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Yve Ramírez de La ecocosmopolita: “Cada acto de consumo es un acto político”

yve ramirez

 

La maternidad abrió el camino a Yve Ramírez para comenzar a pensar qué y cómo consumía, desde la comida hasta la ropa. Así no sólo comenzó un viaje de no retorno hacia una forma de vida más respetuosa con el medioambiente sino que incluso se lanzó a crear La ecocosmopolita, un blog sobre consumo sostenible, medio ambiente y compromiso social, y una tienda online que nos lo quiere poner fácil para hacer de éste un mundo mejor, Usar y reusar. Dice que nuestros gestos, por pequeños que sean, pueden hacer grandes cosas pero que “somos poco conscientes de nuestra capacidad de cambio”. De nosotros depende qué modelo económico y qué forma de producción queremos sostener y, sobre todo, en qué mundo queremos vivir. Nosotros, y nuestros hijos, claro.

 

Sueles decir que tu blog, La ecocosmopolita, es “la búsqueda personal hacia una vida más sostenible en medio de la ciudad”. ¿En qué momento algo hace en ti clic y comienzas a buscar respuestas y soluciones?

Bueno, para mí fueron varias etapas pero, sobre todo, viví un cambio importantísimo al hacerme madre. Porque cuando tuve a mi bebé en brazos sentí la necesidad de alimentarla lo mejor que pudiera. Así que cuando empezamos a ofrecerle alimentos además del pecho, siempre nos esforzamos porque fueran “alimentos de verdad”, preparados en casa, con buenos ingredientes. Poco a poco incorporamos los alimentos ecológicos y todo fue una cadena. Un buen día me di cuenta de que la salud “era lo de menos”. Que nuestra forma de alimentación tenía un impacto importantísimo en el planeta. Y claro, como somos parte de la Tierra, llegamos al mismo punto de partida: la salud. Teniendo el respeto al planeta como eje, seguro que comemos mejor y más sano. Pero por el camino, también me di cuenta de otras cosas. Por ejemplo, que la respuesta no puede estar en alimentos de cultivo ecológico, que vienen envasados desde la otra punta del planeta.

Así mismo, empecé a pensar en la ropa que vestía. De dónde venía, de qué estaba compuesta. En la forma en la que me transportaba. En infinidad de cosas. Y de la mano de lo ambiental y la salud, vino lo social. Porque entonces era inevitable tener más información sobre las formas de producción y de explotación social de nuestros días. Es un camino largo y sin fin. Pero fue vital ese primer gran clic.

¿Qué es lo más valioso que te ha aportado el blog y la blogosfera hasta el momento?

¡Son tantas cosas! En primer lugar, maravillosas conexiones. Gracias a La Ecocosmopolita hemos llegado a miles y miles de personas con un mensaje transformador importante. Además, hemos conocido a personas increíbles que están en la otra parte del planeta, y mutuamente nos alimentamos en esta búsqueda por un planeta mejor, más sano, más justo. Para mí esto es fantástico.

Además, me gusta decir que La Ecocosmopolita ha sido mi timón de cambio personal. Y creo que un blog puede ser el timón de cambio de muchas personas. Cuando comencé el blog, escribía libros técnicos. El blog era un hobby. Creo que al año siguiente ya estaba trabajando en comunicación digital y en un área con el que tenía bastante afinidad. Y ahora, ya lo ves, del blog ha nacido nuestra tienda online Usar y Reusar, que ya tiene ya diez meses y que va creciendo sin parar. Tere -mi socia-, y yo estamos súper contentas de ver que estamos trabajando en un proyecto que aporta algo a este planeta, que ayuda a mucha gente y que nos hace sentir orgullosas de nuestro trabajo. Y todo esto es posible gracias a ese día en el que decidí comenzar a escribir un blog. No podría estar más agradecida.

Mitos del reciclaje

Muchas personas opinan que reciclar es una pérdida de tiempo y que sus acciones no cuentan. ¿Qué decirles?

