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Culpabilidad, empatía y maternidad

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El sentimiento de culpabilidad de las madres

Ya he contado alguna vez en qué me ha cambiado la maternidad y todo lo que he aprendido con ella(s) pero si hay algo que me sigue sorprendiendo (y horrorizando) es este sentimiento de culpabilidad que parece que va asociado a la maternidad y del que es tan difícil escapar. Parece que siempre hay algo por lo que sentirte culpable, por muy insignificante que sea. Es un sentimiento a menudo irracional o incontrolable y, como decía Madre y Autónoma en este post con algunas técnicas para deshacernos de la culpa, “las leyes de la lógica no se aplican a los sentimientos”.

Leo a menudo en otros blogs o en redes sociales a madres que se sienten culpables por diversos motivos o por ninguno en concreto. Incluso de sienten culpables por sentirse culpables. Y vuelta a empezar. La maternidad nos remueve. Tal vez por eso, los fantasmas que habitan en nuestra cabeza se empeñan en salir y dejarnos claro que la maternidad y la culpa van de la mano.

Trabajes o no, siempre hay algo que hacer desde limpiar la casa o hacer la comida hasta ir la compra o lavar y planchar la ropa, pasando por ducharse, organizar las cuentas de la casa o realizar gestiones varias como una simple renovación de DNI o devolver un recibo en el banco. El día a día nos exige estar en constante movimiento y la lista de tareas y responsabilidades nos persigue de manera implacable. El sentimiento de culpa por no organizar bien el tiempo o por no llegar a todo está ahí: “Hoy he trabajado, he ido a la compra y he hecho la comida pero el día se acaba y no nos ha dado tiempo de ir al parque”. Un drama cotidiano que si lo pienso en frío, no tiene sentido. Un hijo quiere, necesita, tiempo con sus padres. Sólo eso. Tiempo. Como dice Walewska en este post “ningún niño elegiría estar con sus padres una hora al día, siendo esa hora la releche pudiendo estar más”. Yo también lo creo así. A sus dos años, Mara disfruta tanto de ir a comprar como de hacer torres mientras acabo mi tarea frente al ordenador. Para ella, todo es una aventura, y nos necesita a su lado. Y también se aburre, por supuesto, porque el aburrimiento también está ahí. Debe estar ahí.

El “modelo” de crianza tampoco queda libre de culpa. ¿Lo estoy haciendo mal? ¿Tienen razón los demás? ¿Lo estoy malcriando? Son preguntas que pensadas desde la cabeza y, por supuesto, desde el corazón seguramente se respondan con un rotundo “no”. Sin embargo, creo que cuando tu entorno más cercano no deja de poner en duda lo que haces o como lo haces, es inevitable que cierta culpa, miedos o inseguridades lleguen a nuestra mente.

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Falta de empatía entre mujeres

A veces pienso que la falta de empatía de quienes te rodean no ayuda demasiado a que ese sentimiento de culpa no aflore en algún momento. Aunque sólo sea un destello. Y lo que más me llama la atención es que, en muchas ocasiones, esa ausencia de empatía se dé por parte de otras mujeres. Mujeres que son madres o mujeres que aún no lo son o no lo serán nunca. Mujeres.

Recuerdo perfectamente el día que más claro lo vi: fue en la oficina. Yo aún no estaba embarazada de Mara pero admiraba a quienes venían a trabajar cada día con ese barrigón que tanto pesa en las últimas semanas. Una de las chicas de la redacción de al lado tuvo un embarazo bastante “regulero” y pasó prácticamente los 9 meses de gestación entre nauseas, dolores, molestias, vómitos y miedo. Pese a ello, aquella chica venía cada día a trabajar con su bombo y su tragedia personal. Más de un día acababa en el baño llorando desconsolada y asustada ante los ojos atónitos de mis compañeras que comentaban por lo bajini que aquella futura mamá era poco más que una exagerada de manual. Una dramamamá. Comentarios como “sólo está embarazada”, “todo el mundo se embaraza y no dramatiza así” o “ni que se estuviera muriendo” circulaban sin pudor para demostrarme una vez más que la empatía brilla por su ausencia. Las autoras de aquellos comentarios eran mujeres. Mujeres como aquella chica incomprendida.

