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Las aspiraciones de las mujeres y la lactancia materna

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El pasado sábado me topaba con un artículo de la escritora Emma Riverola en El Periódico que bajo el título “Con la lactancia hemos topado” no dudaba en hilar una serie de “argumentos” que daban buena cuenta, según ella, del fracaso que era para una mujer alargar la lactancia materna considerándola un freno profesional para las mujeres. Hablaba de feminismo, de aspiraciones profesionales y de igualdad, tres aspectos que no dudaba en relacionar directamente con la lactancia materna, definiéndola como un “nuevo yugo que frena las aspiraciones de las mujeres”.

Vaya por delante la libertad de opinión de cada cual pero me sigue sorprendiendo que aún no se haya entendido absolutamente nada sobre la maternidad, sobre la crianza y, muchísimo menos, sobre la lactancia materna.

Primar la producción frente a la reproducción

Vivimos en una sociedad que no solo no valora los cuidados, tanto de niños como de ancianos o enfermos, sino que los penaliza. Pedir una reducción de jornada, una excedencia o, incluso, dejar el puesto de trabajo optando por el cuidado se sigue considerando poco más que un atraso a todos los niveles para la persona que lo solicita. Y ¡ojo! no solo para esa persona, especialmente si es mujer (si es un hombre se va más como un acto de valentía), sino para la supuesta lucha feminista que quiere liberarnos del yugo de los cuidados y de la crianza.

Cuando la autora del citado artículo dice que “Entre todas las corrientes que animan a prolongar durante años la lactancia hay una suerte de mística que llama a las mujeres a conectar con la naturaleza y a sacralizar su cuerpo y su papel de madre. Sin duda, un credo para aquellas que viven la maternidad como el principal eje de sus vidas“, no puedo sino confirmar que para personas como ella la cadena de producción en la que estamos metidos no puede verse afectada por algo tan “simple” como es la maternidad.

Muchas personas aún ven la crianza de los hijos como un obstáculo en el desarrollo de la persona y, por supuesto, de su carrera profesional, desprestigiando el valor y la contribución a la sociedad que tienen los cuidados.

Idealizar las aspiraciones profesionales

maternidad-como-ejeSi bien, según la autora del artículo, no podemos convertir la maternidad en el eje de nuestras vidas, sí podemos convertir nuestra profesión en el centro de las mismas. Está muy bien valorado ser una persona “útil” para el conjunto pero la única forma de ser realmente útiles en una sociedad como la nuestra es trabajando fuera de casa, produciendo. No criando a los hijos que pagarán nuestras pensiones y dirigirán el mundo del mañana. Mejor delegar la crianza en terceros. Externalizar los cuidados como quien externaliza una determinada parte de la cadena productiva de una empresa.

Recuerdo que recientemente leía en “La ridícula idea de no volver a verte” a Rosa Montero decir que la madre de Marie Curie se había convertido en una simple ama de casa cuando ella y su marido se mudaron de ciudad y decidió dejar su profesión aparcada para poder cuidar de sus hijos. Era una familia culta e inteligente; la madre de hecho era directora de una prestigiosa escuela. Según la autora, poco después enfermó de tuberculosis, enfermedad que terminaría años después con su vida: “Puede que ambos hechos estuviera relacionados: la frustración y la pena bajan las defensas“.

Realmente damos por hecho que decisiones como la de la madre de Marie Curie están tomadas desde el machismo, desde el yugo paternalista y la imposición. Y de hecho, seguramente haya sido, y sea, así muchas veces. Solo hay que retroceder unos cuantos años en España para observar como el Franquismo se encargó de someter a las mujeres a las decisiones de los hombres y dejarlas sin voz ni voto. Pero otras, nos cuesta asimilar que la crianza también es una opción perfectamente válida, una posible decisión libre y convencida de entre las muchas que podemos tomar.