Vamos a ver. Reciclar no es la solución al problema de la producción de basura pero es un deber, casi moral diría, porque una vez que has producido un residuo, no hay mejor opción que reciclarlo. Pensemos en el plástico. Es un material que puede durar cientos de años y que aunque algún día se degradará, jamás se biodegradará. ¿Qué quiere decir esto? Que aunque se romperá en trozos pequeños, tal vez micropartículas (si está en el agua, por ejemplo) jamás se descompondrá en sus elementos químicos naturales; seguirá siendo plástico. Curiosamente, el plástico actúa como una esponja que es capaz de absorber substancias tóxicas que arrojamos al medio ambiente. De esta forma, se convierte en pequeñas bombas casi venenosas que son ingeridas por los peces y que entran a la cadena alimenticia hasta llegar a nuestro plato y a nuestro organismo.

Así que lo mejor que podemos hacer es no comprar plástico salvo que realmente sea necesario y luego, una vez no podemos evitar que sea un residuo, reciclarlo. Si no, sabemos que acabará convertido en micropartículas o, en su defecto, será incinerado arrojando gases de efecto invernadero a una atmósfera que ya no puede más. Es el ejemplo más claro. En el caso del vidrio, es un material menos nocivo pero reasulta que es 100% reciclable y hasta el infinito. Reciclarlo es la oportunidad de seguir produciendo vidrio sin necesidad de extraer nuevos recursos naturales. Y en el caso de los árboles, hay que pensar en el grave problema de deforestación que vivimos. ¡Si la Tierra pierde 13 millones de hectáreas de bosque cada año!

¿Cuáles son los mitos más absurdos que has escuchado en torno al reciclaje?

El más clásico, es que muchas veces se dice que los camiones que recogen la basura mezclan todos los residuos y eso no es cierto. No sé si sucedía antes, pero en España, al menos, un mismo camión puede recoger distintos tipos de residuos pero lo hace separándolos en su interior en compartimientos distintos. Yo creo que todos esos mitos no son más que la pereza de hacer un mínimo esfuerzo para cumplir con parte de nuestra cuota de responsabilidad con este planeta. Hay que dejarlos de lado.

Sobre el tiempo también he oído muchas veces que “no se tiene tiempo” para comprar productos no envasados, comprar a granel, planificar las compras… Es cierto que exige un cambio en nuestras prioridades y un aprendizaje pero, ¿se puede?

¡Claro que se puede! Soy el vivo ejemplo. Estoy involucrada en mil cosas y tengo dos hijas, pero hago todo eso y más. Puedes hacer compras mensuales y seguro que ahorrarás tiempo. Yo tengo ahora muchas tiendas cerca de casa y la verdad, como trabajo en casa y estoy mucho por el barrio, a veces voy hasta dos veces por semana. Pero por muchos años trabajaba a media hora de casa y tenía las tiendas a granel también a unos 20 minutos, y entonces hacíamos grandes compras que nos duraban a veces hasta más de un mes. Era cuestión de reservanos un sábado por la mañana e ir hacer una buena compra después de un paseo por el parque y tal. Solíamos hacerlo en las bicis y con las niñas, y era un día divertido, de hecho. En este post reúno muchos consejos para comprar a granel y sin residuos. ¡Espero que os sirvan de ayuda!

¿Qué recomendaciones podrías darle a alguien que quiere cambiar hábitos en su vida pero no tiene ni idea de por dónde empezar?

Lo primero creo que siempre es tomar la decisión, estar convencida. Una vez sabes que quieres hacer algo importante, creo que toca empezar a identificar qué es lo que más te está molestando de tu forma de vivir actual. El punto de partida debe ser eso que te incomoda de tus propios hábitos, eso que sabes claramente que está mal (porque si tomas esta decisión, seguro que sabes de cosas que tienes que cambiar).. ¿Aún no reciclas y sabes que deberías hacerlo? ¿O tal vez te preocupa la cantidad de residuos que produces? Tal vez te moleste alguno en particular, como las cápsulas de café. O tal vez son los plásticos en general. ¿O es la ropa? ¿Te has dado cuenta de que compras demasiada? ¿Te pierde el fastfashion? ¿O acaso te agobia tu alimentación y la de los tuyos?

