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“Estilos” de crianza a la última moda

 

Criar de una u otra forma a tus hijos puede ser considerado como una “moda” para algunos. ¿Se puede hablar de crianza de moda o es más una cuestión cultural y de las circunstancias de cada cual?

 

A lo largo de los últimos años he entrevistado a muchas personas relacionadas de una u otra manera a nivel profesional con los niños y con las familias. Gente en su mayoría muy interesante que me ha hecho sentir aún más curiosidad y deseo de aprender sobre esto tan complicado que es la crianza de los hijos. O gente que me ha sorprendido. Pero, sea como sea, siempre he sacado alguna conclusión y aprendizaje de la conversación.

No han sido pocas las ocasiones en las que en alguna de esas entrevistas se ha opinado que determinadas formas de crianza son una moda. Curiosamente ha dado la casualidad de que esa “moda” hacía referencia a cosas como el colecho, la lactancia materna más allá de un tiempo determinado (que suele ser cuestionado a partir, sobre todo, del año) o del mal llamado apego. Y digo mal llamado porque también creo que hablar de crianza “con apego” es una cuestión tan indeterminada,  tan explotada y tan encasillada que al final se entiende que criar con amor o sentido común es una cosa de modernos. De hippies del siglo XXI.

Personalmente me parece algo cogido con pinzas hablar de “estilos” (otro término primo hermano de “con apego”) de crianza que están de “moda”. Sin ánimo de rizar el rizo ni pretender sacarle punta a todo creo que es un término más adecuado para lo relativo a “prendas de vestir y complementos” como bien reza la definición de la RAE. También la Academia habla de aquello “que en un momento determinado goza de destacada aceptación” para referirse a lo que “está de moda” pero sinceramente dudo que hace 200 años nadie se planteara el hecho de compartir cama con los hijos o dar el pecho como algo en boga. Fíjate qué poco modernos. Por eso me sorprende más aún que se hable de “moda” para referirse al colecho,  a la lactancia mal llamada “prolongada” o al porteo, cuando durante la gran mayoría de la historia los niños se han criado así. Incluso así se siguen criando en gran parte del mundo, porque como nos recordaba la antropóloga María José Garrido en su libro ‘Etnopediatría: infancia, biología y cultura’, el Occidente avanzado que habitamos apenas representa una pequeña parte del planeta.

Interesante leer documentos como el estudio Bebés en cajas y los eslabones perdidos del sueño seguro: la evolución humana y la revolución cultural, de las antropólogas Cecilia Tomori y Helen Ball junto a la experta en lactancia Melissa Bartick sobre cómo el sueño normal de los bebés y niños se ha convertido en un problema “porque las normas socioculturales no son compatibles con las normas biológicas para el sueño infantil humano”. Así nos lo afirmaban en una entrevista para un reportaje que hemos publicado recientemente en El País sobre el negocio del sueño infantil.

Como ellas son muchos los autores que plantean esta desconexión biología-necesidades-cultura como una dificultad añadida para la crianza de los hijos, más allá de cualquier tipo de moda o similar. Me recuerda mucho al maravilloso concepto de real fooding que plantea el nutricionista Carlos Ríos y que no es otra cosa que la vuelta a comer comida. Comida de verdad. Muy divertido y enriquecedor seguir su perfil en instagram, por cierto. Pues en la crianza me parece que ocurre algo similar: hablar de lactancia materna, de camas compartidas y de afecto, amor y empatía hacia los hijos, entre otros, no es otra cosa que una mirada a las necesidades reales del ser humano. Luego entran en juego muchísimos factores como las circunstancias de cada cual, sus prioridades, sus preferencias, sus deseos, su entorno, sus posibilidades. Y, por supuesto, los condicionantes culturales de los que hablaban Cecilia, Helen y Melissa. Pero dudo que alguien cuide de sus hijos de una u otra forma por seguir una moda. Me cuesta creerlo porque es una vivencia tan intensa, tan personal, que dudo que de hecho haya dos familias que críen a sus hijos de la misma forma.

 

 

La insoportable banalización de la crianza

También tengo la sensación de que cuando se identifica que existe una crianza de moda se está rebajando una tarea tan maravillosamente difícil como es la crianza a algo banal. De poca importancia. Cuando la realidad es que hay pocas cosas más importantes, y realmente dudo que haya ninguna, que la de cuidar, proteger, alimentar y enseñar a aquellos que serán los adultos del mañana que tanto nos necesitan hoy.

La crianza de los hijos es más breve de los que pensamos pero exige muchísimo de nosotros, especialmente si nos centramos en los tres primeros años. Después llegan otras cosas, distintas y apasionantes también, pero el grueso de los cuidados están en esta primera etapa. Cuando leo textos como el que publicaba Raquel Haro en Nidos atacando la crianza “natural” (que vete tú a saber qué es eso de “natural”), usando argumentos que ésta ni siquiera contempla más allá de extremismos y conceptos mal entendidos o llevados al extremo, se me ponen los pelos de punta. Lo veo a diario en redes sociales y en blogs. Ataques aquí y allá y ridiculización o cuestionamiento de lo que cada cual hace y decide para con los suyos.

Banalizar la crianza y relegarla a algo nimio, sin ningún tipo de importancia, es hacerle un flaco favor porque no hay nada más serio que criar. Y nada más tremendamente complicado en una sociedad que no sólo no te facilita la tarea sino que te pone trampas desde el mismo momento en que te quedas embarazada.

 

¿Qué opinas de la forma de criar a los hijos como moda? ¿Podemos hablar de una determinada crianza de moda?