Idealizamos las carreras profesionales como si todos quisiéramos llegar a ser astronautas, como si para todos el trabajo tuviera que ser el motor de nuestras vidas. Nuestro fin en la vida. Para muchas mujeres, y para muchos hombres, su profesión será primordial pero para otros, no. Hay trabajos realmente mal remunerados, esclavos y desagradables que no creo que sean el sueño ideal de nadie pero que hay que hacer para sobrevivir. Me cuesta pensar en mi madre o en mi suegra limpiando las casas de otros como meta profesional ideal, la verdad. No todas las mujeres tienen altas carreras de directivas. Y no todas quieren eso.

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Necesidad de un cambio social

La crianza de los hijos es un verdadero trabajo, un trabajo no remunerado pero enormemente duro, y el menos valorado, por supuesto.

Dice Emma en el artículo “¿es compatible la lactancia prolongada con una vida profesional plena? Es evidente que, en la mayoría de empleos, no. Mucho menos si se aspira a cargos que requieran horario amplio o desplazamientos. No deja de ser paradójico que, tras décadas de lucha por la igualdad laboral, la lactancia extendida pueda convertirse en un nuevo y voluntario yugo ideológico que frene las aspiraciones de las mujeres“.

Si para algunas mujeres la maternidad “frena sus aspiraciones”, ¿no resultaría más sencillo adoptar medidas de conciliación verdaderas? ¿Por qué da la escritora por supuesto que para mí la lactancia es un “yugo” que frena mis aspiraciones? ¿Qué es una vida profesional plena para ella? ¿Los cuidados no son dignos de hacernos sentir plenas pero sí trabajar para otros? ¿La crianza no es importante?

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La culpa es siempre de la lactancia materna (y de las mujeres)

Por supuesto, la culpa es siempre de la lactancia materna. Cuando la escritora dice que “Amamantar a un hijo prolongadamente es incompatible con una vida profesional plena, y menos si se aspira a ocupar ciertos cargos” hace pensar que es imposible. Y no lo es. Muchas mujeres mantienen la lactancia materna durante años sin renunciar a su profesión o a un trabajo remunerado fuera de casa. Y sí, es duro. Pero no es imposible.

La lactancia materna no solo cubre necesidades alimenticias sino también afectivas, y eso es algo que no terminan de entender quienes defienden posturas como las de Emma. Y habrá quien diga que no todas las mujeres optan por la lactancia materna. De acuerdo. Esas necesidades efectivas siguen estando ahí. Con lactancia materna o con lactancia artificial. ¿El Estado puede hacerse cargo de esto? Obviamente no. Por lo que no entiendo esa normalización de la separación temprana de los hijos de sus familias para continuar con la maquinaria productiva. Debería ser una elección, no una imposición.

Otra cosa que me perturba: hablar de los beneficios de la lactancia materna no es sinónimo de “obligación”. Cuando leemos un estudio que concluye que leer alarga la vida o que un estilo de vida saludable reduce el riesgo de determinadas enfermedades prevenibles, ¿estamos obligados a leer o a hacer deporte o a comer sano? Por supuesto que no, al igual que decir que la lactancia materna es beneficiosa para la salud de la madre o del hijo o, incluso, para el medio ambiente no nos obliga a amamantar.

La autora habla aquí de un estudio americano de tipo obervacional que cuestiona los beneficios de la lactancia materna porque según concluye es “difícil distinguir entre un bebé alimentado con biberón bien cuidado y uno que ha sido amamantado“. Con ello, Emma Riverola viene a decir que los beneficios que pueda recibir de la lactancia materna quedan diluidos porque dependerán de múltiples factores (sanidad, higiene…). No voy a entrar a debatir sobre el estudio porque creo que está sacado de contexto, pero vuelvo al punto de que la lactancia materna ni es una obligación ni es solo aporte nutricional.

