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Reinventando el “marujismo”

marujismo

maruja.

(Hipocorístico del n. p. María).

1. f. despect. coloq. Ama de casa de bajo nivel cultural.

Hace un tiempo que el nombre de este espacio, Marujismo, me quita las pocas horas de sueño que mi bebé de casi 19 meses me concede (y son muy escasas como bien pueden dar fe nuestros vecinos intolerantes). Cuando abrí el blog en abril de 2014 lo tenía muy claro: Quiero que “Marujismo” sea la reivindicación del derecho al hogar. Sin cargas ideológicas, sin machismo. “Marujismo” con amor y con humor. Un año después, la familia, los amigos y las Redes Sociales me han enseñado que la sociedad en la que vivimos está forjada en prejuicios y convencionalismos muy complicados de cambiar.

(In)Conciliación laboral y personal

Antes de quedarme embarazada, mi concepto de la maternidad/paternidad era infinitamente distinto al que tengo ahora. Como el día y la noche. Como el blanco y el negro. Como Héroes del Silencio y Camela. Nada que ver. Con veintitantos años trabajaba en una oficina en la que era habitual que las madres recientes redujeran su jornada laboral o, incluso, solicitasen una excedencia. A mi me parecía fenomenal pero lo veía como algo lejano. Parecía que el tema no iba conmigo. Sin embargo, en octubre de 2013 llegó Mara para romper todos mis esquemas y poner orden en mi escala de valores y prioridades. En 4 meses (¡4!) me tendría que incorporar de nuevo al trabajo, 5 y medio alargando el tiempo con vacaciones y lactancia, pero… ¿qué iba a hacer con un bebé tan pequeño?, ¿y la lactancia? Así que pasé semanas angustiada con la idea de tener que volver a un puesto en el que, si reducía la jornada me saldría a pagar (literalmente) y si no la reducía, casi que también. Todo esto con el añadido de la pena infinita de dejar a mi bebé en una guardería al cuidado de otras personas. Seguro que esta situación la han vivido muchas madres como yo. Tuve suerte. Justo la semana en la que me reincorporaba pude acogerme a una especie de ERE y no lo pensé dos veces: me fui. Me veía incapaz de darle a mi hija lo que necesitaba: brazos, teta y tiempo. ¿Cobarde?, ¿valiente? No lo sé.

No todo el mundo tiene esta “suerte” (calificar de fortuna no tener trabajo es muy duro) y no pueden prescindir de un sueldo o, en el caso de familias monoparentales (de las que, por cierto, nos olvidamos muchas veces), del único sueldo disponible. Alquileres e hipotecas impagables son el pan nuestro de cada día. Si hablamos del precio de la luz y el gas, nos podemos echar a temblar. La cesta de la compra se ha encarecido una barbaridad de unos años para acá. ¿Hay algo prescindible? Sí, tenemos cosas, cientos de cosas, que no necesitamos y de las que podemos prescindir aunque nos hayan hecho creer lo contrario. ¿De verdad necesitamos un armario lleno de ropa o de zapatos?, ¿necesitamos dos coches?, ¿una smart tv?, ¿de verdad?, ¿y un móvil nuevo cada seis meses a un precio vergonzoso? Con Mara descubrí que no, que todo eso es totalmente prescindible y que se puede vivir con mucho menos (¡y ser mucho más feliz!).

“Tenemos trabajos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos.” Tyler Durden en ‘El club de la lucha’

Me indigno cuando los representantes de los partidos políticos y los empresarios o directivos prostituyen la palabra conciliación. Hablan de ella sin respeto, sin conocer ni siquiera su significado. En este país, conciliar es volver a trabajar a las 16 semanas las madres, a las 2 semanas los padres, conciliar es que la madre autónoma que ha dado a luz no tenga derecho a permiso de lactancia (sí de maternidad, como me informa Cristina de Madre y Autónoma) y, en muchos casos, se recupere del post parto trabajando, conciliar es que los abuelos o las guarderías críen a tus hijos, conciliar es que mientras tu jornada laboral se alarga hasta el infinito de manera irracional, tus hijos acudan a actividades extraescolares. ¿Y en verano? En verano también se concilia gracias a los campamentos urbanos.

