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¿Qué haces tú para construir un mundo más sostenible?

Un mundo mejor no es solo un deseo

En el número 9 de Madresfera Magazine, la continuidad editorial de la comunidad de blogs de maternidad y paternidad Madresfera, dedicábamos un amplio reportaje a la necesidad de educar en un consumo sostenible, más responsable; de forma que convirtamos a nuestros hijos en los auténticos protagonistas de ese cambio hacia un mundo mejor que tanto anhelamos para ellos.

De hecho, según las preocupantes previsiones de la ONU, de aquí a treinta años, si seguimos manteniendo el ritmo de consumo actual, necesitaremos tres planetas como el nuestro para satisfacer dicho consumo. Y eso por no hablar de las desigualdades actuales y futuras que ese consumo exagerado provoca. A nosotros, al menos, todo esto nos ha hecho pensar mucho en qué es lo que queremos transmitirles a Mara y Leo y qué es lo que nos gustaría que vieran en casa pero, sobre todo, en cómo podríamos hacerlo desde nuestras posibilidades.

7 ideas para un consumo sostenible y responsable… En la cocina

En esta casa no somos grandes expertos en absolutamente nada. Somos padres en continuo aprendizaje y en constante evolución. Con muchas ojeras y muy cansados, eso sí. No nos sobra tiempo y nuestro día a día nos obliga a un continuo ajuste de prioridades; sin embargo, hay una serie de cosas que creemos que son importantes mantener por muchos motivos; entre otros porque pensamos que es nuestra manera de aportar ese granito de arena tan necesario a la causa común.

Así que, dicho esto, y como por algún lado hay que empezar, os comparto algunas ideas para un consumo más sostenible en la cocina por si os sirven de inspiración. ¡Allá van!

1. Reciclaje

Me da una vergüenza infinita afirmar que hasta hace muy poco pensaba que el reciclaje no servía para mucho y no reciclábamos todo. Lo sé. Esto es un “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir” al más puro estilo Borbón. Ahora hemos aprendido a hacerlo y en casa los desechos los dividimos en cuatro: orgánicos  y no reciclables, plásticos y envases metálicos, papel y cartón y envases de vidrio. Tenemos otros dos apartados para pilas y otro para el aceite que hemos ido usando en la cocina. Para todo hay puntos específicos de recogida cerca de casa; tan solo tenemos que separarlos muy bien antes.

2. Menos residuos

Otro de nuestros caballos de batalla es generar los mínimos residuos posibles. Fuimos plenamente conscientes de esto tras leer un post sobre la cantidad de basura que puede generar una familia en tan solo 24 horas de Yvelisse, la autora del blog ‘La ecocosmopolita’. Así que ahora nos fijamos muchísimo en cómo van envasados los productos que compramos, y si ese envasado es necesario, para reducir al máximo la generación de residuos. ¿Una idea? Pues siguiendo uno de los consejos de Yvelisse en el blog, tenemos bolsas de tela para comprar las legumbres a granel. Después, en casa, las disponemos ordenaditas en botes de cristal. También llevamos siempre una bolsa con nosotros para pequeñas compras y evitar en a medida de lo posible la típica bolsa de plástico; y por supuesto, las bolsas grandes y el carro para la compra cuando sabemos que vamos a comprar más.

3. Listas ¡para todo!

Nos gustan las listas y las utilizamos para todo: lista de qué hay que comprar cada semana, lista de tareas pendientes… Hasta hacemos una lista de cosas que nos hacen realmente falta y que cuando podemos vamos comprando (ropa, zapatillas, productos de higiene, etc.). Creo que la lista de la compra es la más importante ya que si la hacemos bien nos aseguramos que no vamos a desperdiciar nada y que vamos a gastar lo justo y necesario. La dividimos en función del tipo de producto. Por ejemplo, los frescos y las legumbres, en el mercado y tiendas del barrio; otros como leche o yogures los compramos en el supermercado.

4. Planificación germana

Me chifla el orden hasta límites que no podéis imaginar. Muy relacionado con la obsesión compartida por las listas en esta casa (también listas de películas pendientes, de libros por leer, de sitios a los que ir…) está la planificación del menú semanal. Organizando las comidas y las cenas previamente conseguimos una lista de la compra redonda. También invertimos menos tiempo pensando “qué vamos a comer/cenar hoy” y controlamos perfectamente que no se vaya a estropear nada.