Menciona mucho también Emma el término “prolongar” pero se olvida de que “prolongar” es, según la Real Academia Española es “hacer que dure algo más tiempo de lo regular”. Cuando la lactancia materna se extiende más allá de los seis meses no se está prolongando nada. 

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Libertad para elegir

Como siempre, me pregunto por qué determinadas corrientes feministas o determinadas personas se empeñan en querer decidir por el conjunto de las mujeres del mundo. “La lactancia es un yugo”, “la crianza es una condena”, “los cuidados deben ser externalizados”, “los permisos de maternidad y paternidad deben ser intransferibles”… ¿Por qué? ¿Por qué no puede cada cual decidir qué es lo que desea? ¿Por qué debo renunciar a mi derecho biológico como mujer de gestar, parir y amamantar como me dé la gana? ¿Por qué quieren decidir por mi? ¿No refuerza esto ese paternalismo del que me quieren librar las supuestas corrientes salvadoras de la mujer?

Libertad para elegir. Para decidir. Por  ahí pasa para mí la verdadera revolución.

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¿Qué opináis vosotros sobre esto? ¿Realmente creéis que la lactancia materna es un freno profesional? ¿No veis más necesario un cambio de modelo de producción?

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Diana Oliver

Diana Oliver

37 comentarios

  1. me encanta el sentido común, y hay un pleno en tu artículo, te felicito con mucho respeto. como siempre, el que sabe escribir, sabe. y punto. yo, mujer en paro gracias al maravilloso país en el que vivo y pago impuestos y no a mi hija de casi 5 años, con quien hemos disfrutado de su etapa de lactancia materna hasta sus poco más de 2 1/2 años, momento en el que decidió crecer y dejar la teta sin dramas. no somos ni éramos antes de ser padres, defensores de ideologías tiranas (esas que alguna gente adopta como credo único), creemos en la propia ideología, la misma que generó espacio para el cambio de pensamiento respecto a “hasta cuándo dar la teta” (en realidad nunca fue una pregunta sino más bien la respuesta a madres inquietas por estadísticas que nunca entendí)… antes de ella era hasta los 6 meses? porque para masticar salen los dientes, no? luego fuimos improvisando conforme la vida fue sucediendo. No entiendo la posición de los que rechazan la lactancia materna xxx tiempo… que quieres dar leche de fórmula? pero si está bien!, lo que no está bien es que quieras presentarte como una persona que elige sin condicionamientos argumentando que estás en igualdad de condiciones que una madre condicionada en primer lugar por la relación afectivo-emocional madre/hijo, y en segundo por su perfil y futuro profesional.
    Mi opinión respecto a esta escritora es: hoy en los medios la gente busca ser polémica por sobre todas las cosas… otro condicionamiento del que podemos estar hablando horas… y hecho que vuelve a llevarme al sentido común, valor tan poco común hoy día y que (a mis ojos) hace un asco grande a Emma si hago un repaso de su escritura http://elpais.com/diario/2009/05/08/opinion/1241733605_850215.html… digamos que mientras tu me inspiras respeto, ella me ha dado la risa. se presenta como si escribiera con conocimiento de causa pero esa causa tiene la consistencia de novela de culebrón, con el norte bien empañado por una nube de enojo… más condicionamientos que la alejan de cualquier argumento que pueda teñir la lucha por el derecho a dar la teta, lucha por cierto muy real y que bien conocemos quienes hacemos/hemos hecho uso de ella (y de los que nos acompañan). Como siempre “en el reino de los ciegos, el tuerto es rey”

  2. Me ha gustado mucho! También creo que se echa la culpa a la vuelta al trabajo por no decir “no tengo más ganas de seguir amamantando”.
    Con la incorporación al trabajo, viajes incluidos, mantengo la lactancia y es gracias, sobre todo, a las ganas.

    • Gracias, Ana. Bueno, yo creo que al final el tema del trabajo es complicado… Ojalá un día cambien las cosas. Un beso.