Derecho a decidir

Personalmente, para mi la libertad y la igualdad están en el derecho a decidir. DECIDIR si quieres seguir trabajando o no, si quieres llevar a tu hijo a la guardería o no, si quieres cuidar de tus hijos o si prefieres que los cuiden otros, si quieres ser ama de casa o si quieres ser ejecutiva. Pero para poder elegir con libertad son necesarios recursos por parte del Estado. De nada sirve que yo quiera aparcar mi profesión si no voy a poder pagar la luz o el gas a final de mes. Ampliar la baja de paternidad está genial pero no soluciona el problema. Las guarderías gratuitas tampoco. Probablemente, si yo hubiera podido disfrutar de un permiso de maternidad de, al menos, dos años estaría a punto de reincorporarme a mi puesto.

También es necesario un cambio de mentalidad. Si el dinero es un hándicap para tomar ciertas decisiones a nivel laboral, la carga ideológica que conlleva dejar el trabajo fuera de casa para cuidar de los hijos tampoco ayuda en absoluto. Si algo he aprendido con mi maternidad es a darle sentido a tres palabras: tolerancia, empatía y respeto. Sin embargo, la sociedad sigue sin entender que dedicarse a las tareas domésticas debe ser una elección más. Sin tabúes, convencionalismos ni prejuicios. Si esta ha sido tu elección, continuamente sentirás que tienes que justificar lo que haces, sentirte productivo. Un ser útil dentro de este complicado mecanismo de consumo desbocado.

Yo quiero reivindicar el derecho al “marujismo”. El derecho a elegir en libertad. ¿Qué pasa si quiero cuidar a mi hija y acompañarla en cada avance?, ¿qué pasa si me gusta cocinar?, ¿qué pasa si me divierto arreglando la cisterna del baño?, ¿qué pasa si quiero seguir unida al mundo laboral pero sólo desde casa hasta que la niña crezca? Mi profesión siempre va a estar ahí pero Mara nunca volverá a ser pequeña, ni va a necesitarme como me necesita ahora. ¿Por qué no hacer una pausa en el camino? La vida es muy larga pero el tiempo avanza demasiado rápido.

Y me río. Me río cuando la RAE define a una “maruja” como un ama de casa de bajo nivel cultural. Tengo una carrera, muchos cursos y una larga experiencia laboral. ¡Ah! Y no llevo rulos, he sustituido la bata por un forro polar y las únicas novelas que conozco son aquellas que se leen. Reinventemos el “marujismo”.

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Diana Oliver

Diana Oliver

41 comentarios

    • Vaya, tremenda tu historia también. A mi me hace mucha gracia cuando se habla de conciliación con total naturalidad. Conciliar a base de guarderías? A mi me hubiera salido a pagar. Literalmente. Me llegaron insinuar que mejor pagar para conservar el puesto O_o Mucho ánimo, mami. Besos.

  1. En esto estoy completamente de acuerdo, y además me encanta tu redefinición del concepto de maruja.
    Personalmente llevo años en casa cuidando de mis hijos y me siento privilegiada por ello, pero por otro lado eso nos supone apretarnos mucho el cinturón y lucir un enorme agujero en el CV difícil de explicar. Hoy en día no se puede elegir con libertad, porque si tienes una cosa pierdes la otra. no sé, es difícil analizar este tema y cada persona lo ve de forma un poco distinta.

