quedarte tú con él. No sé, yo siempre pensé que la guardería era una solución a un problema de compatibilidades, no la forma prioritaria en la que un bebé debería pasar sus primeros años. Otra cosa sería que viviéramos en comunidad, pero en comunidad de verdad, como fue en otros tiempos; una en la que el cuidado de los peques se fuera repartiendo entre los propios padres, mientras la comunidad continúa con el trabajo común. Pero ahora mismo, lo que hacemos es externalizar la crianza, deshacernos de los niños.
    Siempre digo que con la cantidad de horas que pasan muchos niños primero en la guardería y luego en el colegio y en todo tipo de actividades, ¿qué porcentaje de responsabilidad pueden tener sus padres en su educación? ¡Si no pasamos ni el 10% del día con ellos!
    Creo que en este asunto, más que en ningún otro en la vida, no podemos esperar a que el mundo, en este caso el país, cambie. Empecemos por cambiar en nuestras familias, aunque sea con sacrificio, y hagamos porque el resto siga después.

    • Qué bien lo has explicado todo, de verdad. Imposible decirlo mejor. El problema de fondo creo que es, como bien apunta Paula, el de siempre: los cuidados y la concepción absurda de muchas feministas al respecto. Se entiende que los cuidados no son necesarios y parece que el culmen de la liberación de la mujer es salir a producir económicamente fuera de casa, externalizar los cuidados y, el final, deshumanizar esta sociedad enferma que no respeta a las familias y que entiende como “normal” que un bebé de 4 meses se pase 9 horas en una guardería sin sus padres. Los mitos que rodean la crianza, la lactancia materna, la educación… son una losa para los niños. “No lo cojas que se acostumbra”, “qué vicio con la teta”, ” un buen cachete a tiempo y ya verás…” demuestran que no tenemos ni idea de lo que realmente necesita un niño que no es otra cosa que AMOR, familia y respeto. Fin. Como dices al final tenemos que ser nosotros los que en nuestras casas, en nuestras familias, cambiemos esto… porque al menos a día de hoy el panorama no parece que vaya a ser muy diferente. Es una suerte enorme haberos encontrado en esta lucha personal, no os imagináis cuanto! Besazo enorme <3

  12. Magnífico post, Diana, no podías haberlo expresado mejor, coincido cien por cien contigo, y es que a mí también me hubiera gustado llevar a mi hijo conmigo al menos al principio, y no creo que sea realmente tan inviable, y como muestra tantas y tantas mujeres (como tú) que día a día trabajáis en casa con el ordenador y con un bebé-niño pequeño. Falta mucha información, y aunque es cierto que la vuelta a la lactancia materna es algo que ahora mismo están protagonizando las madres de clase media-alta, ojalá que en unos años se vaya extendiendo, igual que en los ochenta lo hizo la moda del biberón. Y es que esos “debería haberle dejado en la guardería, que para eso está” es la lógica consecuencia de una sociedad en la que tener un bebé con cuatro meses al que todavía das pecho es algo inusual (¿y cuando empieces a trabajar, cómo vas a hacer?, seguro que cuando pruebe el biberón ya no quiere más teta…) y el concepto del apego (“se le llevó en brazos hasta para votar”) algo propio de las “talibanas de la teta”.

    En fin, que gracias a tu labor, Diana, con el blog y la maravillosa revista que voy leyendo poquito a poquito (porque es que no tiene desperdicio) estoy convencida de que esto cambiará en unos años, quizá con vistas a que nuestros hijos no tengan que oír semejantes faltas de respeto (y empatía hacia las madres y los niños).

    • Jo, muchas gracias Laura. ¡Qué palabras tan bonitas tienes siempre! De verdad que me siento muy afortunada por recibir tanto cariño. Gracias. La verdad es que trabajar con un niño a veces no es ni fácil ni posible. Pero yo creo que más allá de eso… lo que queda claro es que los niños han sido apartados completamente del mundo y, para colmo, sus padres ya no pueden decidir si criarlo o no porque a no ser que tengan dinero no pueden hacerlo. A mi eso es lo que más me toca la moral de verdad. Yo no quiero que me libere ninguna asociación feminista de mi elección, lo que quiero es poder DECIDIR. Ay! Qué difícil! Un beso enorme <3

  13. Yo me acordé con este tema que cuando M tenía 3 meses, me lo llevé a trabajar y así pude ayudar a mi compañera con un caso complicado. Pude hacerlo porque con 3 meses no necesitaba más que teta y estar en el fular conmigo y ya está. Ahora no podría llevármelo aunque quisiera, porque o le hago caso, o trabajo.
    Difícil la situación pero al final, el tiempo dirá si solo fue postureo de un día o si realmente lo va a llevar más días al congreso (o a las reuniones donde no hay cámaras delante)

