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“No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”

El refranero está lleno de lugares comunes pero también de frases sabias como la de “No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”. Verdad, verdadera.


no es más limpio el que más limpia

Dice un amigo nuestro que cuando te conviertes en padre el concepto de “sucio” pasa a otro nivel, quizás mucho más relajado, porque es completamente imposible mantener todo como “los chorros del oro” (atención que aquí hay otro #PalabraDeMadre). Y la verdad es que es cierto que, al menos a nosotros, nos cuesta bastante esfuerzo tener todo más o menos “decente” con dos niños tan pequeños.

Sin embargo, en casa intentamos mantener todo más o menos limpio y recogido día a día (ya sabéis aquello de “Me paso el día recogiendo“), en lugar de hacerlo todo de una vez. Nuestros niños aún no comprenden aquello que dice Papá llega tarde, nuestro proveedor oficial de #PalabrasDeMadre de que…

“No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”

Y nos consta que eso es algo difícil de comprender no sólo de niños sino también ya de adultos; sólo tenéis que venir a nuestro barrio para comprobar la cantidad de suciedad, cacas de perro y basura que hay esparcida por la calle.

no es más limpio el que más limpia

Lo de “no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia” es algo que pasa por mi cabeza en cada comida que hacemos juntos. Debajo de la mesa podría poner a un grupo de gallinas y pollos a comer y no se terminarían en un día todo lo que allí queda esparcido.

Me resulta sorprendente lo mucho que puede llegar a manchar comida tras comida una familia de cuatro. Me da igual que sea desayuno, comida, merienda o cena, todo queda bastante desastroso y es inevitable que tardemos un montón en recoger. Y no sólo comiendo, las vueltas del parque vienen acompañadas de toneladas de arena que si no barres en el momento acaba invadiendo hasta el rincón más inhóspito de la casa. ¿Quién dijo que ser padres no era agotador?

Así que intentamos ir limpiando todo según se va manchando para no acumular suciedad, comida y arena; lo que se traduce en un esfuerzo diario que ríete tú de la clase de zumba del gimnasio del barrio. #Cardio

no es más limpio el que más limpia

Esto no sólo queda en casa. Madrid está sucio. Y Madrid, al final, lo hacemos las personas que vivimos y pasamos por él. No, “no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”, y de nosotros depende tener una ciudad limpia o una ciudad inhabitable. Si evitamos ir dejando la caca del perro, el papel del chicle o la colilla del cigarro en el suelo, todos contribuiremos a que las calles estén menos sucias, más transitables, y que nuestros niños también aprendan fuera de casa que cuanto menos ensuciemos, menos tendremos que limpiar después.


¿Vosotros? ¿Habéis dicho ya aquello de “No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”?

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12 comentarios

  1. ¡Qué gran verdad! Mi madre, que pudo quedarse a cuidar de nosotros y no trabajaba fuera de casa, pasaba la aspiradora casi todos los días de la semana. En nuestro caso es imposible, porque saliendo por la mañana antes de las ocho y llegando más de las seis… llegas cansado, hay otras prioridades…y tampoco se ha ensuciado tanto como si estás todo el día, que también cuenta.

    Aun así, intento que sea una vez a la semana, pero mientras tanto es norma sagrada y fundamental quitarse los zapatos en la entrada (y por mí ojalá pudiera poner un zapatero en el descansillo pero en fin… quién sabe si en unos años la cultura europea penetre también en esto), y jamás de los jamases entrar con los zapatos de la calle ni tocar nada sin haber lavado primero las manos. Y cuando llego muy cansada y veo pelusas… benditos calcetines que van a ir a la lavadora! ejem… que dice mi ama que no se lo diga a nadie pero estoy segura que no soy la única.

    Por cierto, en mi lista de deseos de black friday está un robot aspirador de esos que además de aspirar friega… te contaré porque creo que va a ser mi salvación para el día a día 😉

    • No te lo vas a creer pero nosotros al entrar en casa nos quitamos los zapatos siempre y sólo andamos descalzos 🙂 También lo hace quien viene a casa y no sabes hasta qué punto se ensucia muchísimo menos. ¡Una barbaridad! En el suelo de nuestra casa se podría comer 🙂 Oye, pues ya me contarás lo del robot, por fi. A mí me regalaron hace años uno y no me gustó nada pero creo que han mejorado muchísimo. Un beso enorme.

  2. Yo no lo digo porque mi madre me lo decía, pero por otros motivos. En mi casa era yo ” la cenicienta ” y cuando recriminaba a los demás la falta de limpieza esta era la frase que me soltaban.
    Yo , en cuantoo a lo de la comida bajo de la mesa, tengo la solución perfecta. Tengo una perra obsesiva que se pone bajo la mesa , cerca de la silla de mi hija y funciona a modo de aspiradora. No encontramos ningún resto ya que se encarga ella.

    • Lo de tener un compañero de cuatro patas en casa es top para el tema de recoger lo que cae. Nosotros cuando nació Mara teníamos a Coco y ¡vaya si se notaba! 🙂

  3. Jajaja, qué gran lema existencial. Y me encanta que lo extiendas a la ciudad, porque es una idea que intento que cunda cada vez que escucho o leo a alguien quejándose de lo sucia que está la ciudad. Pues mira, si la ciudad está sucia es en parte porque no la limpian suficientemente, pero primero de todo porque alguien la ha ensuciado.

    Yo en casa trato de ponerlo en práctica escrupulosamente, lo que trae de cabeza a Vanesa y, seguramente pronto, a la mayor de las pequeñas. Y, además, practico la microlimpieza al vuelo constantemente. Me paso el día doblando el espinazo recogiendo pelusas, migas… Y cada vez que voy de una habitación a otra aprovecho para llevarme algo de ropa que estuviera descolocado, un par de prendas que ya se hayan secado del tendedero… Lo que sea con tal de no pegarme la gran panzada de limpieza el fin de semana.

  4. Yo lo digo mogollón jajajaja. En casa también procuramos, unas más que otros jaajja, ir recogiendo sobre la marcha. Es mucho mejor. Tanto en relación con el orden como con la limpieza. Si no, te acostumbras a ver lo que sea donde sea y, al final, ni lo ves. Lo bueno es que entonces tampoco molesta jajaja.

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