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El seguimiento del embarazo y el posparto cuando el parto es en casa

 

En noviembre de 2016, publicábamos en Madresfera Magazine (la continuidad editorial de la comunidad de blogs de maternidad y paternidad Madresfera), un extenso reportaje sobre el parto en casa. En él analizábamos qué motivos llevan a una mujer a parir en casa, si era una práctica segura y qué datos circulan alrededor de este tema (entre otros aspectos, descubrimos que en España menos del 1% de los partos que se producen son partos planificados en casa).

Ese mismo mes de noviembre, unas semanas antes de publicar el reportaje, nacía Leo. Y lo hacía en casa tras un embarazo y un parto absolutamente normales. Vivir en primera persona la experiencia y trabajar en el reportaje fue algo absolutamente fantástico. Como una especie de ’21 días’ del revés, ya que en este caso la experiencia nos sirvió de motivación para trabajar en los segundo.

Tanto durante el embarazo como después del parto, no han sido pocos los comentarios o las caras de sorpresa ante nuestra decisión (lo contaba también en el #GenteChachi del podcast Buenos días Madresfera). De gente desconocida pero también de nuestro entorno familiar y personal. Y creo que eso da buena cuenta de que, pese a que en nuestro país cada vez hay una mayor aceptación y conocimiento acerca del parto en casa, son muchos los tabúes y los prejuicios que siguen rondando el imaginario colectivo cuando dices que vas a parir en casa o que has parido en casa. Eso, cuando no te tienen por loca o irresponsable; que también.

¿El parto en casa es una opción para todo el mundo? Creo que no. Es una opción válida, segura, para aquellas mujeres que teniendo un embarazo normal y de bajo riesgo así lo desean. Aquí nunca vais a leer un alegato en favor o en contra de ningún tipo de parto, sea en casa o en el hospital; la única que sabe el parto que desea es la mujer que va a vivirlo. Opino que una mujer embarazada debe poder escoger de manera libre, y siempre en condiciones de seguridad, el lugar del nacimiento de su hijo.

El seguimiento del embarazo cuando parto es en casa

Mis dos embarazos se han desarrollado con absoluta normalidad. Han sido embarazos de bajo riesgo que, pese a alguna molestia leve como náuseas, hinchazón o insomnio, no han suscitado mayor preocupación. ¿Y cómo se hace el seguimiento del embarazo cuando vas a parir en casa? Pues, en mi caso, el seguimiento del embarazo de Leo ha sido el mismo que el del embarazo de Mara; salvo la prueba del azúcar que decidí llevar con mi matrona y no a través del test de O’Sullivan. ¿Cómo lo hice? Pues como tenía un glucómetro en casa, durante casi dos meses me estuve tomando los valores de azúcar en casa después de las comidas. La primera semana antes y después de desayuno, comida y cena y después durante varias semanas de manera aleatoria. El control de los valores lo llevaba perfectamente apuntado en un cuadro que siempre llevaba impreso con el resto de pruebas. Fue una decisión absolutamente personal; no es ni mejor ni peor, es una elección como cualquier otra.

El resto de pruebas opté por hacerlas todas: los análisis de sangre, análisis de orina y las ecografías de cada trimestre, el peso, la tensión y el test del estreptococo.

¿Por qué cuento esto? Porque muchas personas pueden pensar que una mujer que elige planificar su parto en casa lo hace sin ningún tipo de control y esto no es así. O, al menos, no debería ser así. Opino que el seguimiento del embarazo es importante; pero no como el seguimiento de algo patológico, de una enfermedad, sino como el control de un proceso normal. Sin preocupaciones de más y poniendo solución a los problemas que puedan aparecer.

Paralelamente a estas visitas y pruebas, asistía a Ancara Perinatal (que fueron las matronas que se ocuparon de mi parto) para llevar los resultados de las pruebas médicas, resolver dudas y expresar mis deseos. De paso, comprobaban el latido de Leo, y revisaban que todo estuviera correctamente.

 

“Las pacientes como tú”

La verdad es que en mi centro de especialidades no me resultó agradable el seguimiento de mi embarazo desde que se me ocurrió la “genial” idea de confesar que el parto iba a ser en casa. Menos aún cuando expliqué que mi decisión de optar por una alternativa al test de O´Sullivan. El comentario de la ginecóloga en cuestión fue terrible, me hizo sentir terror por haber confesado mi elección. Me arrepentí de no haber ocultado esta información porque realmente no era necesaria.