    • Exacto. Es un tema complicado, la verdad. Al final se trata de prioridades pero también de posibilidades. Hay tantos casos distintos…

  2. Totalmente de acuerdo contigo. Pero por desgracia este mundo es cada vez más consumista y más orientado a la productividad. Pensamientos como el de Marina son, por desgracia, muy comunes. Si no ganas dinero no eres nadie. Si dependes económicametne de alguien no eres nadie. Poco importa que estés criando a unos hijos que son el futuro de este mundo, sin los cuales toda nuestra sociedad se iría al carajo. Pero la niñofobia está instalada en nuestro cerebro, si pudiéramos producir a los futuros trabajadores en cubetas, estilo Un mundo feliz, lo habríamos hecho ya…

    Yo también reivindico el derecho a elegir. No quiero ser una esclava de la cadena laboral, y menos en estos tiempos en los que nos roban derechos cada día. Si lo tengo que ser lo seré (lo he sido y lo seguiré siendo), pero jamás me enorgulleceré de ello ni una décima parte de lo que me enorgullece ver crecer a mis hijos, educarles en unos valores que no son rentables económicamente, parece, y seguir luchando para que como mujer pueda ejercer todos mis derechos, incluídos los reproductivos y los de cuidados. Y ya de paso, implicar a los hombres también en ellos. Que otro gallo nos cantaría si pensáramos todos más en eso y menos en el puto dinero y en el poder y reconocimiento público.

    Un besazo!

    • Amén. Me quedo con una idea: “No quiero ser una esclava de la cadena laboral, y menos en estos tiempos en los que nos roban derechos cada día.”
      Gracias por tus palabras 🙂

  3. Lo que pides seria ideal en un mundo perfecto pero una baja de maternidad de dos años dificulta mucho la reincorporacion laboral en la mayoria de los casos, unas veces por el avance de los conocimientos, otras veces porque al empresario ya no le interesas…
    En cuanto a que el estado te pague esos años ¿Cuanto dinero seria? Y si tienes 5 hijos ¿Te pagaria 10 años? ¿Y a las que quisieran quedarse en casa toda la vida?
    Creo que la incorporacion de la mujer al mundo laboral nos ha costado muchisimo trabajo, especialmente a las de mi generacion, es una cosa muy seria, importante tanto para nosotras como para la sociedad, que evidentemente necesita de las mujeres y no solo como madres y amas de casa. Necesitamos ser independientes, esto es bueno para nosotras y para nuestros hijos. El hecho de trabajar fuera no solo aporta dinero, tambien conocimientos, satisfaccion, relaciones sociales, todo lo cual repercute en ellos. Y por supuesto no podemos pasar de depender economicamente de los padres a los maridos como hacian nuestras madres.
    Creo muy importante la conciliacioon laboral, que pase por adecuacion de los horarios, ayuda en casa, implicacion del padre…y todo lo que se nos ocurra pero nunca propugnar la vuelta de la mujer al marujismo como ideal generalizado. Un abrazo.

    • Te aseguro que yo adquiero conocimientos, me formo, tengo satisfacciones, relaciones sociales y no me siento que dependa económicamente de mi pareja. Entiendo que haya gente que todas esas cosas las encuentre en otro entorno es por eso que reivindico el derecho a decidir. Que cada cual pueda elegir con libertad. ¿Quién dice que no puedo encontrar todas esas cosas sin tener que salir a trabajar fuera? Para mi la realización de las personas no está en quedarse en casa o salir a trabajar; para mi la realización de cada cual está en lo que esa persona encuentre como satisfactorio. Que la mujer se haya incorporado al mundo laboral implica que tenga que deja a mi hija a los 4 meses al cuidado de otras personas para poder seguir siendo “útil” y, según tu planteamiento, feliz? Creo que hay muchos tipos de personas y diferentes prioridades o necesidades. Creo que lo que debería respetarse es algo que no se contempla nunca y que está mal visto: que cada cual haga lo que quiera, ya sea en casa o fuera de casa. El problema es que decidir cuidar de tus hijos, hacer un alto en el camino, está mal visto. Y, además… ¿Qué pasa con los hombres? Conozco casos de hombres al cuidado de los hijos que tienen que lidiar cada día con una decisión que no es aceptada por la sociedad.
      Gracias por tu comentario.