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Cuando te conviertes en madre, las cosas no son demasiado diferentes a las de esta historia. Siempre habrá quien no entienda tu preocupación, tus ganas de llorar o tu agotamiento. Hagas lo que hagas siempre habrá alguna crítica a tu elección, a tus decisiones, a tu “estilo” de crianza o, incluso, a tus sentimientos. Y si no la hay, nos la inventamos (nosotras mismas somos muchas veces nuestros peores enemigos). La maternidad es bella pero, a veces, también es muy dura y ante los demás “sólo” eres una madre. 

Ponerse en la piel del otro es un ejercicio que todos deberíamos hacer porque no hay nada que proporcione más alivio, ni que reconforte más, que sentirte comprendido.

maternidad y culpabilidad

¿Y vosotras? ¿Habéis echado en falta más empatía desde que sois madres? ¿Os habéis sentido culpables por vuestro “modelo” de crianza o acciones?

Diana Oliver

Diana Oliver

29 comentarios

  1. Pingback: Crianza respetuosa
  2. ¡¡Hola Diana!!

    Normalmente no suelo escribir nunca por aquí (aunque sí soy un asiduo del blog de Adrián, y me considero un gran fan de vuestra pequeña Maramoto, y por extensión, de vuestra familia), y ya que estoy retomando la actividad bloguera tras el verano, no podía evitar darte la enhorabuena, por dar, de nuevo, en el clavo. EM-PA-Tí-A. Desde que soy padre, jamás me verás poner caras o hacer comentarios críticos cuando vea a cualquier niño con cualquier padre/madre, haciendo cualquier cosa… Porque cualquiera sabe qué circunstancia provoca esa situación. Igual mañana me puedo ver yo en las mismas… Así que, palets de tolerancia, furgones de respeto… y sobre todo, toneladas de EMPATÍA. ¡Un abrazo, mujer!

    • Jeje… Muchas gracias por tus palabras 🙂 Pienso exactamente igual que tú y qué necesario es practicar el respeto y la empatía. Las verdades absolutas y los juicios con respecto a la maternidad no deberían existir… Un abrazo y gracias de nuevo 🙂

  3. Nosotros intentamos cada segundo adaptarnos a todas sus necesidades, intentamos que no se angustie, darle todos los besos y abrazos que son posibles en un día, que disfrute de ser niño, que sea feliz…y aun con eso, nos angustiamos continuamente y nos preguntamos si estamos haciendo lo correcto porque a cambio solo recibimos de nuestro entorno palabras tan bonitas como : “lo teneis muy consentido”, ” debeis dejarlo llorar para que no pueda con vosotros”, ” estais locos por dejarle dormir con vosotros”, ” la maternidad/paternidad os ha venido un poco grandes”, ” sois unos exajerados, todos hemos pasado por ahí”, ” lo teneis enmadrado” y un largo etc que hace que te hundas continuamente y te replantees muchas cosas. Somos unos papás muy saturados por los juicios de valor que se atreve a hacer la gente.

    • Mucho ánimo, Noemi. Entiendo infinito lo que dices. Creo que una de las peores cosas de la maternidad/paternidad es tener que sacar paciencia y ánimo después de escuchar comentarios, recriminaciones y juicios acerca de la forma de criar a nuestros hijos. Al final, creo que la mayoría de veces son acciones que se hacen desde el más puro amor de nuestra familia hacia el niño/a pero que duelen igualmente porque te hacen sentir culpable y terriblemente inútil a partes iguales. Paciencia, paciencia y pensar que “esto también pasará” son los pilares de mi día a día. Un abrazo grande.