  3. Cuando empecé a leer el artículo dichoso lo deje a medias porque me puse de muy mala leche!! Flaco favor nos hacen artículos así. Bravo Diana por el tuyo… un 10!

  4. Ai Diana, que post tan bien escrito y con tantas verdades y tantas cosas que deberían recordarse cada día. Que el feminismo y la igualdad no es tener que pelearse por quien trabaja más o se sacrifica más! Que me parece fantástico si alguien quiere dedicar y centrar su vida en una oficina, pero por eso mismo me parece fantastico cuando la elección es centrar la vida en los niños, o en viajar por el mundo oye! Libertad de elección! Ese es el quid de la cuestión! Qué gran post, lo comparto con tu permiso. Un abrazo!

  5. Lo que creo es que, en muchísimos casos la vida profesional es la que frena la lactancia . Somos números y tenemos que ser productivos, eso es lo que quieren y lo disfrazan con el tema de la igualdad. Estoy totalmente de acuerdo contigo Diana, libertad para elegir. Nosotros, después de mucho hablar, optamos por la excedencia para mí. Llevamos dos años de lactancia que de estar trabajando no hubiese sido igual y hubiéramos recurrido a terceras personas papa criar a nuestra peque.

    • Muchas gracias, Paula. Al final, si quieres seguir tienes que delegar la crianza a terceras personas. Es así 🙁 Gracias por comentar y enhorabuena por esa excedencia, me parece una decisión difícil y valiente que no se valora nada. Un beso.

  6. Totalmente de acuerdo! Justo esta semana mi retoño cumple 6 meses, y fueron 5 meses y medio de LME (si, exclusiva), y con lo de los horarios laborales, pues el seno se acostumbró a producir para las horas en las que siente la boca del bebé, así que lo de la extracción comenzó a no funcionar, y se agotó el banco de leche en casa… con lo que recurrimos a compotas hechas en casa y leche de fórmula para casos de emergencia (cuando sólo quiere leche), igual hay días que aguanta hasta que me ve, con hambre, y busca su teta por encima de la ropa. Con todo y lo difícil, y la privación de sueño, y las ojeras, continuaremos la lactancia, con compotas, con mas y mas alimentos cada mes, hasta que sea él quien decida que no quiere más teta. Y si, continúo trabajando, 8 horas y media diarias. Y si pudiera, estaría en casa todo el tiempo, pero como decimos por mi tierra, el palo no da pa cucharas, así que para mí, lo esclavizante, lo que me ata, lo que me impide sentirme realizada es EL TRABAJO, ese soñado puestazo de jefe con remuneración adecuada que todas sueñan en la universidad. Cómo son las cosas.

    • Vaya Amar, siento mucho tu situación. La verdad es que, efectivamente, es sabio ese refrán y, muchísimas veces, por mucho que se quiera no se puede dejar de trabajar porque en la actualidad es casi imposible hacer frente al precio de la cesta de la compra, el gas, la luz, el agua, el alquiler… con un solo sueldo porque son sueldos realmente lamentables. Muchísimo ánimo y un abrazo grande.

  7. Tenía que haberme dado prisa en comentar el artículo original porque poco más voy a poder añadir a lo ya dicho por ti y por los comentarios. No me da la vida, y eso que no doy el pecho. No sé qué excusa tendrá para mí la autora.

    Está mezclando churras con merinas y demostrando muy poco conocimiento —o muy poca vergüenza— acerca de la lactancia. Podríamos discutir de lo exigentes que son los primeros meses de lactancia, que seguramente roben mucho tiempo que antes podíais dedicar a otras cosas, ¿pero la lactancia que ella llama «prolongada»? Cualquiera diría que un niño lactante de dos o tres años vive en la teta de su madre…

    En cualquier caso eso son minucias al lado de la idea general del artículo. Una y otra vez nos vamos a seguir cruzando con ese feminismo que pretende liberaros a todas y que os victimiza e infantiliza como si estuvierais secuestradas por un síndrome de Estocolmo que os impide ver que el sistema machista es el que os obliga a querer estar con vuestros hijos.