      • Respecto a que quedarse en casa esté mail visto: en cualquier comunidad humana se valora más un comportamiento que beneficie al conjunto de sus integrantes. Quedarte en casa para ser tú feliz y hacer feliz a tu hija es estupendo para vosotras, pero que sea bueno para la sociedad en su conjunto está por ver. Los trabajos cada vez van a mecanizarse más y hay quien especula que en el futuro se podrá alcanzar una productividad similar con menos empleados. La población del planeta no hace más que crecer y los recursos son finitos. Si echas un vistazo durante un rato a Worldometers.info verás la poca falta que hacen tus hijos y los míos.

        Yo respeto igual a una madre que se queda en casa que a una que investiga la cura contra el cáncer, pero admiro más a la del cáncer. Es un comportamiento muy humano y comprensible, porque lo que hace ella nos beneficia a todos. Que no te guste que la gente no valore igual a las madres que no trabajan que a las que sí no quiere decir que sea criticable: aplaudir las actitudes que benefician a la sociedad en su conjunto, y no solo al individuo, es lo que nos ha permitido avanzar hasta donde estamos.

        Saludos!

        • Claro, es que has puesto un ejemplo un tanto tendencioso: la cura contra el cáncer. A ver después de eso quien dice algo…
          Pues que quieres que te diga, yo admiro más a ciertas mujeres que deciden vivir con poco, de forma más sostenible y más responsable, que a las mega ejecutivas y las mega empresarias que lo dan todo por un sistema corroído, antiecológico e deshumanizado. Y me parece que las primeras hacen muchísimo más por el bienestar social que las segundas. Pero bueno, son opiniones claro.
          El trabajo reproductivo y la economía de los cuidados está desprestigiado en un mundo construido por y para hombres con masculinidades fuertemente dominantes, personalidades notoriamente públicas y formas de vida hiper-productivas. Pero ese mundo se ha demostrado insostenible, así que quizás habría que revisar este prestigio y volver la vista hacia la domesticidad. E implicar en ella tanto a hombres como mujeres.

        • Imposible responder mejor a tu comentario que como lo ha hecho Paula. Completamente de acuerdo con ella en todo. Me quedo con una frase final: “Este mundo se ha demostrado insostenible, así que quizás habría que revisar este prestigio y volver la vista hacia la domesticidad. E implicar en ella tanto a hombres como mujeres.” En cuanto a tu preocupación por la ecología del planeta debo decirte que supongo que tendrás coche (puede que no pero seguro que has montado en uno), un coche que contamina. Seguramente uses champú, cremas, maquillajes…. o los hayas usado en algún momento de tu vida. Y supongo que ya sabes lo que eso supone para el planeta. La ropa que compras espero que no sea hecha en China o India por menores o trabajadores esclavizados. ¿Este es el mundo deshumanizado y contaminado que queremos? Me gusta pensar que otro mundo es posible. Quizás si hemos llegado a este nivel de desarrollo haya sido gracias al cuidado de la familia por parte de esas mujeres a las que no admiras por no formar parte de ese sistema productivo.

        • Hombre, si nos ponemos un poquito demagógicas 😉 podríamos plantearnos que qué hay más socialmente beneficioso (para el grupo) que el tener hijos (hijos que curren para pagar nuestras pensiones, por poner un ejemplo, jejeje -siiii, sé que esto es más complejo, pero se me entiende, ¿no?-).
          Yo trabajo, me gusta trabajar, de hecho tuve necesidad mental de trabajar en algún momento de la “baja” (entrecomillo porque soy autónoma… no digo más), pero los 4 meses establecidos de baja (que no es lo que yo tuve, porque, insisto, soy autónoma y me lo gestioné de otra manera) es una caca de la vaca para un bebé (y para la madre, pero eso es a parte).
          Dicho esto añado que, en mi opinión, la clave está en pensar en derechos, tener una visión de conjunto, y sobre todo respetar: que yo estuviera con ganas de currar, porque además podía hacerlo unas horas, y luego volver con mi hijo (hasta que lo estimé oportuno, y a costa de mi bolsillo, claro), no me lleva a pensar que todas deberían hacerlo. Yo pago la seguridad social todos los meses (y, afortunadamente, he hecho poco uso de ella) y no por ello creo que el que no cotiza no tiene derecho a asistencia médica. Insisto en la “visión de conjunto”…
          Y ya lo dejo, porque me frustra hablar de estas cosas por escrito, porque creo que es un tema complejo. Ahora bien, Marujismo hace fenomenal en sacar el tema, porque es NECESARIO.