Identifíca algo en particular que para ti sea importante, siempre desde tu propia perspectiva personal y desde tu realidad, y busca formas de modificar ese hábito. Tal vez puedes prescindir de las cápsulas por completo, o puedes cambiarlas por unas desechables. Tal vez puedes comenzar a comprar menos ropa, o a comprar ropa de segunda mano, o a participar en intercambios de ropa de tu localidad, o incluso preferir marcas de moda sostenible. Puede que lo mejor para ti sea comenzar por comprar alimentos ecológicos…

Sea lo que sea, debe ir acompañado de información. Así que ese es el tercer paso. En La Ecocosmopolita conseguirás muchos posts para trabajar distintas áreas de tu forma de vida, pero ahora hay infinidad de blogs y webs que te servirán de ayuda. Una vez que abras la compuerta, ya lo verás, será imparable el cambio.

yve ramirez - la ecocosmopolita

Cero residuos

¿Hasta qué punto es importante hacer una planificación semanal de cara a ahorrar residuos (y dinero)?

Debo decir que estoy la persona menos planificada del mundo. Estoy constantemente luchando contra mi naturaleza en ese sentido (risas). Pero la planificación es vital. Si tienes la despensa bien abastecida, es más fácil que evites esas compras de última hora en las que igual entra a casa lo que no debía. Porque cuando tienes que hacer la cena, se te ha hecho tarde, estás cansada, es más fácil ir al súper que está al lado de casa que ir diez calles más allá a comprar sin envases. Si planificas, además, puedes comparar precios y saber dónde te conviene más comprar y, además, puedes evitar el desperdicio alimentario, que es un desastre para el planeta y para nuestros bolsillos. Y no solo es importante la planificación diaria sino también la semanal, sino la diaria. Yo me he acostumbrado a salir siempre de casa con una de mis botellas reutilizables de acero llena de agua, y por nada del mundo compro una botella de agua de plástico. Tampoco me faltan bolsas reutilizables de tela. De dos asas, para la compra, y más pequeñas y con cordones para comprar a granel frutas, verduras, granos o hasta algo para merendar. Si voy a una fiesta o un festival al aire libre, siempre procuro llevar platos y vasos, para evitar usar desechables. O, claro está, me llevo mi propia comida y así evito comprar comida que no sé de dónde viene ni cómo fue producida, además de los residuos. Es, un poco, la previsión de adelantarnos a las circunstancias con las que podemos encontrarnos.

Obsolescencia programada, embalajes desechables, cosas que se venden aparentemente como “positivas” pero que realmente, además de las consecuencias medioambientales, nos atan económicamente casi sin que nos demos cuenta. ¿Somos conscientes de que estamos sosteniendo la riqueza de unos pocos?

En general, como sociedad, creo que tenemos poca conciencia de la forma en la que nos manejan y el impacto que esto tiene en nuestras vidas y en nuestro planeta. Pero sobre todo tenemos poca conciencia del poder de cambio que tenemos. Porque qué pasaría si todos decidimos pasar de comprar, no sé, el último iPhone. Y empezamos a buscarnos la vida, de verdad, para reparar como sea el móvil que ya tenemos. Porque la obsolescencia programada, por seguir tu primer ejemplo, es una realidad. Pero podemos hacerle un poco de trampa. Hay sitios donde reparan móviles, hay tutoriales en las redes sociales, hay cafés repair donde te ayudan a hacerlo tú mismo, hay un mercado de segunda mano. ¿Qué pasaría si todos tiráramos de estos recursos hasta el límite y pasáramos de las novedades en telefonía lo más posible? Seguro las empresas fabricantes buscarían cómo darnos una respuesta. Y nos ofrecerían servicios de reparación oficiales competitivos y eficientes. Y desde luego, para el siguiente móvil producirían menos cantidad, si es que no hemos ido a comprar todos en manada, como borregos, el modelo anterior.

Cada vez que tomamos una decisión de compra, por pequeña que sea, estamos decidiendo que nuestro dinero va a apoyar un modelo económico y una forma de producción. Por hablar de tu ejemplo de los desechables, es nuestra decisión si queremos apoya y dar impulso a una fábrica que produce plástico imposible de reciclar, que afectará la naturaleza por cientos y cientos de años y que usaremos en cambio por unos minutos, o no.

Nos decía en una entrevista la nutricionista Lucía Martínez que “la alimentación es un acto político”. ¿Lo es también el reciclaje y el consumo sostenible a todos los niveles?