5. Aprovechamiento como filosofía de vida

En esta casa se aprovecha todo. Que hacemos un puré, pues ya tenemos caldo de verduras para tomar o para cocinar un rico arroz. Que hacemos pollo asado, pues nos marcamos unas croquetas con las sobras. Y solemos pensar siempre en cocinar de más para poder congelar y tener disponible para otro día. Si hacemos lentejas, calculamos las verduras necesarias para hacer un kilo. De esa manera tendremos para comer lentejas varias veces.

6. Productos de temporada y locales

Esto es algo en lo que antes tampoco reparábamos y que ahora estamos teniendo más en cuenta cuando compramos. Ahora, cuando vas al mercado o al supermercado encuentras un montón de productos que no tocan por temporada. La globalización ha conseguido que te puedas comer un níspero en noviembre pero, ¿qué ha sido necesario para que ese níspero llegue? Seguramente miles de kilómetros. En internet encontramos un sinfín de calendarios para saber qué frutas y verduras disponemos cada temporada. También para el pescado a través de esta guía de Greenpeace que descubrí gracias al nutricionista Aitor Sanchez de ‘Mi dieta cojea’.

7. Menos productos contaminantes

Y, por último, también prestamos especial atención a los productos que usamos en la cocina para limpiar o para lavar la ropa. Por ejemplo, hemos desterrado el suavizante y lo hemos cambiado por vinagre o el desatascador que hemos reemplazado por bicarbonato más vinagre (en este enlace os contaba cómo desatascar con estos productos). Tampoco utilizamos ningún tipo de ambientador.

 

Pequeñas acciones, grandes cambios

Si bien el proceso de producción de alimentos y otros productos industriales (ropa, calzado, tecnología, cosmética…) supone un impacto ambiental enorme por cuestiones como el abuso en el consumo de recursos y energía o la contaminación, los hogares también influimos de manera directa en ese impacto a través de nuestros hábitos de consumo.

Decía José Antonio Liébana Checa, profesor de la Universidad de Granada en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación que desde hace tres años imparte la asignatura ‘Intervención en un consumo responsable y salud’, en el reportaje de Madresfera Magazine que citaba al principio que “pensamos que nuestras actuaciones individuales influyen más bien poco en la marcha social y además tendemos a pensar que si todo el mundo lo hace no puede ser malo”.

#YoConfieso que hasta hace muy poco mi pensamiento estaba muy cercano a esa afirmación. Ahora veo que no es así y que por poco que hagamos siempre será mejor que no hacer nada. Creo que nunca es tarde para cambiar, para mejorar, para abrir los ojos a la realidad. Aunque esa realidad no nos guste.

¿Qué haces tú para construir un mundo más sostenible? #CambiaASostenible

Por todo esto, hablando con Marina de ‘Trucos de Familia‘ pensamos en proponer un carnaval de posts en Madresfera a través del cual todos aportáramos qué pequeños gestos podríamos llevar a cabo desde nuestras casas, desde nuestras familias, para construir un mundo más sostenible. Podéis participar o leer otras propuestas accediendo en este enlace.

Marina ha publicado su propuesta en el post ‘Belleza y sabor en un jardín sostenible‘ para hacer un jardín comestible.

Yo quiero aprender y conocer más ideas así que… ¿Y tú? ¿Qué haces para lograr un consumo sostenible?

 

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    Diana Oliver

    Diana Oliver

    15 comentarios

    1. Ayyy, me acabo de enterar de este super carnaval!! Me ha encantado el post!! la verdad que esimpresionante la de basura que generamos y es mucho lo que conseguimos con cositas como las que has nombrado aquí 🙂

      Yo uso siempre que puedo bolsas de tela, a veces me voy con las cosas en la mano o si me coge lo meto en el bolso :p

      Muy buena recopilaciónde buenos hábitos saludables para nuestro mundo.
      Un saludo!

    2. Nosotros reciclamos desde hace años, tenemos bombillas de bajo consumo, vamos a una tienda que no tiene envases y que nos parece genial (llevamos nuestros propios tarros de plástico o tienen ellos bolsas de cartón que luego se pueden reciclar). Vamos a todas partes en transporte público y la fruta y verdura la cogemos de una cooperativa local (el sabor no tiene nada que ver a lo que se encuentra en grandes superficies). Vamos poco a poco comprando menos en tiendas low cost y buscamos tiendas que propongan productos con algodón bio… Poquitas cosas pero que si se juntan empiezan a servir para algo.