  4. Pues yo lo siento, pero no estoy de acuerdo. Anticipo que no soy madre, y quizá por eso lo veo de otra forma.

    Creo que la mejor opción para la mujer es la que la convierte, en lo posible, en dueña de su destino, y no en dependiente ni de su marido, ni del gobierno. La feliz “stay at home mom” de hoy puede ser la divorciada y parada de larga duración de mañana que no se puede mantener a sí misma ni a sus hijos.

    Conozco el caso de una madre de tres hijos y ama de casa que vivía en el extranjero. El marido ganaba pasta y ella no trabajaba y vivía feliz con sus hijos, con ayuda para la casa, haciendo manualidades y ayudando en el AMPA. Un día el marido la dejó por otra y resultó que ella no tenía un duro, ni nada a su nombre, ni experiencia laboral. Se metieron en juicios que ganó el marido, porque era el que tenía la pasta para abogados. Ella tuvo que ponerse a fregar suelos, y finalmente acabó volviéndose a España para ser mantenida por sus hermanos, y encima sin sus dos hijos mayores, que prefirieron quedarse con el padre porque “estaban mejor”. Es un caso extremo, pero si algo hemos aprendido en los años de la crisis es que las cosas se pueden poner muy mal en muy poco tiempo.

    La alternativa que propones: que el Estado subvencione a la mujer que se queda en casa, la convierte en una clienta del gobierno de turno que queda a expensas de los cambios políticos y económicos. Además, en realidad no se lo estás pidiendo al gobierno. Se lo estás pidiendo a los demás trabajadores, que pueden o no apoyar tus decisiones, y que con una medida así se verían obligados a pagar con sus impuestos algo con lo que quizá no estén de acuerdo. ¿Qué pasa con la gente que decide no tener hijos por ecología, o por no aumentar los problemas de superpoblación del planeta? ¿Debe subvencionar a quien si decide tenerlos para que se quede en casa criándolos? No me parece justo.

    Conozco casos de mujeres que han ahorrado durante años para poder quedarse con sus hijos, o que han reorientado su carrera para trabajar desde casa. Es duro y difícil, claro, pero la alternativa me parece peligrosa.

    (Hago este comentario desde un deseo genuino de introducir otra perspectiva y aportar al debate, sin intención de menospreciar las elecciones de nadie)

    Un saludo 🙂

    • Hola Marina, por tu respuesta creo que no has entendido mi planteamiento. En ningún momento estoy hablando de soluciones sino de respeto. Respeto a las decisiones de cada uno de poder elegir lo que desea hacer con su vida y con sus hijos.
      Creo que tener hijos no es solo un asunto de cada cual, que también, sino que es un tema que, en cierto modo, afecta a la sociedad en general. Hablas de los recursos del Estado y de subvenciones y no creo que prestar ayuda a las familias sea tirar el dinero. En mi opinión hay muchísimas oportunidades para ayudar a las madres y a los padres de este país. Yo no hablo solo de mujeres, de amas de casa, hablo también de hombres. ¿Acaso un hombre no puede ser cuidador si así lo deciden? Lo mismo para familias monoparentales. Hay tantos tipos de familia y de necesidades… No creo que la solución a esa independencia de la que hablas sea fomentar las guarderías. ¿Por qué no dedicar esos recursos a que los padres puedan ocuparse de sus hijos si quieren? Como digo en el texto, probablemente si yo hubiera disfrutado de los permisos de maternidad y paternidad que disfrutan en los países nórdicos, no hubiera dejado mi trabajo pero la alternativa que tenía sí me parecía bastante peor.
      Gracias por tu comentario.