 

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Diana Oliver

Diana Oliver

10 comentarios

  1. Creo que la sociedad “está dando un paso atrás para poder ir mejor hacia adelante”. Durante el siglo XX dejamos todo en manos d ela industrialización, desde la comida hasta la crianza, todo era procesado, investigado y se hacía siguiendo unos protocolos. Ahora hemos dado “ese paso atrás” para volver a encontrarnos con nuestra auténtica naturaleza. Cada vez comemos alimentos más naturales y locales (como se ha hecho siempre), y hemos dejado de lado los protocolos para volver a una crianza más sentida, más natural, más como debe ser (como se ha hecho siempre).
    No creo que sea una “moda”, creo que es sentido común. Recuperar antiguos hábitos para ir hacia un futuro mejor.

    • Yo también lo veo así; realmente si quisiéramos hablar de “modas”, y vuelvo a decir que el término no me gusta nada para referirse a la crianza, creo que haría justicia a las formas de hacerlo de hace cien años para acá. Antes, dudo que nadie se planteara muchas cosas. Besos grandes Nazareth.

  2. Mirándolo por el lado bueno, que esté de “moda” volver un poco al origen tiene de positivo que naturalizamos más la crianza. Yo creo que la cuestión es que ahora tenemos más información y que se está recuperando lo clásico, en cuanto a lo que ha hecho el ser humano a lo largo de milenios, y como choca con lo que se ha hecho en los últimos años, se dice que es una moda. No se cae en que, si acaso, lo que es moda, por novedoso, es lo que se empezó a hacer con la vida “moderna”, por intentar adaptar las necesidades de los bebés a las nuestras, sobre todo a la imperiosa necesidad de dormir jeje que tenemos los adultos ya que nos tenemos que ir a currar al día siguiente.

  3. Yo no sé qué pensar ¡hay gente para todo! Igual que dejamos de lado la lactancia materna porque hace unas décadas lo moderno era el biberón, o estivilizar criaturas era el mejor método para enseñarles a dormir… Llámale modas, llámale desinformación o nuevos descubrimientos que parecen mejores que los métodos ya conocidos. A los míos los he criado sin ideas fijas, sobre la marcha (excepto por mi obsesión porque la lactancia funcionara pese a las dificultades iniciales) pero ellos me han obligado a portear, a colechar para poder sobrevivir, cosas que nunca pensé que haría. Igual que hay gente que dice llorar mucho más que su bebé para lograr que el método Estivill les funciones. Algo hay en cada época que nos guía por uno u otro camino.

  4. No creo que nadie con dos dedos de frente, crie a sus hijos siguiendo un determinado estilo de crianza porque este más o menos de moda. Los niños no son robots son personas y por muchos libros que leamos, lo que puede funcionar con un hijo no funciona con el otro. Yo creo que se debe criar con respeto, con empatia y manteniendo siempre una actitud de escucha con nuestros hijos que nos permita conocerlos y entender cuales son sus necesidades, en definitiva con sentido común. Por otro lado no pienso que el apego entre un hijo y su madre dependa del tiempo que lácte, de si se colecha, se portea… Soy madre, y además por mi profesión estoy en continuo contacto con niños y niñas, la mayoría menores de tres años, y con sus familias y he visto casos de hijos criados con lactancia mas alla de los dos años, con los que se colecha, se les portea… y tienen un apego totalmente inseguro con sus madres, precisamente por pensar que si hacemos todo esto ya lo estamos haciendo bien. Y no señores criar va mucho más allá.

    • Gracias por tu comentario, Pilar, nadie dice que la crianza no sea mucho más que eso 🙂

  5. Yo no creo que nadie crie de una determinada manera a sus hijos porque esté de moda. Pero sí creo que determinados comportamientos o maneras de actuar se pueden extender en la sociedad por el poder de la comunicación. Antes era hablada, y entre las personas que tenías cercanas, y ahora lo que ocurre es que hay muchos más medios de comunicación entre personas que ni siquiera se conocen, y hay mucha mayor capacidad de difusión de opiniones y modos de ver las cosas personales. Si bien posiblemente nuestras madres a la hora de criarnos se guiaban por lo que hablaban con el pediatra, su madre o sus amigas, ahora eso se amplía enormemente a blogs, redes sociales, etc.

    Además, mi sensación es que hoy en día somos más conscientes de que criar y educar hijos es la tarea más importante y para la que toda información es poca. Se ve a muchas madres y padres muy informados, y con posturas muy claras y definidas en muchos temas. A veces tan claras y definidas que llevan a pensar que cualquier otra opción es mala, y de ahí uno de los males derivados de esto, y las guerras que hay hoy en día, pero eso es otro tema aparte.

    En ese sentido yo no veo que no aplique hablar de “moda” en términos de crianza, pero no en términos peyorativos o banalizándolo, sino dando a entender que ciertas actuaciones de crianza se han extendido en la sociedad actual gracias a la nueva era de comunicación en la que estamos. Y eso en muchos casos ha podido llevar a que se extienda la lactancia materna, colecho, porteo, igual que en otras épocas o en otras familias les ha llevado a dejar a los niños llorar, biberón, o lo que sea. Al final somos seres sociales y en mayor o menor medida nos vemos influidos por la sociedad que nos rodea.

    • Sí, por eso último que dices yo creo que se debería hablar de información, cultura, circunstancias, pero simplemente el término “moda” me parece que no le hace justicia a algo tan “normal” como amamantar o colechar 🙂 Un abrazo y gracias por comentar, Teresa.

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