    Es todo muy complicado. Los cuidados, tradicionalmente en manos de las mujeres, han sido siempre vistos como una tarea residual y despreciable. Pero claro, ahora que muchos hombres tratamos de formar parte de esa esfera de la vida, ahora que vosotras os habéis incorporado al trabajo fuera de casa, resulta que se niega la posibilidad de que una mujer opte voluntariamente por dedicarse a ellos. ¿Qué pasa, que la única solución aceptable es externalizarlo a un tercero? ¡Precisamente la tarea más humana que existe, la de dar la vida, cuidar de la vida y acompañar en el final de la vida! ¿En qué nos hemos convertido para que algo tan hermoso se valore tan poco?

    La vida moderna ha puesto a nuestra disposición muchas cosas: pan instantáneo a 30 céntimos las 3 barras, escuelas infantiles con pantallas táctiles y educadores internacionales, lavavajillas hipersilenciosos y disfraces en el chino de cualquier cosa que nos podamos imaginar. Pero eso no quiere decir que sea obligatorio comprar un billete para el paquete completo de la vida moderna. Podemos dedicar 8 horas de un domingo a cocinar un pan en casa despacito. Y no somos esclavos. Podemos cuidar a nuestros hijos en casa con libros de papel y hablándolos de persona a persona, de padres a hijos. Y no somos esclavos. Podemos fregar los platos a mano mientras escuchamos la radio distraídos. Y no somos esclavos. Podemos hacer un disfraz cutre y mal cosido que nos lleve toda una semana de trabajos manuales en familia. Y no somos esclavos.

    Qué manía con no dejar que la gente elija libremente. Me sorprende que haya tanta gente deseando que todos pongamos el trabajo por encima de todo lo demás. ¿Cómo han conseguido engañarnos de esta manera?

    • Me emocionas siempre con tus reflexiones, Enrique. Comparto cada punto y cada coma de lo que has escrito. Imposible haberlo dicho mejor. “¿En qué nos hemos convertido para que algo tan hermoso se valore tan poco?”. Creo que no se ha valorado nunca, y ahora menos aún. Es terrible que “lo ideal” sea que te dejes la piel con tu trabajo pero que esté tan mal visto que te la dejes por los cuidados; ya sea de un hijo, de tu pareja, de un enfermo, de tus propios padres. La sociedad, el Estado, los políticos no ven en los cuidados ningún tipo de beneficio. Y claro, eso no interesa. Tú mejor que nadie sabes ahora lo duro qué es y me parece absolutamente admirable, de verdad, porque creo que el tema de la reducción de jornadas y las excedencias son pequeños actos revolucionarios. Valientes. Primero Vanesa, ahora tú. Un aplauso para ambos familia bella. Os admiramos mucho, ya lo sabéis.

  8. Totalmente de acuerdo, Diana, ya sabes lo que opino yo del modelo productivo actual y de dónde se lo pueden meter aquellos que lo quieren mantener. Porque no es infalible, ni mucho menos el objetivo de todo el mundo, ni debería serlo.

  9. Qué bien explicado, Diana! Estoy de acuerdo con toda tu exposición. Para empezar, le diría a la autora que la crianza no es sólo la lactancia materna (hay muchas madres que no pueden o no quieren dar LM y aparcan igualmente sus carreras para cuidarles) y que no todas las madre con LM prolongada se quedan en casa. En fin, que ya lo has dicho tú todo muy bien 🙂 Besos!

    • Totalmente de acuerdo contigo, la crianza tiene muchos aspectos. Millones de gracias, Marian. un abrazo enorme.