      • “Pero para poder elegir con libertad son necesarios recursos por parte del Estado. De nada sirve que yo quiera aparcar mi profesión si no voy a poder pagar la luz o el gas a final de mes. Ampliar la baja de paternidad está genial pero no soluciona el problema. Las guarderías gratuitas tampoco. Probablemente, si yo hubiera podido disfrutar de un permiso de maternidad de, al menos, dos años estaría a punto de reincorporarme a mi puesto.”

        Creo que ahí sí estás pidiendo soluciones. Si lo he entendido mal, disculpa.

        Respecto a que tener hijos beneficie a la sociedad, no sé si sigue siendo cierto en un mundo superpoblado y en crisis económica y de recursos. Ahora mismo, por ejemplo, los jóvenes y adultos de mediana edad no están pagando las pensiones de sus padres: están viviendo de ellas.

        Entiendo que pidas respeto, pero entiende tú también que para que se respete tu decisión es necesario que no perjudique a nadie. Una sociedad donde un porcentaje importante de los padres y madres quisiese quedarse en casa dos años por hijo supondría una carga impositiva brutal para el resto de los ciudadanos. Las propuestas para conciliar deberían ser sostenibles y válidas para todos.

        ¡Saludos!

    • A ver lo primero, gracias, gracias a todas esas personas que saben tan estupendamente bien lo que es mejor para mí “como mujer”. Cada día que pasa me siento más agradecida de que alguien me lo explique, ya que yo misma soy tan idiota (como mujer) que podría confundirme fácilmente y empezar a pensar cosas poco convenientes para mi situación de fémina.
      Lo segundo, lo siento, las historias de terror no son mi género favorito.
      Tercero. Toda esta reflexión sobre la hacienda pública y demás me resulta tan torticera que no sé por donde cogerla. Mi primera y bastante tonta pregunta es ¿por qué mis hijos, a cuyos cuidados tú no quieres dirigir tus impuestos, tendrán que pagar con sus impuestos tus pensiones el día de mañana? ¿Y por qué los que no tenemos enfermedades tenemos que pagar las enfermedades de los demás? ¡Ah, espera! Que esto tenía un nombre: Estado social. Pero bueno, no sé, quizás opines que este concepto está sobrevalorado.
      ¿Merecería o no la pena que el Estado invirtiera en algo así? Bueno, eso se puede debatir. Hay argumentaciones muy sólidas que parecen indicar que sí: algunos dicen que es beneficioso para los niños (futuros ciudadanos paga-pensiones), que es beneficioso para las familias y que, a la postre, es beneficioso un poco para todos en general. Desde los años setenta existe toda una corriente ideológica que aboga por ser más respetuoso con el trabajo doméstico, incluso se ha reivindicado insistentemente la necesidad de otorgarle un salario digno a las trabajadoras domésticas. Algunas de estas iniciativas trataron de incoporarse, aunque con poco éxito, a la Ley de Dependencia aprobada en España por el gobierno de Zapatero. Por cierto que toda esta corriente ideológica está fuertemente ligada al pensamiento ecologicista (sí, la ecología que tanto te preocupa) y a las teorías del decrecimiento económico. En pocas palabras, se trataría de promocionar una economía de “reproducción” (doméstica, casera, autosuficiente, sostenible), y de limitar los efectos desastrosos (social y medioambientalmente, entre otros) que tiene el modelo sociocultural que impone la economía súper-productiva capitalista (y que requiere, por cierto, del trabajo de las mujeres ya que normalmente constituyen una mano de obra más barata y más conveniente de explotar).