    • Yo es que creo que ha demostrado muchas veces que no es “postureo” porque realmente la he visto siempre con su hija mayor presente. Es cierto que llega un momento que para determinadas profesiones se complica… Yo como digo, trabajar en casa se me hace bastante complicado. Son 2 años y mmuuuuuucha energía 🙂

  14. A mí este tema me ha tocado las narices muchísimo, como bien sabes. Yo no creo que el mejor lugar para un bebé sea necesariamente estar en brazos de su madre (la biología y la neurociencia ofrecen sólo sus puntos de vista, pero hay más, no siempre cifrables desde ámbitos científicos): lo que sí creo es que sólo los padres de un bebé deberían opinar sobre cuál es el mejor sitio para su hijo: con su madre, con su padre, con una educadora, o con quien sea.
    Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo contigo. Efectivamente, Bescansa puede y no todas las mujeres pueden permitírselo, por su profesión, por sus condiciones laborales, por lo que sea. Pues oiga, mejor para ella. Esa ha sido su forma de encontrar la manera de compaginar las dos cosas: cuidar y trabajar. No es la única forma válida, ni es necesariamente la que se debe extrapolar al resto de la sociedad. Pero es su forma de hacerlo. Cuanto más flexibles sean las posibilidades que tengamos las mujeres, mejor. Así cada una podrá elegir su propia forma.
    Otra de las cosas que me ha tocado las narices sobremanera es el empeño de las feministas de vieja escuela de empeñarse en liberarme a mí de “la servidumbre de los cuidados”. “No es la imagen que queremos promocionar de las mujeres”. Bueno, Pues yo sí quiero que la sociedad dé una imagen de estar volcada en los cuidados, tanto hombres y mujeres. Por supuesto, sin olvidar el papel histórico que hemos tenido las mujeres como cuidadoras. No nos liberen a nosotras obligándonos a producir, por favor: libérenlos a ellos y de paso a todos nosotros, haciendo que los cuidados sean un bien social.

    • Totalmente de acuerdo, Paula, poco puedo decir a lo que comentas porque es que pienso igual: “o sí quiero que la sociedad dé una imagen de estar volcada en los cuidados, tanto hombres y mujeres.” Se han privatizado los cuidados hasta límites increíble y yo lo que peor llevo es no poder elegir… Ay! Al final es lo que decimos siempre: si tienes dinero, decides. Si no, pues tienes que unirte al sistema y entregar a tus hijos sí o sí al Estado a los 4 meses por el bien de ti, de tu familia, de la sociedad, etc. Horror.

  15. ¡¡¡¡Plas, plas, plas!!!!

    No puedo estar más de acuerdo con todo lo que dices.

    Tristemente en este tema se ha visto claramente que en este país (de pandereta) estamos a años luz de cualquier cosa relacionada con conciliación, igualdad, maternidad, lactancia, etc.

    Nosotros nos sentimos cada día mas extraterrestres… 🙁

    Enhorabuena por el post. Es magnífico.

    • ¡Gracias Antonio! Me uno al club extraterrestre 🙂 Estamos a años luz de todo lo que cuentas y, por supuesto, de entender que los niños no tienen por qué estar en un mundo a parte diseñado fuera de la sociedad. Qué diferente sería todo si tuviéramos más presentes a los peques…

  16. Yo, la verdad, es que no veo que haya que llevarse a los hijos al trabajo. fundamentalmente porque no me parece sitio para un niño. Continuando porque o atiendes o trabajas. Y, claro, al final, el gesto, queda en la retina como que la conciliación es eso, poder llevártelos. La intención simbólica pues seguro que era hacer llamar la atención sobre los problemas para cuidar a los hijos pero lo que quedó fue la polémica entre partidos, que solo quería llamar la atención, la comparativa de yo en mi trabajo no puedo… más que sentar sobre la mesa, la pésima organización que hay, la nula flexibilidad, la porquería de horarios… Jurar desde casa por Skipe jajaja eso sí es conciliación. El movimiento se demuestra andando así que el siguiente paso es que se haga algo real.
    Por otro lado parece que cuando los niños crecen y se pueden quedar (físicamente) solos en casa, ya se acabó el problema. Y no, noooo, hay que educar y estar con ellos también en la adolescencia, momento que puede ser muy frágil. Necesitaran menos nuestra presencia física pero probablemente más la emocional.
    Un beso, guapa

    • Estoy contigo de acuerdo en que cuando los peques crecen también necesitan a sus padres presentes. Tampoco creo que llevar a los hijos al trabajo sea la solución l problema de conciliación que hay en este país pero, ¿por qué no podemos elegir? No veo inconveniente en que un niño esté en el trabajo de sus padres. Mi mejor amiga se crió en la tienda de sus padres y lo recuerda como una etapa muy feliz y amorosa.
      ¡Un beso!

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