      Y sobre todo: EDUCAMOS a nuestros hijos para que sean aún mejores que nosotros.

      Un saludo

      • Esa es la otra pata: el ejemplo que les damos a ellos que al final son los que harán las cosas de una manera u otra en el futuro.

    3. Creo que estamos bastante cercanos al cumplimiento al 100% de esa lista, jejeje. Ser consecuente, sostenible y respetuoso al 100% es extremadamente difícil en el tipo de sociedad en que nos ha tocado vivir pero, como tú dices, lo poco que hagamos siempre será mejor que nada. Además, no hay que contar solo nuestra contribución material, sino también el ejemplo que cunde en nuestros hijos y las ideas que les damos a los demás para ir mejorando también el nivel de sostenibilidad de su estilo de vida. El razonamiento contrario es muy peligroso. Si no tratamos de mejorar porque no vemos que los demás no lo hagan, tendríamos excusa para casi cualquier comportamiento dañino con los que nos rodean y nuestro entorno. El cambio empieza por uno mismo y por la familia.

      Por añadir alguna más, aunque se salga un poco del ámbito del hogar, nosotros siempre fuimos muy aficionados al uso compartido del coche, y antes de que nuestros viajes se complicaran pasamos varios años yendo a Burgos siempre acompañados para aprovechar mejor el trayecto.

      • Muy de acuerdo con todo, todo, lo que dices. El entorno siempre condicionando todo lo que hacemos. Es inevitable. Eso, los lugares comunes, los mitos, etc.

        Viva la economía colaborativa 🙂 Os va a gustar el proyecto bloguero del próximo número de MAMA porque tiene mucho que ver precisamente con esto.

    4. ¡Diana! ¡Muchas gracias por citarme! Qué bueno post, me ha gustado mucho. Y siempre se agradece la sinceridad. Lo bueno es ir creciendo constantemente y saber rectificar lo que toca. Oye, ¿y lo del orden se pegará? Porque de eso me hace falta a mí un montón, jejeje.
      ¡Un abrazo!

      • ¡Gracias a ti, Yve! Tu blog es muy, muy inspirador en este sentido. De verdad que sí. Gracias por compartir tantas buenas ideas y, sobre todo, por querer hacer de este mundo un lugar un poco más sostenible. Un beso.

    5. Cómo me gusta este tema!!
      A mí una de las cosas que me tienen más frustrada respecto a la sostenibilidad en la cocina es que aquí donde vivo todo viene preenvasado.
      Por otro lado, afortunadamente, hay granjas con venta al publico por todas partes. Muchas!!!
      No hablemos lo de ir en bici a todas partes(aunque tengas un Ferrari!!), en patines, patinete, llevarte tu cesta a comprar, la cotidianidad de la compra venta de segunda mano, …
      El comentario me da para otro post, jajjaaj.
      Gracias! Este tema es genial😘

      • Marina, cuando no puedes escoger comprar a granel, entonces tu misión es cuestionarte esos envases que no puedes evitar: evita excesos, huye de las versiones en plástico siempre que puedas, y prefiere papel y vidrio a todo lo demás. Y evita procesados y te ahorrarás montón de plásticos y comerás más sano. Ah y sí, mucha bici, que como dice mi sobrina desde que era una pulga, “una en bici es más feliz”. 🙂 ¡Un abrazo!

        • Yo también soy más feliz en bici incluso embarazada de 33 semanas!!!
          Lo.de.los.envases es plástico o plástico casi siempre. Increíble. Yo en Galicia iba y volvia de a la frutería con mi bolsa y listo. Aquí no he visto nunca habas o patatas a granel en un supermercado.
          Lo bueno son las granjas que están por todos lados y ahí no suele haber plástico😁.

      • La verdad es que lo de los envases es alucinante. Sobre todo en cosas como manzanas o plátanos… No entiendo muy bien el motivo, la verdad. Lo de la bici me encanta pero en casa no tenemos sitio, ni trastero ni nada cerca donde poder dejarlas. Tengo que investigar qué puedo hacer. Debería haber un parking de bicis municipal.

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