A partir de entonces iba a cada visita con miedo. Como si fuera una irresponsable. Una loca. Nunca olvidaré cuando revisando los resultados del análisis de sangre del segundo o tercer trimestre (no recuerdo exactamente) me informó de que tenía anemia: “Tienes una anemia de caballo pero no sé qué recetarte. Nunca sé que recetar a las pacientes como tú“. Me faltó poner me a llorar. ¿Anemia? ¿Paciente? ¿Las pacientes “como yo”? No entendía nada. Me dio a elegir entre Tardyferon o alguna cosa “natural”. Obviamente opté por lo primero pero nunca llegué a tomarlo porque revisando los análisis con mi matrona, Anabel no encontró anemia alguna. Así que mi decisión fue seguir con normalidad; sin tomar nada que no fuera necesario. En cada revisión con la ginecóloga informaba de que me estaba tomando el hierro (sin que me volvieran a hablar de anemia) y jamás volví a mencionar el tema del parto en casa.

Supongo que con aquello de “las pacientes como tú”, aquella mujer esperaba encontrarse ante un “perfil” determinado; un perfil que poco tiene que ver conmigo pero que sus prejuicios ya se habían encargado de construir. Y, además, ¿paciente? No creo, insisto, que una embarazada sea una paciente porque el embarazo no es una enfermedad. Tampoco entiendo aquel diagnóstico de “anemia de caballo” que se “curó” con un simple “sí, me estoy tomando el hierro”.

 

 

Y después del parto

Cuando nació Leo, ambos recibimos más cuidados incluso que, al menos en mi caso, cuando nació Mara porque tuvimos los mismos controles que en el hospital (pero en nuestra casa) y, además recibí un apoyo de la lactancia y de mi estado emocional del que no disfruté en mi primer parto.

A Leo se le hizo el test de Apgar, se le examinó el color de la piel, la respiración y la frecuencia cardiaca, se comprobó el peso, la talla y el perímetro cefálico. También decidimos que se le aplicara la profilaxis ocular y que se le administrara la vitamina K. Días después se le hizo también en casa la prueba del talón. Lo único que nos quedó pendiente fue la vacuna de la hepatitis B que optamos por ponerle junto al resto de las vacunas en el centro de salud.

Después, comenzamos las revisiones habituales del niño sano en el centro de salud, no sin la sorpresa mayúscula de la pediatra y la enfermera que, pese a un primer comentario

de “¿y cómo vais a hacer con el tema de las vacunas?” (supongo que entendían que alguien que da a luz en casa no vacuna a sus hijos; y no creo que haya nadie que diga más que nosotros que las vacunas salvan vidas), han sido muy respetuosas y cariñosas con nosotros y en ningún momento nos hemos sentido cuestionados por haber optado por el parto en casa.

 

¿Sabíais cómo es el seguimiento del embarazo y del posparto cuando el parto es en casa? ¿Cómo creéis que entiende el entorno que un parto se produzca en casa?

 

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* Las fotos de mi embarazo son de Nieves Sánchez.

 

Diana Oliver

Diana Oliver

7 comentarios

  1. Hola! Por Suiza se lleva poco por temas del seguro (money, money). De todas formas, el hospital donde yo parí es muy fan de los partos respetados.
    Lo que me flipa es la doctora esa que aparte de poco ético no se si será muy legal inventarse que tienes un problemón de salud. Con una anemia de caballo, control estricto y olvídate de parir en casa. Menos mal que la matrona estuvo atenta. Buen equipo!

    • Lo de la gine fue… En fin. Yo no salgo de mi asombro, de verdad. De todas formas, yo tenía el traslado de expediente a otro hospital por si al final tenía que ir que estuviera segura de que me iba a atender de una manera más “humanizada”.

  2. Te reconozco que de este tema del parto en casa no entiendo nada, y sí que tenía la idea de que como te “niegas” a parir en el hospital, ya te iban a dejar de lado para el resto de los controles pre parto y post parto.

    • Mujer, la cuestión es precisamente que haya control del embarazo en todo momento para asegurar que se pueda planificar en casa 🙂

  3. Uf, es que en España todavía la gente vive en una burbuja. Aquí en Alemania son normales los partos en casa, o casa de partos, y el seguro médico los cubre. Aunque no muy frecuentes curiosamente, me dijeron que el año pasado en mi ciudad fueron un 4%. La gente local no lo ve nada raro (otros expatriados si). Yo quería ir a casa de partos, o si iba a hospital como al final me tocó, optar también por el parto ambulatorio o el alta voluntaria cuanto antes. Otra cosa que aquí es muy normal. Por todo ello, no te encuentras normalmente profesionales que se les haga raro ni hagan diferencias. (Sólo me encontré una ginesauria con la que tuve un buen choque, que además me soltó que no entendía como con 1 cesárea me aceptaban en la casa de partos). Aparte, tienes siempre la opción de tener una matrona, que además luego también te visita en casa toda la cuarentena, sea el tipo de parto que sea.

    • Qué interesante lo que cuentas, Taisa. Mi mejor amiga optó aquí en España por el alta voluntaria y en fin, te puedes imaginar lo raro que resultó. Me ha gustado mucho leerte. Gracias por comentar y contar tu historia.

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