  4. pedazo de post!! personalmente quiero pensar que los padres intentamos hacer lo que creemos que es mejor para nuestros hijos, pero las decisiones de cada familia no las deberían cuestionar, criticar, ni juzgar los demás porque simplemente, no les importa lo que pase en casa ajena.
    como he comentado en alguna ocasión, me han criticado hasta la saciedad por el simple hecho de respetar a mi hija y las críticaa más hirientes han sido de mi entorno más cercano y aún encima de las mujeres.En su momento me dolieron muchísimo pero casi 2 años después y viendo lo feliz que es mi hija pues me da un poquito igual. La única persona con el derecho a juzgarme en cuanto a estos temas será mi hija cuando sea mayor, las demás personas sobran.

    • Amén. Por lo que veo hemos vivido una situación idéntica. Como tú dices, yo veo a mi hija feliz, libre, y así me gusta verla. Ella será la única que pueda opinar sobre lo que hemos hecho o no porque al final es la protagonista. Da mucha rabia cuando haces lo que te nace, lo que crees mejor, y solo recibes comentarios negativos. Lo peor de todo es que se da por hecho que determinadas decisiones van de parte (ropa, pendientes, comida…), cuando en realidad son decisiones que tomamos los dos en casa. Machismo en estado puro.

  5. ¿Qué decirte??
    La falta de empatía es un mal de nuestra sociedad y si hablamos de madres más todavía. Porque los niños no producen, no trabajan y no ganan dinero 🙁
    Ser madre no se valora, sin embargo es el trabajo más complicado (y satisfactorio) al que yo me he enfrentado en toda mi vida. Así que cuando alguien me dice que es madre, se que podrá enfrentarse a lo que sea ¿cómo no va a poder hacerlo??? se ha enfrentado a su propia sombra y ha salido viva, ha calmado bebés, limpiado cacas y cuidado fiebres…a esa mujer ningún trabajo la puede asustar jaja

    • Imposible decirlo mejor. Yo nunca había trabajado tanto como ahora. Es un trabajo duro pero del que se aprende muchísimo y creo que te hace ser cada día más fuerte. Mejor. Gracias por comentar, Pilar.

  6. Qué interesante el post, pienso como tú, quizá nos falte mucha empatía en el día a día. Está claro que cada una ejerce la maternidad como puede, y que nuestras circunstancias son diferentes. Creo que nos ponemos unas metas muy altas y sufrimos por ello, es así. A mí me resbala lo que me digan los demás, me quedo conforme con dar todo lo que yo pueda. Pero es duro a veces. Y sí, creo que es mejor el tiempo en cantidad que en calidad, aunque está bien aprovechar el tiempo al máximo. En ello estamos 🙂

    • Amén. A mi cada vez me dan más igual los comentarios ajenos pero qué difícil es a veces, sobre todo cuando son tan contrarios a tu forma de pensar. Solo queda paciencia… Como dices, a veces también es cierto que nos ponemos metas muy altas y el sufrimiento es mayor así. Un abrazo Idoia.

  7. Críticas que te hacen replantearte cómo lo haces si, culpabilidad alguna vez también. Pero me intento decir que al final las decisiones qye tomamos nos llevan por el camino correcto, que es el que nosotros queremos. Nuestra familia. Con la alimentación, con el tiempo que pasamos con ellos, con guardería, sin ella… Yo desde q soy madre me muerdo la lengua por la empatia. Yo quizá no piense igual, pero prefiero apoyar las decisiones que toman las demás.

    • Al final yo creo que la empatía no es incompatible con los pensamientos propios. Ponerte en la piel de los demás no es nada fácil pero es muy necesario para la persona en cuestión. Qué difícil a veces todo, ¿verdad?