      • Diana ya sabes que estoy de acuerdo contigo y Paula no podría haber respondido mejor, yo apoyaría tu candidatura sin duda 🙂
        Es que no entiendo por qué la gente no ve bien que cada uno pueda decidir su futuro sin prejuicios. Para una madre es muy dificil lidiar con el mundo laboral sin sentir mil y un remordimientos a cada hora…. en fin.

  5. Ya sabes cual es mi postura al respecto y me uno a tu reivindicación por la redignificación del concepto! Ser madre y ama de casa por elección es un derecho, que no es gratis y que merece ser respetado. Comparto.

  6. Olé, olé y olé!! Yo con el primero me cogí excedencia hasta sus 20 meses, y aunque recibí críticas de todo tipo (hasta más de uno me llamó vaga y jeta, así con cariño…) no me arrepiento de nada. Ahora tengo que reincorporarme sí o sí porque estoy subcontratada en Sanidad y mi empresa sale a concurso, claro, no es plan de perder un puesto fijo que me da algo de flexibilidad, pero lo tengo claro, media jornada y de noches, dos noches a la semana son lo justo para mantener el puesto y poder estar todo el día con ellos, a ver que tal lo llevo pero si lo veo mal, en cuanto cambiemos de empresa me vuelvo a casa con mis enanos!

  7. Comparto al 1000 x 1000.
    En dos semanas debería reincorporarme al trabajo, después de 18(son dos más en caso de gemelos, un lujazo, vaya) y vértigo me da. Suerte que pude dejar el cargo (ejecutivo, para más cachondeo) en el que estaba y que me queda un año de paro más, que lo tomo como la maternidad que debería ser. Algo está mal en un mundo q obliga a las madres a separarse tan pronto de sus hijos…

    • Pienso exactamente igual. 16 semanas me parecen una miseria; y tan solo 2 más por gemelos… en fin. Tremendo. Mucho ánimo, Anita 🙂

  8. Amén Diana! Identificada al 99% ( porque paso de arreglar cisternas) A mi me da mucha rabia el te quedas en casa ” que suerte ” ” tu que puedes” NO señores, es un cambio de vida y prioridades y muchos podemos salvo los casos que has mencionado. Un besazo y gracias.

    • Gracias a ti por tus palabras, Silvia. Como dices es un cambio de vida y de prioridades pero aún queda mucho por hacer para que se acepte que es una elección más. Beso enorme.

  9. Buf! Yo con la patita me reincorporé al trabajo a los 5 meses, pero gracias al jefe que tengo mi horario es muy flexible y me permite escaparme siempre que lo necesito.

    Pero ahora me planteo hacer las cosas de manera diferente cuando busquemos el segundo. Me gustaría poder estar en casa criandolo a mi manera, sin tener que preocuparme de otros asuntos. Lo podría hacer gracias al trabajo de papá pato, pero el no lo ve de la misma manera, piensa que necesitamos los dos sueldos!

    Veremos lo que pasa!

    • ¡Hola Mamá Pata! Mucho ánimo con tu decisión, sea la que sea, ninguna es fácil. Muchísimas gracias por comentar.

    • Igualito, mamá pata. Tengo claro que con el segundo quiero que sea diferente pero el padre…

  10. Tienes toda la razón lo importante es que se elija en libertad,como se quieres cría a los hijos. Tu elección me parece muy valiente

  11. Genial el post, nosotros conciliamos gracias a los abuelos y a pasar dos noches a la semana separados de J. En realidad, nos podemos considerar afortunados porque hemos podido mantener nuestros trabajos, a costa de usar a los abuelos tres días a la semana. Por cierto, las autónomas sí tenemos derecho a la baja de maternidad de 16 semanas, lo que no tenemos es permiso de lactancia. Yo pude estar de baja pero conozco casos que no porque perderían los clientes

    • Ops… Pensé que no tenían derecho. Lo corrijo. Lo del permiso de lactancia… en fin. Por no hablar del tema de pérdida de clientes, etc. Gracias, como siempre, Cristina <3

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