  10. Me ha encantado Diana. Qué bien lo has expresado todo. Yo tampoco entiendo por qué tiene que ser nuestra aspiración en la vida culminar con éxito una carrera profesional (por otro lado, dar por hecho que son incompatibles es ser muy corto de miras). Además ¿para quién cojones está hablando esta señora? ¿Para las mujeres que trabajan en las fábricas, las que limpian casas ajenas, las que trabajan de administrativas, de secretarias y ganan cuatro perras? ¿O está hablando para chicas cosmo, para una élite profesional que nada tiene que ver con la mayoría de nosotras?
    De todas formas, esto no es feminismo mal entendido, sino una corriente el feminismo que yo llamo feminismo liberal, aunque tiene otros nombres. Es un feminismo muy eurocéntrico, muy que se cree llamado a liberar a las mujeres del mundo exportando sus propios criterios, como si fueran universales y extrapolables a cualquier situación familiar, económica o cultural. Es el mismo feminismo que condena el uso del velo o del burkini (pero que al mismo tiempo no ve ninguna contradicción en el uso de tacones, no se le ve iniciando campañas contra los tacones).
    En fin. Da mucho asquete.

    • Ay, muchas gracias, Paula. Totalmente de acuerdo contigo. “Se cree llamado a liberar a las mujeres del mundo exportando sus propios criterios, como si fueran universales y extrapolables a cualquier situación familiar, económica o cultural”. Leerte siempre es maravilloso. ¿Cuándo piensas volver al blog y dejarnos que disfrutemos de tus reflexiones? Beso enorme <3

  11. Pues para mi no ha sido un freno, sino una gran ayuda. Tengo un doctorado en Astrofísica, y llevo poco más de 5 años haciendo investigación postdoctoral. Si bien tuve un parón cuando nació mi hijo, y una disminución lógica en mi productividad por el tiempo que estuve dedicada a él en exclusiva (que hubiera alargado a más de los 6 meses si ppor contrato no me hubiera sido imposible), recuperé el ritmo bastante rápido cuando volví al trabajo. En esa época mi duendito estaba en la etapa de despertar cada 1-2 horas, y si no hubiera sido por dormir juntos y por lo rápido que se redormía al pecho, no se cómo hubiera logrado levantarme a trabajar cada día. Hasta el año y medio me extraje la leche en el trabajo cada día, para dejarle esa leche y no arriesgar la producción. En ese tiempo me acompañó a conferencias, en Canada, y en Europa, y la leche materna lo hizo todo más fácil. No sólo nos dio unos vuelos en avión más tranquilos (por la succión que lo calmaba), sino que también cuando salíamos a conocer alguna ciudad no había que estarse preocupando de biberones, leche en polvo, agua hervida… simplemente me lo ponía en la mochila (otra comodidad para mi por sobre un carrito complicado de transportar en viajes) y a caminar, mientras él se hacía autoservicio con la teta cuando le daba hambre. Cuando parábamos a comer, él picaba de lo nuestro (gracias al BLW, para mi otra maravilla y comodidad, al no tener que prepararle comida especial). Cuando me tenía que ir a atender la conferencia, teta antes de irme y el papá se hacía cargo mientras. Si bien al año y medio dejé de sacarme leche, el tiempo juntos seguimos libre demanda. Tiene actualmente 3 años y 8 meses, toma un poco cada noche para dormirse, y casi siempre despierta todavía una vez en la madrugada (que gracias a la teta se reduerme en 5 minutos). Y sin embargo, este año ha sido el más productivo de mi carrera en cantidad de artículos que he publicado. ¿Que la teta frena la productividad o el desarrollo profesional? Me imagino que dependerá de cada carrera. Pero en mi caso, ha sido mi gran aliada para poder descansar bien, y un gran momento de reconexión después de pasar horas separados.

    • Wow! Absolutamente maravilloso, Mónica. De verdad, gracias por tu comentario, por contar que realmente se pueden hacer las cosas de otra manera. Y enhorabuena por todo el camino recorrido, de verdad. Admirable. Un abrazo enorme. Y gracias.