  8. Ai diana, yo me siento culpable a diario por no darle todo el tiempo que erik necesita, si no tengo que recoger, es limpiar o ducharme o simplemente pasar un rato con tus hobbis, y cuando el papa no esta y estas sola se hace muy cuesta arriba porque si lo dejo todo para otro día la faena se acumula, y me da pena, mucha, y me siento fatal como madre, la peor madre, y es tan difícil quitarse esa culpa… ;(

    • Raquel, lo estás haciendo genial. Eres una gran mamá y tu vikingo un nene absolutamente feliz. Te mando un abrazo enorme.

  9. Eso de “solo” eres una madre, supéralo, tú y cuántas más, etc. lo he sentido yo un montón de veces. De esa gente que se creen los grandes pedagogos del universo y con el conocimiento absoluto de la verdad mejor no empiezo a hablar que se me explota alguna vena.

    • Y yo… ¡Tremendo! Hay personas que como bien dices creen tener el conocimiento de la verdad. Otros ni siquiera escuchan o no les interesa lo que piensas. Y al final solo queda resignarse y tener paciencia. Mucho ánimo, Paula.

  10. Como dice Awenia, la clave está en que no nos afecten los comentarios de los demás, yo estoy en ello, trabajándolo… Que no quiere decir que lo haya conseguido, ni mucho menos! Es la manía q tenemos todos de juzgar (uno más q otros por supuesto). Yo estoy cansada ya de escuchar lo de… Hasta cuando le vas a dar teta…? (La mía tiene 16 meses) o… Tienes q enseñarle a que no juegue con la comida… (Wtf?¿) Entre otros muchos comentarios. Lo último, lo de cuestionarme q la lleve a la guardería 3 horitas por la mañana. Acaba de empezar. ¡ Cómo si no me sintiera yo solita suficientemente culpable!

  11. Yo creo que ya estoy curada de espanto, pero vamos, que pese a que soy muy de desdramatizar cada situación de la vida, hay etapas que ne superan, días que me desespero y ese sentimiento de culpa ¡no se va nunca! Dejé mi trabajo para criar a mi bichilla personalmente y aún así, no me quito ese pensamiento de que aún podría hacer más por ella cuando trato de emprender desde casa. Es imposible dedicarle cada segundo de las 24 horas diarias en que estamos juntas, pero espero no estar haciéndolo tan rematadamente mal como primeriza.

    • Ay Lucía tenemos la misma sensación. Y es muy duro lidiar con eso cada día pero ellas están genial. Son absolutamente felices. Estoy segura de que estamos haciendo lo mejor. ¿Sabes por qué? Porque lo hacemos con mucho amor. Ánimo, bonita. Besazo, supermami.

  12. Totalmente de acuerdo. Aunque igual también tiene que ver con una necesidad interna de reconocimiento que no conseguimos satisfacer (bien porque se nos critica o bien porque se nos ignora) y que nos va creando esa duda, ese sentimiento de “no estar haciéndolo bien” o no estar haciendo lo que se espera de nosotras. Para luchar contra esto lo sano sería dejar de buscar la aprobación de los demás y sintonizar con lo que necesitamos, como persona y como madre, en ese momento. Pero creo que esto (el que realmente nos resbale la opinión ajena) es más difícil incluso que conseguir la aprobación del otro.

    • Exacto. Eso pienso a menudo. Y creo que parte de la culpa de ese sentimiento que nos invade de necesidad de reconocimiento la tienen acciones con las que hemos sido criados. Al menos en mi caso. Completamente de acuerdo con la solución, aunque es tan difícil a veces… Pero altamente necesario. Sin duda. Me ha encantado como lo has explicado. Un millón de gracias por tu comentario 🙂

  13. Antes de nada, muchas gracias por la mención. Es cierto que hay mucha falta de empatía, falta ponerse un poco en el lugar del otro para, simplemente, callarse la boca y no juzgar ni aconsejar cuando alguien se queja. Yo lo que hago para evitar comentarios inoportunos es callarse muchas veces las alegrías tipo “hoy a dormido 5 horas seguidas!!!” para no arriesgarme a que me contesten “¿sólo?”

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