Exacto. Cada acto de consumo es un acto político. Por un lado, al comprar algo estamos apoyando con nuestro dinero un modelo de producción y un modelo económico, como ya hemos dicho. Pero también estamos apoyando un modelo social. No es lo mismo, en términos sociales, comprar alimentos en una cadena de supermercados o comprar ropa de una marca de una gran transnacional, que comprar comida en una tienda de barrio que compra directo al proveedor de proximidad o comprar ropa hecha en tu ciudad por un taller de reinserción social. Los dos primeros casos están apoyando, además de los grandes negocios que vemos, un modelo social de desigualdades y probablemente de explotación laboral en muchos niveles de la cadena, mientras que los dos últimos, ambas opciones de proximidad, están empoderando a pequeños productores locales y trabajando por la igualdad.

El valor del ejemplo en casa

¿Es importante el ejemplo que le transmitimos en casa a los niños?

Es el punto de partida de un mejor futuro. Estamos educando a los adultos de mañana. Y no podemos educar en unos valores sin dar el ejemplo. A veces nos preocupa que aunque nosotros queramos ser ejemplo para ellos, el peso de un entorno consumista, que valora tanto el consumo rápido y barato, pese más sobre ellos… Yo estoy convencida de que si los educamos desde el respeto, con ejemplos claros y con información suficiente, ellos sabrán tomar las decisiones correctas el día de mañana. ¡En esto de la sostenibilidad y en todo en la vida! Lo importante es ofrecerles herramientas para que puedan enfrentarse a la vida por sí mismos y de la mejor forma posible.

¿A veces no sientes que es una lucha contra gigantes?

A veces, claro que sí. Hay noticias que te desmoralizan. Hace nada, tal vez un mes, estaba viendo el documental Plastic Ocean y acabé desmoralizada. Mira que llevo años leyendo sobre el tema del plástico pero este documental me dio en la boca del estómago. Imágenes demasiado fuertes, testimonios demasiado preocupantes y desgarradores. Pero siempre trato de ver el lado positivo. Después de verlo me esforcé por decirme, “¿qué más puedo hacer yo para enfrentarme a todo esto? Pues manos a la obra.” En eso estamos.

¿Un deseo?

Que mis hijas, de adultas, vivan en un mundo mejor encaminado. Que estos tiempos de emergencia que vivimos, al menos sirvan para que su generación tenga el compromiso y la responsabilidad ambiental que le ha faltado a la nuestra. Que el ser humano haga uso de su inmenso poder para revertir el efecto de los estragos que ha causado en la Tierra en solo unas décadas. Me muevo siempre desde la esperanza de que todo esto será posible. Deseo fervientemente no equivocarme.

 

¿Conocíais a Yve Ramírez y su blog La ecocosmopolita?

 

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Diana Oliver

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4 comentarios

  1. ¡Cómo me gustáis!
    Yo lo que peor llevo aquí es que todo pero todo venga envasado. Por suerte, tengo granjas cerca y puedo comprar cosas locales y a granel o en bolsa de papel.
    En serio que lo de los envases se pasa hasta de absurdo como pepinos plastificados.
    Esperanza contra los gigantes😅.
    Mil besos!

    • Bonita eres 🙂 Gracias, Marina, me alegro mucho de que te haya parecido interesante. Yo le agradezco mucho a Yve todo lo que he aprendido con ella, de su blog, de cada acción. Es un ejemplo a seguir y el mundo sería mucho mejor con más personas como ella, sin duda alguna.

  2. Que haya gente así en el mundo me emociona. Si esta mujer tiene club de fans, me apunto. De verdad, me ha encantado la entrevista y toda ella: como expone cosas tan fundamentales con esa humildad, su compromiso… Todo. Yo tengo mucho que cambiar, así que voy a esforzarme más.

    • Por suerte también hay personas como tú, amiga 🙂 Para mí Yve es una mujer comprometida, valiente, honesta, de la que podemos aprender muchísimo. Si hay que hacerle club de fans, yo me apunto. Para mí la clave de todo es: “Qué modelo económico y qué forma de producción queremos sostener y, sobre todo, en qué mundo queremos vivir”.

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