  12. Genial post, como todos los que te he leído y totalmente de acuerdo como con todos los que te he leído. Este es un tema que me tiene frita últimamente, de hecho te decía ya en un comentario en facebook que hace cosa de una semana que publiqué un breve post “No es feminismo” en un intento de dejar mi opinión sobre lo que yo creo que es un feminismo mal entendido, que bien reflejas en este post y en el que tienes sobre la igualdad mal entendida. Estoy harta de comentarios y opiniones como los de esta señora, que desgraciadamente son los de una buena parte de la población. Sé que mucha gente ve “raro” que haya cogido una excedencia para cuidar de mi hijo, que no busque trabajo en este país (nos mudamos durante la baja de maternidad, pero yo aun conservo mi otro trabajo con la excedencia un año más), que no “haga nada”. La gente no es consciente del trabajo que da cuidar de un niño (quizá en parte porque algunos piensan que los niños juegan solos, o que siempre le puedes poner la tele y tenerlo atontado… no lo sé).
    A mí me gustaba mucho mi trabajo, sinceramente, pero mi “nuevo trabajo”, cuidar de mi hijo, me apasiona, me encanta, nunca en el trabajo había sentido esta felicidad plena que siento cuidando de mi hijo. Y cuidado, no es que ahora no haga nada y en mi trabajo “trabajase”. Yo nunca antes había estado tan cansada como lo estoy ahora, tan agotada, nunca había estado con tanta frecuencia a punto de explotar de nervios o frustración… Pero oye, es lo bonito y lo mágico de la maternidad, que aun con todas esas cosas negativas que tiene, lo positivo es tan grande y tan fuerte que compensa con creces. No lo cambio por nada. Por ningún trabajo. Por ningún sueldo. Adoro estar con mi hijo y no por eso soy menos mujer ni menos feminista. El feminismo no es prohibirnos hacer lo que antes nos obligaban, el feminismo es tener libertad para elegir.
    Y si te apetece te invito a leer mi post “No es feminismo” de la semana pasada, es más breve y mucho más simple que los tuyos 😉 Ay, ¡no sé de dónde sacas el tiempo! Un abrazo fuerte y ánimo (no te das una idea de la de veces que me acuerdo de tu post “la crianza cansada”… ojalá fueran menos!)

    • Enhorabuena por ese “nuevo” trabajo. Y gracias por tus palabras y por también visibilizar que tomar una decisión u otra poco tiene que ver con el feminismo o el machismo cuando se hace desde la libertad. Felicidades, de verdad, y un abrazo gigante.

  13. Es que la mujer esta vive para trabajar y eso es su vida.
    No tiene otra aspiraciones más que ser guay en el trabajo y sobre eso escribe.
    Yo es que trabajo para vivir. Vivir es mi prioridad. Mi familia, mis amigos van por delante.
    Para mí el yugo lo tendría ella si fuera de las que va criticando lo ajeno en vez de lo propio jajjajaja.
    Saludos!

  14. Que bien escrito!!ser madre a tiempo completo no está nada valorado en absoluto,estoy en paro y quiero preparar oposiciones pero con un bebé de 2 meses y otro de casi 3 años es imposible por ahora,sin embargo la gente me pregunta que cuando me voy a poner a estudiar/trabajar cómo si actualmente no trabajara nada,es cierto que la independencia económica es muy importante y anhelo tenerla,

    • ¡Gracias Marilia! Así es, nadie valora ni entiende que la crianza es también un trabajo. Uno muy duro. Mucho ánimo y enhorabuena por tu decisión.

  15. Tema espinoso donde los haya, que dioo yo que además, la lactancia materna de un niño de dos años “no ata” tanto como la del bebé de un mes (por experiencia lo digo). Eso tampoco lo tienen en cuenta.
    Estoy contigo en que cada uno debería elegir qué hacer con sus tetas 🙂

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